Biografía del Poeta
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GALERÍA

1. Álbum de fotos en colegios e institutos.

2. Visitas a centros educativos.

3. Archivo.

4. Barat traducido.

5. Antologías con otros autores.

6. Reseñas y estudios sobre Barat.

 

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1. ÁLBUM DE FOTOS EN COLEGIOS E INSTITUTOS

 

Libros infantiles y juveniles de JR Barat expuestos en uno de sus actos escolares.

 

IES MIGUEL ESPINOSA (MURCIA)

 

 

COLEGIO DE ALMENDRICOS (MURCIA)

22 de febrero de 2010

 

ESCUELA DE ADULTOS DE ÁGULAS (MURCIA)

 

IES JULIÁN ANDÚGAR, DE SANTOMERA (MURCIA)

8 de febrero de 2010

 

 

IES SALVADOR SANDOVAL (TORRES DE COTILLAS)

12 de marzo de 2010

 

IES SAN JUAN DE LA CRUZ (CARAVACA DE LA CRUZ)

25 de enero de 2010. Encuentro celebrado en la Casa de la Cultura de la localidad.

 

COLEGIO ÁNGEL DE HARO (VERA, ALMERÍA)

Diciembre de 2009.

 

 

Barat en clase de 1º B (curso 2009-2010)

 

COLEGIO PASICO-CAMPILLO (LORCA)

 

COLEGIO SAN ANTONIO, CAÑADA GALLEGO (MAZARRÓN)

 

IES SAAVEDRA FAJARDO (MURCIA)

 

IES FRANCISCO DE GOYA (MOLINA DE SEGURA)

 

IES ARZOBISPO LOZANO (JUMILLA)

 

IES VILAMARXANT (VALENCIA)

 

 

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2. VISITAS A CENTROS EDUCATIVOS

Historial de Centros donde Juan R. Barat ha realizado

Encuentros de Autor, charlas o conferencias sobre su obra.

 

INSTITUTOS DE ENSEÑANZA SECUNDARIA

 

MURCIA

 

IES Juan Carlos I, Murcia

IES Saavedra Fajardo, Murcia

IES Ricardo Ortega, Fuente Álamo (Murcia)

IES José Ibáñez Martín, Lorca (Murcia)

IES Ramón Arcas Meca, Lorca (Murcia)

IES Príncipe de Asturias, Lorca (Murcia)

IES Purias, Lorca (Murcia)

IES Juan de la Cierva, Totana (Murcia)

IES Alcántara, Alcantarilla (Murcia)

IES Salzillo, Alcantarilla (Murcia)

IES Sanje, Alcantarilla (Murcia)

IES Rambla de Nogalte, Puerto Lumbreras (Murcia)

IES Carlos III, Águilas (Murcia)

IES Francisco de Goya, Molina de Segura (Murcia)

IES Cañada de las Eras, Molina de Segura (Murcia)

IES Vicente Medina, Archena (Murcia)

IES Príncipe Felipe, Ceutí (Murcia)

IES Diego Tortosa, Cieza (Murcia)

IES Mediterráneo, Cartagena (Murcia)

IES Jiménez de la Espada, Cartagena (Murcia)

IES Los Molinos, Cartagena (Murcia)

IES El Algar, San Javier (Murcia)

IES Ribera de los Molinos, Mula (Murcia)

IES Aljada, Puente Tocinos (Murcia)

IES Arzobispo Lozano, Jumilla (Murcia)

IES San Juan de la Cruz, Caravaca de la Cruz (Murcia)

IES Vega de Argos, Cehegín (Murcia)

 

VALENCIA

 

IES Antonio Cañuelo, Valencia

IES Enrique Tierno Galván, Moncada (Valencia)

IES Vilamarxant, Villamarchante (Valencia)

IES Comarcal, Burjassot (Valencia)

IES Veles i Vents, Torrent (Valencia)

 

GRANADA

 

IES Padre Manjón, Granada

IES Al Ándalus, Almuñécar (Granada)

 

BARCELONA

 

IES Alt Penedés, Vilafranca del Penedés (Barcelona)

IES Santa Margarida, Santa Margarida dels Monjos (Barcelona)

 

··········

 

COLEGIOS DE ENSEÑANZA INFANTIL Y PRIMARIA

 

MURCIA

 

CEIP San Fernando, Lorca (Murcia)

CEIP Juan Navarro de La Hoya, Lorca (Murcia)

CEIP Pasico Campillo, Lorca (Murcia)

CEIP Nuestra Señora del Rosario de Ramonete, Lorca (Murcia)

CEIP Sagrado Corazón, Lorca (Murcia)

CEIP Juan González, Lorca (Murcia)

CEIP San Cristóbal, Lorca (Murcia)

CEIP Casa del Niño, Lorca (Murcia)

CEIP Almendricos, Lorca (Murcia)

CEIP Virgen de las Huertas, Lorca (Murcia)

CEIP Purias, Lorca (Murcia)

CEIP Villaespesa, Lorca (Murcia)

CEIP José Robles, Lorca (Murcia)

CEIP Antonio García Soler, Lorca (Murcia)

CEIP San José, Lorca (Murcia)

CEIP San Cristóbal, Aledo (Murcia)

CEIP Tierno Galván, Totana (Murcia)

CEIP Príncipe de España, Alhama (Murcia)

CEIP San Antonio de Cañada Gallego, Mazarrón (Murcia)

CEIP Nuestra Señora de la Consolación, Molina de Segura (Murcia)

CEIP La Torrecilla, Lorca (Murcia)

 

VALENCIA

 

CEIP Emilio Lluch, Náquera (Valencia)

CEIP Arquitecto Santiago Calatrava, Benimamet (Valencia)

 

GRANADA

Virgen de la Antigua, Almuñécar (Granada)

 

ALMERÍA

 

CEIP Reyes Católicos, Vera (Almería)

CEIP Pulpí, Pulpí (Almería)

CEIP Virgen del Río, Huércal Overa (Almería)

CEIP Tierno Galván, Vícar (Almería)

CEIP Ángel de Haro, Vera (Almería)

 

··········

 

CENTROS PRIVADOS O CONCERTADOS

 

MURCIA

 

CEU San Pablo, Molina de Segura (Murcia)

Colegio La Santa Cruz, Sangonera la Verde (Murcia)

Colegio Ciudad del Sol, Lorca (Murcia)

Colegio La Milagrosa, Totana (Murcia)

Colegio Reina Sofía, Totana (Murcia)

 

VALENCIA

 

Centro San Jaime Apóstol, Moncada (Valencia)

Centro Ramón y Cajal, Alfara del Patriarca (Valencia)

Colegio Santa Joaquina de Vedruna, Vinalesa (Valencia)

 

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3. ARCHIVO

Historial de actos realizados en 2010

 

Enero

-Lunes, 11:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Jaime I, el rey templario, con los alumnos y profesores del IES Vilarxant (Villamarchante, Valencia), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura.

Salón de Actos del Centro: 10 horas.

 

-Domingo, 17:

Conferencia de JR Barat, dividida en dos partes:

1ª parte: Hace 100 años que nació Miguel Hernández.

2ª parte: La novela 1707, el sueño perdido y la Guerra de Sucesión española.

El acto está patrocinado por el Circuito Literario Andaluz y por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Salón de Plenos del Ayuntamiento de Tíjola, Almería.

Plaza de España: 17 horas.


-Lunes, 25:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES San Juan de la Cruz, Caravaca de la Cruz (Murcia), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura.

Biblioteca del Centro: 12 horas.

 

Febrero

 

- Martes, 2:

Presentación del libro Lectura y Familia, que recoge los textos de las ponencias pronunciadas con motivo de las jornadas que organizó el Consejo Escolar de la Región de Murcia durante el año 2009.

Entre las ponencias figura Horno crematorio: el club de los inquisidores literarios, de Juan Ramón Barat.

Se entregarán ejemplares gratuitos al público asistente.

Las Claras, Obra Social de Caja Murcia.

19:30 horas.

 

- Lunes, 8:

Encuentro de autor con los alumnos de 1º de la ESO del IES Poeta Julián Andúgar de Santomera, a propósito de la lectura del libro Poesía para gorriones.

El acto tendrá lugar en el Centro Cultural de la localidad.

Santomera, Murcia.

9:00 horas.

 

-Lunes, 22:

Encuentro de autor con los alumnos del Colegio de Almendricos, que están leyendo y trabajando el libro Sólo para niños (poesía) y La banda de los valientes (teatro) de Juan R. Barat.

Salón de actos del colegio.

11 horas.

 

Marzo

-Lunes, 1:

Encuentro de Autor con los alumnos de 1º ESO del IES Miguel Espinosa de Murcia, con motivo del libro Poesía para gorriones. El acto comenzará a las 12 horas, tendrá una duración de dos horas y se celebrará en la biblioteca del Centro.

 

Viernes, 5:

Recital de poesía, con música de guitarra flamenca y danza.

Recitadores: María José de Llanos, Juan Manzanares y Juan Ramón Barat

Poemas de: Antonio Machado, Federico García Lorca y Juan Ramón Barat

Lugar: Bar Algarabía (detrás del IES Ramón Arcas Meca, calle Auroros, peatonal).

Lorca, 21:30 horas.

 

-Lunes, 15:

Conferencia y coloquio, a propósito de los libros Jaime I, el rey templario y Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES Al Ándalus, de Almuñécar (Granada), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura.

Salón de Actos del Centro: 12 horas.

 

-Lunes, 22:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES Cañada de las Eras, de Molina de Segura (Murcia), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura.

Biblioteca del Centro: 10:30 horas.

 

Abril

-Lunes, 12:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Una de indios, con los alumnos y profesores del IES Salvador Sandoval , de Las Torres de Cotillas (Murcia).

Salón de actos : 12 horas.

 

-Jueves, 15:

 

-Homenaje a la Poesía Republicana.

a) Conferencia de Floren Dimas sobre algunos lorquinos republicanos.

b) Recital: "La poesía es un arma cargada de futuro". Intervienen los poetas: Katy Parra, María Jesús Caro, María José de Llanos, José María Pérez-Muelas Alcázar y Juan Ramón Barat. Se leerán poemas de: Antonio Machado, León Felipe, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Gabriel Celaya y Blas de Otero.

Acompaña a la guitarra: José Ruiz.

Lugar: Centro Cultural de Lorca.

Hora: 20:30 horas.

 

-Lunes, 19:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES V icente Medina, de Archena (Murcia).

Biblioteca del Centro: 11 horas.

 

-Miércoles, 21:

Encuentro con los alumnos de varios colegios de Vera, a propósito de los libros Chulipáchuli, Guisantillo y la estrella de los deseos y Sólo para niños. El acto está patrocinado por el Circuito Andaluz de las Letras y gestionado y organizado por la Biblioteca municipal de la localidad.

Salón de Usos múltiples del Ayuntamiento de Vera.

12 horas.

 

-Jueves, 22:

1) Encuentro con los alumnos de la Escuela de Adultos de Águilas, a propósito de la novela histórica 1707, el sueño perdido.

Lugar: Salón de Actos de la Escuela de Adultos (IES Carlos III).

18 horas.

 

2) Firma de libros en la Librería Las Lomas, de Águilas.

c/ Armando Muñoz Calero 11.

20 horas.

 

-Días 24 y 25 abril (sábado y domingo):

Firma de ejemplares en la Feria del Libro de Valencia.

Sábado 24, a las 11 horas: Presentación del libro Caso perdido, de Sergio Arlandis. Editorial Renacimiento. Caseta de Actos. Presentación a cargo de JR Barat.

Sábado 24, tarde: Firma de libros de JR Barat en la caseta de la editorial Carena.

Domingo 25, mañana: Firma de libros de JR Barat en la caseta de la librería Primado. Casetas número 61 y 62. Novedades editoriales:

Anfitrión y el otro. Ediciones Tres Fronteras. Teatro.

La brújula ciega. Editorial Pre-Textos. Poesía.

 

-Lunes, 26:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES Carlos III, de Águilas (Murcia).

Biblioteca del Centro: 10:30 horas.

 

-Martes, 27:

Presentación del libro Anfitrión y el otro de Juan Ramón Barat, libro de teatro publicado por Ediciones Tres Fronteras.

Intervienen en el acto:

- Francisco Giménez, Director General del Libro de la Región de Murcia.

- Antonio Saua, director y productor teatral del grupo Alquibla Teatro

- Juan Tomás Frutos, responsable de informativos de RTVE en Murcia y profesor universitario.

- Esperanza Clarés, actriz.

- Juan R. Barat, autor del libro.

Lugar: Biblioteca Regional de Murcia.

20 horas.

 

-Viernes, 30:

Presentación del libro La página 64 del autor lorquino Fran J. Marber.

Centro Cultural de Lorca (Murcia).

21 horas.

 

 

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4. BARAT TRADUCIDO

 

LIKE ALL OF YOU (COMO TODOS USTEDES)

I probably am

a grey and sad man

like all of you.

A man chained to timetables,

with a wife, kids and halitosis,

with insomnia and prostate problems,

with a bank account

which skirts on the cliff of red numbers,

with deadly enemies and peaceful hobbies,

with the odd forbidden unmentionable dream.

Like all of you,

another sheep in the herd.

A jester at the Court of Queen Technology.

From the point of view of management,

bottom of the shit chain.

Completely alone.

Condemned to die. Unfairly.

A grey and sad man.

Like all of you.

 

Antonio Martínez-Arboleda (Leeds University)

 

THE GRAMMAR RULES OF TIME (GRAMÁTICA DEL TIEMPO)

the blue edges of silence

give shape to my horizon

care-

fully

 

I write using pronouns

of pure solitude

and adverbs made of twilight

as I search for words

fallen

in the abyss

of the days

 

I arrange

the syntax of my life

in the pointless

grammar rules of time

 

Antonio Martínez-Arboleda (Leeds University)

 

SUMMER NIGHT (NOCHE DE VERANO)

Once, as a child , I asked my father:

where do men go when they die?

It was the night of a beautiful summer.

We were sat outside the house

on our two bulrush chairs

contemplating the sky.

The scent of jasmine

was sweetly filling the air.

My father looked at me with kind eyes

and after a brief pause he explained to me

that death does not exist and that men

end up transforming themselves into stars

which shine in the sky.

When I grew older and consulted the books

I discovered with surprise

that the light of the stars is not eternal

that their existence is also consumed

as time goes by.

It's been many years since my father died.

Today I wish I had him next to me ,

the same as that night, and be able to put to him

the obsessive question that I ask myself

when I look up high

in my bulrush lonely chair:

where do stars in the sky go when they die?

 

Antonio Martínez-Arboleda (Leeds University)

 

THE MAP OF EUROPE (EL MAPA DE EUROPA)

Of all my childhood objets

I remember warmly

the great map of Europe I would take to school.

The countries were differents colours

and they were separated by black lines.

What struck me most was the colour blue

of the hundreds of rivers that crossed

in all directions with his luminous water

the magical mosaic.

Today, by chance,

from the dust I rescued that child´s map.

Time has faded the colours.

The paper his now only a white skin,

curiously furrowed by a tousand blue veins.

The map, of course, is much more beautiful.

 

Los tesoros del agua, The Treasures of the Water , Les tréssors de l´eau. Unión Europea, European Union, Union Européenne. EXPO ZARAGOZA, 2008.

 

LA CARTE DE L´EUROPE (EL MAPA DE EUROPA)

Parmi tous les objets de mon enfance

je me souvient avec trendesse

de la grande carte de L´Europe que j´emmenais à l´école.

Les pays étaient de colours différents

et séparés par dest traits noirs.

Ce qui me plaisait le plus c´était la couleur bleu

des centaines des fleuves qui traversaient

dans toutes les directions, avec leur eau lumineuse,

la mosaïque magique.

Aujourd´hui, par hasard,

jái retrouvé sous la poussière cette carte d´enfance.

Le temps a effacé les couleurs.

Le papier n´est plus qu´une peau blanche

étrangement sillonée de mille veines bleues.

La carte, bien sûr, est beaucoup plus belle.

 

Los tesoros del agua, The Treasures of the Water , Les tréssors de l´eau. Unión Europea, European Union, Union Européenne. EXPO ZARAGOZA, 2008.

 

WINTERBILDER (ESTAMPA INVERNAL)

Die Tage, sie ziehen vorüber

gleich düsteren Vogelschaaren,

dem Sonnenuntergang entgegen.

In den Abgründen der Nacht

ist ihre Existenz auf immer verloren.

Von Zeit zu Zeit ist es kühl.

Doch sind Träume zu kurzlebig,

um die Seele zu erwärmen.

 

Jana Nittel (Roehampton University)

 

THE APPLE (LA MANZANA)

The apple stayed upon the table.

Red and nice like a dream.

It exhaled a freshest fragrance of forest

that filled the air

of that room that overlooked the sea.

The whole world could be resumed

by its perfect shape.

A hush of caressed silk

rested on its skin, and the life trembled

in the juicy pulp of its flesh.

Time passed by. We

returned the next summer. Worms

had devoured the apple.

Upon the poor table, there was only

a shade of dust,

a smell of dampness and old wood.

There was not even trace of worms.

 

Daniel Barat (Roehampton University)

 

COMME UN HOMME QUELCONQUE

(COMO UN HOMBRE CUALQUIERA)

En embrassant mon corps,
garde présente à l'esprit
cette vérité profonde:
que mon corps est seulement
une ombre éphémère au milieu de l'ombre
que le temps ne borne pas,
et que dans ma chair
tu n'embrasseras jamais la transcendance
parce qu'il n'existe pas de mystère
dans le corps qui est poussière
et seulement poussière.
N'oublie pas, mon amour,
que je ne suis pas dans la chair bran

Jean Dif

 

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5. ANTOLOGÍAS CON OTROS AUTORES

 

ESPARTARIA

(ANTOLOGÍA POÉTICA)

Cuadernos de Poesía, nº 0.

Murcia, 1999.

 

 

 

UN SIGLO DE SONETOS EN ESPAÑOL

Recopilados por Jesús Munárriz

Editorial Hiperión.

Madrid. 2000.

 

 

 

PRIMERA ANTOLOGÍA DEL MEDITERRÁNEO

POETAS CON EL MAR

Editorial Nausicaa y Librería Escarabajal.

Cartagena, Murcia, 2000.

 

 

 

II ANTOLOGÍA POÉTICA

(AULA DE POESÍA: 1998-2000)

Universidad de Murcia.

2000.

 

 

 

 

I PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA AMOROSA

 

Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca.

2003.

 

 

 

DON QUIJOTE CABALGA ENTRE VERSOS

(ANTOLOGÍA AA.VV)

Selección: Antonio Gómez Yebra

Editorial Everest

2005.

 

 

 

LA FUENTE DEL ORO

(DIEZ RELATOS DE LORCA)

Narrativa Espartaria, nº 4.

Murcia. 2005.

 

 

 

ESPIRELIA POÉTICA IV

Cuadernos de poesía Espartaria, nº 14

Murcia, 2006.

 

 

 

 

POETAS EN BLANCO Y NEGRO CONTEMPORÁNEOS

Edición de Amalia Iglesias Serna

Prólogo de Fernando Rodríguez Lafuente

Abada Editores. Madrid. 2007.

 

 

 

 

NUEVAS VOCES Y VIEJAS ESCUELAS EN LA POESÍA ESPAÑOLA (1970-2005)

Edición de Juan Cano Ballesta

La razón poética. Editorial Atrio.

Granada. 2007.

 

 

 

LA CIUDAD DE LOS ESCUDOS

(NUEVAS LEYENDAS DE LORCA)

Narrativa Espartaria, nº 6.

Murcia. 2007.

 

 

 

 

POESÍA EN EL ARCHIVO

Coordina José L. Martínez Valero

Edita: Consejería de Cultura, Juventud y Deportes.

Región de Murcia. 2007

 

 

 

DIEZ DE DIEZ

(ANTOLOGÍA POÉTICA ESPARTARIA)

Edición de Antonio Ortega Fernández

Editora Regional de Murcia. 2007.

 

 

 

ANTOLOGÍA DEL PREMIO NACIONAL "LEONOR" DE POESÍA

25 ANIVERSARIO (1981-2006)

Edición de Santos Sanz Villanueva

Diputación Provincial de Soria. 2006

 

 

 

VIDA DE PERROS

Edición y prólogo de Diego Marín

Editorial Buscarini.

Logroño, 2007.

 

 

 

 

CERTAMEN DE POESÍA ANDRÉS GARCÍA MADRID

(ANTOLOGÍA 1999-2008)

Fundación Ateneo Cultural

1º de mayo.

Madrid. 2008.

 

 

 

MAPA: ANTOLOGÍA POÉTICA

(Poetas valencianos en la democracia)

Edición de Sergio Arlandis

Editorial Carena.

Valencia. 2009.

 

 

 

LENGUA Y FAMILIA

IX ENCUENTRO DEL CONSEJO ESCOLAR DE LA REGIÓN DE MURCIA

Ponencia de JR Barat:

Horno crematorio: el club de los inquisidores literarios

Murcia, 2010.

 

 

LECTURAS EN EL JARDÍN

Ediciones Tres Fronteras

 

Murcia. 2010.

 

 

 

POESÍA CADA DÍA

Antología preparada por: Mercedes Alonso, Nieves Martín, Sara Moreno, Alicia Muñoz, Rafael Rueda, María Victoria Sotomayor y José María Gutiérrez.

Desde Hernando de Acuña hasta José Zorrilla.

Ediciones de la Torre. Madrid. 2010.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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6. RESEÑAS Y ESTUDIOS SOBRE BARAT

 

LA COARTADA DEL LOBO

Pedro Felipe Sánchez Granados

 

“La poesía de nuestro tiempo se ha convertido en una formidable arma de combate contra un mundo que se astilla, que se expande sin medida y parece dirigirse hacia la disolución y hacia la nada. Por ello, decir poesía supone manifestar una opción ilimitada de compromiso por la durabilidad y la trascendencia. Si adentrarse en ella supone para el lector convertirse en un viajero por los costados de sombra del ser humano, porque la poesía abunda con particular insistencia en el desasosiego, también le permite asistir al milagro de contemplar cómo el poeta siembra en el regazo cálido del verso una semilla cuya cosecha germinará en las regiones superiores del espíritu.

Y es que los poetas, habitantes obligados, como todo ser humano, de un mundo de afanes imposibles, andan empeñados en una titánica tarea de supervivencia, de huida hacia la luz y hacia la vida. Tal ocurre en las páginas que siguen, un haz de versos de Juan Ramón Barat, acogidos al título de La coartada del lobo. En ellos se detiene el viento para dejar abierto a la contemplación un paisaje de emociones encontradas.

Dividido en dos partes de extensión equivalente , La coartada del lobo , como el dios Jano de la doble faz, nos muestra dos rostros opuestos de la realidad. En esta tensión de contrarios se halla el equilibrio de la existencia, la pervivencia de la pasión, el gozo permanente de estar vivo, aun con ataduras, frente a los abismos de la nada.

“La coartada”, primera de las partes, es un monólogo dirigido a la amada, en ofrenda continua de afecto. Se abre con un poema inaugural de idéntico título, en el que Juan Ramón Barat nos desvela, con una imagen de la tradición más pura, su sentido: un búcaro con rosas, trasunto del amor, será la coartada, o el antídoto, quizá la vigilia del pabilo encendido, contra las asechanzas de la muerte. Después, una admonición: “Desventurado aquel/ que tu esplendor ignora./ Nunca la plenitud le será concedida”, y una serie de poemas que, en torno a la palabra amor -unas veces, el sentimiento, y otras, la amada- nos llevan por sendas alternadas de inquietud y gozo.

La plenitud del encuentro entre los amantes, expresada con ecos de la tradición mística –abundan las citas de San Juan de la Cruz- convierte en incomprensible la presencia de la muerte en el mundo:

“cuando todo termine.../ perdidos para siempre/ en la oscura materia/ de la muerte.../ qué será de estas flores/ donde ahora yacemos/ y esta cálida brisa/ y esta luz que nos ciega...” En este itinerario por el amor, Juan Ramón Barat va dibujando un paisaje de rosas rojas y azucenas en el que conviven el frescor del manzano y la granada de áspera belleza junto a la fruta “carnal y terrible” de la soledad.

En ocasiones, amor y muerte son fuerzas opuestas que tiran del corazón para absorberlo, mientras la naturaleza (“como águilas de luz/ los astros a lo lejos”, “como bueyes de sombra/ las nubes tan cercanas”) asiste indiferente a este combate, tras el cual, los amantes, como una brizna volandera zarandeada de un lado para otro, quedan “desnudos sobre el yermo/ retablo del amor y de la muerte”.

Ante la amenaza de las fuerzas turbias de la nada, y antes de que la muerte cumpla su visita, impulsada “por la oscura mecánica del tiempo”, Juan Ramón Barat inicia una escapada hacia los ámbitos de gozo de los sentidos. Es entonces (en el paradójico poema “Carpe Noctem”, recuerdo de Aurora Luque) cuando el poeta, igual que el viejo Anacreonte, propone a la amada el rito de saborear los misterios del vino y la fragancia de la rosa, la lumbre de la vida, porque somos seres situados en una “encrucijada de la historia”, nombres que serán borrados por la niebla.

En ocasiones la soledad se instala en el territorio común de los amantes, abriendo una brecha por la que se desliza el tiempo “igual que un pez helado y silencioso”. Sin embargo, se impone la fuerza rotunda del amor vencedor de la muerte en el eco quevediano de la composición que da fin a la primera parte: “sé/ que voy a morir/ que todo muere.../ y sé/ que nunca más/ volveremos a vernos/ amor mío/ mas a pesar de todo...”

“Del lobo” es la segunda parte del libro, para la cual el autor ha elegido la carga de simbolismo de la fiera montaraz. En ella resume las esencias negativas del tiempo, la soledad, la muerte. Y todas unidas, aliadas, vencerán a la vida. Entonces, la coartada del amor habrá sido inútil. El lobo es entendido también como el hombre que aúlla a las estrellas (son aquí visibles las huellas del Dámaso Alonso de Hijos de la ira ), al que sólo le contesta el sideral silencio del cosmos.

Si en la primera parte las fuerzas negativas, y con especial importancia la muerte, son vencidas por la voluntad de amar, que al fin se impone (el dramático combate entre eros y tánatos , de tanta y tan permanente belleza), en la segunda entramos en el reino de las sombras desatadas. Y su comienzo es un poema, “Sin aurora” , de una atroz pesadumbre existencial: nada quedará de nosotros, ni siquiera el recuerdo en la mente de alguien, se extinguirán los caminos que alguna vez hemos abierto, se borrarán las huellas de nuestro paso, todo será “abismo y soledad y noche triste”.

Y mientras, los dioses permanecen callados ante la gran pregunta: ¿por qué se nos entrega la belleza o el don de la cordura si estamos destinados a la muerte?, ¿cuál es la causa de tamaña injusticia?. El poeta quiere dejar constancia de su queja, aunque la sepa inútil, aunque ello signifique la constatación de una derrota. Ausente el amor de estas páginas, sólo cabe escribir “pronombres de soledad” , palabras frías, certificados de la angustia y el desánimo. En las amarillas hojas del olvido, un hombre, Juan Ramón Barat, escribe la historia triste de las ausencias, una crónica del desamparo. Sin embargo, quizá no sabe, aunque lo intuimos los lectores, que dejarnos el relato de su desvalimiento es una manera de ganarle minutos a la muerte, es una, aunque pequeña, victoria en la larga batalla por sobrevivir al tiempo y al olvido.

Una armónica desnudez garcilasiana da el tono formal de un poemario en el que las emociones se presentan puras, en esencia. El amor y la muerte, los ritos de la espera y el encuentro, las tenues veladuras de la melancolía, la intuición sobre la vacuidad del mundo y el destino inevitable del hombre hacia la nada se nos muestran desprovistos de retórica. Recorremos estas composiciones y se hace presente la escasez de adjetivos y artificios de lenguaje. Sólo la desnudez de la palabra y su poder de seducción. Apenas unas metáforas indispensables, y algunos símbolos para la trascendencia, que entroncan, ya lo hemos dicho, con la mejor tradición erótico-mística.

Es éste un libro de esencias que huye de los adornos del maquillaje léxico porque cada concepto, cada palabra, procedentes del hontanar limpio del espíritu llevan en sí una carga de belleza delicada y autenticidad que tienden con el lector lazos de inmediata cercanía. Esa es, precisamente, una de sus claves, el haber sabido aprisionar en cálidas y accesibles palabras la delicada nervadura del alma y habernos despejado los senderos por los que a ella se accede.

A la claridad formal contribuye el ritmo permanente de los heptasílabos y los endecasílabos sin rima -salvo en dos sonetos- que dibujan la arquitectura métrica del libro y que se traban en una acertada conjunción lírica. Las palabras tejen, así, una andadura de feliz trayectoria que anda muy cerca de la “música estremada” de Fray Luis.

Frente a la complejidad de un mundo en el que sólo queda sitio para los ásperos chirridos de la tecnología, para las voces falsas de toda la panoplia de lo virtual, Juan Ramón Barat ha escrito un haz de reflexiones para el sosiego y el debate y la emoción más puros. La coartada del lobo rescata del olvido palabras de magia para la comunicación y la complicidad. Los lectores nos reconocemos en estas palabras que son nuestras, pero que también son una dádiva para nosotros de alguien que, como el autor, cree en las afinidades de la emoción y de los sentimientos.

 

 

COMO TODOS USTEDES

Pascual García

 

Hay en este libro una sabia combinación de hálito existencial, humanismo e ingenio expresivo que lo convierten en un ejemplo brillante de poesía; acaso porque las preocupaciones del hombre que escribe estos versos son, en el fondo, nuestras preocupaciones. Pero él tiene un as en la manga. Él puede transformar su fracaso como ser humano, sus más recónditas frustraciones, en este hermoso libro de poemas, en esta sucesión de hallazgos expresivos donde el humor y la inteligencia se dan continuamente la mano: “A veces en la noche, / me despierta un confuso zureo de palabras”. Quizás el secreto de la poesía resida precisamente en esta sabia fórmula expresiva, en la música que dicta las razones del poeta en la forma brillante y emotiva de sus versos: “Se me escapan los versos de las manos / como astros apagándose en la noche”.

A Juan Ramón Barat se le nota el entusiasmo radical por la palabra, el rapto por el verbo que da forma a los fantasmas del poeta, y al fondo la voluntad consciente de jugar con el idioma, de extorsionar la lengua hasta extraer su último jugo: “Seguramente soy / un hombre triste y gris, / como todos ustedes”. La combinación del verso clásico y la dicción llana, el manejo diestro de la técnica y la voz cercana del sujeto poético hacen de esta obra un caso particular de poesía sin tiempo y ajena a las corrientes literarias actuales, pero sobre todo encontramos en los poemas del libro una confesión a pecho descubierto del hombre que ha escrito todas las palabras, una confesión que nos alude y nos incluye irremediablemente, porque nosotros también somos: “Un triste personaje / que colecciona sombras”.

No cabe duda de que Juan Ramón Barat prosigue por el camino correcto de la poesía importante, ayudado por los instrumentos infalibles de un idioma que maneja muy bien y de la preocupación por el ser humano: “Amar / a, ante, bajo, cabe / el día que reparte a manos llenas / los panes y los peces de la luz”.

 

 

PIEDRA PRIMARIA

Francisco Álvarez Velasco

 

Piedra Primaria se inicia con dos epígrafes en los que he creído ver sendas claves para entender mejor el libro. El primero es un endecasílabo de Góngora, tal vez el verso más pesimista de toda nuestra lírica: «en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.» El segundo epígrafe es metapoético y está tomado de Gimferrer: «Ordenar estos datos es tal vez poesía.» Pienso yo que el poeta Juan Ramón Barat Dolz, con la cita gongorina, mediante esa gradación de sustantivos que progresivamente denotan mayor desrealización (tierra / humo / polvo / nada) quiere dejar desde el principio muy claro su sentido de la existencia y el tono del libro. Las palabras de Gimferrer, en cambio, apuntan a la rigurosa arquitectura de este discurso poético. El hojear simplemente el libro y la lectura de su índice nos permiten descubrir que el texto poético está dividido en tres partes con doce poemas en cada una, que el primer poema y el último del libro tienen el mismo número de versos, que el título del libro es título del último poema; que la primera parte parece apoyarse especialmente en la perspectiva de la tercera persona gramatical; la segunda, en un “tú”, que parece ser el machadiano ("Con el tú de mi canción/ no te aludo, compañero;/ ese tú soy yo"); y la tercera parte, en la perspectiva de un “yo” explícito...

Como no es éste el lugar ni ésta la ocasión para exenderme en exégesis, dejaré este punto aquí, subrayando únicamente el hecho de la estructura ternaria: ¿Un tríptico, un camino en tres etapas, un viaje a Ítaca sin final feliz, una escalera de tres tramos, una estructura dialéctica de tesis, antítesis y síntesis...? Manuel Calderón, el autor del prólogo, quiere ver en el último Premio Ateneo Jovellanos una secuencia temporal de tres jornadas (tres días de doce horas o de doce poemas por día), con vuelta al punto de partida. Como cada lector tiene derecho a recrear el texto poético a su modo, yo prefiero imaginar aquí la alegoría de una escalera por la que el homo erectus (título del primer poema) va descendiendo en búsqueda de la “piedra primaria”, la que puede dar sentido a la existencia. Aunque, a veces, por la recurrencia de los temas que se abordan, el camino parece transcurrir por “la escalera sin fin” del famoso dibujo de M. C. Escher, o, tal vez, por la pendiente de un Sísifo al revés.

El homo erectus es el poeta que quiere despegar de la animalidad («Me alcé sobre las patas» es el primer verso del libro); en un poema que no pertenece a este volumen, Juan Ramón Barat se había presentado del siguiente modo: «Seguramente soy / un hombre triste y gris /como todos ustedes.»; en el poema final, queremos verle identificado con el peregrino que acude al oráculo de Delfos, habitado por la serpiente, donde la piedra onfálica marca el centro del mundo. «Dónde está la verdad» —dice el poeta— «Desde qué falso templo se levanta / su voz como un inmemorial ofidio?»; en otro poema de la primera parte, el poeta parece identificarse, al modo del autor de Hijos de la ira , con perros aterrorizados que ladran en la noche : «¿Quiénes son esos perros furibundos? /¿Qué miedo los impulsa / a ladrar y ladrar contra las sombras.»

El sentido de la existencia humana, el imparable paso del tiempo, la muerte y las preguntas por la posibilidad de la trascendencia son temas vertebradores de las páginas de este libro. Una de sus materializaciones más productivas poéticamente es, a mi entender, la dialéctica sombra / luz. El poeta, marcado para siempre por la conciencia de «que le sigue / a todas partes algo / frío, como una lengua invisible, la sombra / de un sueño mineral», es decir, con el convencimiento heideggeriano de que es un «ser para la muerte», se rebela y esgrime en la oscuridad «el infinito sílex» —dice él— de la angustia. Tiene, a cambio, la belleza que, muy a lo romántico, se convierte «en la sombra de un sueño inalcanzable», o bien «en esa utopía que a veces nos redime / de la indigna tarea de ser hombres.»

Piedra primaria es un libro escrito desde una conciencia radical nihilista («No cabe registrar, pues, la existencia / sino en las oficinas translúdidas del aire. / Allí donde la nada / apacienta su turba de gusanos.»). Sin embargo, paradójicamente, la visión pesimista de la existencia derivada de tal modo de entender el mundo, lleva como contrapeso una decidida afirmación existencial de amor a la vida: «Entrégate a la luz de cada instante.» Es la propuesta del carpe diem al que nos invita Barat. La consigna aparece en el poema “Hijo mío”:

“Y si al cabo la vida se te brinda

como un nítido sol que entre lo obscuro

fosforece y se extingue, sé feliz”.

Varias voces hermanas acompañan a nuestro poeta en el libro que hoy nos entrega. Todas ellas, marcadas por fuerte humanismo: son los grandes clásicos latinos (Virgilio, Horacio, Ovidio, Catulo); nuestros Fray Luis de León y San Juan de la Cruz; muy especialmente Quevedo y Góngora; y tambiém, Bécquer, A. Machado, Cernuda, Borges... Y, sin embargo, el discurso de Piedra Primaria nos llega modulado con una voz muy personal. Juan Ramón Barat, que en un poema confiesa no saber qué busca al escribir, que duda de tener algún destinatario que le escuche «al otro lado del silencio», con el dominio de la palabra poética, sin caídas en el oficio, que aquí ha demostrado, entre quienes abran las páginas de Piedra Primaria logrará indudablemente muchos y buenos lectores incondicionales.

 

BREVE DISCURSO SOBRE LA INFELICIDAD

Antonio Ortega

(Universidad a Distancia)

 

El tiempo inexorable se aleja de nuestros atavismos. Nos abandona y solícitos apelamos al sueño y la fantasía. Los libros pasan también su calvario hacia el olvido, “pero hay alguien que acoge esta caída/con suavidad inmensa entre sus manos”, escribió Rilke. Lo mismo sucede con Breve discurso sobre la infelicidad , tan lleno de momentos de esplendor poético, de fugaces muestras del mejor quehacer en poesía actual.

Juan Ramón Barat es un gran poeta y lo está demostrando. Los premios y honores llenan espacios densos en la solapa de sus obras. El momento del gran salto está a punto de llegar. Se hace camino al andar. Será un salto espectacular y benefactor. En este poemario premiado con el nombre pálido y triste de Leonor, la musa amarilla y lánguida del gran Antonio Machado, hay una muestra proteica y cómplice del mejor Barat, del Barat frío por fuera y fuego interior. Él dice de San Juan, de Santa Teresa, yo veo la luminosa pasión de Garcilaso, la chispa abrileña de Gutierre de Cetina y la belleza pesimista del torvo y listísimo Quevedo. Y huelo la contaminación de todos los buenos poetas de nuestra historia literaria.

El poeta es oráculo y pastor de almas, “que no te arrastre nunca en su corriente/el vendaval absurdo de este mundo”, que traspasa la dimensión física del universo y “nunca volvió para contar/qué había al otro lado del misterioso límite”, que mira la ciudad como un actor que “tendrá que disparar tarde o temprano”, que lucha consigo mismo en una confusa inarmonía. Juan Ramón Barat sabe que después de perseguir la felicidad, la arcadia, la belleza, el amor, en “el silencio de la casa/pudo oírse otra vez, como un sordo rumor,/de huesos masticados por el tiempo,/el ruido de las ratas”.

Ha leído a Baroja y Unamuno, más pesimistas en sus obras que en sus vidas. Ha aprendido el nihilismo vital de Cernuda o Aleixandre, más optimistas en sus versos. Ha convivido con las dudas de Brines, de Siles, del Marzal.

Es difícil encasillar a Juan Ramón Barat, porque es un poeta de impulsos. Acaso todos convergen en el laberinto de la vida misma y en la pasión del corazón. Nunca más olvidar, perderíamos una poesía popular, culta, surrealista, neopurista, de la experiencia, existencial, verdadera, suficiente siempre. Una delicattessen .

 

 

CONFESIONES DE UN SAURIO

Ángel Luis Prieto de Paula

(Universidad de Alicante)

 

Si excluimos una aparición temprana y sin continuación inmediata, los libros de Juan Ramón Barat han visto la luz a partir del año 2000. Tras abrir de par en par las compuertas de la publicación, a la edad en que algunos comienzan a efectuar recuentos recopilatorios, el autor ha editado varios volúmenes en apenas cinco años, seña de la feracidad de su escritura a pesar de su anterior silencio. Pero quien escuche la armonía rítmica de sus versos sabrá que el oficio que demuestra no está asistido sólo por una gracia natural, pues es fruto de muchas horas y de muchos versos previos que se habrán quedado en el cajón, y que acaso lo publicado es sólo la cresta de un iceberg cuya mayor parte está a resguardo de las miradas. Por lo demás, el propio autor ha entendido que su obra necesitaba de un remanso donde pudiera apreciarse con el sosiego adecuado: a esa necesidad obedece la antología El héroe absurdo (2004). Lejos de los héroes titánicos, grandiosos aun cuando derrotados, el “héroe absurdo” de Barat es de otra raza bien distinta que nos resulta, si vale la paradoja, extrañamente familiar, dado que se trata de un sujeto “como todos ustedes” ?título de otro libro suyo?, cuya épica ha sido batida y abatida por el sucederse de los días indistintos y los abalorios de la costumbre.

Ese héroe deshilachado estaba desde el comienzo abocado a la nada, pues el autor parece haber renunciado a las expectativas finalistas. A medida que atravesaba el páramo de los días ha mantenido una identidad esencial, aunque el tiempo haya trabajado sobre o contra él, macerándolo, amoldándolo, haciéndole ver lo deleznable de su constitución. Así es como ha llegado hasta este nuevo volumen titulado Confesiones de un saurio . El título puede sorprender a quien no haya leído el poema del que se toma, una píldora que condensa la transmigración del sujeto a lo largo de las generaciones. Pues, en efecto, el poeta es la enésima edición de aquel saurio que un día determinó “expatriarse del agua y conquistar / el reino de los cielos / y la soberanía de la tierra”, momento en que inició el proceso de mutaciones y se le desató el instinto brutal de la depredación que ha marcado con un rastro de sangre las enloquecidas sendas de la historia. Después de todo ello, el poeta, ese saurio, atisba un futuro próximo en el que adivina, tras su aspecto actual, al animal aquel irguiéndose “entre los milenarios escombros de la muerte”. Una tormenta de sombras es el cabo y el rabo de una vida encerrada, como la matriushka más pequeña, en el cuerpo de otro cuerpo de otro cuerpo.

Así que la individualidad del sujeto que se confiesa ante nosotros queda matizada por ese encadenamiento de fatalidades que está en su origen. Él es él , pero también es nosotros , todos los hombres con instancias vitales parecidas y coincidentes en los trazos más gruesos. Lo cual habla a las claras de la precariedad de su existencia propia en cuanto actualización de un destino que nos afecta a todos, pero no atenúa los perfiles más personales, esos sí suyos e intransferibles, del amor, el dolor, la soledad, el miedo. Este saurio evolucionado, o, si se quiere, este héroe absurdo en el que ha dado el animal atroz luego de atravesar eras y glaciaciones, es un pobre ser existencial que, en el ámbito restringido de la última generación humana, se llama Juan Ramón Barat y tiene un pasado minúsculo (al menos si se compara con el ayer geológico que se pierde en la noche del tiempo): el del mundo de su infancia poblado por la pobreza y los padres, la hermana y sus muñecos, la epifanía de lo real en la blancura solar sobre una tapia... Éstos son los formantes de un pequeño paraíso, locus amœnus tras cuyas fronteras batía inmisericorde la lluvia, y a ellos ha rendido homenaje en Hoja de servicios , título de la sección primera del libro. Hecha la presentación, vienen los restantes apartados, donde se recogen medallones de la cotidianidad, fábulas morales con las que fácilmente se producirá la adhesión de los lectores, preguntas trascendentes aunque apenas lo parecen por cuanto están formuladas como al desgaire...

Esta poesía pasa la mano por el lomo de las cosas, mira hacia atrás y hacia el entorno, refiere los trabajos y los días: la esposa y los hijos, los azacaneos diarios, los muñones de una imaginación cercenada, el sinsentido de aquello que, por obvio, parece que no necesita tener sentido... El resultado es una vida corriente, despoblada de dogmas y acomodada a los recortes. De ella dan cuenta los versos de Barat: versos a la mano del lector, sencillos pero perfectamente tejidos, precisos en el lenguaje, contenidos y muy efectivos en sus imágenes. El discurso narrativo de los poemas no engaña a nadie: entre escorzos y desvíos de la emoción, ésta termina apoderándose de la escena.

Hay en estas composiciones algunas invitaciones a la luz, pero, aunque el lenguaje huye del tremendismo y Barat se ha descalzado del coturno trágico, abundan mucho más las estampas tristes, y alguna ?excepcionalmente, pero ahí está? pavorosa. Después de todo, es difícil no sentirse alcanzados por el hocico de esa “mala perra que mastica / los huesos de mi alma”, lleva entre sus dientes “algún trozo de mí” y, al irse retirando, va dejando a su paso “un reguero / de excrementos de sombra”.

¿Creían ustedes que los poemas de este libro, tan acompasados en sus cauces de heptasílabos y endecasílabos, tan mecidos en el vaivén de los versos sucediéndose, tan dichos en voz baja desde el yo del autor al del lector, tan, en fin, “bonitos” ?no quiero renunciar al adjetivo en que lo bueno se resuelve en hermoso?..., creían ustedes, digo, que los poemas de este libro eran una especie de nanas para dormir infantes? Pues no, no lo son. A veces la belleza tiene, como aquí, un argumento cotidiano; pero sólo la costumbre de convivir con lo cotidiano nos libra de estremecernos ante su rostro más terrible.

 

 

MALAS COMPAÑÍAS

Emilio Porta

 

Pocas veces un galardón ha sido concedido a un libro con más justicia. El libro que presentamos, ganador del premio "Blas de Otero", es un libro excelente, un libro en el que Juan Ramón Barat alcanza las más altas cotas de expresión poéticas. Si detrás de todo gran poeta decía Antonio Machado que debe alumbrar una metafísica, no hay duda de que, en Malas compañías, Barat complace al gran escritor. Obra profunda, bella, espléndida de forma y contenido, de envididable ritmo, en este libro Juan Ramón Barat, escritor con varios libros publicados y premiados, alcanza cimas de una muy elevada altura literaria.

 

MALAS COMPAÑÍAS

Juan Tomás Frutos

(Universidad de Murcia)

 

Malas compañías: éste es el título de un libro de poesía de Juan Ramón Barat, un lorquino de adopción, nacido en Valencia y que, con su vida, y, más aún, con su obra, se considera ciudadano del mundo. Lo es. Sorprende con esta obra, que no es ni la primera ni la última.

Su literatura es una compañera perfecta, una buena compañía, una infatigable colega, diría yo. Ha sido galardonada con el Premio de Poesía Blas de Otero, que otorga el Ayuntamiento madrileño de Majadahonda. Así, ha conseguido ver la luz en la Colección Julio Nombela, contando, igualmente, con la intercesión de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Vamos: más avales resulta imposible para un autor que juega con las palabras para sacar adelante sentimientos serios sobre la vida, sobre sus fatigas, sobre las eternas dudas existenciales, que son todavía más vacilaciones, si cabe, en el caso de Barat.

El libro se divide en cinco partes, al menos con carácter formal: “Amarga miel del sueño”, “Malas compañías”, “La hermosa lumbre”, “Liquidación de existencias” y “Rosas amarillas”. Hay dolor en esta poesía, también razón, así como un entresacado de ninguna parte hilo de esperanza por el mañana, por el hoy que es, o que quizá no es. Podemos describir con los subtítulos mucho de lo que es la personalidad de Juan Ramón, aunque él no lo reconocerá, no abiertamente.

"En son de paz" nos viene por la medianoche, dándole vueltas a mil sentimientos, a ideas que amargan como los sueños, con problemas de espejos, de ese tiempo que se fuga, de lo absoluto, esté donde esté. Mira por encima y por debajo de la tierra como un hombre cualquiera, con fulgor , desde el ansia de libertad o de volar como una paloma en busca del árbol (¡ay, el árbol!).

El tono es el que es, y solo si uno conoce a Juan Ramón sabe de su vitalidad, que aquí duele, mucho mucho. Menos mal que conozco su literatura infantil, su novela guerrera (también con esperanzas frustradas), que, de no ser así, parecería que hablo de mí mismo. Quizá por eso, porque se identifica tan bien con aquellos que miramos en azul y en gris, en verde y en amarillo, me gusta tanto esta poesía suya.

En la misma pura contradicción en la que se mueve por las distintas páginas de este libro concluye uno de sus poemas: "Como era de esperar / la historia terminó de forma trágica. / Cayó el telón al fin. Dejamos la ficción. / Al salir a la calle respiramos / el aire de la noche. / La dicha de ser libres. / Y la vida. "

Direcciones, parábolas, un poco de alcohol en letra, agua sin gas, miel, epigramas, conformismos, rebeldías, gafas, mociones, recursos… De todo hay aquí para que no falten sentimientos, que están para su uso y disfrute. No podía ser menos tratándose de Juan Ramón Barat. Genera sabores agridulces, eternos como la existencia misma: hay amargura, pero también mucho placer. ¡Que aproveche!

 

LA EXTRAÑA SINCRONÍA DEL AZAR

LA POESÍA DE JUAN RAMÓN BARAT

Sergio Arlandis

(Universidad de Valencia)

 

El poeta valenciano Juan Ramón Barat (Borbotó, 1959) tiene una de las obras poéticas más importantes del actual panorama literario español. A su dilatada nómina de obras publicadas, cuyas primeras publicaciones ya datan de 1987, hay que añadir la vasta cantidad de premios literarios que acumula sin que esto mismo se haya convertido en excusa perfecta para romper la exquisitez de sus libros y la autenticidad de su voz poética en beneficio de lo circunstancial o de los méritos pasajeros.

En lo que va de siglo XXI, Juan Ramón Barat ha publicado un total de seis libros de poesía: los cuatro primeros los reunió en un solo volumen bajo el título El héroe absurdo . (Poesía reunida) editado en Hiperión en 2004; le seguirían Confesiones de un Saurio , Anaquel Poesía (2004), y Malas Compañías , editado por la Asociación de Escritores y Artistas Españoles en 2006. Más que hablar de evolución o de líneas de desarrollo en su trayectoria cabría hablar, en su lugar, de mundo poético cuya lógica resulta, cuanto menos, sorprendente, ya que demuestra una calidad formal y un equilibrio temático difícil de alcanzar pero, sobre todo, difícil de mantener con renovado tono libro tras libro, tal y como Barat consigue con inusitado éxito.

El héroe absurdo (Poesía reunida) es un testamento cuya herencia, lejos de automerecerse dignidad, potestad o riqueza, nos lleva hacia la esencialización y la humildad. La aceptación del destino debe partir de la resignación, pero no de la rendición: se sabe que el destino juega un importante papel en contra del hombre y que los designios que nos tiene preparados no son nunca alentadores. Pero cabe resistir ante la tiranía del tiempo usando las armas del amor, de la compañía, e, incluso de la soledad o del reencuentro que propician las palabras en la escritura. El concepto de «héroe» se quiebra si nos ceñimos a su figura más firme y lo convertimos en absurdo objeto a merced del destino. Quitarle al hombre todo el peso de su esplendor es ridiculizar cualquier logro de su vida, como si siempre estuviera fuera de lugar dentro de una lógica que excede a su capacidad de raciocinio por la naturaleza caprichosa y cambiante de la realidad que le cerca.

Pero, precisamente, lo que resta tragicidad a esa historia que él mismo encarna es esa etiqueta desmitificadora «absurdo» ¯que certifica la debilidad de lo humano frente a cualquier avatar del tiempo. Pues su poesía ahonda en el sentido de tan desigual lucha del hombre con la «tiranía implacable del azar» o la «insobornable lógica del tiempo». Es cuando, entonces, el poeta se debate si el camino de su vida es fruto de un error propio (las desdichas que uno acumula, las respuestas a las situaciones, etc.) o, por el contrario, es una imposición implícita que, dolorosamente, acaba ridiculizando los pasos que el hombre cree dar desde la libertad de su pensamiento o de su corazón. Visto así, El héroe absurdo (Poesía reunida) se convierte en biografía de la derrota diaria que el ser humano sufre y que intenta descifrar mediante la escritura, aunque este tanteo sobre el conocimiento uno mismo sea, a veces, antesala de la elucubración y del desatino que produce el propio extravío: «los versos cuya estela conduce sin remedio / a la calamidad». Pero, a pesar de ello, es el camino que el alma precisa para buscar algún resquicio de verdad en todo lo vivido, en la experiencia de los sentidos, en la composición de la historia personal llamada irrevocablemente hacia el olvido. El libro, en su conjunto, muestra una perfecta simetría entre forma y fondo, pues al ritmo sutil, bien engarzado y sin ademanes de tecnicismos injustificados, encuentra una secuencia de figuras de una textura original, donde el lenguaje se viste de un nuevo vestido de gala aprovechando, sin embargo, la tela de lo cotidiano, las palabras que llegan al abismo de los labios en cualquier hora del día.

Confesiones de un Saurio trata darnos una perspectiva de esa misma contienda con el destino, pero esta vez desde la serenidad de los años, aunque también con la densidad que esa misma edad da a la palabra y al verso. Los poemas se adensan y el tiempo verbal se ajusta al pasado con cierta predominancia, como si lo que quedara por vivir estuviera inserto en la mirada de ese poeta (seguro de su lección de vida pero, al mismo tiempo, temeroso del último avatar preparado por el destino): «Cuando la noche vierte sobre él / la linaza eucarística del miedo». Es un libro elegíaco que busca mirar la vida con tono celebratorio, aunque desde el ángulo de la segura derrota que vendrá en un futuro. Ya en Malas compañías emerge, finalmente, una voz que, ante la celebración, se pregunta qué otras sorpresas o infortunios le deparará la vida: «Y apenas quedan sueños / para echar a la lumbre». La mala compañía es aquella que te infunde algún valor negativo sin que seas consciente de cómo su presencia te hace variar tu propio interior. Pero en su poesía esas malas compañías son, contrariamente, los seres queridos que, al marcharse tras la lucha intensa de su vida, nos han dejado ese dolor interior que nos han conducido al extravío de nuestro camino. De nuevo, pues, la sorpresa de su sentido. Sin duda, su obra abruma por el impacto de sus conjugaciones simbólicas que invitan a la lectura sin descanso, pues como versa un poema suyo: «Toma la rosa. / Estrújala sin miedo / contra la noche. / Y no cierres los ojos / cuando su luz estalle».

 

ENTREVISTA A JUAN RAMÓN BARAT

Emilio del Carmelo Tomás Loba,

profesor de Literatura Española.

(Fundación Alfonso X el Sabio de Murcia)

 

1. La primera pregunta tal vez sea demasiado directa, pero es sin duda la que va a conducirnos obligatoriamente hacia la segunda. ¿Qué es para ti la literatura? Como medio de expresión, de conocimiento del mundo, etc.

La literatura es una forma de entender el mundo y de asentarse en él. Hay otras muchas maneras, por supuesto, y todas válidas: la pintura, la mecánica, la arquitectura, la repostería, la educación, la medicina… Lo importante es, a mi juicio, la pasión que uno pone en su tarea. A mí, la literatura, en cualquiera de sus variantes, me ofrece la posibilidad de conversar con hombres de otras épocas, pasadas y futuras, y, por supuesto, me permite comunicarme con mis coetáneos y conmigo mismo. Gracias a ella, puedo expresar lo que pienso, lo que siento, lo que deseo o lo que sueño, y compartir mi vida con otros seres.

2. De esta forma, cuándo surgió en ti esta “vena”, llamémosle así, de escribir.

Yo era muy pequeño y sentía una gran atracción hacia los tebeos y los cuentos. Cuando llegaban los Reyes Magos, por ejemplo, yo esperaba con ansia que dejaran encima de mi cama alguna historieta. Me pasaba horas y horas leyendo y releyendo las aventuras de Blancanieves, la Cenicienta , los tres cerditos, etc. Todo lo que tuviera letra impresa era para mí motivo de alegría. Luego llegaron los tebeos de vaqueros (El llanero Solitario), los de detectives (Roberto Alcázar y Pedrín), los de historietas cómicas (Pumby, Jaimito, TBO), las novelitas de amor (Corín Tellado), las del oeste (Keith Luger y Silver Kane), las de detectives, las de terror, las vidas de santos y mártires, las novelas de aventuras… En el instituto, me sentía a gusto leyendo los poemas y los fragmentos de novelas que aparecían en los libros de Literatura. Sin darme cuenta, empecé a emular a Juan Ramón Jiménez, Bécquer y Machado.  

3. ¿Es lo mismo escritor que poeta, poeta que escritor?

En absoluto. Un escritor debe ser capaz de acometer cualquier género y cualquier subgénero. Un auténtico escritor no debe temblar ante la idea de emprender un ensayo, una tragedia, una epopeya o una novela rosa de encargo. El buen cocinero debe saber guisarlo todo y hacerlo bien. El buen pintor tiene que dominar todas las técnicas y recursos del lenguaje pictórico. El buen futbolista es el que juega en cualquier posición. El poeta es, sin embargo, es un especialista, por la razón de que debe ser capaz de apresar el alma de las cosas, lo inefable, lo que expresa el silencio, lo que no puede expresarse de manera lógica o convencional. Un poeta debe saber situarse al otro lado del lenguaje lógico. Una buena metáfora puede explicar una vida entera.

4. Es necesario formar círculos literarios muchas veces para dar a conocer a los poetas noveles (o no)… ¿Por qué?

El poeta (incluso el escritor, en general) suele ser un individuo solitario, reflexivo, un poco autista. Es una forma de defenderse de la agresión de un mundo grosero y zafio. Casi todo lo que nos rodea es ruido, confusión, barbarie, alienación. Si uno quiere encontrarse a sí mismo necesita ese apartamiento del que hablaba Fray Luis de León. Pero si la soledad es necesaria para la creación, la compañía es necesaria para compartir lo creado y crecer como escritor. Hay que leer lo que escriben los otros y hay que dar a leer lo propio a los demás. Los círculos literarios, los grupos de poetas, las asociaciones culturales son buenas si se hace un buen uso de ellas. Los escritores deben llevar a cabo actos públicos o privados en los que se hable de libros, de poemas, de escritores, de ideas…

5. ¿Es más fácil como docente, hacer llegar la materia literaria cuando se es escritor y/o poeta, sobre todo en este periodo o época de “sabe Dios qué objetivos aplicar al alumno”?

No tengo ni idea. No sé si el ser escritor y poeta me sirve de algo. Posiblemente sí, pero no sabría calibrar en qué medida. Creo que para ser buen profesor hay que ser creativo, improvisador, alegre, tolerante y enérgico al mismo tiempo, eterno innovador, algo transgresor… Tal vez un poeta lleva todo eso dentro, aunque no lo sepa. Creo que un poeta de verdad debe tener esas cualidades que apunto. Visto así, es posible que un poeta llegue a ser un buen profesor, pero no es una receta segura, porque hay poetas lánguidos, ensimismados, nubícolas… y así es difícil enfrentarse a 30 hooligans.

6. Dime una cosa, tu formación es bestial, una doble licenciatura no está en los currículos de muchos creadores o docentes… Háblame de tu atracción por la literatura clásica, sin duda madre de la nuestra…, que al fin y al cabo es la misma.

Comencé a sentir atracción por el Latín en el instituto. Luego vino el griego, y me sentí fascinado. Yo experimentaba una sensación muy hermosa al comprender el origen de las palabras que empleaba diariamente. El estudio de estas lenguas me abrió una ventana maravillosa. Comencé a relacionar unas palabras con otras, a establecer familiaridades entre vocablos de lenguas distintas. Yo soy bilingüe, hablo valenciano y castellano desde que nací. El valenciano tiene palabras similares al francés (finestra, poma, fill, etc.). Eso me hacía gracia al principio. Luego, fue entendiendo la maravilla de todo ese universo filológico. Cuando me quise dar cuenta, estaba atrapado en una red de la que no podía escapar: me había enamorado de la Filología. La literatura también me interesaba mucho y cuando comencé a oír hablar de poetas como Ovidio y Virgilio sentí gran curiosidad. Me apasionaban las Metamorfosis del primero y las Bucólicas del segundo, por ejemplo. Tenía claro que para ser un buen filólogo o escritor o simple profesor de palabras tenía que empezar a estudiar por el principio, y el principio fue matricularme en Filología Clásica. Después vendría la Hispánica , porque a mí Garcilaso, San Juan de la Cruz , Góngora y compañía me resultan imprescindibles.

7. Si vislumbramos tu trayectoria como escritor atendemos a varios “Juan Ramones”. Corrígeme si me equivoco: un Juan Ramón Barat poeta existencialista, otro poeta de inspiración popular, otro sin duda cercano al mundo infantil tanto en poesía como en teatro, el escritor histórico… No te voy a preguntar la cuestión tópica de cuánta parte hay de ti depositada en cada libro. Como dijo Flaubert: “Madame Bovary soy yo”, pero sí debo preguntarte dónde está Juan Ramón Barat más presente y por qué.

Lo decía al principio. Un escritor que se precie debe saber acometer cualquier género. Ese es mi reto. Me gusta la literatura a la plancha, al horno, a la brasa, cruda o con patatas. No le hago ascos a nada. Me siento tan a gusto escribiendo una comedia para niños como hilvanando un poema sobre el sinsentido de la existencia humana o participando en una batalla durante la Guerra de Sucesión a favor del bando del archiduque Carlos de Austria. La imaginación al poder, siempre. De todos modos, si me aprietas un poco y tengo que decantarme, confesaré que yo me siento, ante todo, poeta.

8. Háblame de tu poética. Necesito saberla.

Me interesa la línea clara. La poesía debe entenderse, debe ser accesible a todo el mundo que desee acercarse a ella. Pienso que un poeta puede ser claro, sencillo, directo y profundo al mismo tiempo. Suelo desconfiar de esa gente que escribe poemas tan herméticos que hay que leerlos varias veces para tratar de descifrar el contenido. Una buena metáfora la entiende cualquiera. Cuando escribo versos, quiero llegar a todo el mundo. Quiero que me comprenda y valore el catedrático universitario más exigente, pero también me interesa que me entienda un ama de casa sin formación. Sencillez, claridad, profundidad.  

9. En base a esto, ¿cuál sería para ti tu maestro/s?

Los grandes maestros son clarísimos: Garcilaso, San Juan, Bécquer, Machado…No obstante, también hay muchos poetas de los que me interesa su parte menos clara. Pienso, por ejemplo, en el Góngora oscuro de la Fábula de Polifemo y Galatea o las Soledades . Pienso en el Quevedo existencialista. Pienso en Neruda de Residencia en la tierra . Sería injusto si no mencionara entre mis poetas preferidos a Miguel Hernández, a García Lorca (sobre todo el del Romancero Gitano ) o al Neruda de Veinte poemas de amor y una canción desesperada . También me gusta Juan Ramón Jiménez. Y entre los poetas más actuales, destacaría a Blas de Otero, Ángel González, Salustiano Masó o Miguel D´Ors.

10. José Hierro, visitó en varias ocasiones Murcia, y afirmaba en sus conferencias que un poeta realmente lo que hacía era escribir el poema de la misma forma a lo largo de toda una vida, en base a sus obsesiones… ¿Estás de acuerdo?

Estoy de acuerdo con Hierro. Un poeta tiene, como toda persona, dos o tres obsesiones. Y estas obsesiones lo acompañan siempre, hasta la tumba. Y, además, suelen ser las mismas para casi todos los hombres: el amor, la muerte, Dios, el sentido de la existencia, la guerra, la injusticia… En mi caso, dado que soy un poeta más bien metafísico o existencialista, lo que más me interesa es encontrar respuestas a los grandes interrogantes. Tengo la desgracia (así lo confieso) de no creer en Dios ni en nada que se la parezca. Para mí, el mundo es un lugar absurdo y la vida es un accidente cósmico. Venimos de la nada y vamos a la nada. Así las cosas, mi poesía sólo puede girar en torno a estas obsesiones. Los grandes interrogantes, pues, que aparecen en toda mi producción poética son los que no tienen respuesta: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿para qué vivimos?, ¿qué hay tras la muerte?, ¿qué es la nada?

11. Comenta un poco tus últimas lecturas, tu último libro leído.  

Recomiendo la lectura poética de Katy Parra, una escritora murciana, excelente, que acaba de publicar en Hiperión y Visor, gracias a dos premios de alto nivel nacional. La irrupción de Katy Parra en el panorama de la lírica no puede haber sido más espectacular. Nacida de la nada, porque su producción anterior es apenas relevante, esta mujer autodidacta y sencilla, que ve pasar la vida en la plácida villa de Totana, ha saltado a la palestra con dos magníficos libros casi simultáneos: Coma idílico y Por si los pájaros, merecedores de los premios Miguel Hernández y Viaje del Parnaso, respectivamente. La sorpresa inicial de quien se asoma a estos poemas no tarda en convertirse en estupor, porque la fascinación que ejercen los versos directos, sencillos y hermosos de Parra genera de inmediato la complicidad del lector más exigente. Me viene a la mente "la difícil sencillez" de la que hablaba Dámaso Alonso al referirse a Bécquer y que podría aplicarse con el mismo rigor a la poesía que nos ofrece Katy Parra. Una profunda naturalidad, una insolente claridad de pensamiento y una técnica asombrosa (capacidades otorgadas a unos pocos privilegiados) se conjugan para dar como resultado una poesía destinada a perdurar en el tiempo.

12. Por dónde podemos dibujar el camino de gustos literarios de Juan Ramón Barat, hacia qué estilo/s, corriente/s, escritor/es.  

En poesía me interesa, como decía antes, la línea clara. Hay gente muy válida hoy en día, que dice cosas muy interesantes y de manera espléndida. Recomiendo a Miguel D´Ors, Luis García Montero, Vicente Gallego. De D´Ors me gusta especialmente el tono sarcástico, el humor negro, la acidez de sus ocurrencias. De Montero me interesa el compromiso moral, el discurso coloquial que establece con el lector, su rabiosa actualidad en el marco poemático. De Gallego destacaría su altísimo nivel, su profundidad de pensamiento, su lucidez lírica. En novela es más difícil destacar a alguien. Me gusta, sobre todo, la gente que es cuidadosa con el estilo, con la manera de contar. Me interesa menos el tema. Así pues, me gusta cómo escriben Muñoz Molina, Almudena Grandes, Juan Manuel de Prada o Luis Landero, por ejemplo.

13. Como docente de la Región de Murcia, que convive con una determinada realidad literaria y/o cultura, qué puedes decirnos de los escritores y poetas murcianos. ¿Quién te entusiasma más?

Hay gente buenísima en nuestra región. Muchos de los escritores que viven en Murcia o están vinculados a esta tierra suelen pasar desapercibidos para la mayoría de los lectores. En prosa destacaría a Jerónimo Tristante, Manolo Moyano, Lola López Mondéjar, Paco López Mengual, Isabel Abellán, Marta Zafrilla, Miguel Sánchez Robles, Rubén Castillo, Antonio Parra Sanz… En verso, apuesto por Eloy Sánchez Rosillo, Dionisia García, Katy Parra, Inma Pelegrín, Joaquín Piqueras, Sebastián Mondéjar y muchos más. Seguro que se me olvidan nombres muy interesantes.

14. Dime una cosa, ¿qué hay de contemporáneo en 1707 o en Jaime I el Conquistador?, o dicho de otra forma, ¿qué lectura podemos extraer de tus obras históricas (aunque, como en el caso de Jaime I, sean éstas biografías noveladas)?

El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. De mis novelas históricas podemos aprender muchas enseñanzas. Para empezar, podemos conocer algo más de nuestro pasado. Jaime I fue un rey que conquistó Mallorca, Valencia y Murcia a los musulmanes. La lectura de este libro nos ayudará a conocer quiénes fueron, por ejemplo, los cátaros; o los templarios; quién fue Inocencio III, el papa que inventó la Inquisición ; cómo se llevó a cabo la Reconquista en la península, etc. En el caso de 1707, el sueño perdido , aprenderemos qué fue la Guerra de Sucesión, que considero la primera guerra mundial; sabremos por qué gobiernan los Borbones en España, por qué perdimos Gibraltar en beneficio de los ingleses, etc. El conocimiento de nuestra historia sirve para no ignorar de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde, seguramente, podemos caminar.

15. Según los preceptos neoclásicos el deleite va o está asociado, ineludiblemente, al buen gusto y la enseñanza didáctica o moral. ¿Qué hay de cierto en esto?

Estoy completamente de acuerdo con la norma clásica: docere delectando . No sólo practico esta ley en mis novelas históricas, sino también, y sobre todo, en mi literatura para niños. El teatro, el cuento o la poesía destinada a los jóvenes deben estar escritos de manera lúdica, divertida, pero llevar alguna enseñanza. No olvidemos que los jóvenes están en proceso de maduración y, por ello, inculcar valores como la solidaridad, el amor a la naturaleza, la defensa de los débiles, la justicia, etc. deben ser argumentos imprescindibles para construir un mundo mejor. Cualquiera de mis libros infantiles y juveniles servirá de ejemplo para esto que digo.

16. Hace poco, tuve la ocasión de asistir a una conferencia tuya sobre las numerosas Historia de los Libros Quemados, una lacra que, sin duda, chorrea por la sangre de todos los imperios, los abnegados, censores, e incluso, los más insospechados. Coméntanos algo de este curiosa “Historia de la Infamia ”.

Desde el nacimiento de la escritura en Mesopotamia ( 4000 a .C.) hasta nuestros días, la actividad cultural humana se ha caracterizado por una tendencia obsesiva a la destrucción de libros. Lo que hay en realidad tras esa febril y obsesiva “biblioclastia” en cualquier civilización y época resulta mucho más siniestro que la simple ruina del objeto físico. El propósito último es la aniquilación histórica de “los otros”. La humanidad tiende a repetirse: construye y destruye para volver a construir y destruir en una espiral interminable. Los crímenes contra personas, grupos o civilizaciones enteras suelen ir acompañados de una aniquilación de tipo cultural que pretende borrar la memoria del adversario. Matar a un hombre no basta la mayoría de las veces. Es necesario hacer desaparecer su rastro, su pasado, sus vivencias. Las razones son muchas y variadas, pero siempre las mismas: el miedo, la intolerancia, la política, la religión, la moral, el odio. La actual guerra de Irak es un regreso a la barbarie primigenia. Y una demostración de que el hombre no aprende nunca de sus propios errores. Mesopotamia, la cuna de nuestra civilización, el lugar donde nació la escritura, es hoy el escenario del horror, el templo del exterminio. ¿Podría el hombre haber elegido otro horno crematorio más apropiado para incinerar su propia historia?  

17. ¿Qué buscas cuando escribes? ¿Qué crees que busca el escritor?

Los objetivos del escritor son varios. Al menos, en mi caso. A veces deseo divertirme, pasármelo bien. En ocasiones necesito contar una experiencia. A menudo, lo que me arrastra a escribir es el deseo de dejar constancia de una situación de injusticia. Podría esgrimir diversos motivos: el amor a mis hijos me hizo empezar a componer poemas y teatrillo para niños. La afición a la historia me empujó a escribir novela histórica. Me resultaba apasionante meterme en la piel de personajes de otra época, vivir una guerra, sufrir, amar como debieron de hacerlo individuos en otras circunstancias. A veces, necesito encontrarme conmigo mismo. Entonces suelo escribir poesía.

18. La libertad y la tolerancia es un signo que, inexorablemente, va unida a tu literatura si leemos obras como la obra teatral infantil “Una de indios”, por poner un ejemplo… Es cierta esta afirmación.

En efecto. Me parece que la literatura, sobre todo, infantil, debe defender los valores más nobles, tales como la libertad, la tolerancia, la justicia, la igualdad… Siempre he soñado con un mundo sin guerras, sin odios. Un mundo en el que todo el mundo pueda ser feliz. Y cada vez que escribo para gente joven me sale esa vena. Algo se les quedará a los chavales, digo yo. Echo de menos en televisión o en películas modernas, ese compromiso con los altos ideales. Cualquier serie televisiva de hoy en día es vomitiva. Los dibujos animados que ven los niños suelen ser groseros. Las películas sólo defienden estereotipos de cuerpos perfectos, gente frívola y compromiso cero con las desigualdades en el mundo. Ojalá hubiera más compromiso ético en los medios audiovisuales.

19. Después de esta navegación, siempre llega la derrota…, pero no me quiero bajarme de la nao de tu palabra sin que digas qué estás preparando.

Acabo de sacar a la luz una nueva edición de Sólo para niños , libro de poesía infantil. Sacaré pronto un libro de poesía para adultos en buena editorial. También voy a publicar una versión moderna de Anfitrión de Plauto, que he titulado Anfitrión y el otro. También preparo una antología de mi poesía infantil y juvenil, con disco, canciones, taller de poesía, ejercicios didácticos. Y estoy trabajando en una nueva novela.

 

APROXIMACIÓN A LA POESÍA DE JUAN RAMÓN BARAT

Emilia Morote

 

El poeta Juan Ramón Barat (Borbotó, Valencia, 1959), licenciado en Filología Clásica e Hispánica, alterna su labor como docente con numerosas participaciones en cuantas actividades culturales se le solicitan (conferencias, recitales…).

Un Humanista, un hombre sencillo, culto, de carácter afable, vitalista y excelente comunicador que desliza sobre su obra una honda preocupación por la vida que le lleva a convertir la lírica en género no sólo de expresión de emociones sino de reflexión en torno a los grandes interrogantes y temas universales, no sin dejarse impregnar por cuantas voces filosóficas y poéticas de diversas corrientes pueden ayudarle en la formación de un estilo propio, aun sin abandonar esa mirada atenta a lo cotidiano y simple que forma parte de la experiencia.

Autor de obra caudalosa, premiada y atenta a los tres grandes géneros, tanto para el lector adulto como para el infantil-juvenil. Barat se ha prodigado en numerosas antologías con otros autores, entre las que podrían citarse las más recientes: Quijote cabalga entre versos, Madrid, 2005; E spirelia IV . Murcia, 2006; Poetas en blanco y negro contemporáneos . Madrid, 2008; V ida de perros . Logroño, 2008; Antología del Premio Leonor de Poesía. 25 Aniversario (1981-2006) . Soria, 2008; y Nuevas voces y viejas escuelas en la poesía española (1970-2005). Granada, 2008. Asimismo, no ha dejado de colocar sus versos y artículos en revistas dentro y fuera de España, como Abalorio, Sol Negro, Papeles de Urs, Agua, Pasos, Ateneo I de Mayo, Baquiana, Presencia o Buxía, arte y pensamiento.

Centrados sólo en su obra lírica, el poeta atesora ya una larga lista de títulos en su cuenta y de premios y reconocimientos que la avalan; y descubrimos que no pocos no han llamado aún a las puertas de la imprenta. Destaquemos, entre tantos, por la extraordinaria calidad poética de sus obras: Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Torrevieja”, Alicante, 2002, y Premio al mejor libro de poesía en la Región de Murcia, 2002, por el libro Como todos ustedes; Premio Internacional de Poesía “Ateneo Jovellanos de Gijón”, Asturias, 2003, por Piedra Primaria; Premio Internacional de Poesía “Leonor” de Soria, 2003, por Breve discurso sobre la infelicidad; Premio Nacional de Poesía "Francisco Mollá" de Petrer, Alicante, 2005, con el poemario Confesiones de un saurio y el Premio Nacional de Poesía "Blas de Otero", convocado por el Ayuntamiento de Majadahonda, Madrid, 2006, por Malas compañías .

La literatura de Barat no pertenece al mundo de la evasión; su lectura nos transforma, nos hacer reflexionar y nos devuelve al mundo enseñándonos a vivir. Lejos del exhibicionismo culturalista de los novísimos, su fascinación por los clásicos grecolatinos o los autores de nuestra edad dorada (sobre todo, Quevedo, con su fina ironía y su preocupación existencial, además de Góngora, San Juan de la Cruz o Fray Luis de León), sin olvidar el magisterio poético de Bécquer, Neruda, Miguel D'Ors, Benedetti, Ángel González o Jaime Siles, entre otros, le han aportado una experiencia lectora que, junto a las más universales preocupaciones humanas, le llevan a ofrecer una muy particular reinterpretación de los grandes temas de la literatura universal ( un notario de todo lo que perdimos para siempre , Jaime Siles, El Mundo , 2005). Quizá por su labor como docente, habituado a moverse con apego por todas las tendencias, no se muestra impermeable a otras corrientes, que encauza de manera inteligente en su línea de lenguaje sencillo, cuidado y reflexivo; poesía elegíaca, aun sin dejar olvidado el tono irónico que mejor refleje esa honda preocupación que caracteriza su pensamiento.

Barat contempla la literatura no sólo como un espejo (imagen tan del gusto del poeta) donde la sociedad pueda verse y el individuo, reconocerse; sino, sobre todo, como un instrumento útil para la reflexión y hedonista por el placer estético que procura en el uso y dominio de la palabra. No escribe; esculpe con palabras la luz, el silencio, la belleza, el tiempo, la noche y hasta la muerte.

Es la suya una poética de la existencia donde confluyen el tono irónico; el elegíaco, en el lamento por la pérdida de la vida y la belleza; el de desengaño y angustia, por la vacuidad de una existencia que conduce irremediablemente a la muerte; el tono sereno y escéptico; el vitalista y esperanzado, en la alternativa o resistencia al poder devastador e intransigente del paso del tiempo, lo que le lleva a una invitación al carpe diem , e incluso al carpe noctem ; y el tono humilde y biográfico, en un yo poemático que deja constancia de una honda preocupación, de una resistencia a la asunción callada de lo absurdo del destino, y de exaltación de la vida, la belleza y las propias experiencias más gratas y cercanas como soplo de aliento esperanzador.

La coartada del lobo (2000) , que ve la luz cuidadosa y certeramente prologado por P. Felipe S. Granados, será el primer eslabón publicado de esa poética. Poemario que, de manera muy somera, atiende, en sus dos mitades, al amor y la muerte, respectivamente.

La infelicidad que se deriva, de un lado, de la personal asunción de la intrascendencia de la vida, y de otro, de la ignorancia del amor como fuerza redentora; la soledad; el sinsentido de la muerte, como interpretación final tras la lectura del libro de la vida con capítulos dedicados al amor, la pasión y la belleza; la vacuidad de la existencia, que se identifica, tras la muerte, con la nada; y la falta de lógica en el movimiento incesante de la máquina destructora del tiempo no abandonan sus versos en la primera parte, “La coartada”, y serán el pretexto para una coartada poderosa: el amor, aunque se ignore ( Desventurado aquel/ que tu esplendor ignora ), o iguale sus fuerzas con la muerte como las dos únicas certezas firmes en el mar de escepticismo y pesimismo del poeta que dan sentido a una existencia estúpida y absurda (“O la muerte”).

Entre las muestras de entrega a la amada, de renovado gesto de aliento de su amor (“La coartada”) y la expresión de la certeza de que el amor –en la línea quevedesca de poeta existencial- vencerá más allá de la muerte (aun admitiendo la ilógica del poder destructor del tiempo), el poeta invita a la amada al pleno goce de los sentidos en una bella y personal versión del carpe diem horaciano transformado en carpe noctem , o al pleno goce místico de San Juan de la Cruz , sin olvidar los matices eróticos de Catulo, o simplemente Barat en “Celebración”: déjame hacer contigo/ lo mismo que la lluvia en primavera/ con los naranjos hace .

Los tópicos clásicos ( carpe diem, beatus ille o locus amoenus ) hallan su cauce expresivo en una combinación de heptasílabos y endecasílabos, además del verso roto (como expresión formal de la fuerza destructora de la muerte, la soledad o la tristeza), de los encabalgamientos (que enfatizan términos esenciales en ”Pues” o traducen fuertes emociones en “O la muerte”), la plasticidad de los desplazamientos de versos en el pentagrama de la estructura métrica del poema con valor caligramático (“Ceniza”), y de bellas y selectas metáforas, algunas de carácter surrealista, en “Entre los dos”, “Epitalamio”, “Ceniza” o “Éxodo”.

“Del lobo”, segunda mitad, parte del elemento simbólico lobo , esta vez, con su carga de agresividad minorada. De esa manera, el lobo o el hombre (h omo homini lupus) , sin coartada (basada en la fuerza del amor), es reducido al absurdo, víctima de fuerzas oscuras, malignas como la soledad, la tristeza, el pesimismo o la falta de esperanza ( Abismo y soledad y noche triste,/ donde mueren las últimas estrellas/ del cielo sin aurora de ti mismo , en “Sin aurora”). Del lobo no queda ya coartada, no queda el amor, sinónimo de esperanza: el sentido de la vida del hombre es saber que se vive para morir, por lo que se sabe condenado a la derrota (“Extraño”). Es nuestra desdicha saber que vivimos para morir.

Ante esta seguridad de vivir derrotado por el tiempo, de estar de prestado en esta vida, el poeta lanza su queja por no encontrar quien explique el porqué de tanto sufrimiento si, finalmente, nos vemos abocados a la muerte, a la nada, y su queja por lo injusto de una vida que arrebata todo cuanto primero te ofrece (“Por qué”).

Este fuerte sentimiento de queja y derrota se traduce formalmente en la mayor frecuencia del verso roto y la ironía; ambos recursos presentes en el poema “Gramática del tiempo”, donde la sintaxis caótica de la vida no puede ser ordenada por la inútil gramática del tiempo . La existencia del hombre es la biografía de una derrota.

Como todos ustedes (2002) tiene como principal referente al ser humano que, visto desde cualquier perspectiva (1ª, 2ª ó 3ª personas), soporta la existencia como una pesada carga de dolor, tristeza, opresión, falsedad, desamparo, crueldad e injusticia. En definitiva, un ser cualquiera (yo, tú, él…), anónimo, desconocido, sujeto a la triste realidad del paso inexorable de las horas, de las imposiciones de la sociedad y del destino mortal. Si bien, un ser también alentado por el deseo de vivir, por lo que no faltan en el libro referencias al amor, el placer del silencio, del campo, de la lectura o de los más simples actos cotidianos que alcanzarían el rango de brotes de inmortalidad (“Clase teórica sobre la inmortalidad”).

La queja, la burla, la expresión de lamento o amargura, la ironía a veces son vías para caminar buscando una explicación, una respuesta, un orden, un sentido, en definitiva. El poeta siente la necesidad de cuestionarse la realidad, su existencia, y dar su propia respuesta, que no es sólo el discurso de un método, sino la expresión de una vocación, vocación por vivir.

Breve discurso sobre la infelicidad (2003) es una invitación a la reflexión en torno a las más íntimas preocupaciones del poeta (el porqué y para qué de la existencia humana), de las que se libera en el acto de la escritura, campo conceptual siempre presente en sus poemarios.

Montado sobre estos pilares básicos, su discurso deja espacio para la crítica y la insistencia en la búsqueda del silencio y la verdad, así como para el uso de símbolos ( perros , verano ) y la ironía como recursos formales de fuerza y eficacia persuasivas.

Los poemas son los argumentos del discurso cuya tesis es la convicción de la infelicidad como sentimiento inherente al ser humano desde que nace, para la que adopta el recurso de la escritura como una suerte de exorcismo que lo aleje de los demonios que lo angustian.

En “Declaración de intenciones”, composición que abre el poemario, el poeta declara su propósito de buscar la verdad que da sentido a lo absurdo de la existencia en el silencio, en el camino hacia uno mismo, haciendo una particular recreación del beatus ille de Fray Luis. Encierra una crítica al paso indiferente, falto de reflexión y meditación del hombre por la vida, que se repite en “Sesión continua” y en “Hoja de reclamaciones”, donde martillea al hombre vacío de compromiso con sus propios ideales, falto de humanidad, que no merece la gloria de vivir.

“SOS”, “Versión definitiva”, “Estimado lector” y “Fe de vida” tratan el tema de la escritura como catarsis del dolor que conlleva la existencia.

El devenir del ser hacia la nada no impide ni el vitalismo ni el escepticismo.

Poemas más discursivos, con menos atención a la metáfora. Ya desde el título, el autor predispone al lector a un libro de tono discursivo, de hondura reflexiva y de actitud, a veces, conmovedora, sobre todo si tenemos en cuenta la preocupación esencial que recorre todo el poemario, y para la que su agnosticismo no halla alivio en la certeza que, para otros, emana de la fe religiosa.

El discurso ha necesitado de un receptor, lo que permite la tensión, a la vez que se vuelve subjetivo cuando aparece el yo . Tono reflexivo, de queja, de lamento y sentencioso a veces (“Instrucciones maternas”) junto a un tono vitalista.

El ser absurdo, recreado con la imagen del perro extraviado , en un escenario nocturno es una constante en su poesía. Ese ser absurdo, de existencia vacua y sin un compromiso con sus propias convicciones, que se identifica en “Hoja de reclamaciones” (con tono sentencioso y de castigo) quizá con aquel lobo de su primer libro ( Siempre fuiste uno más de la manada ).

Entretanto, el yo poético reflexiona, y en “Misión imposible” busca la adhesión del lector y adopta entonces un tono aforístico y de arenga para subrayar sus grandes temas y preocupaciones: la imposibilidad de negociar una tregua con el tiempo y con la muerte, para lo cual ni el amor es un argumento poderoso; la certeza de lo cual sume al poeta en el desamparo, que se acentúa con el dolor que conlleva saber que la vida no se repite y que la muerte no nos devuelve a la vida. Pero vuelve al yo y siente la amenaza de su doble, un impostor (“Interrogación retórica”), y de los símbolos de destrucción (“El verano”).

Otras veces su discurso se vuelve didáctico (“Clase de astronomía”), pero para incidir en el tema del eterno retorno y, por ende, en la intrascendencia del ser, tema tratado con el amargo sabor de la derrota en “Del sentimiento trágico”.

Piedra primaria (2004) . Poemario dividido en tres partes, cada una de las cuales está compuesta por 12 composiciones en las que, formalmente, destaca la polimetría de sus versos y el enfoque desde sendas personas del verbo.

Siguiendo una estructura circular, se inicia con el acto simbólico y con reminiscencia cinematográfica de alzar la piedra en mano para, una vez convertido el hombre en dios, iniciar su andadura por la existencia; devenir matizado por el acto reflexivo del poeta, interesado y preocupado por temas universales (la muerte, el tiempo, el sentido de la vida, el amor) desde una actitud existencialista y barroca, si bien enriquecida con el toque personal de un autor preocupado por la exquisitez, el virtuosismo, el dominio preciso y elegante del lenguaje, no reñidos con la sencillez de la expresión y la profundidad del pensamiento, coherente con su más íntima preocupación personal y humana.

Se cierra esa estructura con el poema que da título a todo el poemario, “Piedra primaria”, donde el poeta, con una actitud serena, y deslizando sus versos sobre los resortes constantes de la interrogación, la enumeración, la metáfora, el símbolo, hace cómplice al lector de su agnosticismo ante los grandes interrogantes que han azuzado la conciencia del hombre.

El pretexto de las citas y dedicatorias y las ligeras variaciones de textos de otros autores; la polimetría, con la alternancia de versos predominantemente heptasílabos y endecasílabos; la diversidad en los referentes culturales que actúan como un sólido poso en el horizonte lejano del poeta (desde la imagen móvil cinematográfica de “Homo erectus”, la imagen fija de bodegón en “La manzana” o de una cámara en “Instantánea”, la topografía casi mítica de “Templo sin dioses”, hasta la música), caracterizan este poemario junto a la variada lista de referencias literarias (Quevedo, Neruda, César Simón, Buero Vallejo, Shakespeare, Miguel D'Ors, Cavafis, Benedetti, Bécquer, La Biblia , San Juan de la Cruz , los clásicos grecolatinos y Borges).

Barat parte de la base de que todo es fugaz (el tiempo, la belleza, la vida…), de modo que, ante la indefinición del futuro, al que el hombre se enfrenta sin garantía, queda la libertad para construirse a sí mismo a cada instante .

Esa piedra primaria ( sílex ) será el símbolo de la edificación de la existencia, de la estructura o entramado social como base de una evolución, de un progreso. En un poema narrativo como “Homo erectus” la acción –alzarse y levantar el brazo- es el acto que libera al hombre de su angustia, de su inseguridad. Y es el poeta el que, con el dominio que de la existencia le proporcionan sus versos, acabará convirtiendo al lector, finalmente, en cómplice de sus preocupaciones y, al mismo tiempo, de sus esperanzas.

Frente al acto primitivo básico, en el poema que cierra el poemario siguiendo una estructura circular, es ahora el poeta mismo el que convierte su voz, la palabra, en piedra primaria , y, en un acto libre, alza su voz reflexiva, serena, sin estridencias, para cuestionarse el sentido de la verdad, de la vida misma y de la muerte como redención.

Y no hay tregua para la angustia y el desasosiego que provocan la conciencia del carácter fugaz, efímero del tiempo, concepto que concreta con la imagen ciénaga infinita , acentuando y materializando en la espesura del barro esa sensación de angustia que domina la existencia del hombre y, por ende, del poeta. Quizá la única verdad sea la certeza de la muerte y de lo efímero de la vida, cuyo simbólico poder inicial queda anulado, desmitificado con la certeza de quien la identifica con un falso templo .

“La fosa” viene a ser, con un tono ligeramente desafiante, una sentencia firme, un aviso serio, sin sentimentalismo, sin titubeos, sin grietas en el corazón. Confundidas la vida y la muerte en una misma imagen, se muestra la convicción de que, mientras vivimos, nos causa dolor, desasosiego y tristeza el ser conscientes de que todo lo que nos rodea nos recuerda la muerte. Todo es una reproducción facsímil de la muerte./ Una iconografía del dolor .

Barat deja su impronta personal en metáforas que salpican de modernidad temas clásicos como la muerte, la vida como devenir, el sentido de la misma, su transcendencia.

“Walking around reverse” supone la primera aparición del término hombre alejado del primitivo homo que encabezaba el libro. La imagen del hombre que camina desamparado, extraviado en la oscuridad y en solitario, angustiado por el paso callado y agobiante del tiempo ( bajo el silencio cóncavo del tiempo ) se convierte en símbolo crítico de una civilización deshumanizada y alienante, de ahí que se niegue la existencia de la voz , de la palabra como único elemento humanizador y redentor del dolor, al tiempo que con ese destino oscuro se sugiere, quizá, la negación de Dios como guía efectivo. El poeta tendrá que tomar la palabra para redimirnos.

“Perros”, siguiendo con la temática existencial de sus versos, incide en el tema de lo absurdo de la vida. En un guiño al poema de Dámaso Alonso (“Insomnio”), aun sin preguntar a Dios, el poeta describe la vida con la desagradable imagen simbólica de unos perros absurdos y f uribundos que merodean sin rumbo por las calles, a la intemperie, en soledad y un día tras otro. Barat, al contrario que D. Alonso, no pregunta a Dios por el sentido absurdo de un vivir con dolor, desasosiego y con el miedo, la incertidumbre, la inseguridad que causa el no saber a qué asirse para explicarlo.

De nuevo, no caben ni la queja airada ni la distorsión: entre pregunta y pregunta se desliza, en contraste con la atmósfera oscura, temible e inhóspita del día a día de la existencia, un hálito de esperanza, un asidero en la belleza que se desprende de un locus amoenus de hermosas luminarias , brisa apacible y jardines en silencio . Desde la seguridad que transmite este espacio, el poeta se cuestiona, siempre sereno, el sentido de la vida y de los miedos atávicos del hombre.

“Extensión cero”, estructurado sobre el recurso de la descripción enumerativa y la imaginería de metáforas surrealistas, presenta las premisas de las que parte su escritura, los argumentos de la tesis “lo absurdo de la vida”: la atmósfera nocturna, silenciosa, pesada, angustiosa; el asalto constante y pertinaz de la duda, el escepticismo vital; la incertidumbre ante lo desconocido, lo no definido (el más allá, la trascendencia); la constatación del doloroso e inevitable paso del tiempo y la ausencia de la palabra, de la voz humana.

“Panorámica” es un poema de transfondo clásico, de raíz culturalista, que reflexiona sobre la naturaleza del ser humano ( Todos ellos parecen insectos diminutos / bajo el palio morado de los astros ) y el sentido de su existencia.

En “Historia abreviada de la humanidad”, con el recurso de la metáfora de la vida como una batalla en la partida de ajedrez, se ofrece una visión pesimista y crítica del progreso de la humanidad basado en el caos y la sinrazón, en la lucha por la supervivencia y el poder a costa de la vida de otro y de la inconsistencia de los valores que se preconizan, con dominadores y dominados, con los sufrimientos que ello comporta.

“Recóndita armonía”, sin abandonar la actitud crítica y pesimista, y recogiendo el título homónimo del aria de Tosca de Puccini, exalta la belleza como algo efímero y utópico que redime al hombre de esa indigna tarea de ser hombres . La belleza es, para el poeta, un sueño inalcanzable .

“Instantánea” aúna lo cotidiano con la profundidad del pensamiento. Recordando a Buero Vallejo en El tragaluz , una instantánea, la imagen fija de una cámara se convertirá en el hecho que desencadene el descubrimiento de una verdad incontrovertible: la intrascendencia de la vida humana, acentuada por el paso del tiempo.

“Templo sin dioses” es una visión crítica e irónica de la incapacidad del hombre para explicar el sentido de la vida, su razón de ser y existir, y que, en una actitud primitiva, reacciona temblando ante lo que no comprende.

“Apunte”, composición breve en versos heptasílabos, es una nota de esperanza en esta primera parte cargada de pesimismo. Es la expresión del modo como desea vivir: con la inocencia que lo aleje del dolor, de la angustia de no saber el sentido de la existencia ni cuándo ha de llegar la muerte, sin otra preocupación que la de vivir respirando la belleza, por ende, la poesía.

En la segunda parte el poeta se desdobla en un alter ego en un juego de espejos que hace que el poema se refleje en el lector.

En “Registro de la propiedad existencial”, sin melancolía, nerviosismo, alteración o angustia, recrea de modo original el tópico horaciano fugit irreparable tempus . El lenguaje jurídico al servicio del tópico le confiere un tono serenamente sentencioso y convincente en ese diálogo ficticio con el lector. El tiempo decomisa tus bienes, tus memorias, así como la decrepitud es el expolio final de tu vida.

“El rastro de Yorik”, en un juego de espejos, somete al lector al experimento de ser observado por su propia calavera, poniendo así a descubierto el sinsentido de su vida, mostrándolo como muerto en vida.

“Hijo mío”, de nuevo, es una recreación de un tópico clásico: carpe diem . Tomando como interlocutor ficticio a su hijo, el poeta le invita a ser feliz, a huir de la oscuridad y dejar que los sentidos disfruten de lo creado para el deleite humano: la flor, el agua, el vino y el amor. Y, como si este poema fuese una continuación del anterior, el padre advierte al hijo de que no se deje engañar por la locura (como Hamlet) que diseña su estrategia en esa oscuridad de la que hay que huir, que son las miserias de la humanidad.

Ese mismo tópico lo encontramos en “Litograma”, donde, esta vez, un viajero se detiene ante el epitafio de un hombre que, como el mismo lector, alguna vez soñó con la inmortalidad. Y el poeta lo invita a hacer un alto en el camino y darse cuenta de que la vida, cuando la miramos ( cielo , nubes , pájaros , caricia del aire ), ofrece un breve fulgor de eternidad , como si fuese un milagro .

En “Todos los destinos se llaman Ítaca”, como Ulises, el poeta conmina al lector a no abandonar su destino, a eludir los cantos de las sirenas perversas que te desvían de tu senda y te conducen a una muerte sin prodigio , y a depositar su esperanza en la luz del amor, la fuerza ciega que te hace persistir/ y eludir cada noche la locura .

El nihilismo del poeta se deja ver, de nuevo, en “Previsión de futuro”, donde se carga de razón para recordarnos nuestro fatal destino, el sentido trágico de nuestra existencia.

“Poema del desasosiego” es un intento de desengañar al lector y convencerlo de la indiferencia del mundo hacia el hombre, por tanto, de la soledad de su existencia.

En “Diagnóstico”, el poeta, mirando a los ojos del lector, diagnostica la serenidad de quien se sabe uno más en este mundo y agradece simplemente estar vivo, ver la luz como una recompensa que, quizá, no sea merecida.

“El retrovisor” se vale de un objeto cotidiano que se presta al juego de espejos tan del gusto del poeta. En él, un conductor avanza en solitario desde la tarde hasta que, llegada la noche, ésta le devuelve –a través del retrovisor- una nueva imagen, dolorosa. El hombre ve, a través del espejo, su propia dolorosa desaparición. Se trata de una recreación del tópico del paso del tiempo que todo lo devora. El caminante es ahora un conductor que, a través de un simple espejo retrovisor, observa qué deja atrás. La imagen reflejada es la constatación de que el final de la vida es el final de todo, y no queda nada tras la muerte.

El tema universal de la inexorabilidad de la muerte lo recrea ahora en “Tú”, donde el poeta recuerda al lector que su vida es puro azar y que tiene fecha de caducidad , como un producto de mercado perecedero.

La tercera parte del libro tiene como eje la primera persona, un yo que puede ser el de cualquier hombre .

“Disciplina” nos remite desde el título a esa ley que el poeta se impone en su labor creadora, y a algo más: en la línea de M. D'Ors, los dos versos finales buscan la sorpresa y obligan a una nueva lectura del poema. Desde la atalaya de su habitación, el poeta contempla la dureza de la vida, la triste y dolorosa realidad. Ante esto, su tarea es poner orden en estos datos buscando la armonía, la musicalidad, la perfección, que es la poesía. Frente al dolor y la ira del exterior, la calma y el orden en el interior.

“Exposición de los hechos” es un poema descriptivo basado en el recurso de la enumeración y en la búsqueda de la sorpresa en el último verso. El transcurrir del tiempo, la belleza de la naturaleza en todas sus formas (captada con todos los sentidos), el amor de su esposa, la ternura de sus hijos son su vida. Y su contrapunto, el acecho permanente e inevitable de la muerte.

Estos dos poemas anteriores, por sí mismos, bien podrían conformar toda una poética: su preocupación por el sentido y, a veces, el sinsentido de los actos humanos, la exposición y sometimiento de la belleza de cuanto nos rodea (aun lo más aparentemente insignificante) al progresivo e inevitable deterioro a que lo somete el lento transcurrir del tiempo, la certera redención del amor de quienes lo rodean y el desafío angustioso y constante (mirándolo a los ojos) de la muerte.

Principios, pues, de una estética clásica y existencialista, aun con atisbos de modernidad (en los finales sorpresivos), si bien ya era un rasgo de la literatura epigramática clásica, sin dejar de lado las auto-referencias al quehacer poético del yo poemático.

En “Lo demás”, la luz que se desprende de los ojos de la amada da sentido a su vida y es, al mismo tiempo, el agua que repara su sed, su ansia de encontrar explicaciones a los porqués de la vida.

Frente a esa luz que se desprende de los ojos de la amada en el poema anterior y que da sentido a su vida, sólo quedan desorden, caos, abismo, intemperie, una vida sin sentido, sometido a los rigores y dolores del paso del tiempo.

En “Locus amoenus”, descrito con elementos constantes como agua , gorriones , cielo , álamos , aire , fuente y luz , el poeta se confiesa poseído por una luz altísima que le alumbra esa belleza, la luz del creador, del hacedor de versos, con los que puede detener ese tiempo que le angustia.

“Oda patética”. Dividida su existencia en dos mitades, observa cómo lo que eran sospechas juveniles se han convertido en certidumbres axiomáticas : la vanidad que envenena al hombre, la belleza esquiva, la soledad que acentúa su angustia vital por el paso del tiempo y la muerte que lo acecha.

Y, de nuevo, la poesía como redención en “Ejercicios de supervivencia”, donde trata de convencerse de que el acto de escribir es una acto de fe y su manera de sobrevivir a las pesadillas (que almacena en su alma), a las preocupaciones e interrogantes que le llevan a cuestionarse hasta su propia identidad como poeta.

Confesiones de un saurio (2004), dividido en cuatro secciones (Hoja de servicios, Colección particular, Se admiten sugerencias y Latitud cero), nos orienta la lectura con sendas citas de Luis Cernuda, Octavio Paz, Juan Gelman y Antonio Machado como pretexto. Aun así, no deja de mostrar sus preocupaciones personales constantes en su obra, además de pinceladas de su trayectoria vital y poética. Y sin olvidar la labor poética como redentora.

Desde sus inicios, se presenta el poeta con su hoja de servicios , unos poemas que documentan la trayectoria vital y profesional, marcada por su preocupación existencial por la machacona presencia o recuerdo de una muerte segura como destino final, e t in Arcadia ego , afirma en uno de sus títulos.

El recuerdo de los momentos felices borrados por el paso del tiempo es recogido en varios poemas: “La cocina”, “El río” y “La morera”, por ejemplo.

En “La cocina”, el mundo edénico de la infancia es arrastrado por la corriente del agua funeral del tiempo , que todo lo arrastra. Ahora, las únicas verdades del hombre son la soledad y el silencio, que acompañan al poeta para, en sus versos, rescatar del olvido aquel pasado feliz.

En “La morera”, el poeta, desdoblado en mendigo (símbolo de muerte en la literatura contemporánea de Cernuda o J. R. Jiménez), refleja su obsesión por la muerte, aquí más estética que corpórea. Los recuerdos felices de la niñez, simbolizados en la morera (con un valor iniciático: inicio de la vida y descubrimiento de la felicidad y el placer sensual), se han convertido en un osario de sombras .

Frente al pasado -la infancia-, la vuelta a la realidad procura dolor. En “Sonambulismo crónico”, cuando en sus sueños deja paso a la realidad, aparecen la tristeza y la lucha por lograr el sueño apacible.

Frente a la noche y las sombras, que nos llevan al luto y la tristeza, la luz y el color (con predominio del azul) forman parte del microcosmos de la infancia, de su pasado concreto.

La vida es analizada y reflexionada: es una contienda hombre-tiempo en “Pugilato”; se desea alejada de imposiciones o dogmas de ningún tipo, con pleno goce de la libertad hasta para adentrarse en el peligro en “Música pastoral”; tiene fuerza destructiva en “La vida”, donde se identifica con la imagen de una mala perra que mastica los huesos del alma del poeta; es objeto de ironía en “Bodegón”, donde la esperanza de inmortalidad depositada en la pintura de un lienzo se ve abatida por la carcoma que devora tanto el lienzo como la mano del pintor; es presa de la muerte que, como una amante ciega , está en cualquier parte esperando (“La muerte”) o es una sucesión de bienvenidas y despedidas en “Escena familiar”.

El origen y el destino del hombre inquietan al poeta. Y en medio, la vida como un oscuro sendero de sombras. El poeta toma el relevo al saurio, antepasado milenario en los orígenes de la vida, desde el momento en que se despertó en aquél su instinto depredador, devastador, nada civilizado. De aquel atroz reptil sólo quedará, finalmente, el rostro inexpresivo de la nada (“Confesiones de un saurio”).

“Latitud cero” representa el punto intermedio a partir del cual se regresa al punto de partida. Esa vuelta le permite reconocer la fuerza del olvido, para así aceptar que lo importante es el conocimiento, el encuentro con uno mismo.

Pero también tiene cabida el contrario, cuya existencia se hará necesaria para realzar la belleza de algo (“Antónimos complementarios”).

Lo sencillo y simple se eleva a categoría. En una versión original del carpe diem , con un locus amoenus cotidiano, “Ciencias naturales” es una invitación al goce de lo sencillo que nos rodea: No hay épica en la muerte. / Y la vida es tan solo/ este frágil y efímero fluir .

Malas compañías (2006), estructurado en cinco secciones (Amarga miel del sueño, Malas compañías, La hermosa lumbre, Liquidación de existencias y Rosas amarillas), es una toma de contacto con la realidad inmediata, que despierta en el poeta su sentido crítico, irónico y sarcástico, a veces, recurriendo intencionadamente a un léxico poco habitual en la poesía, más propio del área de la economía o el comercio; y, al mismo tiempo, un bellísimo y emotivo ejercicio lírico que, unas veces, retoma y recrea con ingenio y delicadeza elementos simbólicos de la tradición poética -el mar, el río, la rosa-; otras, incorpora objetos cotidianos que eleva a la categoría de símbolos, como las gafas, los higos o el árbol, y, en otras ocasiones, juega con expresiones lexicalizadas y comunes a las que asocia una reflexión profunda, como agua sin gas , en son de paz , dirección asistida o recurso de desamparo .

Se atreve el poeta a examinar y valorar su propia labor creadora en un ejercicio de autocrítica y no sin ironía, que le llevará, en “Post scriptum”, a la defensa de que no hay nada original en poesía, pues ya todo ha sido dicho ya antes y mejor. Por otra parte, “Axioma” establece un principio tanto vital como estético: la sencillez y la claridad para la expresión de los sentimientos, los recuerdos y los sueños que pueblan nuestro interior, y que atesoran la vida. Pero la autocrítica más severa se plantea en “Moción de censura”, donde se autocalifica como un vil impostor , y en “ Parva para un infante difunto”, donde sus versos resultan inútiles, pues ya no remedian la muerte de un niño sometido a la enseñanza que atiende al sentido común de lo reglado y establecido como únicamente valioso.

La muerte, el tiempo, el olvido, la sociedad que basa su desarrollo en la usura o en la agresión a otras vidas, e incluso uno mismo quizá sean esas malas compañías que lacran la existencia.

La amarga lucha del hombre con el tiempo y la muerte (convertida en un acompañante insolente, de malos hábitos –escupe- en “Malas compañías”) encuentra asideros en los sueños y utopías (“Amarga miel del sueño”, “Que está bien escondida”); en el recuerdo de aquello que se hace perdurable (el olor de la madre en “Exclusiva”); en la esperanza de permanencia y lucha frente a lo perecedero de la vida simbolizada en un simple objeto cotidiano (“Las gafas”); en la invitación a vivir ahorrándonos los suplicios innecesarios que ya el cotidiano vivir nos proporciona como individuos de una sociedad (“Deja de darle vueltas”); en la autocrítica de quien reconoce la estupidez de vivir la vida a medias, con miedos (“Agua sin gas”); en el deseo de vivir y disfrutar de la belleza y el amor de los seres queridos (“En son de paz”); o en la exaltación de la propia capacidad vital del hombre (“La hermosa lumbre”, “La niebla”, “Carne”). Y, sobre todo, en la celebración de la vida y la belleza, simbolizadas con la rosa y la luz ( Toma la rosa./ Estrújala sin miedo/ contra la noche./ Y no cierres los ojos / cuando su luz estalle .)

La poesía de Barat no puede transitar por el mundo sin credenciales clásicas, barrocas y existencialistas. Lo cual no es un impedimento para, en ocasiones, abrir la mano al humanismo renacentista o a una poetización de lo cotidiano y del quehacer poético tan del gusto de corrientes actuales. Existencialista y barroco, en los temas; renacentista, en el equilibrio emocional; contemporáneo en el lenguaje, el juego intertextual y el efecto sorpresivo de los últimos versos, Barat ofrece, en su conjunto, una poética de la existencia donde aúna la experiencia lectora, las preocupaciones humanas y el dominio del lenguaje que, más allá de los símbolos y de una mera actividad verbal, convierte en un espectáculo visual, emotivo y vitalista desde lo simple y cotidiano hasta las sombras y elementos redentores como la palabra, la poesía, el amor y la belleza.

LA TAPIA

Contra la blanca tapia de la casa

aquella tarde el sol

lamía con su luz las buganvillas.

En la radio sonaba

una música dulce de verano

y flotaba en el aire

el olor de la albahaca . […]

(Confesiones de un saurio)

 

 

 

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==========jrbarat =========