¿En qué meditas, amigo? ¿En tus antepasados?
Polvo son en el polvo.
¿En sus valores? Déjame que me sonría.
Toma este cántaro y bebamos escuchando sin temor
el gran silencio del Cosmos.
OMAR KHAYYAM
Alas! This is not what I throuht life was.
PERCY B. SHELLEY
Tu sei come una terra
che nessuno ha mai detto.
CESARE PAVESE
ÍNDICE
DECLARACIÓN DE INTENCIONES
ARS POETICA
SESIÓN CONTINUA
VERSIÓN DEFINITIVA
DESAHUCIO
HOJA DE RECLAMACIONES
PEQUEÑA ALEGORÍA NÁUTICA
MISIÓN IMPOSIBLE
INTERROGACIÓN RETÓRICA
EL VARANO
CLASE DE ASTRONOMÍA
PEQUEÑO CONSEJO
LAS HORAS
THRILLER
DEL SENTIMIENTO TRÁGICO
LA FELICIDAD
DISQUISICIONES CINEGÉTICAS
SOS
INSOMNIO
COMPOSICIÓN ANALGÉSICA
INSTRUCCIONES MATERNAS
EL OASIS
ESTIMADO LECTOR
LA CASA
A CARA O CRUZ
MEDITACIÓN INTRASCENDENTE
AUTORRETRATO
LA TRASTIENDA
ACTO DE AMOR
ARCADIA
LAS RATAS
CÁLCULO ELEMENTAL
INVENTARIO
EDICIÓN FACSIMILAR
FE DE VIDA
**********
DECLARACIÓN DE INTENCIONES
Guárdate
del bullicio de los hombres
y sus estúpidas maquinaciones.
Que no te arrastre nunca en su corriente
el vendaval absurdo de este mundo,
pues sólo en el hondísimo silencio
hallarás la verdad de tu existencia,
y el destino que buscas
desesperadamente
te ha de ser –no lo dudes-
revelado.
ARS POETICA
Escribo versos. Lo confieso. Versos
de todos los colores y tamaños.
Indescifrables como jeroglíficos
egipcios. Transparentes.
Versos con mala uva. Versos lapa.
Versos muertos de amor.
Amasados con lágrimas.
Rebozados en sombra. Escribo versos
sometidos a estricto control métrico.
O indisciplinados como pájaros.
Versos hermafroditas.
Para todos los públicos.
Patológicamente depresivos.
Económicamente dolorosos.
Escribo versos. Lo confieso. Aunque
no sirvan para nada,
y acaben devorados como yo
por la tenaz polilla del olvido.
SESIÓN CONTINUA
Igual que una película
de bajo presupuesto,
con escasos efectos especiales
y un guión vulgar,
y actores de reparto con poca vocación
y numerosos extras,
sin música de fondo, en blanco y negro,
y, por supuesto, yo, el protagonista,
sin saberme el papel -a estas alturas-
y ajeno por completo al argumento.
VERSIÓN DEFINITIVA
En la contraportada
del libro de tu vida
escribirá el silencio
la última palabra.
Y en las estanterías de la noche
lo ha de cubrir el polvo
sin tiempo de la historia.
DESAHUCIO
Todos los días tratas
de encontrarte a ti mismo
en los ojos de cuantos te conceden
su migaja de luz al contemplarte.
Pues sabes que en los ojos
de aquellos que te miran
se refleja la sombra que eres sin aditivos,
y la imagen que adviertes siniestrada
es el rostro de un hombre insubstancial
que bucea desnudo
en las aguas oscuras de sus miedos.
Te miras con los ojos
colmados de renuncias.
Como un perro extraviado
cuando mira la noche.
HOJA DE RECLAMACIONES
La culpa te persigue desde siempre
con su bífida lengua.
Lame todos tus sueños con lascivia.
Por ella no podrás
pedir la absolución de los pecados
que no osó perpetrar tu espíritu medroso
cuando pagues el último
plazo de la hipoteca de tu vida.
Tendrás que rendir cuentas
de cuanto no emprendiste
por no haber sido nunca
punible responsable de tus actos,
pues oficiaste siempre una ramplona
humanidad compuesta de retales,
de palabras gastadas por el uso
y vagos sentimientos
que no comprometían en nada tu vacío.
No reclames jamás lo que jamás fue tuyo:
la gloria de vivir
de acuerdo con tus propias convicciones.
Siempre fuiste uno más de la manada.
¿A quién demandarás por el supuesto fraude
de haber adulterado
tú mismo tu existencia?
PEQUEÑA ALEGORÍA NÁUTICA
Siempre creyó que había un paraíso
detrás del horizonte.
Allí donde la línea
cortaba en dos mitades el paisaje
-igual que una navaja al rebanar la niebla-,
debía de existir un jardín del edén,
la tierra prometida,
una isla de luz ilimitada
para aquellos que habían
navegado como él a la deriva
en un convulso piélago de sombras.
Pero nunca volvió para contar
qué había al otro lado del misterioso límite
y su estela se fue difuminando
con el paso del tiempo
en una nada azul caliginosa.
MISIÓN IMPOSIBLE
Disponemos de varios millones de recetas
para falsificar la cédula del miedo,
mil modos de sellar pactos de no agresión
con los zafios demonios que nos rondan,
infinitas maneras con las que camuflar
el tedio y la ceniza
entre los cortinajes del amor.
Pero ninguna forma, ni una sola,
encontraremos para negociar
la más pequeña tregua con el tiempo.
Por eso nos ultraja
la perentoriedad de cada instante,
pues nos sabemos víctimas de un expolio continuo.
Tal es la condición
de nuestro desamparo más secreto:
ese dolor oscuro de saber
que la vida no tiene sucedáneos.
Que la muerte no admite transacciones.
INTERROGACIÓN RETÓRICA
¿Quién es ese primate que me mira
burlón desde el espejo?
Su rostro coincide con mi rostro.
Sus gestos son los míos.
Ese vago temblor imperceptible
que adivino en sus ojos
coincide con mi forma de contemplar el mundo.
Su grito articulado no me engaña.
Reconozco su voz, su inútil borbotón
a ciegas de palabras insensatas.
¿Quién es ese impostor que cada día
responde a la existencia con mi nombre?
EL VARANO
Todas las noches viene hasta mi cama. Tiene
la dúctil consistencia de los sueños.
Se mueve sigiloso como una sombra helada
entre el ramaje espeso de lo oscuro,
atraviesa pasillos, recorre dormitorios
con la amenazadora lentitud
de los depredadores.
Cuando abre su boca terrible me despierto,
cubierto de sudor. Es un varano.
Una noche cualquiera
no me despertaré, y entonces
podré dormir al fin sin sobresaltos.
CLASE DE ASTRONOMÍA
La luz de esas estrellas ya ha ocurrido
CARLOS MARZAL
Hace miles de años
murieron las estrellas
que tus ojos contemplan esta noche.
Lo dicen los astrónomos.
Esa luz que ilumina
con un fulgor intenso en este mismo instante
tu mirada es la luz
que perfora la pulpa de la noche
desde una oscuridad sin tiempo. Llega
a tus tristes pupilas después de atravesar
el espacio orbital donde germinan
los agujeros negros de la nada.
Esas estrellas muertas te conducen
a extrañas coordenadas ya pretéritas.
Por eso intuyes que alguien te está mirando ahora
desde una estrella aún no nacida.
Quizás desde un futuro lejanísimo
en el que ya no quede –en este mismo instante-
sino un resplandor vago
de este engañoso mundo en el que habitas.
PEQUEÑO CONSEJO
No ofrezcas a tus dioses
sacrificios en vano.
Ni cedas a la tentación de huir
de la verdad que arde
en las deflagraciones de tu espíritu
a la temperatura del silencio.
Te debes a ti mismo
y tu razón de ser queda legitimada
cuando te dejas arrastrar sin miedo
por ese vendaval enloquecido
de todas tus quimeras.
Lo demás no te sirve. Lo tienes comprobado.
No sigas engañándote.
LAS HORAS
Uno las ve pasar
lentamente y suspira,
quisiera poseerlas
a todas: las alegres y las tristes,
las bellas y las feas. Ellas pasan
silenciosas y doblan las esquinas
o cruzan los caminos.
A todas se las lleva
el viento convulsivo de los días.
Se van y nunca vuelven. Pero dejan
un amargo regusto
de impotencia en la carne,
un inmenso vacío en el alma,
y el ingrato sabor de la derrota.
THRILLER
Tendrás que disparar tarde o temprano.
La ciudad es un dédalo de sombras
por donde te persigue
un espectral ejército de tristes minotauros.
El ojo de la luna
te mira desde el fondo de la noche.
Refleja tu silueta contra el muro
de la desolación.
Tendrás que disparar
para ponerte en paz con todos tus fantasmas
cuando tu propia pesadilla te acorrale
en una callejuela sin salida.
DEL SENTIMIENTO TRÁGICO
Sí, ya sé que otros han sentido antes que yo
lo que yo siento y expreso.
MIGUEL DE UNAMUNO
Esta escena sencilla y cotidiana
que mis ojos contemplan
con gesto rutinario o turbación
contiene en su pequeña nimiedad
la magia de lo insólito.
Y, sin embargo, sé
que esta escena no es nueva,
que viene sucediéndose desde que el tiempo existe.
Sé que este sentimiento de inquietud,
de fatiga o de júbilo no es mío en exclusiva.
Que mi vida ya ha sido vivida muchas veces.
Que todo se repite
en el caleidoscopio de la historia.
LA FELICIDAD
Siempre desconfié de ella. De esa
mujer que coquetea cada noche
de forma peligrosa con la vida.
De esa mujer excéntrica y voluble
que clava su cuchillo por la espalda
o inesperadamente concede sus favores
al primero que pasa por la calle.
Nadie pudo jamás envanecerse
de su fidelidad pues la costumbre
firme de su inconstancia acaba por ser ley
que anuda el devenir como un edicto oscuro.
Por eso no la espero
cuando abro las puertas de mi casa.
Ni tampoco deshago su maleta
si alguna vez se digna visitarme.
DISQUISICIONES CINEGÉTICAS
Es un depredador inexorable.
Intentas engañarlo con torpes artimañas
de cazador patético.
Inventas mil ardides increíbles
para darle esquinazo.
Burdas estratagemas
que harían sonreír a cualquier niño.
Pones cepos cosméticos
o soluciones plásticas
de falso cirujano remendón.
Pero nunca perdona.
Sabes que acabará tarde o temprano
por cobrarse su presa.
SOS
Empuñas la metáfora
para matar la sombra
de tu propia miseria. Y levantas
el brazo ejecutor
esperando acabar
con esa angustia -de una vez por todas-
que te devora el ser como un tumor oscuro.
Hundes la atroz palabra en el papel
y das un grito sordo, mas todo continúa
inalterable. Sigues
muriendo mientras mueres.
Acercas a tu sien el heptasílabo
definitivo. Apuntas y disparas.
Como si cada verso fuera el punto
final de un testamento.
Y nada más tuvieras que decir.
INSOMNIO
A Reinaldo Jiménez
¿Qué fue de la princesa
y su príncipe azul?
¿De verdad se casaron
y comieron perdices sin hartarse?
¿Es verdad que se amaron hasta el fin de los tiempos,
que no pudo con ellos la perversa rutina,
ni la muerte terrible
ni el olvido?
COMPOSICIÓN ANALGÉSICA
Lo que el dolor te ofrece generoso
es el conocimiento de tu propia miseria.
La oscura luz de la sabiduría
te acerca al epicentro de tu ser,
donde el misterio traza su quimérica
constelación de sombras
y la consciencia cobra la cabal dimensión
de su insignificancia.
El dolor te conduce,
igual que un perro fiel,
hasta el origen mismo de tu vida.
El feudo que los hombres
solemos confundir con el destino.
INSTRUCCIONES MATERNAS
Esto es la vida: una aventura extraña
en la que sólo importa ser feliz.
Acéptalo sin más explicaciones
y cumple dignamente
con la hermosa tarea que el destino
te imponga cada día.
Serás únicamente prisionero
de tus propios fantasmas.
Mas cuando todo se te quede al fin,
después de haber vivido tu aventura,
en agua de borrajas,
no olvides, hijo mío,
que a nadie le podrás pedir perdón
por todo lo que nunca realizaste.
EL OASIS
Dejó de masticar el polvo del desierto.
La ardiente luz del sol
ya nunca más volvió a cegarle los ojos.
De pronto, tras la duna
árida de la noche, le fue dado admirar
el oasis más bello,
con todo su esplendor.
Brillaban las estrellas como tímidos
peces fosforescentes
en un mar de infinita beatitud.
Definitivamente era feliz.
Ahora comprendía
que aquel había sido desde siempre
el único objetivo de su vida.
ESTIMADO LECTOR
A ti, lector, que pasas,
apresuradamente,
los ojos con desdén por esta página,
advierte que quizás no estás tan solo
frente a la adversidad
del mundo. Ese latido
de esperanza o temblor
ante la inexplicable
razón por la que vives es también
el móvil de este insólito
poema interactivo,
pues en el fondo somos
una misma sustancia que comparte
el vértigo de ser sobre el vacío.
A ti, lector anónimo,
sombra complementaria de mi sombra,
dondequiera que estés:
la ficción de tu vida
cifra la realidad de mi existencia
y viceversa, porque,
aunque suene a posible paradoja,
la realidad impone
con el paso del tiempo
sistemáticamente su ficción.
LA CASA
Houses live and die: ther is a time for building
and a time for living and for generation
and a time for the wind to break the loosemed plane
T. S. ELIOT
Primero se llevaron los objetos más simples:
los libros, la vajilla, los electrodomésticos,
y la casa quedó como un árbol sin hojas.
Después fueron los muebles. Y los de la mudanza
dejaron las paredes humilladas, desnudas,
igual que una mujer
abandonada por el enemigo.
Los de la construcción
saquearon sus restos sin piedad.
Hoy la casa no existe.
Ha desaparecido
y con ella la sombra de aquellos que habitaron
con amor su paisaje
y le dieron sentido alguna vez.
Y sobre su memoria,
con el júbilo triste de quienes edifican
un sueño sentenciado a la extinción,
otros hombres cimentan otra casa.
Como cimenta el tiempo
el polvo miserable de la historia.
A CARA O CRUZ
Hubieras preferido
no tener que llevarles la contraria
a todos los demonios que te muerden
como perros de sombra el corazón.
Hubiera resultado tan sencillo
dejarte seducir por su baba siniestra
y decirles que sí, que tú también
aceptas tu destino.
Pero nunca pudiste
poner la zancadilla a tu consciencia.
Y por eso prefieres, sin más trámites,
jugarte a cara o cruz tu soledad.
MEDITACIÓN INTRASCENDENTE
Si me paro a pensarlo
metafísicamente, la existencia
es una extraordinaria sinrazón.
No me valen los autos de fe de santos padres,
ni las legítimas explicaciones
de la ciencia astrofísica o la antropología.
Me faltan argumentos
para justificar mi intrascendencia,
ese blasón oscuro que Kundera llamó
la insoportable levedad del ser.
AUTORRETRATO
Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma.
LUIS CERNUDA
Mi vida. Esa triste
sucesión de minutos
vacíos que encadena
las horas y los días y los años.
Ese absurdo paréntesis de luz
entre los dos abismos infinitos
de la nada. Mi vida. Esa lluvia
que cae inútilmente sobre el mar.
LA TRASTIENDA
¿Qué puede haber detrás
de todo este amasijo de palabras?
¿Qué singular sujeto se atrinchera
como un salteador de tres al cuarto
tras esta barahúnda de atolondrados versos?
Acaso un tipo triste que padece
la taquicardia de la vacuidad
y desprecia el ridículo oropel
con que lo cotidiano
trata de enmascarar la verdadera
razón de su existir. Un hombre más
o menos como tú. Exiliado del tiempo
en que la luz ardía.
Un hombre que redacta,
completamente a oscuras,
el testimonio inútil de un fulgor.
ACTO DE AMOR
y me dexaste con gemido
SAN JUAN DE LA CRUZ
La quiero penetrar a todas horas.
Clavar en lo más hondo de su alma
mi cuchillo de luz.
La sigo y la persigo
sin reparar en fuertes ni fronteras.
Aunque sé que jamás
será mía del todo.
Misteriosa, inasible.
Tan sólo para ella sé que existo
aunque ella ni siquiera
mi existencia conoce.
ARCADIA
Sin que nos demos cuenta
se nos va la existencia de las manos,
como se va la luz cuando atardece
y quedan solamente las exequias de un tiempo
izado de lo oscuro. Tan sólo el aire frío.
Los escombros que humean después de la batalla.
El sueño de una arcadia que nunca será nuestra.
LAS RATAS
cadáver son las que ostentó murallas
FRANCISCO DE QUEVEDO
El murmullo de las conversaciones
fluía como un río entre la música
frutal de los violines. En las lámparas
la luz multiplicaba su destello.
Bellísimos tapices,
escudos y blasones adornaban
un salón con alfombras y columnas de mármol.
Del jardín entreabierto
llegaba un exquisito aroma de magnolias.
Al acabar la fiesta, el personal
de servicio, tras una minuciosa limpieza,
volvió a ponerlo todo en su lugar,
como si nada hubiera sucedido
aquella hermosa noche.
Restaurado el silencio de la casa,
pudo oírse otra vez, como un sordo rumor
de huesos masticados por el tiempo,
el ruido de las ratas.
CÁLCULO ELEMENTAL
La vida es sólo esto:
un instante que fluye.
Nada más que un instante
que gobierna el azar y que podría
ser acaso la imagen
de una idea sin forma
en la rueda sinfónica del tiempo.
INVENTARIO
Una casa con patio y limonero.
Una perra. Un automóvil verde.
Algunos libros, discos, fotos, cartas.
Familiares y amigos.
Creo que falta él. Pero no importa.
Era un actor mediocre.
Cualquier otro lo puede suplantar.
Y, a poco que se esfuerce,
mejorarlo.
EDICIÓN FACSIMILAR
Ese maldito yo que me persigue
camuflado en la niebla metafísica
del quién y el para qué,
desesperado a veces,
a veces melancólico
o tierno como un niño,
de dónde habrá salido me pregunto
y por qué se me pega a la consciencia
como una lapa oscura. Ese maldito yo.
Esta reproducción facsimilar
que no deja de ser una entelequia
o un duplicado falso
de la sombra que soy a pesar mío.
A qué naturaleza
inorgánica o viva pertenece.
Quién es, de qué se ríe
con voraz grosería cada noche
cuando nos encontramos frente a frente,
delante del espejo,
igual que dos siamesas soledades.
FE DE VIDA
Pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.
FRANCISCO BRINES
El que esto suscribe
confiesa sin pudor que tiembla y duda,
que ama hasta la médula, que sueña cosas raras,
que llora como un pánfilo por cualquier tontería,
que ríe con frecuencia sin motivo
y que a veces le duele no sabe muy bien dónde.
Pero le duele mucho.
Y que no dice nada de este dolor extraño
para no incomodar a cuantos le rodean.
Por eso escribe versos y más versos.
Como si pretendiese
desalojar molestos inquilinos
de las habitaciones del espíritu.
O exorcizar la angustia
de vivir con la soga siempre al cuello
mediante largas ristras de metáforas.
Y para que así conste
donde proceda firma el presente poema.
Como quien firma
un tratado de paz consigo mismo.
================== jrbarat ==================