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BREVE DISCURSO SOBRE LA INFELICIDAD

 

Un jurado integrado por doña Clara Janés, doña Josefa Parra, don Joaquín Marco, don Jesús Hilario Tundidor y don Aurelio Loureiro, concedió el XXII Premio Internacional “Leonor” de Poesía a este libro en la ciudad de Soria el día 25 de octubre de 2003.

**********

 

¿En qué meditas, amigo? ¿En tus antepasados?

Polvo son en el polvo.

¿En sus valores? Déjame que me sonría.

Toma este cántaro y bebamos escuchando sin temor

el gran silencio del Cosmos.

OMAR KHAYYAM

 

Alas! This is not what I throuht life was.

PERCY B. SHELLEY

 

Tu sei come una terra

che nessuno ha mai detto.

CESARE PAVESE

 

ÍNDICE

 

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

ARS POETICA

SESIÓN CONTINUA

VERSIÓN DEFINITIVA

DESAHUCIO

HOJA DE RECLAMACIONES

PEQUEÑA ALEGORÍA NÁUTICA

MISIÓN IMPOSIBLE

INTERROGACIÓN RETÓRICA

EL VARANO

CLASE DE ASTRONOMÍA

PEQUEÑO CONSEJO

LAS HORAS

THRILLER

DEL SENTIMIENTO TRÁGICO

LA FELICIDAD

DISQUISICIONES CINEGÉTICAS

SOS

INSOMNIO

COMPOSICIÓN ANALGÉSICA

INSTRUCCIONES MATERNAS

EL OASIS

ESTIMADO LECTOR

LA CASA

A CARA O CRUZ

MEDITACIÓN INTRASCENDENTE

AUTORRETRATO

LA TRASTIENDA

ACTO DE AMOR

ARCADIA

LAS RATAS

CÁLCULO ELEMENTAL

INVENTARIO

EDICIÓN FACSIMILAR

FE DE VIDA

 

**********

 

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

 

Guárdate

del bullicio de los hombres

y sus estúpidas maquinaciones.

Que no te arrastre nunca en su corriente

el vendaval absurdo de este mundo,

pues sólo en el hondísimo silencio

hallarás la verdad de tu existencia,

y el destino que buscas

desesperadamente

te ha de ser –no lo dudes-

revelado.

 

ARS POETICA

 

Escribo versos. Lo confieso. Versos

de todos los colores y tamaños.

Indescifrables como jeroglíficos

egipcios. Transparentes.

Versos con mala uva. Versos lapa.

Versos muertos de amor.

Amasados con lágrimas.

Rebozados en sombra. Escribo versos

sometidos a estricto control métrico.

O indisciplinados como pájaros.

Versos hermafroditas.

Para todos los públicos.

Patológicamente depresivos.

Económicamente dolorosos.

Escribo versos. Lo confieso. Aunque

no sirvan para nada,

y acaben devorados como yo

por la tenaz polilla del olvido.

 

SESIÓN CONTINUA

 

Igual que una película

de bajo presupuesto,

con escasos efectos especiales

y un guión vulgar,

y actores de reparto con poca vocación

y numerosos extras,

sin música de fondo, en blanco y negro,

y, por supuesto, yo, el protagonista,

sin saberme el papel -a estas alturas-

y ajeno por completo al argumento.

 

VERSIÓN DEFINITIVA

 

En la contraportada

del libro de tu vida

escribirá el silencio

la última palabra.

Y en las estanterías de la noche

lo ha de cubrir el polvo

sin tiempo de la historia.

 

DESAHUCIO

 

Todos los días tratas

de encontrarte a ti mismo

en los ojos de cuantos te conceden

su migaja de luz al contemplarte.

Pues sabes que en los ojos

de aquellos que te miran

se refleja la sombra que eres sin aditivos,

y la imagen que adviertes siniestrada

es el rostro de un hombre insubstancial

que bucea desnudo

en las aguas oscuras de sus miedos.

Te miras con los ojos

colmados de renuncias.

Como un perro extraviado

cuando mira la noche.

 

HOJA DE RECLAMACIONES

 

La culpa te persigue desde siempre

con su bífida lengua.

Lame todos tus sueños con lascivia.

Por ella no podrás

pedir la absolución de los pecados

que no osó perpetrar tu espíritu medroso

cuando pagues el último

plazo de la hipoteca de tu vida.

Tendrás que rendir cuentas

de cuanto no emprendiste

por no haber sido nunca

punible responsable de tus actos,

pues oficiaste siempre una ramplona

humanidad compuesta de retales,

de palabras gastadas por el uso

y vagos sentimientos

que no comprometían en nada tu vacío.

No reclames jamás lo que jamás fue tuyo:

la gloria de vivir

de acuerdo con tus propias convicciones.

Siempre fuiste uno más de la manada.

¿A quién demandarás por el supuesto fraude

de haber adulterado

tú mismo tu existencia?

 

PEQUEÑA ALEGORÍA NÁUTICA

 

Siempre creyó que había un paraíso

detrás del horizonte.

Allí donde la línea

cortaba en dos mitades el paisaje

-igual que una navaja al rebanar la niebla-,

debía de existir un jardín del edén,

la tierra prometida,

una isla de luz ilimitada

para aquellos que habían

navegado como él a la deriva

en un convulso piélago de sombras.

Pero nunca volvió para contar

qué había al otro lado del misterioso límite

y su estela se fue difuminando

con el paso del tiempo

en una nada azul caliginosa.

 

MISIÓN IMPOSIBLE

 

Disponemos de varios millones de recetas

para falsificar la cédula del miedo,

mil modos de sellar pactos de no agresión

con los zafios demonios que nos rondan,

infinitas maneras con las que camuflar

el tedio y la ceniza

entre los cortinajes del amor.

Pero ninguna forma, ni una sola,

encontraremos para negociar

la más pequeña tregua con el tiempo.

Por eso nos ultraja

la perentoriedad de cada instante,

pues nos sabemos víctimas de un expolio continuo.

Tal es la condición

de nuestro desamparo más secreto:

ese dolor oscuro de saber

que la vida no tiene sucedáneos.

Que la muerte no admite transacciones.

 

INTERROGACIÓN RETÓRICA

 

¿Quién es ese primate que me mira

burlón desde el espejo?

Su rostro coincide con mi rostro.

Sus gestos son los míos.

Ese vago temblor imperceptible

que adivino en sus ojos

coincide con mi forma de contemplar el mundo.

Su grito articulado no me engaña.

Reconozco su voz, su inútil borbotón

a ciegas de palabras insensatas.

¿Quién es ese impostor que cada día

responde a la existencia con mi nombre?


EL VARANO

 

Todas las noches viene hasta mi cama. Tiene

la dúctil consistencia de los sueños.

Se mueve sigiloso como una sombra helada

entre el ramaje espeso de lo oscuro,

atraviesa pasillos, recorre dormitorios

con la amenazadora lentitud

de los depredadores.

Cuando abre su boca terrible me despierto,

cubierto de sudor. Es un varano.

Una noche cualquiera

no me despertaré, y entonces

podré dormir al fin sin sobresaltos.

 

CLASE DE ASTRONOMÍA

 

La luz de esas estrellas ya ha ocurrido

CARLOS MARZAL

 

Hace miles de años

murieron las estrellas

que tus ojos contemplan esta noche.

Lo dicen los astrónomos.

Esa luz que ilumina

con un fulgor intenso en este mismo instante

tu mirada es la luz

que perfora la pulpa de la noche

desde una oscuridad sin tiempo. Llega

a tus tristes pupilas después de atravesar

el espacio orbital donde germinan

los agujeros negros de la nada.

Esas estrellas muertas te conducen

a extrañas coordenadas ya pretéritas.

Por eso intuyes que alguien te está mirando ahora

desde una estrella aún no nacida.

Quizás desde un futuro lejanísimo

en el que ya no quede –en este mismo instante-

sino un resplandor vago

de este engañoso mundo en el que habitas.

 

PEQUEÑO CONSEJO

 

No ofrezcas a tus dioses

sacrificios en vano.

Ni cedas a la tentación de huir

de la verdad que arde

en las deflagraciones de tu espíritu

a la temperatura del silencio.

Te debes a ti mismo

y tu razón de ser queda legitimada

cuando te dejas arrastrar sin miedo

por ese vendaval enloquecido

de todas tus quimeras.

Lo demás no te sirve. Lo tienes comprobado.

No sigas engañándote.

 

 

LAS HORAS

 

Uno las ve pasar

lentamente y suspira,

quisiera poseerlas

a todas: las alegres y las tristes,

las bellas y las feas. Ellas pasan

silenciosas y doblan las esquinas

o cruzan los caminos.

A todas se las lleva

el viento convulsivo de los días.

Se van y nunca vuelven. Pero dejan

un amargo regusto

de impotencia en la carne,

un inmenso vacío en el alma,

y el ingrato sabor de la derrota.

 

THRILLER

 

Tendrás que disparar tarde o temprano.

La ciudad es un dédalo de sombras

por donde te persigue

un espectral ejército de tristes minotauros.

El ojo de la luna

te mira desde el fondo de la noche.

Refleja tu silueta contra el muro

de la desolación.

Tendrás que disparar

para ponerte en paz con todos tus fantasmas

cuando tu propia pesadilla te acorrale

en una callejuela sin salida.

 

DEL SENTIMIENTO TRÁGICO

 

Sí, ya sé que otros han sentido antes que yo

lo que yo siento y expreso.

MIGUEL DE UNAMUNO

 

Esta escena sencilla y cotidiana

que mis ojos contemplan

con gesto rutinario o turbación

contiene en su pequeña nimiedad

la magia de lo insólito.

Y, sin embargo, sé

que esta escena no es nueva,

que viene sucediéndose desde que el tiempo existe.

Sé que este sentimiento de inquietud,

de fatiga o de júbilo no es mío en exclusiva.

Que mi vida ya ha sido vivida muchas veces.

Que todo se repite

en el caleidoscopio de la historia.

 

LA FELICIDAD

 

Siempre desconfié de ella. De esa

mujer que coquetea cada noche

de forma peligrosa con la vida.

De esa mujer excéntrica y voluble

que clava su cuchillo por la espalda

o inesperadamente concede sus favores

al primero que pasa por la calle.

Nadie pudo jamás envanecerse

de su fidelidad pues la costumbre

firme de su inconstancia acaba por ser ley

que anuda el devenir como un edicto oscuro.

Por eso no la espero

cuando abro las puertas de mi casa.

Ni tampoco deshago su maleta

si alguna vez se digna visitarme.

 

DISQUISICIONES CINEGÉTICAS

 

Es un depredador inexorable.

Intentas engañarlo con torpes artimañas

de cazador patético.

Inventas mil ardides increíbles

para darle esquinazo.

Burdas estratagemas

que harían sonreír a cualquier niño.

Pones cepos cosméticos

o soluciones plásticas

de falso cirujano remendón.

Pero nunca perdona.

Sabes que acabará tarde o temprano

por cobrarse su presa.

 

SOS

 

Empuñas la metáfora

para matar la sombra

de tu propia miseria. Y levantas

el brazo ejecutor

esperando acabar

con esa angustia -de una vez por todas-

que te devora el ser como un tumor oscuro.

Hundes la atroz palabra en el papel

y das un grito sordo, mas todo continúa

inalterable. Sigues

muriendo mientras mueres.

Acercas a tu sien el heptasílabo

definitivo. Apuntas y disparas.

Como si cada verso fuera el punto

final de un testamento.

Y nada más tuvieras que decir.


INSOMNIO

 

A Reinaldo Jiménez

 

¿Qué fue de la princesa

y su príncipe azul?

¿De verdad se casaron

y comieron perdices sin hartarse?

¿Es verdad que se amaron hasta el fin de los tiempos,

que no pudo con ellos la perversa rutina,

ni la muerte terrible

ni el olvido?

 

COMPOSICIÓN ANALGÉSICA

 

Lo que el dolor te ofrece generoso

es el conocimiento de tu propia miseria.

La oscura luz de la sabiduría

te acerca al epicentro de tu ser,

donde el misterio traza su quimérica

constelación de sombras

y la consciencia cobra la cabal dimensión

de su insignificancia.

El dolor te conduce,

igual que un perro fiel,

hasta el origen mismo de tu vida.

El feudo que los hombres

solemos confundir con el destino.

 

INSTRUCCIONES MATERNAS

 

Esto es la vida: una aventura extraña

en la que sólo importa ser feliz.

Acéptalo sin más explicaciones

y cumple dignamente

con la hermosa tarea que el destino

te imponga cada día.

Serás únicamente prisionero

de tus propios fantasmas.

Mas cuando todo se te quede al fin,

después de haber vivido tu aventura,

en agua de borrajas,

no olvides, hijo mío,

que a nadie le podrás pedir perdón

por todo lo que nunca realizaste.

 

EL OASIS

 

Dejó de masticar el polvo del desierto.

La ardiente luz del sol

ya nunca más volvió a cegarle los ojos.

De pronto, tras la duna

árida de la noche, le fue dado admirar

el oasis más bello,

con todo su esplendor.

Brillaban las estrellas como tímidos

peces fosforescentes

en un mar de infinita beatitud.

Definitivamente era feliz.

Ahora comprendía

que aquel había sido desde siempre

el único objetivo de su vida.

 

ESTIMADO LECTOR

 

A ti, lector, que pasas,

apresuradamente,

los ojos con desdén por esta página,

advierte que quizás no estás tan solo

frente a la adversidad

del mundo. Ese latido

de esperanza o temblor

ante la inexplicable

razón por la que vives es también

el móvil de este insólito

poema interactivo,

pues en el fondo somos

una misma sustancia que comparte

el vértigo de ser sobre el vacío.

A ti, lector anónimo,

sombra complementaria de mi sombra,

dondequiera que estés:

la ficción de tu vida

cifra la realidad de mi existencia

y viceversa, porque,

aunque suene a posible paradoja,

la realidad impone

con el paso del tiempo

sistemáticamente su ficción.

 

LA CASA

 

Houses live and die: ther is a time for building

and a time for living and for generation

and a time for the wind to break the loosemed plane

T. S. ELIOT

 

Primero se llevaron los objetos más simples:

los libros, la vajilla, los electrodomésticos,

y la casa quedó como un árbol sin hojas.

Después fueron los muebles. Y los de la mudanza

dejaron las paredes humilladas, desnudas,

igual que una mujer

abandonada por el enemigo.

Los de la construcción

saquearon sus restos sin piedad.

Hoy la casa no existe.

Ha desaparecido

y con ella la sombra de aquellos que habitaron

con amor su paisaje

y le dieron sentido alguna vez.

Y sobre su memoria,

con el júbilo triste de quienes edifican

un sueño sentenciado a la extinción,

otros hombres cimentan otra casa.

Como cimenta el tiempo

el polvo miserable de la historia.

 

A CARA O CRUZ

 

Hubieras preferido

no tener que llevarles la contraria

a todos los demonios que te muerden

como perros de sombra el corazón.

Hubiera resultado tan sencillo

dejarte seducir por su baba siniestra

y decirles que sí, que tú también

aceptas tu destino.

Pero nunca pudiste

poner la zancadilla a tu consciencia.

Y por eso prefieres, sin más trámites,

jugarte a cara o cruz tu soledad.

 

MEDITACIÓN INTRASCENDENTE

 

Si me paro a pensarlo

metafísicamente, la existencia

es una extraordinaria sinrazón.

No me valen los autos de fe de santos padres,

ni las legítimas explicaciones

de la ciencia astrofísica o la antropología.

Me faltan argumentos

para justificar mi intrascendencia,

ese blasón oscuro que Kundera llamó

la insoportable levedad del ser.

 

AUTORRETRATO

 

Cómo llenarte, soledad,

sino contigo misma.

LUIS CERNUDA

 

Mi vida. Esa triste

sucesión de minutos

vacíos que encadena

las horas y los días y los años.

Ese absurdo paréntesis de luz

entre los dos abismos infinitos

de la nada. Mi vida. Esa lluvia

que cae inútilmente sobre el mar.

 

LA TRASTIENDA

 

¿Qué puede haber detrás

de todo este amasijo de palabras?

¿Qué singular sujeto se atrinchera

como un salteador de tres al cuarto

tras esta barahúnda de atolondrados versos?

Acaso un tipo triste que padece

la taquicardia de la vacuidad

y desprecia el ridículo oropel

con que lo cotidiano

trata de enmascarar la verdadera

razón de su existir. Un hombre más

o menos como tú. Exiliado del tiempo

en que la luz ardía.

Un hombre que redacta,

completamente a oscuras,

el testimonio inútil de un fulgor.

 

ACTO DE AMOR

 

y me dexaste con gemido

SAN JUAN DE LA CRUZ

 

La quiero penetrar a todas horas.

Clavar en lo más hondo de su alma

mi cuchillo de luz.

La sigo y la persigo

sin reparar en fuertes ni fronteras.

Aunque sé que jamás

será mía del todo.

Misteriosa, inasible.

Tan sólo para ella sé que existo

aunque ella ni siquiera

mi existencia conoce.

 

ARCADIA

 

Sin que nos demos cuenta

se nos va la existencia de las manos,

como se va la luz cuando atardece

y quedan solamente las exequias de un tiempo

izado de lo oscuro. Tan sólo el aire frío.

Los escombros que humean después de la batalla.

El sueño de una arcadia que nunca será nuestra.

 

LAS RATAS

 

cadáver son las que ostentó murallas

FRANCISCO DE QUEVEDO

 

El murmullo de las conversaciones

fluía como un río entre la música

frutal de los violines. En las lámparas

la luz multiplicaba su destello.

Bellísimos tapices,

escudos y blasones adornaban

un salón con alfombras y columnas de mármol.

Del jardín entreabierto

llegaba un exquisito aroma de magnolias.

Al acabar la fiesta, el personal

de servicio, tras una minuciosa limpieza,

volvió a ponerlo todo en su lugar,

como si nada hubiera sucedido

aquella hermosa noche.

Restaurado el silencio de la casa,

pudo oírse otra vez, como un sordo rumor

de huesos masticados por el tiempo,

el ruido de las ratas.

 

CÁLCULO ELEMENTAL

 

La vida es sólo esto:

un instante que fluye.

Nada más que un instante

que gobierna el azar y que podría

ser acaso la imagen

de una idea sin forma

en la rueda sinfónica del tiempo.

 

INVENTARIO

 

Una casa con patio y limonero.

Una perra. Un automóvil verde.

Algunos libros, discos, fotos, cartas.

Familiares y amigos.

Creo que falta él. Pero no importa.

Era un actor mediocre.

Cualquier otro lo puede suplantar.

Y, a poco que se esfuerce,

mejorarlo.

 

EDICIÓN FACSIMILAR

Ese maldito yo que me persigue

camuflado en la niebla metafísica

del quién y el para qué,

desesperado a veces,

a veces melancólico

o tierno como un niño,

de dónde habrá salido me pregunto

y por qué se me pega a la consciencia

como una lapa oscura. Ese maldito yo.

Esta reproducción facsimilar

que no deja de ser una entelequia

o un duplicado falso

de la sombra que soy a pesar mío.

A qué naturaleza

inorgánica o viva pertenece.

Quién es, de qué se ríe

con voraz grosería cada noche

cuando nos encontramos frente a frente,

delante del espejo,

igual que dos siamesas soledades.

 

FE DE VIDA

 

Pues no hay merecimiento en el nacer

y nada justifica nuestra muerte.

FRANCISCO BRINES

 

El que esto suscribe

confiesa sin pudor que tiembla y duda,

que ama hasta la médula, que sueña cosas raras,

que llora como un pánfilo por cualquier tontería,

que ríe con frecuencia sin motivo

y que a veces le duele no sabe muy bien dónde.

Pero le duele mucho.

Y que no dice nada de este dolor extraño

para no incomodar a cuantos le rodean.

Por eso escribe versos y más versos.

Como si pretendiese

desalojar molestos inquilinos

de las habitaciones del espíritu.

O exorcizar la angustia

de vivir con la soga siempre al cuello

mediante largas ristras de metáforas.

Y para que así conste

donde proceda firma el presente poema.

Como quien firma

un tratado de paz consigo mismo.


 

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