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GALERÍA

1. Álbum de fotos en colegios e institutos.

2. Visitas a centros educativos.

3. Archivo.

4. Barat traducido.

5. Antologías con otros autores.

6. Reseñas y estudios sobre Barat.

7. Docencia.

 

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1. ÁLBUM DE FOTOS EN COLEGIOS E INSTITUTOS

 

Libros infantiles y juveniles de JR Barat expuestos en uno de sus actos escolares.

 

IES MIGUEL ESPINOSA (MURCIA)

 

 

COLEGIO DE ALMENDRICOS (MURCIA)

22 de febrero de 2010

 

ESCUELA DE ADULTOS DE ÁGULAS (MURCIA)

 

IES JULIÁN ANDÚGAR, DE SANTOMERA (MURCIA)

8 de febrero de 2010

 

 

IES SALVADOR SANDOVAL (TORRES DE COTILLAS)

12 de marzo de 2010

 

IES SAN JUAN DE LA CRUZ (CARAVACA DE LA CRUZ)

25 de enero de 2010. Encuentro celebrado en la Casa de la Cultura de la localidad.

 

COLEGIO ÁNGEL DE HARO (VERA, ALMERÍA)

Diciembre de 2009.

 

 

Barat en clase de 1º B (curso 2009-2010)

 

COLEGIO PASICO-CAMPILLO (LORCA)

 

COLEGIO SAN ANTONIO, CAÑADA GALLEGO (MAZARRÓN)

 

IES SAAVEDRA FAJARDO (MURCIA)

 

IES FRANCISCO DE GOYA (MOLINA DE SEGURA)

 

IES ARZOBISPO LOZANO (JUMILLA)

 

IES VILAMARXANT (VALENCIA)

 

 

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2. VISITAS A CENTROS EDUCATIVOS

Historial de Centros donde Juan R. Barat ha realizado

Encuentros de Autor, charlas o conferencias sobre su obra.

 

INSTITUTOS DE ENSEÑANZA SECUNDARIA

 

MURCIA

 

IES Juan Carlos I, Murcia

IES Saavedra Fajardo, Murcia

IES Ricardo Ortega, Fuente Álamo (Murcia)

IES José Ibáñez Martín, Lorca (Murcia)

IES Ramón Arcas Meca, Lorca (Murcia)

IES Príncipe de Asturias, Lorca (Murcia)

IES Purias, Lorca (Murcia)

IES Juan de la Cierva, Totana (Murcia)

IES Alcántara, Alcantarilla (Murcia)

IES Salzillo, Alcantarilla (Murcia)

IES Sanje, Alcantarilla (Murcia)

IES Rambla de Nogalte, Puerto Lumbreras (Murcia)

IES Carlos III, Águilas (Murcia)

IES Europa, Águilas (Murcia)

IES Francisco de Goya, Molina de Segura (Murcia)

IES Cañada de las Eras, Molina de Segura (Murcia)

IES Vicente Medina, Archena (Murcia)

IES Príncipe Felipe, Ceutí (Murcia)

IES Diego Tortosa, Cieza (Murcia)

IES Mediterráneo, Cartagena (Murcia)

IES Jiménez de la Espada, Cartagena (Murcia)

IES Los Molinos, Cartagena (Murcia)

IES El Algar, San Javier (Murcia)

IES Ribera de los Molinos, Mula (Murcia)

IES Aljada, Puente Tocinos (Murcia)

IES Arzobispo Lozano, Jumilla (Murcia)

IES San Juan de la Cruz, Caravaca de la Cruz (Murcia)

IES Vega de Argos, Cehegín (Murcia)

IES Alfonso X (Murcia)

IES Los Albares, Cieza (Murcia)

IES Julián Andújar, Santo

IES Salvador de Sandoval, Torres de Cotillas (Murcia)

IES Eduardo Linares Lumeras, Molina de Segura (Murcia)

 

VALENCIA

 

IES Antonio Cañuelo, Valencia

IES Enrique Tierno Galván, Moncada (Valencia)

IES Vilamarxant, Villamarchante (Valencia)

IES Comarcal, Burjassot (Valencia)

IES Veles i Vents, Torrent (Valencia)

IES Ballester Gozalvo (Valencia)

 

GRANADA

 

IES Padre Manjón, Granada

IES Al Ándalus, Almuñécar (Granada)

 

BARCELONA

 

IES Alt Penedés, Vilafranca del Penedés (Barcelona)

IES Santa Margarida, Santa Margarida dels Monjos (Barcelona)

 

 

ALMERÍA

 

IES Cura Valera, Huércal Overa (Almería)

IES Mar Serena, Pulpí (Almería)

··········

 

COLEGIOS DE ENSEÑANZA INFANTIL Y PRIMARIA

 

MURCIA

 

CEIP San Fernando, Lorca (Murcia)

CEIP Juan Navarro de La Hoya, Lorca (Murcia)

CEIP Pasico Campillo, Lorca (Murcia)

CEIP Nuestra Señora del Rosario de Ramonete, Lorca (Murcia)

CEIP Sagrado Corazón, Lorca (Murcia)

CEIP Juan González, Lorca (Murcia)

CEIP San Cristóbal, Lorca (Murcia)

CEIP Casa del Niño, Lorca (Murcia)

CEIP Almendricos, Lorca (Murcia)

CEIP Virgen de las Huertas, Lorca (Murcia)

CEIP Purias, Lorca (Murcia)

CEIP Villaespesa, Lorca (Murcia)

CEIP José Robles, Lorca (Murcia)

CEIP Antonio García Soler, Lorca (Murcia)

CEIP San José, Lorca (Murcia)

CEIP San Cristóbal, Aledo (Murcia)

CEIP Tierno Galván, Totana (Murcia)

CEIP Príncipe de España, Alhama (Murcia)

CEIP San Antonio de Cañada Gallego, Mazarrón (Murcia)

CEIP Nuestra Señora de la Consolación, Molina de Segura (Murcia)

CEIP La Torrecilla, Lorca (Murcia)

CEIP Sagrado Corazón, Librilla (Murcia)

CEIP Nuestra Señora de Belén (Murcia)

 

VALENCIA

 

CEIP Emilio Lluch, Náquera (Valencia)

CEIP Arquitecto Santiago Calatrava, Benimamet (Valencia)

Colegio Mare de Deu del Pilar, Bonrepós (Valencia)

 

GRANADA

Virgen de la Antigua, Almuñécar (Granada)

 

ALMERÍA

 

CEIP Reyes Católicos, Vera (Almería)

CEIP Emilio Zurano, Pulpí (Almería)

CEIP Virgen del Río, Huércal Overa (Almería)

CEIP Tierno Galván, Vícar (Almería)

CEIP Ángel de Haro, Vera (Almería)

CEIP Sagrado Corazón, Tíjola (Almería)

 

··········

 

CENTROS PRIVADOS O CONCERTADOS

 

MURCIA

 

CEU San Pablo, Molina de Segura (Murcia)

Colegio La Santa Cruz, Sangonera la Verde (Murcia)

Colegio Ciudad del Sol, Lorca (Murcia)

Colegio La Milagrosa, Totana (Murcia)

Colegio Reina Sofía, Totana (Murcia)

 

VALENCIA

 

Centro San Jaime Apóstol, Moncada (Valencia)

Centro Ramón y Cajal, Alfara del Patriarca (Valencia)

Colegio Santa Joaquina de Vedruna, Vinalesa (Valencia)

 

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3. ARCHIVO

Historial de actos realizados en 2010

 

Enero

-Lunes, 11:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Jaime I, el rey templario, con los alumnos y profesores del IES Vilarxant (Villamarchante, Valencia), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura.

Salón de Actos del Centro: 10 horas.

 

-Domingo, 17:

Conferencia de JR Barat, dividida en dos partes:

1ª parte: Hace 100 años que nació Miguel Hernández.

2ª parte: La novela 1707, el sueño perdido y la Guerra de Sucesión española.

El acto está patrocinado por el Circuito Literario Andaluz y por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Salón de Plenos del Ayuntamiento de Tíjola, Almería.

Plaza de España: 17 horas.


-Lunes, 25:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES San Juan de la Cruz, Caravaca de la Cruz (Murcia), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura.

Biblioteca del Centro: 12 horas.

 

Febrero

 

- Martes, 2:

Presentación del libro Lectura y Familia, que recoge los textos de las ponencias pronunciadas con motivo de las jornadas que organizó el Consejo Escolar de la Región de Murcia durante el año 2009.

Entre las ponencias figura Horno crematorio: el club de los inquisidores literarios, de Juan Ramón Barat.

Se entregarán ejemplares gratuitos al público asistente.

Las Claras, Obra Social de Caja Murcia.

19:30 horas.

 

- Lunes, 8:

Encuentro de autor con los alumnos de 1º de la ESO del IES Poeta Julián Andúgar de Santomera, a propósito de la lectura del libro Poesía para gorriones.

El acto tendrá lugar en el Centro Cultural de la localidad.

Santomera, Murcia.

9:00 horas.

 

-Lunes, 22:

Encuentro de autor con los alumnos del Colegio de Almendricos, que están leyendo y trabajando el libro Sólo para niños (poesía) y La banda de los valientes (teatro) de Juan R. Barat.

Salón de actos del colegio.

11 horas.

 

Marzo

-Lunes, 1:

Encuentro de Autor con los alumnos de 1º ESO del IES Miguel Espinosa de Murcia, con motivo del libro Poesía para gorriones. El acto comenzará a las 12 horas, tendrá una duración de dos horas y se celebrará en la biblioteca del Centro.

 

Viernes, 5:

Recital de poesía, con música de guitarra flamenca y danza.

Recitadores: María José de Llanos, Juan Manzanares y Juan Ramón Barat

Poemas de: Antonio Machado, Federico García Lorca y Juan Ramón Barat

Lugar: Bar Algarabía (detrás del IES Ramón Arcas Meca, calle Auroros, peatonal).

Lorca, 21:30 horas.

 

-Lunes, 15:

Conferencia y coloquio, a propósito de los libros Jaime I, el rey templario y Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES Al Ándalus, de Almuñécar (Granada), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura.

Salón de Actos del Centro: 12 horas.

 

-Lunes, 22:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES Cañada de las Eras, de Molina de Segura (Murcia), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura.

Biblioteca del Centro: 10:30 horas.

 

Abril

-Lunes, 12:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Una de indios, con los alumnos y profesores del IES Salvador Sandoval , de Las Torres de Cotillas (Murcia).

Salón de actos : 12 horas.

 

-Jueves, 15:

 

-Homenaje a la Poesía Republicana.

a) Conferencia de Floren Dimas sobre algunos lorquinos republicanos.

b) Recital: "La poesía es un arma cargada de futuro". Intervienen los poetas: Katy Parra, María Jesús Caro, María José de Llanos, José María Pérez-Muelas Alcázar y Juan Ramón Barat. Se leerán poemas de: Antonio Machado, León Felipe, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Gabriel Celaya y Blas de Otero.

Acompaña a la guitarra: José Ruiz.

Lugar: Centro Cultural de Lorca.

Hora: 20:30 horas.

 

-Lunes, 19:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES V icente Medina, de Archena (Murcia).

Biblioteca del Centro: 11 horas.

 

-Miércoles, 21:

Encuentro con los alumnos de varios colegios de Vera, a propósito de los libros Chulipáchuli, Guisantillo y la estrella de los deseos y Sólo para niños. El acto está patrocinado por el Circuito Andaluz de las Letras y gestionado y organizado por la Biblioteca municipal de la localidad.

Salón de Usos múltiples del Ayuntamiento de Vera.

12 horas.

 

-Jueves, 22:

1) Encuentro con los alumnos de la Escuela de Adultos de Águilas, a propósito de la novela histórica 1707, el sueño perdido.

Lugar: Salón de Actos de la Escuela de Adultos (IES Carlos III).

18 horas.

 

2) Firma de libros en la Librería Las Lomas, de Águilas.

c/ Armando Muñoz Calero 11.

20 horas.

 

-Días 24 y 25 abril (sábado y domingo):

Firma de ejemplares en la Feria del Libro de Valencia.

Sábado 24, a las 11 horas: Presentación del libro Caso perdido, de Sergio Arlandis. Editorial Renacimiento. Caseta de Actos. Presentación a cargo de JR Barat.

Sábado 24, tarde: Firma de libros de JR Barat en la caseta de la editorial Carena.

Domingo 25, mañana: Firma de libros de JR Barat en la caseta de la librería Primado. Casetas número 61 y 62. Novedades editoriales:

Anfitrión y el otro. Ediciones Tres Fronteras. Teatro.

La brújula ciega. Editorial Pre-Textos. Poesía.

 

-Lunes, 26:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES Carlos III, de Águilas (Murcia).

Biblioteca del Centro: 10:30 horas.

 

-Martes, 27:

Presentación del libro Anfitrión y el otro de Juan Ramón Barat, libro de teatro publicado por Ediciones Tres Fronteras.

Intervienen en el acto:

- Francisco Giménez, Director General del Libro de la Región de Murcia.

- Antonio Saua, director y productor teatral del grupo Alquibla Teatro

- Juan Tomás Frutos, responsable de informativos de RTVE en Murcia y profesor universitario.

- Esperanza Clarés, actriz.

- Juan R. Barat, autor del libro.

Lugar: Biblioteca Regional de Murcia.

20 horas.

 

-Viernes, 30:

Presentación del libro La página 64 del autor lorquino Fran J. Marber.

Centro Cultural de Lorca (Murcia).

21 horas.

Mayo

-Lunes, 3:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Palabra de juglar , con los alumnos y profesores del IES Ruiz de Alda, de San Javier (Murcia).

Salón de Actos : 10:30 horas.

 

-Martes, 4:

Conferencia Horno crematorio: el club de los inquisiores literarios. Presentación del curso Animación lectora y escritora, organizado por el Centro de Profesores de Lorca.

Salón de Actos del IES Ramón Arcas Meca de Lorca (Murcia).

17:00 horas.

 

-Jueves, 6:

a) Lectura de poemas. Homenaje a poetas españoles siglo XX. Con música de guitarra flamenca de José Ruiz.

b) Lectura de poemas infantiles-juveniles de J.R. Barat de su nueva antología Jinete del viento. Poemas musicados y cantados por el grupo de profesores de Huércal-Overa.

Salón de Actos del IES Ramón Arcas Meca de Lorca (Murcia).

19:00 horas.

 

-Lunes, 10:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Poesía para gorriones, con los alumnos y profesores del IES Los Molinos, de Cartagena (Murcia), según del programa "Encuentros Literarios en Institutos de Educación Secundaria", dentro del plan de Fomento de la Lectura que patrocina la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Ministerio de Cultura. Biblioteca del Centro: 12:30 horas.

 

-Miércoles, 12:

Presentación de las Conferencias sobre Fibromialgia.

Centro Cultural de Lorca (Murcia).

18 horas.

 

-Viernes, 14:

Encuentro de autor en el IES Sierra de Almenara, de Purias (Lorca), con motivo de la lectura en clase por parte de los alumnos de 1º ESO del libro Una de indios.

Salón de Actos del instituto.

8:30 horas.

 

-Lunes, 17:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Jaime I, el rey templario, con los alumnos y profesores del IES Al Andalus, de Almuñécar (Granada).

Biblioteca del Centro: 9:30 horas.

*****

Encuentro de autor con los alumnos del Colegio Virgen de la Antiguqa, de Almuñécar (Granada), que han leído y trabajado en clase el libro Sólo para niños.

Salón de Actos del colegio: 11 horas.

 

-Lunes, 24:

Conferencia y coloquio, a propósito del libro Sólo para niños con los alumnos y profesores del CEIP La Torrecilla de Lorca (Murcia).

Biblioteca del Centro: 9:00 horas.

*****

Encuentro de autor en el IES Príncipe de Asturias, de Lorca (Murcia), con alumnos de 2º ESO, a propósito del libro Palabra de juglar.

Biblioteca del instituto: 12:30 horas.

-Miércoles, 26:

Encuentro de autor en el CEIP José Robles de Lorca, con niños de Primaria que han leído y trabajado el libro Sólo para niños.

Salón de Actos del colegio: 9:10 horas.

 

-Viernes, 29:

Presentación de La brújula ciega, en Santander.

Presentación a cargo de Nieves Álvarez.

Librería Gil. 20 horas.

 

-Viernes, 29:

Encuentro de autor en el IES Vega de Argos, de Cehegín (Murcia) con alumnos de 3º y 4º de ESO que han leído y trabajado en clase el libro Cuentos deliciosos.

Salón de Actos del centro: 10 horas.

Junio

 

-Miércoles, 2:

Encuentro de autor con los alumnos del IES Francisco Salzillo, de Alcantarilla (Murcia), que han leído y trabajado el libro Palabra de juglar. Proyecto educativo aprobado por la Consejería de Educación de la Región de Murcia.

Salón de Actos del instituto.

12:30 horas.

 

-Lunes, 7:

Encuentro con los alumnos del IES Ramón Arcas Meca, que han leído y trabajado el libro Palabra de juglar.

Salón de Actos del centro.

9:10 horas.

*****

Encuentro con los alumnos del CEIP Pasico-Campillo de Lorca, Murcia, que han leído en clase el libro Sólo para niños.

Biblioteca del centro.

11:30 horas.

 

Octubre

Martes, 26 de octubre.

Presentación de La brújula ciega en Granada.

Organiza la Cátedra García Lorca de la Universidad de Granada.

Intervienen:

Miguel Ángel García, profesor de la Universidad de Granada.

Sergio Arlandis, profesor de la Universidad de Valencia.

Biblioteca de Andalucía.

c/ Profesor Sainz Cantero, s/n.

GRANADA

20 horas.

Noviembre

 

Miércoles, 10 de noviembre.

Encuentro con los alumnos del IES San Juan Bosco, de Lorca, a propósito de la lectura de Poesía pra gorriones, libro leído y trabajado en clase.

Lugar: Biblioteca del centro.

Hora: 14:30 horas.

 

Viernes, 12 de noviembre.

Presentación del libro La brújula ciega en Lorca, Murcia.

Intervienen en el acto:

José Quiñonero, catedrático de Literatura.

Pedro Vicente, director cultural de Caja Murcia.

Diego Jódar, pianista.

Lugar: Aula Cultural de Caja Murcia, c/ Pío XII, s/n, Lorca (Murcia)

Hora: 20:15 horas.

 

Lunes, 15 de noviembre.

Conferencia sobre la obra literaria infantil y juvenil de Juan R. Barat

Lugar: Facultad de Ciencias de la Educación de Murcia

Destinatarios: Estudiantes de Magisterio

Salón de Actos.

Hora: 18-20 horas.

 

Viernes, 19 de noviembre.

Encuentro de Autor con los alumnos del IES Felipe II de Mazarrón, a propósito de la lectura que realizan en clase de la obra teatral Anfitrión y el otro.

Salón de Actos del Centro

12 horas.

Lunes, 23 de noviembre.

Presentación de La brújula ciega en Valencia.

Intervienen en el acto:

Manuel Ramírez, editorial Pre-Textos.

Pilar Verdú, profesora de Literatura.

Javier Obrer, pianista.

Lugar: Librería Primado.

Avenida Primado Reig, s/n, Valencia.

20 horas.

 

Jueves, 25 de diciembre.

Presentación de La brújula ciega en Albacete.

Presenta el acto: Arturo Tendero.

Lugar: Librería Popular Libros, Albacete

19 horas.

 

Diciembre 2010

 

Miércoles, 1 de diciembre.

Charla con los alumnos del IES Ros Giner de Lorca, a propósito de la lectura en clase de la obra teatral Anfitrión y el otro, publicada por Ediciones Tres Fronteras.

Alumnos de 4º de ESO.

Salón de Actos del centro.

14:15 horas.

 

Jueves, 2 de diciembre.

Presentación de La brújula ciega en Murcia.

Lugar: Hemiciclo de la Facultad de Letras.

Campus de La Merced

Presentan: Ramón Jiménez Madrid, crítico literario, y José Simeón Carrasco, catedrático de Literatura.

Recital poético del autor.

19:30 horas.

Murcia.

 

Lunes, 6 de diciembre.

Conferencia sobre la obra literaria de JR Barat

Universidad de Leeds (Reino Unido)

Lugar: Salón de Actos de la Universidad de Leeds.

12 horas.

Organizan Universidad de Leeds e Instituto Cervantes.

Enero 2011

Viernes, 14

 

a) Por la mañana:

 

Encuentro de autor con los alumnos del IES Eduardo Linares Lumeras de Molina de Segura, Murcia, con motivo de la lectura del libro Poesía para gorriones. Acto patrocinado por el Ministerio de Cultura, a través del programa "Encuentros de Escritores en Institutos de Enseñanza Secundaria" que gestiona la Subdirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.

Salón de Actos del centro.

12 horas.

 

b) Por la noche:

 

Estreno de la comedia Anfitrión y el otro.

Grupo Alquibla Teatro de Murcia.

Teatro Guerra de Lorca (Murcia)

21 horas.

 

Viernes, 21

 

Encuentro de autor con los alumnos del IES Ortega Rubio de Mula (Murcia), con motivo de la lectura del libro Poesía para gorriones. Acto patrocinado por el Ministerio de Cultura, a través del programa "Encuentros de Escritores en Institutos de Enseñanza Secundaria" que gestiona la Subdirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.

Biblioteca del centro.

12 horas.

 

Febrero 2011

Viernes, 4

 

Charla con los alumnos del IESO de Librilla, Murcia, a propósito del libro Anfitrión y el otro.

Biblioteca del centro.

12:30 horas.

 

Sábado, 5

 

Conferencia y recital poético con motivo de la Inauguración de los Encuentros de Poesía en Fuente Álamo, en su séptima edición.

Ermita de San Roque, Fuente Álamo, Murcia.

21 horas.

 

Sábado, 5

 

Representación de la comedia Anfitrión y el otro, por el Grupo Alquibla Teatro.

Auditorio Miguel Ángel Clares, de Algezares (Murcia)

21 horas.

 

Viernes, 11

 

Representación de la comedia Anfitrión y el otro por el Grupo Alquibla Teatro.

Teatro Cine Moderno de San Pedro del Pinatar, Murcia.

22 horas.

 

Jueves, 24

 

Conferencia de JR Barat sobre León Tolstoi.

Proyección de la película La última estación basada en la vida del escritor ruso.

Debate con el público.

Patrocina Caja Madrid.

Lugar: Centro Cultural de Lorca, Murcia.

16:30 horas.

 

Viernes, 25

 

Visita al centro IESO de Librilla (Murcia) para dar una charla a los alumnos de la ESO , que están leyendo y trabajando en clase el libro Poesía para gorriones.

Salón de Actos del centro.

12:30 horas.

 

Lunes, 28

 

Visita al centro IES Europa de Águilas (Murcia), para realizar un encuentro con los alumnos, que están leyendo en clase el libro Poesía para gorriones.

Biblioteca del centro.

12:30 horas.

 

Marzo 2011

 

Viernes, 4

 

Encuentro de autor con los alumnos del IES Vega de Argos de Cehegín, que están leyendo y trabajando en clase algunos libros de JR Barat: Poesía para gorriones, Palabra de juglar, Una de indios y Cuentos deliciosos.

Biblioteca del centro

11:30 horas.

 

Jueves, 17

 

Representación de la comedia Anfitrión y el otro por el Grupo Alquibla Teatro.

Teatro Circo: Cartagena (Murcia)

21 horas.

 

Viernes, 18

 

Charla y encuentro con los alumnos de 5-7 años del colegio Ángel Frígola de La Mojonera , Almería, patrocinado por el Centro Andaluz de las Letras. El acto versará sobre los libros Guisantillo, Chulipáchuli y Sólo para niños, obras que los alumnos leen y trabajan en clase.

 

Biblioteca del centro.

 

12:30 horas.

 

Martes, 22

 

Encuentro de autor con los niños del colegio San Fernando de Lorca, con motivo de la lectura en clase del libro Sólo para niños.

Biblioteca del colegio.

10 horas.

 

Viernes, 25

 

a) Mañana:

 

Encuentro de autor con los alumnos del IES Arzobispo Lozano de Jumilla (Murcia) con motivo de la lectura del libro Poesía para gorriones.

Salón de Actos del instituto.

11:45 horas.

 

b) Tarde-noche:

 

Presentación del libro de poesía Pubis púber de Antonio Soto Alcón a cargo de JR Barat.

Fondo Espín de la CAM.

Plaza de San Vicente.

Lorca, Murcia.

20:15 horas.

 

Sábado, 26

 

Representación de la comedia Anfitrión y el otro por el Grupo Alquibla Teatro.

Teatro Apolo, El Algar de Cartagena, Murcia.

22 horas.

 

Lunes, 28

 

Charla y encuentro con los alumnos del colegio Francisco Sánchez Matás.El acto versará sobre los libros Guisantillo y Sólo para niños.

Carretera de El Palmar, Murcia.

Biblioteca del centro.

12:00 horas.

 

Miércoles, 30

 

Encuentro de autor con los niños del colegio Nuestra Señora de Belén de Murcia, que están leyendo en clase diversos libros de JR Barat.

Biblioteca del colegio.

9:15 horas.

 

 

 

Abril 2011

 

 

 

Viernes, 1

 

Charla y encuentro con los alumnos del IES El Palmar, a propósito de los libros Poesía para gorriones y Una de indios, libros trabajados en clase. Acto patrocinado por el Ministerio de Cultura, a través del programa "Encuentros de Escritores en Institutos de Enseñanza Secundaria" que gestiona la Subdirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.

Salón de actos del centro.

El Palmar, Murcia.

12:30 horas.

 

 

 

Lunes, 4

 

Encuentro con los alumnos del IESO Galileo, de Pozo Estrecho, Cartagena. Con motivo de la lectura de algunos libros de JR Barat. (Una de indios, Anfitrión y el otro)

Pozo Estrecho, Cartagena. Murcia.

Biblioteca del centro.

11:30 horas.

 

 

 

Sábado, 9

 

Recital poético Homenaje a la República española, en compañían de otros poetas: María Jesús Caro, Inmaculada Pelegrín, María José de Llanos, Ramona Molina e Isabel García Amador.

Se leerán poemas de García Lorca, Antonio Machado, León Felipe, Miguel Hernández y otros poetas republicanos.

Zarzadilla de Totana, Murcia.

Lugar: Casa de la Cultura.

19:30 horas.

 

 

 

Lunes, 11

 

Charla y encuentro con los alumnos del IES Cañada de las Eras, con motivo de la lectura en clase de los libros Cuentos deliciosos y Poesía para gorriones.

IES Cañada de las Eras, Molina de Segura, Murcia.

Biblioteca del centro.

12:30 horas.

 

 

 

Sábado, 16

 

Firma de ejemplares de sus títulos en la Feria del Libro de Valencia.

Casetas: El Corte Inglés, Casa del Libro y Editorial Carena.

Todo el día.

 

 

 

Lunes, 18

 

Charla y encuentro con los alumnos del colegio público de Educación Infantil, Primaria y Secundaria Mare de Deu del Pilar, de Bonrepós, Valencia, cuyos niños trabajan varios libros de JR Barat: Guisantillo, Chulipáchuli y Sólo para niños.

Biblioteca del centro.

10:30 horas.

 

 

 

Martes, 19

 

Visita al IES Ballester Gozalvo, de Valencia, y charla con los alumnos, con motivo de la lectura de los libros Una de indios y Palabra de juglar. Acto patrocinado por el Ministerio de Cultura, a través del programa "Encuentros de Escritores en Institutos de Enseñanza Secundaria" que gestiona la Subdirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.

Salón de Actos del instituto.

10::30 horas.

 

 

 

Miércoles, 20

 

Visita al Centro Concertado San Jaime Apóstol de Moncada (Valencia), a propósito de los libros Una de indios, Poesía para gorriones y Jaime I el rey templario.

Salón de Actos del centro.

10::30 horas.

 

 

 

Jueves, 28

 

JR Barat presenta el libro de poesía Pubis púber de Antonio Soto.

Centro Cultural de Librilla (Murcia)

21 horas.

 

 

 

Viernes, 29

 

Visita al IESO Oróspeda de Archivel, Murcia, para un encuentro con los alumnos, que están leyendo en clase y trabajando la novela Jaime I, el rey templario.

Salón de Actos del centro.

12::30 horas.

 

 

 

 

 

Mayo 2011

 

 

 

 

 

Viernes, 6

 

Visita al IES Carlos III de Águilas, Murcia, con motivo de la lectura de Poesía para gorriones por parte del alumnado de 1º de la ESO.

Salón de Actos del centro.

11:30 horas.

 

 

 

Lunes, 9

 

Visita al colegio Joaquín Tendero, de Águilas, Murcia.

Encuentro con los alumnos de Infantil, que están leyendo y trabajando en clase los libros Guisantillo y la estrella de los deseos y Sólo para niños.

Biblioteca del centro.

12 horas.

 

 

 

Lunes, 16

 

Visita al IES Mar Serena de Pulpí, Almería, con motivo de la lectura de Poesía para gorriones y Una de indios por parte del alumnado de 1º y 2º de la ESO.

Biblioteca del Instituto.

11:30 horas.

 

 

 

Viernes, 20

 

Visita al IES Francisco de Goya de Molina de Segura, con motivo de la lectura de Poesía para gorriones que están llevando a cabo alumnos de 1º y 2º de la ESO.

Salón de Actos del centro .

12:00 horas.

 

 

 

Lunes, 23

 

Encuentro con los alumnos del IES Aljada de Puente Tocinos (Murcia), que están leyendo y trabajando Poesía para gorriones.

Salón de Actos del centro.

12:30 horas.

 

 

 

Jueves, 26

 

JR Barat presenta la novela El último barco a América de Francisco López Mengual, editada por TH.

Lugar: Fondo Espín, Centro Cultural de la CAM , de Lorca (Murcia)

Plaza de San Vicente de Lorca.

20:15 horas.

 

 

 

Viernes, 27

 

Encuentro con los alumnos del IES Cura Valero de Huércal-Overa, Almería, a prospósito del libro Palabra de juglar. Acto patrocinado por el Ministerio de Cultura, a través del programa "Encuentros de Escritores en Institutos de Enseñanza Secundaria" que gestiona la Subdirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.

Biblioteca del Centro

12:30 horas.

 

 

 

Lunes, 30

 

Encuentro con los alumnos del IES Ramón Arcas Meca, de Lorca, Murcia, que están leyendo en clase el libro Palabra de juglar.

Salón de Actos del instituto.

12:00 horas.

 

Junio 2011

 

 

 

Viernes, 3

 

Visita al CEIP Pasico Campillo de Lorca, para realizar un encuentro con los alumnos de 5º y 6º de Primaria con motivo del libro Sólo para niños.

Biblioteca del centro.

11:30 horas.

 

 

 

Lunes, 6

 

Visita al colegio Joaquín Tendero, de Águilas, Murcia.

Encuentro con los alumnos Primaria (Primer ciclo), que están leyendo y trabajando en clase los libros Guisantillo y la estrella de los deseos y Sólo para niños.

Biblioteca del centro.

12 horas.

 

Miércoles, 8

 

JR Barat presenta el libro de poesía Escalada y otros poemas de Vicente Cervera.

Lugar: Fondo Espín, Centro Cultural de la CAM de Lorca (Murcia)

Plaza San Vicente, de Lorca.

20:15 horas.

 

Lunes, 13

 

Visita al Colegio Público Monteazahar de Murcia, para realizar un encuentro de autor con los niños de Primaria que están leyendo varios libros de JR Barat (Guisantillo y Chulipáchuli).

Biblioteca del centro.

12 horas.

 

Viernes, 17

 

Encuentro con los alumnos del colegio Sagrado Corazón de Tíjola, Almería, con motivo de la lectura de varios de sus libros (Guisantillo, Chulipáchuli, Sólo para niños). Encuentro patrocinado por el Centro Andaluz de las Letras.

Biblioteca del centro.

12:00 horas.

 

Septiembre 2011

Octubre 2011

Viernes 7

El grupo Alquibla Teatro pone en escena la obra Anfitrión y el otro de JR Barat en el Teatro Apolo de El Algar, localidad cercana a Cartagena.

21 horas.

Precios populares.

 

Sábado 8

El grupo Alquibla Teatro pone en escena la obra Anfitrión y el otro de JR Barat en el Teatro Apolo de El Algar, localidad cercana a Cartagena.

21:30 horas.

Precios populares.

Lunes, 10

 

Charla sobre la propia obra.

CPR 1 de Murcia.

17-19 horas.

Salón de Actos del Museo Arqueológico de Murcia.

Jornadas “Propuestas de Lecturas para la ESO ”.

 

Programa del curso.

 

Lunes, 3 de octubre: Rubén Castillo

Miércoles, 5 de octubre: Fran J. Marber.

Lunes, 10 de octubre: Juan Ramón Barat.

Lunes, 17 de octubre: Pablo Albo.

Miércoles, 19 de octubre: Inma Pelegrín.

Lunes, 24 de octubre: Isabel Abellán.

Lunes 31 de octubre: José Emilio Iniesta.

Miércoles, 2 de noviembre: sesión final

 

Sábado, 29

 

II Jornadas de Novela Histórica

“El Medioevo en la Literatura española contemporánea”

Museo Arqueológico de Murcia

En colaboración con Hislibris

Octubre 2011

 

1ª Jornada: día 22

•  1. Justiniano y la España bizantina ( Salvador Felip ).

•  2. La Hispania de Leovigildo ( Guillermo Galván )

•  3. El Islam en la Marca Superior de Al Andalus: ( Carlos Aurensanz)

2ªJornada, día 29 :

•  1. La presencia vikinga en Galicia durante los siglos IX al XI ( Miguel Badal )

•  2. La España musulmana ( Blas Malo )

•  3 . Jaime I: entre realidad y leyenda ( Juan Ramón Barat )

 

NOTA:

* Los escritores firmarán libros en el Corte Inglés de Salzillo, Murcia, de 12-30 a 14 h.

* Las conferencias tendrán lugar a partir de las 19h. En el Salón de Actos del Museo Arqueológico.

 

 

 

Noviembre 2011

 

 

Jueves, 3

Recital poético de varios autores.

Tema: poesía social.

Lugar: bar Rockola.

Cartagena (Murcia)

21 horas.

 

Jueves, 10

Encuentro de autor con los alumnos del primer ciclo de la ESO del IES Aljada de Puente Tocinos, a propósito de la lectura de su obra Palabra de juglar.

Salón de Actos del instituto.

9:15 horas.

 

Jueves, 24

Presentación del libro PoeMARio, antología de varios autores con el mar como argumento principal. Las coordinadoras de la antología son Lyra Sierra y Mila Villanueva. El prólogo está escrito por Antonio Cabrera. Entre los poetas participantes figuran autores de la talla de Elena Escribano, Juan Vicente Piqueras, Pilar Verdú, Rafael Correcher, Raquel Lanseros, Susana Benet o Vicente Gallego, entre otros.

Participan en la presentación: Mila Villanueva y Juan Ramón Barat

Museo Ramón Gaya, Murcia..

20 horas.

 

Diciembre 2011

 

 

Jueves, 15

Encuentro de autor con todos los alumnos de Primaria del colegio concertado María Inmaculada de Águilas, en dos sesiones. JR Barat hablará de todos sus libros infantiles y juveniles: Chulipáchuli, Guisantillo, Más vale títere en mano, Una de indios, Sólo para niños, Palabras de juglar y Poesía para gorriones.

1ª sesión: 10 h. - 11 h. Alumnos de 1º, 2º y 3º de Primaria.

2ª sesión: 11,30 h. - 12:30 h. Alumnos de 4º, 5º y 6º de Primaria.

Lugar: Biblioteca del colegio.

 

 

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4. BARAT TRADUCIDO

 

LIKE ALL OF YOU (COMO TODOS USTEDES)

I probably am

a grey and sad man

like all of you.

A man chained to timetables,

with a wife, kids and halitosis,

with insomnia and prostate problems,

with a bank account

which skirts on the cliff of red numbers,

with deadly enemies and peaceful hobbies,

with the odd forbidden unmentionable dream.

Like all of you,

another sheep in the herd.

A jester at the Court of Queen Technology.

From the point of view of management,

bottom of the shit chain.

Completely alone.

Condemned to die. Unfairly.

A grey and sad man.

Like all of you.

 

Antonio Martínez-Arboleda (Leeds University)

 

THE GRAMMAR RULES OF TIME (GRAMÁTICA DEL TIEMPO)

the blue edges of silence

give shape to my horizon

care-

fully

 

I write using pronouns

of pure solitude

and adverbs made of twilight

as I search for words

fallen

in the abyss

of the days

 

I arrange

the syntax of my life

in the pointless

grammar rules of time

 

Antonio Martínez-Arboleda (Leeds University)

 

SUMMER NIGHT (NOCHE DE VERANO)

Once, as a child , I asked my father:

where do men go when they die?

It was the night of a beautiful summer.

We were sat outside the house

on our two bulrush chairs

contemplating the sky.

The scent of jasmine

was sweetly filling the air.

My father looked at me with kind eyes

and after a brief pause he explained to me

that death does not exist and that men

end up transforming themselves into stars

which shine in the sky.

When I grew older and consulted the books

I discovered with surprise

that the light of the stars is not eternal

that their existence is also consumed

as time goes by.

It's been many years since my father died.

Today I wish I had him next to me ,

the same as that night, and be able to put to him

the obsessive question that I ask myself

when I look up high

in my bulrush lonely chair:

where do stars in the sky go when they die?

 

Antonio Martínez-Arboleda (Leeds University)

 

THE MAP OF EUROPE (EL MAPA DE EUROPA)

Of all my childhood objets

I remember warmly

the great map of Europe I would take to school.

The countries were differents colours

and they were separated by black lines.

What struck me most was the colour blue

of the hundreds of rivers that crossed

in all directions with his luminous water

the magical mosaic.

Today, by chance,

from the dust I rescued that child´s map.

Time has faded the colours.

The paper his now only a white skin,

curiously furrowed by a tousand blue veins.

The map, of course, is much more beautiful.

 

Los tesoros del agua, The Treasures of the Water , Les tréssors de l´eau. Unión Europea, European Union, Union Européenne. EXPO ZARAGOZA, 2008.

 

LA CARTE DE L´EUROPE (EL MAPA DE EUROPA)

Parmi tous les objets de mon enfance

je me souvient avec trendesse

de la grande carte de L´Europe que j´emmenais à l´école.

Les pays étaient de colours différents

et séparés par dest traits noirs.

Ce qui me plaisait le plus c´était la couleur bleu

des centaines des fleuves qui traversaient

dans toutes les directions, avec leur eau lumineuse,

la mosaïque magique.

Aujourd´hui, par hasard,

jái retrouvé sous la poussière cette carte d´enfance.

Le temps a effacé les couleurs.

Le papier n´est plus qu´une peau blanche

étrangement sillonée de mille veines bleues.

La carte, bien sûr, est beaucoup plus belle.

 

Los tesoros del agua, The Treasures of the Water , Les tréssors de l´eau. Unión Europea, European Union, Union Européenne. EXPO ZARAGOZA, 2008.

 

WINTERBILDER (ESTAMPA INVERNAL)

Die Tage, sie ziehen vorüber

gleich düsteren Vogelschaaren,

dem Sonnenuntergang entgegen.

In den Abgründen der Nacht

ist ihre Existenz auf immer verloren.

Von Zeit zu Zeit ist es kühl.

Doch sind Träume zu kurzlebig,

um die Seele zu erwärmen.

 

Jana Nittel (Roehampton University)

 

THE APPLE (LA MANZANA)

The apple stayed upon the table.

Red and nice like a dream.

It exhaled a freshest fragrance of forest

that filled the air

of that room that overlooked the sea.

The whole world could be resumed

by its perfect shape.

A hush of caressed silk

rested on its skin, and the life trembled

in the juicy pulp of its flesh.

Time passed by. We

returned the next summer. Worms

had devoured the apple.

Upon the poor table, there was only

a shade of dust,

a smell of dampness and old wood.

There was not even trace of worms.

 

Daniel Barat (Roehampton University)

 

COMME UN HOMME QUELCONQUE

(COMO UN HOMBRE CUALQUIERA)

En embrassant mon corps,
garde présente à l'esprit
cette vérité profonde:
que mon corps est seulement
une ombre éphémère au milieu de l'ombre
que le temps ne borne pas,
et que dans ma chair
tu n'embrasseras jamais la transcendance
parce qu'il n'existe pas de mystère
dans le corps qui est poussière
et seulement poussière.
N'oublie pas, mon amour,
que je ne suis pas dans la chair bran

Jean Dif

 

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5. ANTOLOGÍAS CON OTROS AUTORES

 

ESPARTARIA

(ANTOLOGÍA POÉTICA)

Cuadernos de Poesía, nº 0.

Murcia, 1999.

 

 

 

UN SIGLO DE SONETOS EN ESPAÑOL

Recopilados por Jesús Munárriz

Editorial Hiperión.

Madrid. 2000.

 

 

 

PRIMERA ANTOLOGÍA DEL MEDITERRÁNEO

POETAS CON EL MAR

Editorial Nausicaa y Librería Escarabajal.

Cartagena, Murcia, 2000.

 

 

 

II ANTOLOGÍA POÉTICA

(AULA DE POESÍA: 1998-2000)

Universidad de Murcia.

2000.

 

 

 

 

I PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA AMOROSA

 

Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca.

2003.

 

 

 

DON QUIJOTE CABALGA ENTRE VERSOS

(ANTOLOGÍA AA.VV)

Selección: Antonio Gómez Yebra

Editorial Everest

2005.

 

 

 

LA FUENTE DEL ORO

(DIEZ RELATOS DE LORCA)

Narrativa Espartaria, nº 4.

Murcia. 2005.

 

 

 

ESPIRELIA POÉTICA IV

Cuadernos de poesía Espartaria, nº 14

Murcia, 2006.

 

 

 

 

POETAS EN BLANCO Y NEGRO CONTEMPORÁNEOS

Edición de Amalia Iglesias Serna

Prólogo de Fernando Rodríguez Lafuente

Abada Editores. Madrid. 2007.

 

 

 

 

NUEVAS VOCES Y VIEJAS ESCUELAS EN LA POESÍA ESPAÑOLA (1970-2005)

Edición de Juan Cano Ballesta

La razón poética. Editorial Atrio.

Granada. 2007.

 

 

 

LA CIUDAD DE LOS ESCUDOS

(NUEVAS LEYENDAS DE LORCA)

Narrativa Espartaria, nº 6.

Murcia. 2007.

 

 

 

 

POESÍA EN EL ARCHIVO

Coordina José L. Martínez Valero

Edita: Consejería de Cultura, Juventud y Deportes.

Región de Murcia. 2007

 

 

 

DIEZ DE DIEZ

(ANTOLOGÍA POÉTICA ESPARTARIA)

Edición de Antonio Ortega Fernández

Editora Regional de Murcia. 2007.

 

 

 

ANTOLOGÍA DEL PREMIO NACIONAL "LEONOR" DE POESÍA

25 ANIVERSARIO (1981-2006)

Edición de Santos Sanz Villanueva

Diputación Provincial de Soria. 2006

 

 

 

VIDA DE PERROS

Edición y prólogo de Diego Marín

Editorial Buscarini.

Logroño, 2007.

 

 

 

 

CERTAMEN DE POESÍA ANDRÉS GARCÍA MADRID

(ANTOLOGÍA 1999-2008)

Fundación Ateneo Cultural

1º de mayo.

Madrid. 2008.

 

 

 

MAPA: ANTOLOGÍA POÉTICA

(Poetas valencianos en la democracia)

Edición de Sergio Arlandis

Editorial Carena.

Valencia. 2009.

 

 

 

LENGUA Y FAMILIA

IX ENCUENTRO DEL CONSEJO ESCOLAR DE LA REGIÓN DE MURCIA

Ponencia de JR Barat:

Horno crematorio: el club de los inquisidores literarios

Murcia, 2010.

 

 

LECTURAS EN EL JARDÍN

Ediciones Tres Fronteras

 

Murcia. 2010.

 

 

 

POESÍA CADA DÍA

Antología preparada por: Mercedes Alonso, Nieves Martín, Sara Moreno, Alicia Muñoz, Rafael Rueda, María Victoria Sotomayor y José María Gutiérrez.

Desde Hernando de Acuña hasta José Zorrilla.

Ediciones de la Torre. Madrid. 2010.

 

 

CELEBRACIÓN DE LA PALABRA

Antología preparada por: Pedro José Moreno

Institución Alfonso El Magnánimo

Valencia.

2010

 

 

 

poeMARio

Antología poética

Coordinación: Lyra Sierra y Mila Villanueva

Prólogo de Antonio Cabrera

El Taller del Poeta

Pontevedra, 2010

 

 

POESÍA PARA NIÑOS

DE 4 A 120 AÑOS

Antología de autores contemporáneos

Edición de Jesús Cotta, José María Jurado y Javier S. Menéndez

La Isla de Siltolá

Sevilla, 2010

 

 

 

 

 

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6. RESEÑAS Y ESTUDIOS SOBRE BARAT

 

LA COARTADA DEL LOBO

Pedro Felipe Sánchez Granados

 

“La poesía de nuestro tiempo se ha convertido en una formidable arma de combate contra un mundo que se astilla, que se expande sin medida y parece dirigirse hacia la disolución y hacia la nada. Por ello, decir poesía supone manifestar una opción ilimitada de compromiso por la durabilidad y la trascendencia. Si adentrarse en ella supone para el lector convertirse en un viajero por los costados de sombra del ser humano, porque la poesía abunda con particular insistencia en el desasosiego, también le permite asistir al milagro de contemplar cómo el poeta siembra en el regazo cálido del verso una semilla cuya cosecha germinará en las regiones superiores del espíritu.

Y es que los poetas, habitantes obligados, como todo ser humano, de un mundo de afanes imposibles, andan empeñados en una titánica tarea de supervivencia, de huida hacia la luz y hacia la vida. Tal ocurre en las páginas que siguen, un haz de versos de Juan Ramón Barat, acogidos al título de La coartada del lobo. En ellos se detiene el viento para dejar abierto a la contemplación un paisaje de emociones encontradas.

Dividido en dos partes de extensión equivalente , La coartada del lobo , como el dios Jano de la doble faz, nos muestra dos rostros opuestos de la realidad. En esta tensión de contrarios se halla el equilibrio de la existencia, la pervivencia de la pasión, el gozo permanente de estar vivo, aun con ataduras, frente a los abismos de la nada.

“La coartada”, primera de las partes, es un monólogo dirigido a la amada, en ofrenda continua de afecto. Se abre con un poema inaugural de idéntico título, en el que Juan Ramón Barat nos desvela, con una imagen de la tradición más pura, su sentido: un búcaro con rosas, trasunto del amor, será la coartada, o el antídoto, quizá la vigilia del pabilo encendido, contra las asechanzas de la muerte. Después, una admonición: “Desventurado aquel/ que tu esplendor ignora./ Nunca la plenitud le será concedida”, y una serie de poemas que, en torno a la palabra amor -unas veces, el sentimiento, y otras, la amada- nos llevan por sendas alternadas de inquietud y gozo.

La plenitud del encuentro entre los amantes, expresada con ecos de la tradición mística –abundan las citas de San Juan de la Cruz- convierte en incomprensible la presencia de la muerte en el mundo:

“cuando todo termine.../ perdidos para siempre/ en la oscura materia/ de la muerte.../ qué será de estas flores/ donde ahora yacemos/ y esta cálida brisa/ y esta luz que nos ciega...” En este itinerario por el amor, Juan Ramón Barat va dibujando un paisaje de rosas rojas y azucenas en el que conviven el frescor del manzano y la granada de áspera belleza junto a la fruta “carnal y terrible” de la soledad.

En ocasiones, amor y muerte son fuerzas opuestas que tiran del corazón para absorberlo, mientras la naturaleza (“como águilas de luz/ los astros a lo lejos”, “como bueyes de sombra/ las nubes tan cercanas”) asiste indiferente a este combate, tras el cual, los amantes, como una brizna volandera zarandeada de un lado para otro, quedan “desnudos sobre el yermo/ retablo del amor y de la muerte”.

Ante la amenaza de las fuerzas turbias de la nada, y antes de que la muerte cumpla su visita, impulsada “por la oscura mecánica del tiempo”, Juan Ramón Barat inicia una escapada hacia los ámbitos de gozo de los sentidos. Es entonces (en el paradójico poema “Carpe Noctem”, recuerdo de Aurora Luque) cuando el poeta, igual que el viejo Anacreonte, propone a la amada el rito de saborear los misterios del vino y la fragancia de la rosa, la lumbre de la vida, porque somos seres situados en una “encrucijada de la historia”, nombres que serán borrados por la niebla.

En ocasiones la soledad se instala en el territorio común de los amantes, abriendo una brecha por la que se desliza el tiempo “igual que un pez helado y silencioso”. Sin embargo, se impone la fuerza rotunda del amor vencedor de la muerte en el eco quevediano de la composición que da fin a la primera parte: “sé/ que voy a morir/ que todo muere.../ y sé/ que nunca más/ volveremos a vernos/ amor mío/ mas a pesar de todo...”

“Del lobo” es la segunda parte del libro, para la cual el autor ha elegido la carga de simbolismo de la fiera montaraz. En ella resume las esencias negativas del tiempo, la soledad, la muerte. Y todas unidas, aliadas, vencerán a la vida. Entonces, la coartada del amor habrá sido inútil. El lobo es entendido también como el hombre que aúlla a las estrellas (son aquí visibles las huellas del Dámaso Alonso de Hijos de la ira ), al que sólo le contesta el sideral silencio del cosmos.

Si en la primera parte las fuerzas negativas, y con especial importancia la muerte, son vencidas por la voluntad de amar, que al fin se impone (el dramático combate entre eros y tánatos , de tanta y tan permanente belleza), en la segunda entramos en el reino de las sombras desatadas. Y su comienzo es un poema, “Sin aurora” , de una atroz pesadumbre existencial: nada quedará de nosotros, ni siquiera el recuerdo en la mente de alguien, se extinguirán los caminos que alguna vez hemos abierto, se borrarán las huellas de nuestro paso, todo será “abismo y soledad y noche triste”.

Y mientras, los dioses permanecen callados ante la gran pregunta: ¿por qué se nos entrega la belleza o el don de la cordura si estamos destinados a la muerte?, ¿cuál es la causa de tamaña injusticia?. El poeta quiere dejar constancia de su queja, aunque la sepa inútil, aunque ello signifique la constatación de una derrota. Ausente el amor de estas páginas, sólo cabe escribir “pronombres de soledad” , palabras frías, certificados de la angustia y el desánimo. En las amarillas hojas del olvido, un hombre, Juan Ramón Barat, escribe la historia triste de las ausencias, una crónica del desamparo. Sin embargo, quizá no sabe, aunque lo intuimos los lectores, que dejarnos el relato de su desvalimiento es una manera de ganarle minutos a la muerte, es una, aunque pequeña, victoria en la larga batalla por sobrevivir al tiempo y al olvido.

Una armónica desnudez garcilasiana da el tono formal de un poemario en el que las emociones se presentan puras, en esencia. El amor y la muerte, los ritos de la espera y el encuentro, las tenues veladuras de la melancolía, la intuición sobre la vacuidad del mundo y el destino inevitable del hombre hacia la nada se nos muestran desprovistos de retórica. Recorremos estas composiciones y se hace presente la escasez de adjetivos y artificios de lenguaje. Sólo la desnudez de la palabra y su poder de seducción. Apenas unas metáforas indispensables, y algunos símbolos para la trascendencia, que entroncan, ya lo hemos dicho, con la mejor tradición erótico-mística.

Es éste un libro de esencias que huye de los adornos del maquillaje léxico porque cada concepto, cada palabra, procedentes del hontanar limpio del espíritu llevan en sí una carga de belleza delicada y autenticidad que tienden con el lector lazos de inmediata cercanía. Esa es, precisamente, una de sus claves, el haber sabido aprisionar en cálidas y accesibles palabras la delicada nervadura del alma y habernos despejado los senderos por los que a ella se accede.

A la claridad formal contribuye el ritmo permanente de los heptasílabos y los endecasílabos sin rima -salvo en dos sonetos- que dibujan la arquitectura métrica del libro y que se traban en una acertada conjunción lírica. Las palabras tejen, así, una andadura de feliz trayectoria que anda muy cerca de la “música estremada” de Fray Luis.

Frente a la complejidad de un mundo en el que sólo queda sitio para los ásperos chirridos de la tecnología, para las voces falsas de toda la panoplia de lo virtual, Juan Ramón Barat ha escrito un haz de reflexiones para el sosiego y el debate y la emoción más puros. La coartada del lobo rescata del olvido palabras de magia para la comunicación y la complicidad. Los lectores nos reconocemos en estas palabras que son nuestras, pero que también son una dádiva para nosotros de alguien que, como el autor, cree en las afinidades de la emoción y de los sentimientos.

 

 

COMO TODOS USTEDES

Pascual García

 

Hay en este libro una sabia combinación de hálito existencial, humanismo e ingenio expresivo que lo convierten en un ejemplo brillante de poesía; acaso porque las preocupaciones del hombre que escribe estos versos son, en el fondo, nuestras preocupaciones. Pero él tiene un as en la manga. Él puede transformar su fracaso como ser humano, sus más recónditas frustraciones, en este hermoso libro de poemas, en esta sucesión de hallazgos expresivos donde el humor y la inteligencia se dan continuamente la mano: “A veces en la noche, / me despierta un confuso zureo de palabras”. Quizás el secreto de la poesía resida precisamente en esta sabia fórmula expresiva, en la música que dicta las razones del poeta en la forma brillante y emotiva de sus versos: “Se me escapan los versos de las manos / como astros apagándose en la noche”.

A Juan Ramón Barat se le nota el entusiasmo radical por la palabra, el rapto por el verbo que da forma a los fantasmas del poeta, y al fondo la voluntad consciente de jugar con el idioma, de extorsionar la lengua hasta extraer su último jugo: “Seguramente soy / un hombre triste y gris, / como todos ustedes”. La combinación del verso clásico y la dicción llana, el manejo diestro de la técnica y la voz cercana del sujeto poético hacen de esta obra un caso particular de poesía sin tiempo y ajena a las corrientes literarias actuales, pero sobre todo encontramos en los poemas del libro una confesión a pecho descubierto del hombre que ha escrito todas las palabras, una confesión que nos alude y nos incluye irremediablemente, porque nosotros también somos: “Un triste personaje / que colecciona sombras”.

No cabe duda de que Juan Ramón Barat prosigue por el camino correcto de la poesía importante, ayudado por los instrumentos infalibles de un idioma que maneja muy bien y de la preocupación por el ser humano: “Amar / a, ante, bajo, cabe / el día que reparte a manos llenas / los panes y los peces de la luz”.

 

 

PIEDRA PRIMARIA

Francisco Álvarez Velasco

 

Piedra Primaria se inicia con dos epígrafes en los que he creído ver sendas claves para entender mejor el libro. El primero es un endecasílabo de Góngora, tal vez el verso más pesimista de toda nuestra lírica: «en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.» El segundo epígrafe es metapoético y está tomado de Gimferrer: «Ordenar estos datos es tal vez poesía.» Pienso yo que el poeta Juan Ramón Barat Dolz, con la cita gongorina, mediante esa gradación de sustantivos que progresivamente denotan mayor desrealización (tierra / humo / polvo / nada) quiere dejar desde el principio muy claro su sentido de la existencia y el tono del libro. Las palabras de Gimferrer, en cambio, apuntan a la rigurosa arquitectura de este discurso poético. El hojear simplemente el libro y la lectura de su índice nos permiten descubrir que el texto poético está dividido en tres partes con doce poemas en cada una, que el primer poema y el último del libro tienen el mismo número de versos, que el título del libro es título del último poema; que la primera parte parece apoyarse especialmente en la perspectiva de la tercera persona gramatical; la segunda, en un “tú”, que parece ser el machadiano ("Con el tú de mi canción/ no te aludo, compañero;/ ese tú soy yo"); y la tercera parte, en la perspectiva de un “yo” explícito...

Como no es éste el lugar ni ésta la ocasión para exenderme en exégesis, dejaré este punto aquí, subrayando únicamente el hecho de la estructura ternaria: ¿Un tríptico, un camino en tres etapas, un viaje a Ítaca sin final feliz, una escalera de tres tramos, una estructura dialéctica de tesis, antítesis y síntesis...? Manuel Calderón, el autor del prólogo, quiere ver en el último Premio Ateneo Jovellanos una secuencia temporal de tres jornadas (tres días de doce horas o de doce poemas por día), con vuelta al punto de partida. Como cada lector tiene derecho a recrear el texto poético a su modo, yo prefiero imaginar aquí la alegoría de una escalera por la que el homo erectus (título del primer poema) va descendiendo en búsqueda de la “piedra primaria”, la que puede dar sentido a la existencia. Aunque, a veces, por la recurrencia de los temas que se abordan, el camino parece transcurrir por “la escalera sin fin” del famoso dibujo de M. C. Escher, o, tal vez, por la pendiente de un Sísifo al revés.

El homo erectus es el poeta que quiere despegar de la animalidad («Me alcé sobre las patas» es el primer verso del libro); en un poema que no pertenece a este volumen, Juan Ramón Barat se había presentado del siguiente modo: «Seguramente soy / un hombre triste y gris /como todos ustedes.»; en el poema final, queremos verle identificado con el peregrino que acude al oráculo de Delfos, habitado por la serpiente, donde la piedra onfálica marca el centro del mundo. «Dónde está la verdad» —dice el poeta— «Desde qué falso templo se levanta / su voz como un inmemorial ofidio?»; en otro poema de la primera parte, el poeta parece identificarse, al modo del autor de Hijos de la ira , con perros aterrorizados que ladran en la noche : «¿Quiénes son esos perros furibundos? /¿Qué miedo los impulsa / a ladrar y ladrar contra las sombras.»

El sentido de la existencia humana, el imparable paso del tiempo, la muerte y las preguntas por la posibilidad de la trascendencia son temas vertebradores de las páginas de este libro. Una de sus materializaciones más productivas poéticamente es, a mi entender, la dialéctica sombra / luz. El poeta, marcado para siempre por la conciencia de «que le sigue / a todas partes algo / frío, como una lengua invisible, la sombra / de un sueño mineral», es decir, con el convencimiento heideggeriano de que es un «ser para la muerte», se rebela y esgrime en la oscuridad «el infinito sílex» —dice él— de la angustia. Tiene, a cambio, la belleza que, muy a lo romántico, se convierte «en la sombra de un sueño inalcanzable», o bien «en esa utopía que a veces nos redime / de la indigna tarea de ser hombres.»

Piedra primaria es un libro escrito desde una conciencia radical nihilista («No cabe registrar, pues, la existencia / sino en las oficinas translúdidas del aire. / Allí donde la nada / apacienta su turba de gusanos.»). Sin embargo, paradójicamente, la visión pesimista de la existencia derivada de tal modo de entender el mundo, lleva como contrapeso una decidida afirmación existencial de amor a la vida: «Entrégate a la luz de cada instante.» Es la propuesta del carpe diem al que nos invita Barat. La consigna aparece en el poema “Hijo mío”:

“Y si al cabo la vida se te brinda

como un nítido sol que entre lo obscuro

fosforece y se extingue, sé feliz”.

Varias voces hermanas acompañan a nuestro poeta en el libro que hoy nos entrega. Todas ellas, marcadas por fuerte humanismo: son los grandes clásicos latinos (Virgilio, Horacio, Ovidio, Catulo); nuestros Fray Luis de León y San Juan de la Cruz; muy especialmente Quevedo y Góngora; y tambiém, Bécquer, A. Machado, Cernuda, Borges... Y, sin embargo, el discurso de Piedra Primaria nos llega modulado con una voz muy personal. Juan Ramón Barat, que en un poema confiesa no saber qué busca al escribir, que duda de tener algún destinatario que le escuche «al otro lado del silencio», con el dominio de la palabra poética, sin caídas en el oficio, que aquí ha demostrado, entre quienes abran las páginas de Piedra Primaria logrará indudablemente muchos y buenos lectores incondicionales.

 

BREVE DISCURSO SOBRE LA INFELICIDAD

Antonio Ortega

(Universidad a Distancia)

 

El tiempo inexorable se aleja de nuestros atavismos. Nos abandona y solícitos apelamos al sueño y la fantasía. Los libros pasan también su calvario hacia el olvido, “pero hay alguien que acoge esta caída/con suavidad inmensa entre sus manos”, escribió Rilke. Lo mismo sucede con Breve discurso sobre la infelicidad , tan lleno de momentos de esplendor poético, de fugaces muestras del mejor quehacer en poesía actual.

Juan Ramón Barat es un gran poeta y lo está demostrando. Los premios y honores llenan espacios densos en la solapa de sus obras. El momento del gran salto está a punto de llegar. Se hace camino al andar. Será un salto espectacular y benefactor. En este poemario premiado con el nombre pálido y triste de Leonor, la musa amarilla y lánguida del gran Antonio Machado, hay una muestra proteica y cómplice del mejor Barat, del Barat frío por fuera y fuego interior. Él dice de San Juan, de Santa Teresa, yo veo la luminosa pasión de Garcilaso, la chispa abrileña de Gutierre de Cetina y la belleza pesimista del torvo y listísimo Quevedo. Y huelo la contaminación de todos los buenos poetas de nuestra historia literaria.

El poeta es oráculo y pastor de almas, “que no te arrastre nunca en su corriente/el vendaval absurdo de este mundo”, que traspasa la dimensión física del universo y “nunca volvió para contar/qué había al otro lado del misterioso límite”, que mira la ciudad como un actor que “tendrá que disparar tarde o temprano”, que lucha consigo mismo en una confusa inarmonía. Juan Ramón Barat sabe que después de perseguir la felicidad, la arcadia, la belleza, el amor, en “el silencio de la casa/pudo oírse otra vez, como un sordo rumor,/de huesos masticados por el tiempo,/el ruido de las ratas”.

Ha leído a Baroja y Unamuno, más pesimistas en sus obras que en sus vidas. Ha aprendido el nihilismo vital de Cernuda o Aleixandre, más optimistas en sus versos. Ha convivido con las dudas de Brines, de Siles, del Marzal.

Es difícil encasillar a Juan Ramón Barat, porque es un poeta de impulsos. Acaso todos convergen en el laberinto de la vida misma y en la pasión del corazón. Nunca más olvidar, perderíamos una poesía popular, culta, surrealista, neopurista, de la experiencia, existencial, verdadera, suficiente siempre. Una delicattessen .

 

 

CONFESIONES DE UN SAURIO

Ángel Luis Prieto de Paula

(Universidad de Alicante)

 

Si excluimos una aparición temprana y sin continuación inmediata, los libros de Juan Ramón Barat han visto la luz a partir del año 2000. Tras abrir de par en par las compuertas de la publicación, a la edad en que algunos comienzan a efectuar recuentos recopilatorios, el autor ha editado varios volúmenes en apenas cinco años, seña de la feracidad de su escritura a pesar de su anterior silencio. Pero quien escuche la armonía rítmica de sus versos sabrá que el oficio que demuestra no está asistido sólo por una gracia natural, pues es fruto de muchas horas y de muchos versos previos que se habrán quedado en el cajón, y que acaso lo publicado es sólo la cresta de un iceberg cuya mayor parte está a resguardo de las miradas. Por lo demás, el propio autor ha entendido que su obra necesitaba de un remanso donde pudiera apreciarse con el sosiego adecuado: a esa necesidad obedece la antología El héroe absurdo (2004). Lejos de los héroes titánicos, grandiosos aun cuando derrotados, el “héroe absurdo” de Barat es de otra raza bien distinta que nos resulta, si vale la paradoja, extrañamente familiar, dado que se trata de un sujeto “como todos ustedes” ?título de otro libro suyo?, cuya épica ha sido batida y abatida por el sucederse de los días indistintos y los abalorios de la costumbre.

Ese héroe deshilachado estaba desde el comienzo abocado a la nada, pues el autor parece haber renunciado a las expectativas finalistas. A medida que atravesaba el páramo de los días ha mantenido una identidad esencial, aunque el tiempo haya trabajado sobre o contra él, macerándolo, amoldándolo, haciéndole ver lo deleznable de su constitución. Así es como ha llegado hasta este nuevo volumen titulado Confesiones de un saurio . El título puede sorprender a quien no haya leído el poema del que se toma, una píldora que condensa la transmigración del sujeto a lo largo de las generaciones. Pues, en efecto, el poeta es la enésima edición de aquel saurio que un día determinó “expatriarse del agua y conquistar / el reino de los cielos / y la soberanía de la tierra”, momento en que inició el proceso de mutaciones y se le desató el instinto brutal de la depredación que ha marcado con un rastro de sangre las enloquecidas sendas de la historia. Después de todo ello, el poeta, ese saurio, atisba un futuro próximo en el que adivina, tras su aspecto actual, al animal aquel irguiéndose “entre los milenarios escombros de la muerte”. Una tormenta de sombras es el cabo y el rabo de una vida encerrada, como la matriushka más pequeña, en el cuerpo de otro cuerpo de otro cuerpo.

Así que la individualidad del sujeto que se confiesa ante nosotros queda matizada por ese encadenamiento de fatalidades que está en su origen. Él es él , pero también es nosotros , todos los hombres con instancias vitales parecidas y coincidentes en los trazos más gruesos. Lo cual habla a las claras de la precariedad de su existencia propia en cuanto actualización de un destino que nos afecta a todos, pero no atenúa los perfiles más personales, esos sí suyos e intransferibles, del amor, el dolor, la soledad, el miedo. Este saurio evolucionado, o, si se quiere, este héroe absurdo en el que ha dado el animal atroz luego de atravesar eras y glaciaciones, es un pobre ser existencial que, en el ámbito restringido de la última generación humana, se llama Juan Ramón Barat y tiene un pasado minúsculo (al menos si se compara con el ayer geológico que se pierde en la noche del tiempo): el del mundo de su infancia poblado por la pobreza y los padres, la hermana y sus muñecos, la epifanía de lo real en la blancura solar sobre una tapia... Éstos son los formantes de un pequeño paraíso, locus amœnus tras cuyas fronteras batía inmisericorde la lluvia, y a ellos ha rendido homenaje en Hoja de servicios , título de la sección primera del libro. Hecha la presentación, vienen los restantes apartados, donde se recogen medallones de la cotidianidad, fábulas morales con las que fácilmente se producirá la adhesión de los lectores, preguntas trascendentes aunque apenas lo parecen por cuanto están formuladas como al desgaire...

Esta poesía pasa la mano por el lomo de las cosas, mira hacia atrás y hacia el entorno, refiere los trabajos y los días: la esposa y los hijos, los azacaneos diarios, los muñones de una imaginación cercenada, el sinsentido de aquello que, por obvio, parece que no necesita tener sentido... El resultado es una vida corriente, despoblada de dogmas y acomodada a los recortes. De ella dan cuenta los versos de Barat: versos a la mano del lector, sencillos pero perfectamente tejidos, precisos en el lenguaje, contenidos y muy efectivos en sus imágenes. El discurso narrativo de los poemas no engaña a nadie: entre escorzos y desvíos de la emoción, ésta termina apoderándose de la escena.

Hay en estas composiciones algunas invitaciones a la luz, pero, aunque el lenguaje huye del tremendismo y Barat se ha descalzado del coturno trágico, abundan mucho más las estampas tristes, y alguna ?excepcionalmente, pero ahí está? pavorosa. Después de todo, es difícil no sentirse alcanzados por el hocico de esa “mala perra que mastica / los huesos de mi alma”, lleva entre sus dientes “algún trozo de mí” y, al irse retirando, va dejando a su paso “un reguero / de excrementos de sombra”.

¿Creían ustedes que los poemas de este libro, tan acompasados en sus cauces de heptasílabos y endecasílabos, tan mecidos en el vaivén de los versos sucediéndose, tan dichos en voz baja desde el yo del autor al del lector, tan, en fin, “bonitos” ?no quiero renunciar al adjetivo en que lo bueno se resuelve en hermoso?..., creían ustedes, digo, que los poemas de este libro eran una especie de nanas para dormir infantes? Pues no, no lo son. A veces la belleza tiene, como aquí, un argumento cotidiano; pero sólo la costumbre de convivir con lo cotidiano nos libra de estremecernos ante su rostro más terrible.

 

 

MALAS COMPAÑÍAS

Emilio Porta

 

Pocas veces un galardón ha sido concedido a un libro con más justicia. El libro que presentamos, ganador del premio "Blas de Otero", es un libro excelente, un libro en el que Juan Ramón Barat alcanza las más altas cotas de expresión poéticas. Si detrás de todo gran poeta decía Antonio Machado que debe alumbrar una metafísica, no hay duda de que, en Malas compañías, Barat complace al gran escritor. Obra profunda, bella, espléndida de forma y contenido, de envididable ritmo, en este libro Juan Ramón Barat, escritor con varios libros publicados y premiados, alcanza cimas de una muy elevada altura literaria.

 

MALAS COMPAÑÍAS

Juan Tomás Frutos

(Universidad de Murcia)

 

Malas compañías: éste es el título de un libro de poesía de Juan Ramón Barat, un lorquino de adopción, nacido en Valencia y que, con su vida, y, más aún, con su obra, se considera ciudadano del mundo. Lo es. Sorprende con esta obra, que no es ni la primera ni la última.

Su literatura es una compañera perfecta, una buena compañía, una infatigable colega, diría yo. Ha sido galardonada con el Premio de Poesía Blas de Otero, que otorga el Ayuntamiento madrileño de Majadahonda. Así, ha conseguido ver la luz en la Colección Julio Nombela, contando, igualmente, con la intercesión de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Vamos: más avales resulta imposible para un autor que juega con las palabras para sacar adelante sentimientos serios sobre la vida, sobre sus fatigas, sobre las eternas dudas existenciales, que son todavía más vacilaciones, si cabe, en el caso de Barat.

El libro se divide en cinco partes, al menos con carácter formal: “Amarga miel del sueño”, “Malas compañías”, “La hermosa lumbre”, “Liquidación de existencias” y “Rosas amarillas”. Hay dolor en esta poesía, también razón, así como un entresacado de ninguna parte hilo de esperanza por el mañana, por el hoy que es, o que quizá no es. Podemos describir con los subtítulos mucho de lo que es la personalidad de Juan Ramón, aunque él no lo reconocerá, no abiertamente.

"En son de paz" nos viene por la medianoche, dándole vueltas a mil sentimientos, a ideas que amargan como los sueños, con problemas de espejos, de ese tiempo que se fuga, de lo absoluto, esté donde esté. Mira por encima y por debajo de la tierra como un hombre cualquiera, con fulgor , desde el ansia de libertad o de volar como una paloma en busca del árbol (¡ay, el árbol!).

El tono es el que es, y solo si uno conoce a Juan Ramón sabe de su vitalidad, que aquí duele, mucho mucho. Menos mal que conozco su literatura infantil, su novela guerrera (también con esperanzas frustradas), que, de no ser así, parecería que hablo de mí mismo. Quizá por eso, porque se identifica tan bien con aquellos que miramos en azul y en gris, en verde y en amarillo, me gusta tanto esta poesía suya.

En la misma pura contradicción en la que se mueve por las distintas páginas de este libro concluye uno de sus poemas: "Como era de esperar / la historia terminó de forma trágica. / Cayó el telón al fin. Dejamos la ficción. / Al salir a la calle respiramos / el aire de la noche. / La dicha de ser libres. / Y la vida. "

Direcciones, parábolas, un poco de alcohol en letra, agua sin gas, miel, epigramas, conformismos, rebeldías, gafas, mociones, recursos… De todo hay aquí para que no falten sentimientos, que están para su uso y disfrute. No podía ser menos tratándose de Juan Ramón Barat. Genera sabores agridulces, eternos como la existencia misma: hay amargura, pero también mucho placer. ¡Que aproveche!

 

LA EXTRAÑA SINCRONÍA DEL AZAR

LA POESÍA DE JUAN RAMÓN BARAT

Sergio Arlandis

(Universidad de Valencia)

 

El poeta valenciano Juan Ramón Barat (Borbotó, 1959) tiene una de las obras poéticas más importantes del actual panorama literario español. A su dilatada nómina de obras publicadas, cuyas primeras publicaciones ya datan de 1987, hay que añadir la vasta cantidad de premios literarios que acumula sin que esto mismo se haya convertido en excusa perfecta para romper la exquisitez de sus libros y la autenticidad de su voz poética en beneficio de lo circunstancial o de los méritos pasajeros.

En lo que va de siglo XXI, Juan Ramón Barat ha publicado un total de seis libros de poesía: los cuatro primeros los reunió en un solo volumen bajo el título El héroe absurdo . (Poesía reunida) editado en Hiperión en 2004; le seguirían Confesiones de un Saurio , Anaquel Poesía (2004), y Malas Compañías , editado por la Asociación de Escritores y Artistas Españoles en 2006. Más que hablar de evolución o de líneas de desarrollo en su trayectoria cabría hablar, en su lugar, de mundo poético cuya lógica resulta, cuanto menos, sorprendente, ya que demuestra una calidad formal y un equilibrio temático difícil de alcanzar pero, sobre todo, difícil de mantener con renovado tono libro tras libro, tal y como Barat consigue con inusitado éxito.

El héroe absurdo (Poesía reunida) es un testamento cuya herencia, lejos de automerecerse dignidad, potestad o riqueza, nos lleva hacia la esencialización y la humildad. La aceptación del destino debe partir de la resignación, pero no de la rendición: se sabe que el destino juega un importante papel en contra del hombre y que los designios que nos tiene preparados no son nunca alentadores. Pero cabe resistir ante la tiranía del tiempo usando las armas del amor, de la compañía, e, incluso de la soledad o del reencuentro que propician las palabras en la escritura. El concepto de «héroe» se quiebra si nos ceñimos a su figura más firme y lo convertimos en absurdo objeto a merced del destino. Quitarle al hombre todo el peso de su esplendor es ridiculizar cualquier logro de su vida, como si siempre estuviera fuera de lugar dentro de una lógica que excede a su capacidad de raciocinio por la naturaleza caprichosa y cambiante de la realidad que le cerca.

Pero, precisamente, lo que resta tragicidad a esa historia que él mismo encarna es esa etiqueta desmitificadora «absurdo» ¯que certifica la debilidad de lo humano frente a cualquier avatar del tiempo. Pues su poesía ahonda en el sentido de tan desigual lucha del hombre con la «tiranía implacable del azar» o la «insobornable lógica del tiempo». Es cuando, entonces, el poeta se debate si el camino de su vida es fruto de un error propio (las desdichas que uno acumula, las respuestas a las situaciones, etc.) o, por el contrario, es una imposición implícita que, dolorosamente, acaba ridiculizando los pasos que el hombre cree dar desde la libertad de su pensamiento o de su corazón. Visto así, El héroe absurdo (Poesía reunida) se convierte en biografía de la derrota diaria que el ser humano sufre y que intenta descifrar mediante la escritura, aunque este tanteo sobre el conocimiento uno mismo sea, a veces, antesala de la elucubración y del desatino que produce el propio extravío: «los versos cuya estela conduce sin remedio / a la calamidad». Pero, a pesar de ello, es el camino que el alma precisa para buscar algún resquicio de verdad en todo lo vivido, en la experiencia de los sentidos, en la composición de la historia personal llamada irrevocablemente hacia el olvido. El libro, en su conjunto, muestra una perfecta simetría entre forma y fondo, pues al ritmo sutil, bien engarzado y sin ademanes de tecnicismos injustificados, encuentra una secuencia de figuras de una textura original, donde el lenguaje se viste de un nuevo vestido de gala aprovechando, sin embargo, la tela de lo cotidiano, las palabras que llegan al abismo de los labios en cualquier hora del día.

Confesiones de un Saurio trata darnos una perspectiva de esa misma contienda con el destino, pero esta vez desde la serenidad de los años, aunque también con la densidad que esa misma edad da a la palabra y al verso. Los poemas se adensan y el tiempo verbal se ajusta al pasado con cierta predominancia, como si lo que quedara por vivir estuviera inserto en la mirada de ese poeta (seguro de su lección de vida pero, al mismo tiempo, temeroso del último avatar preparado por el destino): «Cuando la noche vierte sobre él / la linaza eucarística del miedo». Es un libro elegíaco que busca mirar la vida con tono celebratorio, aunque desde el ángulo de la segura derrota que vendrá en un futuro. Ya en Malas compañías emerge, finalmente, una voz que, ante la celebración, se pregunta qué otras sorpresas o infortunios le deparará la vida: «Y apenas quedan sueños / para echar a la lumbre». La mala compañía es aquella que te infunde algún valor negativo sin que seas consciente de cómo su presencia te hace variar tu propio interior. Pero en su poesía esas malas compañías son, contrariamente, los seres queridos que, al marcharse tras la lucha intensa de su vida, nos han dejado ese dolor interior que nos han conducido al extravío de nuestro camino. De nuevo, pues, la sorpresa de su sentido. Sin duda, su obra abruma por el impacto de sus conjugaciones simbólicas que invitan a la lectura sin descanso, pues como versa un poema suyo: «Toma la rosa. / Estrújala sin miedo / contra la noche. / Y no cierres los ojos / cuando su luz estalle».

 

ENTREVISTA A JUAN RAMÓN BARAT

Emilio del Carmelo Tomás Loba,

profesor de Literatura Española.

(Fundación Alfonso X el Sabio de Murcia)

 

1. La primera pregunta tal vez sea demasiado directa, pero es sin duda la que va a conducirnos obligatoriamente hacia la segunda. ¿Qué es para ti la literatura? Como medio de expresión, de conocimiento del mundo, etc.

La literatura es una forma de entender el mundo y de asentarse en él. Hay otras muchas maneras, por supuesto, y todas válidas: la pintura, la mecánica, la arquitectura, la repostería, la educación, la medicina… Lo importante es, a mi juicio, la pasión que uno pone en su tarea. A mí, la literatura, en cualquiera de sus variantes, me ofrece la posibilidad de conversar con hombres de otras épocas, pasadas y futuras, y, por supuesto, me permite comunicarme con mis coetáneos y conmigo mismo. Gracias a ella, puedo expresar lo que pienso, lo que siento, lo que deseo o lo que sueño, y compartir mi vida con otros seres.

2. De esta forma, cuándo surgió en ti esta “vena”, llamémosle así, de escribir.

Yo era muy pequeño y sentía una gran atracción hacia los tebeos y los cuentos. Cuando llegaban los Reyes Magos, por ejemplo, yo esperaba con ansia que dejaran encima de mi cama alguna historieta. Me pasaba horas y horas leyendo y releyendo las aventuras de Blancanieves, la Cenicienta , los tres cerditos, etc. Todo lo que tuviera letra impresa era para mí motivo de alegría. Luego llegaron los tebeos de vaqueros (El llanero Solitario), los de detectives (Roberto Alcázar y Pedrín), los de historietas cómicas (Pumby, Jaimito, TBO), las novelitas de amor (Corín Tellado), las del oeste (Keith Luger y Silver Kane), las de detectives, las de terror, las vidas de santos y mártires, las novelas de aventuras… En el instituto, me sentía a gusto leyendo los poemas y los fragmentos de novelas que aparecían en los libros de Literatura. Sin darme cuenta, empecé a emular a Juan Ramón Jiménez, Bécquer y Machado.  

3. ¿Es lo mismo escritor que poeta, poeta que escritor?

En absoluto. Un escritor debe ser capaz de acometer cualquier género y cualquier subgénero. Un auténtico escritor no debe temblar ante la idea de emprender un ensayo, una tragedia, una epopeya o una novela rosa de encargo. El buen cocinero debe saber guisarlo todo y hacerlo bien. El buen pintor tiene que dominar todas las técnicas y recursos del lenguaje pictórico. El buen futbolista es el que juega en cualquier posición. El poeta es, sin embargo, es un especialista, por la razón de que debe ser capaz de apresar el alma de las cosas, lo inefable, lo que expresa el silencio, lo que no puede expresarse de manera lógica o convencional. Un poeta debe saber situarse al otro lado del lenguaje lógico. Una buena metáfora puede explicar una vida entera.

4. Es necesario formar círculos literarios muchas veces para dar a conocer a los poetas noveles (o no)… ¿Por qué?

El poeta (incluso el escritor, en general) suele ser un individuo solitario, reflexivo, un poco autista. Es una forma de defenderse de la agresión de un mundo grosero y zafio. Casi todo lo que nos rodea es ruido, confusión, barbarie, alienación. Si uno quiere encontrarse a sí mismo necesita ese apartamiento del que hablaba Fray Luis de León. Pero si la soledad es necesaria para la creación, la compañía es necesaria para compartir lo creado y crecer como escritor. Hay que leer lo que escriben los otros y hay que dar a leer lo propio a los demás. Los círculos literarios, los grupos de poetas, las asociaciones culturales son buenas si se hace un buen uso de ellas. Los escritores deben llevar a cabo actos públicos o privados en los que se hable de libros, de poemas, de escritores, de ideas…

5. ¿Es más fácil como docente, hacer llegar la materia literaria cuando se es escritor y/o poeta, sobre todo en este periodo o época de “sabe Dios qué objetivos aplicar al alumno”?

No tengo ni idea. No sé si el ser escritor y poeta me sirve de algo. Posiblemente sí, pero no sabría calibrar en qué medida. Creo que para ser buen profesor hay que ser creativo, improvisador, alegre, tolerante y enérgico al mismo tiempo, eterno innovador, algo transgresor… Tal vez un poeta lleva todo eso dentro, aunque no lo sepa. Creo que un poeta de verdad debe tener esas cualidades que apunto. Visto así, es posible que un poeta llegue a ser un buen profesor, pero no es una receta segura, porque hay poetas lánguidos, ensimismados, nubícolas… y así es difícil enfrentarse a 30 hooligans.

6. Dime una cosa, tu formación es bestial, una doble licenciatura no está en los currículos de muchos creadores o docentes… Háblame de tu atracción por la literatura clásica, sin duda madre de la nuestra…, que al fin y al cabo es la misma.

Comencé a sentir atracción por el Latín en el instituto. Luego vino el griego, y me sentí fascinado. Yo experimentaba una sensación muy hermosa al comprender el origen de las palabras que empleaba diariamente. El estudio de estas lenguas me abrió una ventana maravillosa. Comencé a relacionar unas palabras con otras, a establecer familiaridades entre vocablos de lenguas distintas. Yo soy bilingüe, hablo valenciano y castellano desde que nací. El valenciano tiene palabras similares al francés (finestra, poma, fill, etc.). Eso me hacía gracia al principio. Luego, fue entendiendo la maravilla de todo ese universo filológico. Cuando me quise dar cuenta, estaba atrapado en una red de la que no podía escapar: me había enamorado de la Filología. La literatura también me interesaba mucho y cuando comencé a oír hablar de poetas como Ovidio y Virgilio sentí gran curiosidad. Me apasionaban las Metamorfosis del primero y las Bucólicas del segundo, por ejemplo. Tenía claro que para ser un buen filólogo o escritor o simple profesor de palabras tenía que empezar a estudiar por el principio, y el principio fue matricularme en Filología Clásica. Después vendría la Hispánica , porque a mí Garcilaso, San Juan de la Cruz , Góngora y compañía me resultan imprescindibles.

7. Si vislumbramos tu trayectoria como escritor atendemos a varios “Juan Ramones”. Corrígeme si me equivoco: un Juan Ramón Barat poeta existencialista, otro poeta de inspiración popular, otro sin duda cercano al mundo infantil tanto en poesía como en teatro, el escritor histórico… No te voy a preguntar la cuestión tópica de cuánta parte hay de ti depositada en cada libro. Como dijo Flaubert: “Madame Bovary soy yo”, pero sí debo preguntarte dónde está Juan Ramón Barat más presente y por qué.

Lo decía al principio. Un escritor que se precie debe saber acometer cualquier género. Ese es mi reto. Me gusta la literatura a la plancha, al horno, a la brasa, cruda o con patatas. No le hago ascos a nada. Me siento tan a gusto escribiendo una comedia para niños como hilvanando un poema sobre el sinsentido de la existencia humana o participando en una batalla durante la Guerra de Sucesión a favor del bando del archiduque Carlos de Austria. La imaginación al poder, siempre. De todos modos, si me aprietas un poco y tengo que decantarme, confesaré que yo me siento, ante todo, poeta.

8. Háblame de tu poética. Necesito saberla.

Me interesa la línea clara. La poesía debe entenderse, debe ser accesible a todo el mundo que desee acercarse a ella. Pienso que un poeta puede ser claro, sencillo, directo y profundo al mismo tiempo. Suelo desconfiar de esa gente que escribe poemas tan herméticos que hay que leerlos varias veces para tratar de descifrar el contenido. Una buena metáfora la entiende cualquiera. Cuando escribo versos, quiero llegar a todo el mundo. Quiero que me comprenda y valore el catedrático universitario más exigente, pero también me interesa que me entienda un ama de casa sin formación. Sencillez, claridad, profundidad.  

9. En base a esto, ¿cuál sería para ti tu maestro/s?

Los grandes maestros son clarísimos: Garcilaso, San Juan, Bécquer, Machado…No obstante, también hay muchos poetas de los que me interesa su parte menos clara. Pienso, por ejemplo, en el Góngora oscuro de la Fábula de Polifemo y Galatea o las Soledades . Pienso en el Quevedo existencialista. Pienso en Neruda de Residencia en la tierra . Sería injusto si no mencionara entre mis poetas preferidos a Miguel Hernández, a García Lorca (sobre todo el del Romancero Gitano ) o al Neruda de Veinte poemas de amor y una canción desesperada . También me gusta Juan Ramón Jiménez. Y entre los poetas más actuales, destacaría a Blas de Otero, Ángel González, Salustiano Masó o Miguel D´Ors.

10. José Hierro, visitó en varias ocasiones Murcia, y afirmaba en sus conferencias que un poeta realmente lo que hacía era escribir el poema de la misma forma a lo largo de toda una vida, en base a sus obsesiones… ¿Estás de acuerdo?

Estoy de acuerdo con Hierro. Un poeta tiene, como toda persona, dos o tres obsesiones. Y estas obsesiones lo acompañan siempre, hasta la tumba. Y, además, suelen ser las mismas para casi todos los hombres: el amor, la muerte, Dios, el sentido de la existencia, la guerra, la injusticia… En mi caso, dado que soy un poeta más bien metafísico o existencialista, lo que más me interesa es encontrar respuestas a los grandes interrogantes. Tengo la desgracia (así lo confieso) de no creer en Dios ni en nada que se la parezca. Para mí, el mundo es un lugar absurdo y la vida es un accidente cósmico. Venimos de la nada y vamos a la nada. Así las cosas, mi poesía sólo puede girar en torno a estas obsesiones. Los grandes interrogantes, pues, que aparecen en toda mi producción poética son los que no tienen respuesta: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿para qué vivimos?, ¿qué hay tras la muerte?, ¿qué es la nada?

11. Comenta un poco tus últimas lecturas, tu último libro leído.  

Recomiendo la lectura poética de Katy Parra, una escritora murciana, excelente, que acaba de publicar en Hiperión y Visor, gracias a dos premios de alto nivel nacional. La irrupción de Katy Parra en el panorama de la lírica no puede haber sido más espectacular. Nacida de la nada, porque su producción anterior es apenas relevante, esta mujer autodidacta y sencilla, que ve pasar la vida en la plácida villa de Totana, ha saltado a la palestra con dos magníficos libros casi simultáneos: Coma idílico y Por si los pájaros, merecedores de los premios Miguel Hernández y Viaje del Parnaso, respectivamente. La sorpresa inicial de quien se asoma a estos poemas no tarda en convertirse en estupor, porque la fascinación que ejercen los versos directos, sencillos y hermosos de Parra genera de inmediato la complicidad del lector más exigente. Me viene a la mente "la difícil sencillez" de la que hablaba Dámaso Alonso al referirse a Bécquer y que podría aplicarse con el mismo rigor a la poesía que nos ofrece Katy Parra. Una profunda naturalidad, una insolente claridad de pensamiento y una técnica asombrosa (capacidades otorgadas a unos pocos privilegiados) se conjugan para dar como resultado una poesía destinada a perdurar en el tiempo.

12. Por dónde podemos dibujar el camino de gustos literarios de Juan Ramón Barat, hacia qué estilo/s, corriente/s, escritor/es.  

En poesía me interesa, como decía antes, la línea clara. Hay gente muy válida hoy en día, que dice cosas muy interesantes y de manera espléndida. Recomiendo a Miguel D´Ors, Luis García Montero, Vicente Gallego. De D´Ors me gusta especialmente el tono sarcástico, el humor negro, la acidez de sus ocurrencias. De Montero me interesa el compromiso moral, el discurso coloquial que establece con el lector, su rabiosa actualidad en el marco poemático. De Gallego destacaría su altísimo nivel, su profundidad de pensamiento, su lucidez lírica. En novela es más difícil destacar a alguien. Me gusta, sobre todo, la gente que es cuidadosa con el estilo, con la manera de contar. Me interesa menos el tema. Así pues, me gusta cómo escriben Muñoz Molina, Almudena Grandes, Juan Manuel de Prada o Luis Landero, por ejemplo.

13. Como docente de la Región de Murcia, que convive con una determinada realidad literaria y/o cultura, qué puedes decirnos de los escritores y poetas murcianos. ¿Quién te entusiasma más?

Hay gente buenísima en nuestra región. Muchos de los escritores que viven en Murcia o están vinculados a esta tierra suelen pasar desapercibidos para la mayoría de los lectores. En prosa destacaría a Jerónimo Tristante, Manolo Moyano, Lola López Mondéjar, Paco López Mengual, Isabel Abellán, Marta Zafrilla, Miguel Sánchez Robles, Rubén Castillo, Antonio Parra Sanz… En verso, apuesto por Eloy Sánchez Rosillo, Dionisia García, Katy Parra, Inma Pelegrín, Joaquín Piqueras, Sebastián Mondéjar y muchos más. Seguro que se me olvidan nombres muy interesantes.

14. Dime una cosa, ¿qué hay de contemporáneo en 1707 o en Jaime I el Conquistador?, o dicho de otra forma, ¿qué lectura podemos extraer de tus obras históricas (aunque, como en el caso de Jaime I, sean éstas biografías noveladas)?

El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. De mis novelas históricas podemos aprender muchas enseñanzas. Para empezar, podemos conocer algo más de nuestro pasado. Jaime I fue un rey que conquistó Mallorca, Valencia y Murcia a los musulmanes. La lectura de este libro nos ayudará a conocer quiénes fueron, por ejemplo, los cátaros; o los templarios; quién fue Inocencio III, el papa que inventó la Inquisición ; cómo se llevó a cabo la Reconquista en la península, etc. En el caso de 1707, el sueño perdido , aprenderemos qué fue la Guerra de Sucesión, que considero la primera guerra mundial; sabremos por qué gobiernan los Borbones en España, por qué perdimos Gibraltar en beneficio de los ingleses, etc. El conocimiento de nuestra historia sirve para no ignorar de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde, seguramente, podemos caminar.

15. Según los preceptos neoclásicos el deleite va o está asociado, ineludiblemente, al buen gusto y la enseñanza didáctica o moral. ¿Qué hay de cierto en esto?

Estoy completamente de acuerdo con la norma clásica: docere delectando . No sólo practico esta ley en mis novelas históricas, sino también, y sobre todo, en mi literatura para niños. El teatro, el cuento o la poesía destinada a los jóvenes deben estar escritos de manera lúdica, divertida, pero llevar alguna enseñanza. No olvidemos que los jóvenes están en proceso de maduración y, por ello, inculcar valores como la solidaridad, el amor a la naturaleza, la defensa de los débiles, la justicia, etc. deben ser argumentos imprescindibles para construir un mundo mejor. Cualquiera de mis libros infantiles y juveniles servirá de ejemplo para esto que digo.

16. Hace poco, tuve la ocasión de asistir a una conferencia tuya sobre las numerosas Historia de los Libros Quemados, una lacra que, sin duda, chorrea por la sangre de todos los imperios, los abnegados, censores, e incluso, los más insospechados. Coméntanos algo de este curiosa “Historia de la Infamia ”.

Desde el nacimiento de la escritura en Mesopotamia ( 4000 a .C.) hasta nuestros días, la actividad cultural humana se ha caracterizado por una tendencia obsesiva a la destrucción de libros. Lo que hay en realidad tras esa febril y obsesiva “biblioclastia” en cualquier civilización y época resulta mucho más siniestro que la simple ruina del objeto físico. El propósito último es la aniquilación histórica de “los otros”. La humanidad tiende a repetirse: construye y destruye para volver a construir y destruir en una espiral interminable. Los crímenes contra personas, grupos o civilizaciones enteras suelen ir acompañados de una aniquilación de tipo cultural que pretende borrar la memoria del adversario. Matar a un hombre no basta la mayoría de las veces. Es necesario hacer desaparecer su rastro, su pasado, sus vivencias. Las razones son muchas y variadas, pero siempre las mismas: el miedo, la intolerancia, la política, la religión, la moral, el odio. La actual guerra de Irak es un regreso a la barbarie primigenia. Y una demostración de que el hombre no aprende nunca de sus propios errores. Mesopotamia, la cuna de nuestra civilización, el lugar donde nació la escritura, es hoy el escenario del horror, el templo del exterminio. ¿Podría el hombre haber elegido otro horno crematorio más apropiado para incinerar su propia historia?  

17. ¿Qué buscas cuando escribes? ¿Qué crees que busca el escritor?

Los objetivos del escritor son varios. Al menos, en mi caso. A veces deseo divertirme, pasármelo bien. En ocasiones necesito contar una experiencia. A menudo, lo que me arrastra a escribir es el deseo de dejar constancia de una situación de injusticia. Podría esgrimir diversos motivos: el amor a mis hijos me hizo empezar a componer poemas y teatrillo para niños. La afición a la historia me empujó a escribir novela histórica. Me resultaba apasionante meterme en la piel de personajes de otra época, vivir una guerra, sufrir, amar como debieron de hacerlo individuos en otras circunstancias. A veces, necesito encontrarme conmigo mismo. Entonces suelo escribir poesía.

18. La libertad y la tolerancia es un signo que, inexorablemente, va unida a tu literatura si leemos obras como la obra teatral infantil “Una de indios”, por poner un ejemplo… Es cierta esta afirmación.

En efecto. Me parece que la literatura, sobre todo, infantil, debe defender los valores más nobles, tales como la libertad, la tolerancia, la justicia, la igualdad… Siempre he soñado con un mundo sin guerras, sin odios. Un mundo en el que todo el mundo pueda ser feliz. Y cada vez que escribo para gente joven me sale esa vena. Algo se les quedará a los chavales, digo yo. Echo de menos en televisión o en películas modernas, ese compromiso con los altos ideales. Cualquier serie televisiva de hoy en día es vomitiva. Los dibujos animados que ven los niños suelen ser groseros. Las películas sólo defienden estereotipos de cuerpos perfectos, gente frívola y compromiso cero con las desigualdades en el mundo. Ojalá hubiera más compromiso ético en los medios audiovisuales.

19. Después de esta navegación, siempre llega la derrota…, pero no me quiero bajarme de la nao de tu palabra sin que digas qué estás preparando.

Acabo de sacar a la luz una nueva edición de Sólo para niños , libro de poesía infantil. Sacaré pronto un libro de poesía para adultos en buena editorial. También voy a publicar una versión moderna de Anfitrión de Plauto, que he titulado Anfitrión y el otro. También preparo una antología de mi poesía infantil y juvenil, con disco, canciones, taller de poesía, ejercicios didácticos. Y estoy trabajando en una nueva novela.

 

APROXIMACIÓN A LA POESÍA DE JUAN RAMÓN BARAT

Emilia Morote

 

El poeta Juan Ramón Barat (Borbotó, Valencia, 1959), licenciado en Filología Clásica e Hispánica, alterna su labor como docente con numerosas participaciones en cuantas actividades culturales se le solicitan (conferencias, recitales…).

Un Humanista, un hombre sencillo, culto, de carácter afable, vitalista y excelente comunicador que desliza sobre su obra una honda preocupación por la vida que le lleva a convertir la lírica en género no sólo de expresión de emociones sino de reflexión en torno a los grandes interrogantes y temas universales, no sin dejarse impregnar por cuantas voces filosóficas y poéticas de diversas corrientes pueden ayudarle en la formación de un estilo propio, aun sin abandonar esa mirada atenta a lo cotidiano y simple que forma parte de la experiencia.

Autor de obra caudalosa, premiada y atenta a los tres grandes géneros, tanto para el lector adulto como para el infantil-juvenil. Barat se ha prodigado en numerosas antologías con otros autores, entre las que podrían citarse las más recientes: Quijote cabalga entre versos, Madrid, 2005; E spirelia IV . Murcia, 2006; Poetas en blanco y negro contemporáneos . Madrid, 2008; V ida de perros . Logroño, 2008; Antología del Premio Leonor de Poesía. 25 Aniversario (1981-2006) . Soria, 2008; y Nuevas voces y viejas escuelas en la poesía española (1970-2005). Granada, 2008. Asimismo, no ha dejado de colocar sus versos y artículos en revistas dentro y fuera de España, como Abalorio, Sol Negro, Papeles de Urs, Agua, Pasos, Ateneo I de Mayo, Baquiana, Presencia o Buxía, arte y pensamiento.

Centrados sólo en su obra lírica, el poeta atesora ya una larga lista de títulos en su cuenta y de premios y reconocimientos que la avalan; y descubrimos que no pocos no han llamado aún a las puertas de la imprenta. Destaquemos, entre tantos, por la extraordinaria calidad poética de sus obras: Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Torrevieja”, Alicante, 2002, y Premio al mejor libro de poesía en la Región de Murcia, 2002, por el libro Como todos ustedes; Premio Internacional de Poesía “Ateneo Jovellanos de Gijón”, Asturias, 2003, por Piedra Primaria; Premio Internacional de Poesía “Leonor” de Soria, 2003, por Breve discurso sobre la infelicidad; Premio Nacional de Poesía "Francisco Mollá" de Petrer, Alicante, 2005, con el poemario Confesiones de un saurio y el Premio Nacional de Poesía "Blas de Otero", convocado por el Ayuntamiento de Majadahonda, Madrid, 2006, por Malas compañías .

La literatura de Barat no pertenece al mundo de la evasión; su lectura nos transforma, nos hacer reflexionar y nos devuelve al mundo enseñándonos a vivir. Lejos del exhibicionismo culturalista de los novísimos, su fascinación por los clásicos grecolatinos o los autores de nuestra edad dorada (sobre todo, Quevedo, con su fina ironía y su preocupación existencial, además de Góngora, San Juan de la Cruz o Fray Luis de León), sin olvidar el magisterio poético de Bécquer, Neruda, Miguel D'Ors, Benedetti, Ángel González o Jaime Siles, entre otros, le han aportado una experiencia lectora que, junto a las más universales preocupaciones humanas, le llevan a ofrecer una muy particular reinterpretación de los grandes temas de la literatura universal ( un notario de todo lo que perdimos para siempre , Jaime Siles, El Mundo , 2005). Quizá por su labor como docente, habituado a moverse con apego por todas las tendencias, no se muestra impermeable a otras corrientes, que encauza de manera inteligente en su línea de lenguaje sencillo, cuidado y reflexivo; poesía elegíaca, aun sin dejar olvidado el tono irónico que mejor refleje esa honda preocupación que caracteriza su pensamiento.

Barat contempla la literatura no sólo como un espejo (imagen tan del gusto del poeta) donde la sociedad pueda verse y el individuo, reconocerse; sino, sobre todo, como un instrumento útil para la reflexión y hedonista por el placer estético que procura en el uso y dominio de la palabra. No escribe; esculpe con palabras la luz, el silencio, la belleza, el tiempo, la noche y hasta la muerte.

Es la suya una poética de la existencia donde confluyen el tono irónico; el elegíaco, en el lamento por la pérdida de la vida y la belleza; el de desengaño y angustia, por la vacuidad de una existencia que conduce irremediablemente a la muerte; el tono sereno y escéptico; el vitalista y esperanzado, en la alternativa o resistencia al poder devastador e intransigente del paso del tiempo, lo que le lleva a una invitación al carpe diem , e incluso al carpe noctem ; y el tono humilde y biográfico, en un yo poemático que deja constancia de una honda preocupación, de una resistencia a la asunción callada de lo absurdo del destino, y de exaltación de la vida, la belleza y las propias experiencias más gratas y cercanas como soplo de aliento esperanzador.

La coartada del lobo (2000) , que ve la luz cuidadosa y certeramente prologado por P. Felipe S. Granados, será el primer eslabón publicado de esa poética. Poemario que, de manera muy somera, atiende, en sus dos mitades, al amor y la muerte, respectivamente.

La infelicidad que se deriva, de un lado, de la personal asunción de la intrascendencia de la vida, y de otro, de la ignorancia del amor como fuerza redentora; la soledad; el sinsentido de la muerte, como interpretación final tras la lectura del libro de la vida con capítulos dedicados al amor, la pasión y la belleza; la vacuidad de la existencia, que se identifica, tras la muerte, con la nada; y la falta de lógica en el movimiento incesante de la máquina destructora del tiempo no abandonan sus versos en la primera parte, “La coartada”, y serán el pretexto para una coartada poderosa: el amor, aunque se ignore ( Desventurado aquel/ que tu esplendor ignora ), o iguale sus fuerzas con la muerte como las dos únicas certezas firmes en el mar de escepticismo y pesimismo del poeta que dan sentido a una existencia estúpida y absurda (“O la muerte”).

Entre las muestras de entrega a la amada, de renovado gesto de aliento de su amor (“La coartada”) y la expresión de la certeza de que el amor –en la línea quevedesca de poeta existencial- vencerá más allá de la muerte (aun admitiendo la ilógica del poder destructor del tiempo), el poeta invita a la amada al pleno goce de los sentidos en una bella y personal versión del carpe diem horaciano transformado en carpe noctem , o al pleno goce místico de San Juan de la Cruz , sin olvidar los matices eróticos de Catulo, o simplemente Barat en “Celebración”: déjame hacer contigo/ lo mismo que la lluvia en primavera/ con los naranjos hace .

Los tópicos clásicos ( carpe diem, beatus ille o locus amoenus ) hallan su cauce expresivo en una combinación de heptasílabos y endecasílabos, además del verso roto (como expresión formal de la fuerza destructora de la muerte, la soledad o la tristeza), de los encabalgamientos (que enfatizan términos esenciales en ”Pues” o traducen fuertes emociones en “O la muerte”), la plasticidad de los desplazamientos de versos en el pentagrama de la estructura métrica del poema con valor caligramático (“Ceniza”), y de bellas y selectas metáforas, algunas de carácter surrealista, en “Entre los dos”, “Epitalamio”, “Ceniza” o “Éxodo”.

“Del lobo”, segunda mitad, parte del elemento simbólico lobo , esta vez, con su carga de agresividad minorada. De esa manera, el lobo o el hombre (h omo homini lupus) , sin coartada (basada en la fuerza del amor), es reducido al absurdo, víctima de fuerzas oscuras, malignas como la soledad, la tristeza, el pesimismo o la falta de esperanza ( Abismo y soledad y noche triste,/ donde mueren las últimas estrellas/ del cielo sin aurora de ti mismo , en “Sin aurora”). Del lobo no queda ya coartada, no queda el amor, sinónimo de esperanza: el sentido de la vida del hombre es saber que se vive para morir, por lo que se sabe condenado a la derrota (“Extraño”). Es nuestra desdicha saber que vivimos para morir.

Ante esta seguridad de vivir derrotado por el tiempo, de estar de prestado en esta vida, el poeta lanza su queja por no encontrar quien explique el porqué de tanto sufrimiento si, finalmente, nos vemos abocados a la muerte, a la nada, y su queja por lo injusto de una vida que arrebata todo cuanto primero te ofrece (“Por qué”).

Este fuerte sentimiento de queja y derrota se traduce formalmente en la mayor frecuencia del verso roto y la ironía; ambos recursos presentes en el poema “Gramática del tiempo”, donde la sintaxis caótica de la vida no puede ser ordenada por la inútil gramática del tiempo . La existencia del hombre es la biografía de una derrota.

Como todos ustedes (2002) tiene como principal referente al ser humano que, visto desde cualquier perspectiva (1ª, 2ª ó 3ª personas), soporta la existencia como una pesada carga de dolor, tristeza, opresión, falsedad, desamparo, crueldad e injusticia. En definitiva, un ser cualquiera (yo, tú, él…), anónimo, desconocido, sujeto a la triste realidad del paso inexorable de las horas, de las imposiciones de la sociedad y del destino mortal. Si bien, un ser también alentado por el deseo de vivir, por lo que no faltan en el libro referencias al amor, el placer del silencio, del campo, de la lectura o de los más simples actos cotidianos que alcanzarían el rango de brotes de inmortalidad (“Clase teórica sobre la inmortalidad”).

La queja, la burla, la expresión de lamento o amargura, la ironía a veces son vías para caminar buscando una explicación, una respuesta, un orden, un sentido, en definitiva. El poeta siente la necesidad de cuestionarse la realidad, su existencia, y dar su propia respuesta, que no es sólo el discurso de un método, sino la expresión de una vocación, vocación por vivir.

Breve discurso sobre la infelicidad (2003) es una invitación a la reflexión en torno a las más íntimas preocupaciones del poeta (el porqué y para qué de la existencia humana), de las que se libera en el acto de la escritura, campo conceptual siempre presente en sus poemarios.

Montado sobre estos pilares básicos, su discurso deja espacio para la crítica y la insistencia en la búsqueda del silencio y la verdad, así como para el uso de símbolos ( perros , verano ) y la ironía como recursos formales de fuerza y eficacia persuasivas.

Los poemas son los argumentos del discurso cuya tesis es la convicción de la infelicidad como sentimiento inherente al ser humano desde que nace, para la que adopta el recurso de la escritura como una suerte de exorcismo que lo aleje de los demonios que lo angustian.

En “Declaración de intenciones”, composición que abre el poemario, el poeta declara su propósito de buscar la verdad que da sentido a lo absurdo de la existencia en el silencio, en el camino hacia uno mismo, haciendo una particular recreación del beatus ille de Fray Luis. Encierra una crítica al paso indiferente, falto de reflexión y meditación del hombre por la vida, que se repite en “Sesión continua” y en “Hoja de reclamaciones”, donde martillea al hombre vacío de compromiso con sus propios ideales, falto de humanidad, que no merece la gloria de vivir.

“SOS”, “Versión definitiva”, “Estimado lector” y “Fe de vida” tratan el tema de la escritura como catarsis del dolor que conlleva la existencia.

El devenir del ser hacia la nada no impide ni el vitalismo ni el escepticismo.

Poemas más discursivos, con menos atención a la metáfora. Ya desde el título, el autor predispone al lector a un libro de tono discursivo, de hondura reflexiva y de actitud, a veces, conmovedora, sobre todo si tenemos en cuenta la preocupación esencial que recorre todo el poemario, y para la que su agnosticismo no halla alivio en la certeza que, para otros, emana de la fe religiosa.

El discurso ha necesitado de un receptor, lo que permite la tensión, a la vez que se vuelve subjetivo cuando aparece el yo . Tono reflexivo, de queja, de lamento y sentencioso a veces (“Instrucciones maternas”) junto a un tono vitalista.

El ser absurdo, recreado con la imagen del perro extraviado , en un escenario nocturno es una constante en su poesía. Ese ser absurdo, de existencia vacua y sin un compromiso con sus propias convicciones, que se identifica en “Hoja de reclamaciones” (con tono sentencioso y de castigo) quizá con aquel lobo de su primer libro ( Siempre fuiste uno más de la manada ).

Entretanto, el yo poético reflexiona, y en “Misión imposible” busca la adhesión del lector y adopta entonces un tono aforístico y de arenga para subrayar sus grandes temas y preocupaciones: la imposibilidad de negociar una tregua con el tiempo y con la muerte, para lo cual ni el amor es un argumento poderoso; la certeza de lo cual sume al poeta en el desamparo, que se acentúa con el dolor que conlleva saber que la vida no se repite y que la muerte no nos devuelve a la vida. Pero vuelve al yo y siente la amenaza de su doble, un impostor (“Interrogación retórica”), y de los símbolos de destrucción (“El verano”).

Otras veces su discurso se vuelve didáctico (“Clase de astronomía”), pero para incidir en el tema del eterno retorno y, por ende, en la intrascendencia del ser, tema tratado con el amargo sabor de la derrota en “Del sentimiento trágico”.

Piedra primaria (2004) . Poemario dividido en tres partes, cada una de las cuales está compuesta por 12 composiciones en las que, formalmente, destaca la polimetría de sus versos y el enfoque desde sendas personas del verbo.

Siguiendo una estructura circular, se inicia con el acto simbólico y con reminiscencia cinematográfica de alzar la piedra en mano para, una vez convertido el hombre en dios, iniciar su andadura por la existencia; devenir matizado por el acto reflexivo del poeta, interesado y preocupado por temas universales (la muerte, el tiempo, el sentido de la vida, el amor) desde una actitud existencialista y barroca, si bien enriquecida con el toque personal de un autor preocupado por la exquisitez, el virtuosismo, el dominio preciso y elegante del lenguaje, no reñidos con la sencillez de la expresión y la profundidad del pensamiento, coherente con su más íntima preocupación personal y humana.

Se cierra esa estructura con el poema que da título a todo el poemario, “Piedra primaria”, donde el poeta, con una actitud serena, y deslizando sus versos sobre los resortes constantes de la interrogación, la enumeración, la metáfora, el símbolo, hace cómplice al lector de su agnosticismo ante los grandes interrogantes que han azuzado la conciencia del hombre.

El pretexto de las citas y dedicatorias y las ligeras variaciones de textos de otros autores; la polimetría, con la alternancia de versos predominantemente heptasílabos y endecasílabos; la diversidad en los referentes culturales que actúan como un sólido poso en el horizonte lejano del poeta (desde la imagen móvil cinematográfica de “Homo erectus”, la imagen fija de bodegón en “La manzana” o de una cámara en “Instantánea”, la topografía casi mítica de “Templo sin dioses”, hasta la música), caracterizan este poemario junto a la variada lista de referencias literarias (Quevedo, Neruda, César Simón, Buero Vallejo, Shakespeare, Miguel D'Ors, Cavafis, Benedetti, Bécquer, La Biblia , San Juan de la Cruz , los clásicos grecolatinos y Borges).

Barat parte de la base de que todo es fugaz (el tiempo, la belleza, la vida…), de modo que, ante la indefinición del futuro, al que el hombre se enfrenta sin garantía, queda la libertad para construirse a sí mismo a cada instante .

Esa piedra primaria ( sílex ) será el símbolo de la edificación de la existencia, de la estructura o entramado social como base de una evolución, de un progreso. En un poema narrativo como “Homo erectus” la acción –alzarse y levantar el brazo- es el acto que libera al hombre de su angustia, de su inseguridad. Y es el poeta el que, con el dominio que de la existencia le proporcionan sus versos, acabará convirtiendo al lector, finalmente, en cómplice de sus preocupaciones y, al mismo tiempo, de sus esperanzas.

Frente al acto primitivo básico, en el poema que cierra el poemario siguiendo una estructura circular, es ahora el poeta mismo el que convierte su voz, la palabra, en piedra primaria , y, en un acto libre, alza su voz reflexiva, serena, sin estridencias, para cuestionarse el sentido de la verdad, de la vida misma y de la muerte como redención.

Y no hay tregua para la angustia y el desasosiego que provocan la conciencia del carácter fugaz, efímero del tiempo, concepto que concreta con la imagen ciénaga infinita , acentuando y materializando en la espesura del barro esa sensación de angustia que domina la existencia del hombre y, por ende, del poeta. Quizá la única verdad sea la certeza de la muerte y de lo efímero de la vida, cuyo simbólico poder inicial queda anulado, desmitificado con la certeza de quien la identifica con un falso templo .

“La fosa” viene a ser, con un tono ligeramente desafiante, una sentencia firme, un aviso serio, sin sentimentalismo, sin titubeos, sin grietas en el corazón. Confundidas la vida y la muerte en una misma imagen, se muestra la convicción de que, mientras vivimos, nos causa dolor, desasosiego y tristeza el ser conscientes de que todo lo que nos rodea nos recuerda la muerte. Todo es una reproducción facsímil de la muerte./ Una iconografía del dolor .

Barat deja su impronta personal en metáforas que salpican de modernidad temas clásicos como la muerte, la vida como devenir, el sentido de la misma, su transcendencia.

“Walking around reverse” supone la primera aparición del término hombre alejado del primitivo homo que encabezaba el libro. La imagen del hombre que camina desamparado, extraviado en la oscuridad y en solitario, angustiado por el paso callado y agobiante del tiempo ( bajo el silencio cóncavo del tiempo ) se convierte en símbolo crítico de una civilización deshumanizada y alienante, de ahí que se niegue la existencia de la voz , de la palabra como único elemento humanizador y redentor del dolor, al tiempo que con ese destino oscuro se sugiere, quizá, la negación de Dios como guía efectivo. El poeta tendrá que tomar la palabra para redimirnos.

“Perros”, siguiendo con la temática existencial de sus versos, incide en el tema de lo absurdo de la vida. En un guiño al poema de Dámaso Alonso (“Insomnio”), aun sin preguntar a Dios, el poeta describe la vida con la desagradable imagen simbólica de unos perros absurdos y f uribundos que merodean sin rumbo por las calles, a la intemperie, en soledad y un día tras otro. Barat, al contrario que D. Alonso, no pregunta a Dios por el sentido absurdo de un vivir con dolor, desasosiego y con el miedo, la incertidumbre, la inseguridad que causa el no saber a qué asirse para explicarlo.

De nuevo, no caben ni la queja airada ni la distorsión: entre pregunta y pregunta se desliza, en contraste con la atmósfera oscura, temible e inhóspita del día a día de la existencia, un hálito de esperanza, un asidero en la belleza que se desprende de un locus amoenus de hermosas luminarias , brisa apacible y jardines en silencio . Desde la seguridad que transmite este espacio, el poeta se cuestiona, siempre sereno, el sentido de la vida y de los miedos atávicos del hombre.

“Extensión cero”, estructurado sobre el recurso de la descripción enumerativa y la imaginería de metáforas surrealistas, presenta las premisas de las que parte su escritura, los argumentos de la tesis “lo absurdo de la vida”: la atmósfera nocturna, silenciosa, pesada, angustiosa; el asalto constante y pertinaz de la duda, el escepticismo vital; la incertidumbre ante lo desconocido, lo no definido (el más allá, la trascendencia); la constatación del doloroso e inevitable paso del tiempo y la ausencia de la palabra, de la voz humana.

“Panorámica” es un poema de transfondo clásico, de raíz culturalista, que reflexiona sobre la naturaleza del ser humano ( Todos ellos parecen insectos diminutos / bajo el palio morado de los astros ) y el sentido de su existencia.

En “Historia abreviada de la humanidad”, con el recurso de la metáfora de la vida como una batalla en la partida de ajedrez, se ofrece una visión pesimista y crítica del progreso de la humanidad basado en el caos y la sinrazón, en la lucha por la supervivencia y el poder a costa de la vida de otro y de la inconsistencia de los valores que se preconizan, con dominadores y dominados, con los sufrimientos que ello comporta.

“Recóndita armonía”, sin abandonar la actitud crítica y pesimista, y recogiendo el título homónimo del aria de Tosca de Puccini, exalta la belleza como algo efímero y utópico que redime al hombre de esa indigna tarea de ser hombres . La belleza es, para el poeta, un sueño inalcanzable .

“Instantánea” aúna lo cotidiano con la profundidad del pensamiento. Recordando a Buero Vallejo en El tragaluz , una instantánea, la imagen fija de una cámara se convertirá en el hecho que desencadene el descubrimiento de una verdad incontrovertible: la intrascendencia de la vida humana, acentuada por el paso del tiempo.

“Templo sin dioses” es una visión crítica e irónica de la incapacidad del hombre para explicar el sentido de la vida, su razón de ser y existir, y que, en una actitud primitiva, reacciona temblando ante lo que no comprende.

“Apunte”, composición breve en versos heptasílabos, es una nota de esperanza en esta primera parte cargada de pesimismo. Es la expresión del modo como desea vivir: con la inocencia que lo aleje del dolor, de la angustia de no saber el sentido de la existencia ni cuándo ha de llegar la muerte, sin otra preocupación que la de vivir respirando la belleza, por ende, la poesía.

En la segunda parte el poeta se desdobla en un alter ego en un juego de espejos que hace que el poema se refleje en el lector.

En “Registro de la propiedad existencial”, sin melancolía, nerviosismo, alteración o angustia, recrea de modo original el tópico horaciano fugit irreparable tempus . El lenguaje jurídico al servicio del tópico le confiere un tono serenamente sentencioso y convincente en ese diálogo ficticio con el lector. El tiempo decomisa tus bienes, tus memorias, así como la decrepitud es el expolio final de tu vida.

“El rastro de Yorik”, en un juego de espejos, somete al lector al experimento de ser observado por su propia calavera, poniendo así a descubierto el sinsentido de su vida, mostrándolo como muerto en vida.

“Hijo mío”, de nuevo, es una recreación de un tópico clásico: carpe diem . Tomando como interlocutor ficticio a su hijo, el poeta le invita a ser feliz, a huir de la oscuridad y dejar que los sentidos disfruten de lo creado para el deleite humano: la flor, el agua, el vino y el amor. Y, como si este poema fuese una continuación del anterior, el padre advierte al hijo de que no se deje engañar por la locura (como Hamlet) que diseña su estrategia en esa oscuridad de la que hay que huir, que son las miserias de la humanidad.

Ese mismo tópico lo encontramos en “Litograma”, donde, esta vez, un viajero se detiene ante el epitafio de un hombre que, como el mismo lector, alguna vez soñó con la inmortalidad. Y el poeta lo invita a hacer un alto en el camino y darse cuenta de que la vida, cuando la miramos ( cielo , nubes , pájaros , caricia del aire ), ofrece un breve fulgor de eternidad , como si fuese un milagro .

En “Todos los destinos se llaman Ítaca”, como Ulises, el poeta conmina al lector a no abandonar su destino, a eludir los cantos de las sirenas perversas que te desvían de tu senda y te conducen a una muerte sin prodigio , y a depositar su esperanza en la luz del amor, la fuerza ciega que te hace persistir/ y eludir cada noche la locura .

El nihilismo del poeta se deja ver, de nuevo, en “Previsión de futuro”, donde se carga de razón para recordarnos nuestro fatal destino, el sentido trágico de nuestra existencia.

“Poema del desasosiego” es un intento de desengañar al lector y convencerlo de la indiferencia del mundo hacia el hombre, por tanto, de la soledad de su existencia.

En “Diagnóstico”, el poeta, mirando a los ojos del lector, diagnostica la serenidad de quien se sabe uno más en este mundo y agradece simplemente estar vivo, ver la luz como una recompensa que, quizá, no sea merecida.

“El retrovisor” se vale de un objeto cotidiano que se presta al juego de espejos tan del gusto del poeta. En él, un conductor avanza en solitario desde la tarde hasta que, llegada la noche, ésta le devuelve –a través del retrovisor- una nueva imagen, dolorosa. El hombre ve, a través del espejo, su propia dolorosa desaparición. Se trata de una recreación del tópico del paso del tiempo que todo lo devora. El caminante es ahora un conductor que, a través de un simple espejo retrovisor, observa qué deja atrás. La imagen reflejada es la constatación de que el final de la vida es el final de todo, y no queda nada tras la muerte.

El tema universal de la inexorabilidad de la muerte lo recrea ahora en “Tú”, donde el poeta recuerda al lector que su vida es puro azar y que tiene fecha de caducidad , como un producto de mercado perecedero.

La tercera parte del libro tiene como eje la primera persona, un yo que puede ser el de cualquier hombre .

“Disciplina” nos remite desde el título a esa ley que el poeta se impone en su labor creadora, y a algo más: en la línea de M. D'Ors, los dos versos finales buscan la sorpresa y obligan a una nueva lectura del poema. Desde la atalaya de su habitación, el poeta contempla la dureza de la vida, la triste y dolorosa realidad. Ante esto, su tarea es poner orden en estos datos buscando la armonía, la musicalidad, la perfección, que es la poesía. Frente al dolor y la ira del exterior, la calma y el orden en el interior.

“Exposición de los hechos” es un poema descriptivo basado en el recurso de la enumeración y en la búsqueda de la sorpresa en el último verso. El transcurrir del tiempo, la belleza de la naturaleza en todas sus formas (captada con todos los sentidos), el amor de su esposa, la ternura de sus hijos son su vida. Y su contrapunto, el acecho permanente e inevitable de la muerte.

Estos dos poemas anteriores, por sí mismos, bien podrían conformar toda una poética: su preocupación por el sentido y, a veces, el sinsentido de los actos humanos, la exposición y sometimiento de la belleza de cuanto nos rodea (aun lo más aparentemente insignificante) al progresivo e inevitable deterioro a que lo somete el lento transcurrir del tiempo, la certera redención del amor de quienes lo rodean y el desafío angustioso y constante (mirándolo a los ojos) de la muerte.

Principios, pues, de una estética clásica y existencialista, aun con atisbos de modernidad (en los finales sorpresivos), si bien ya era un rasgo de la literatura epigramática clásica, sin dejar de lado las auto-referencias al quehacer poético del yo poemático.

En “Lo demás”, la luz que se desprende de los ojos de la amada da sentido a su vida y es, al mismo tiempo, el agua que repara su sed, su ansia de encontrar explicaciones a los porqués de la vida.

Frente a esa luz que se desprende de los ojos de la amada en el poema anterior y que da sentido a su vida, sólo quedan desorden, caos, abismo, intemperie, una vida sin sentido, sometido a los rigores y dolores del paso del tiempo.

En “Locus amoenus”, descrito con elementos constantes como agua , gorriones , cielo , álamos , aire , fuente y luz , el poeta se confiesa poseído por una luz altísima que le alumbra esa belleza, la luz del creador, del hacedor de versos, con los que puede detener ese tiempo que le angustia.

“Oda patética”. Dividida su existencia en dos mitades, observa cómo lo que eran sospechas juveniles se han convertido en certidumbres axiomáticas : la vanidad que envenena al hombre, la belleza esquiva, la soledad que acentúa su angustia vital por el paso del tiempo y la muerte que lo acecha.

Y, de nuevo, la poesía como redención en “Ejercicios de supervivencia”, donde trata de convencerse de que el acto de escribir es una acto de fe y su manera de sobrevivir a las pesadillas (que almacena en su alma), a las preocupaciones e interrogantes que le llevan a cuestionarse hasta su propia identidad como poeta.

Confesiones de un saurio (2004), dividido en cuatro secciones (Hoja de servicios, Colección particular, Se admiten sugerencias y Latitud cero), nos orienta la lectura con sendas citas de Luis Cernuda, Octavio Paz, Juan Gelman y Antonio Machado como pretexto. Aun así, no deja de mostrar sus preocupaciones personales constantes en su obra, además de pinceladas de su trayectoria vital y poética. Y sin olvidar la labor poética como redentora.

Desde sus inicios, se presenta el poeta con su hoja de servicios , unos poemas que documentan la trayectoria vital y profesional, marcada por su preocupación existencial por la machacona presencia o recuerdo de una muerte segura como destino final, e t in Arcadia ego , afirma en uno de sus títulos.

El recuerdo de los momentos felices borrados por el paso del tiempo es recogido en varios poemas: “La cocina”, “El río” y “La morera”, por ejemplo.

En “La cocina”, el mundo edénico de la infancia es arrastrado por la corriente del agua funeral del tiempo , que todo lo arrastra. Ahora, las únicas verdades del hombre son la soledad y el silencio, que acompañan al poeta para, en sus versos, rescatar del olvido aquel pasado feliz.

En “La morera”, el poeta, desdoblado en mendigo (símbolo de muerte en la literatura contemporánea de Cernuda o J. R. Jiménez), refleja su obsesión por la muerte, aquí más estética que corpórea. Los recuerdos felices de la niñez, simbolizados en la morera (con un valor iniciático: inicio de la vida y descubrimiento de la felicidad y el placer sensual), se han convertido en un osario de sombras .

Frente al pasado -la infancia-, la vuelta a la realidad procura dolor. En “Sonambulismo crónico”, cuando en sus sueños deja paso a la realidad, aparecen la tristeza y la lucha por lograr el sueño apacible.

Frente a la noche y las sombras, que nos llevan al luto y la tristeza, la luz y el color (con predominio del azul) forman parte del microcosmos de la infancia, de su pasado concreto.

La vida es analizada y reflexionada: es una contienda hombre-tiempo en “Pugilato”; se desea alejada de imposiciones o dogmas de ningún tipo, con pleno goce de la libertad hasta para adentrarse en el peligro en “Música pastoral”; tiene fuerza destructiva en “La vida”, donde se identifica con la imagen de una mala perra que mastica los huesos del alma del poeta; es objeto de ironía en “Bodegón”, donde la esperanza de inmortalidad depositada en la pintura de un lienzo se ve abatida por la carcoma que devora tanto el lienzo como la mano del pintor; es presa de la muerte que, como una amante ciega , está en cualquier parte esperando (“La muerte”) o es una sucesión de bienvenidas y despedidas en “Escena familiar”.

El origen y el destino del hombre inquietan al poeta. Y en medio, la vida como un oscuro sendero de sombras. El poeta toma el relevo al saurio, antepasado milenario en los orígenes de la vida, desde el momento en que se despertó en aquél su instinto depredador, devastador, nada civilizado. De aquel atroz reptil sólo quedará, finalmente, el rostro inexpresivo de la nada (“Confesiones de un saurio”).

“Latitud cero” representa el punto intermedio a partir del cual se regresa al punto de partida. Esa vuelta le permite reconocer la fuerza del olvido, para así aceptar que lo importante es el conocimiento, el encuentro con uno mismo.

Pero también tiene cabida el contrario, cuya existencia se hará necesaria para realzar la belleza de algo (“Antónimos complementarios”).

Lo sencillo y simple se eleva a categoría. En una versión original del carpe diem , con un locus amoenus cotidiano, “Ciencias naturales” es una invitación al goce de lo sencillo que nos rodea: No hay épica en la muerte. / Y la vida es tan solo/ este frágil y efímero fluir .

Malas compañías (2006), estructurado en cinco secciones (Amarga miel del sueño, Malas compañías, La hermosa lumbre, Liquidación de existencias y Rosas amarillas), es una toma de contacto con la realidad inmediata, que despierta en el poeta su sentido crítico, irónico y sarcástico, a veces, recurriendo intencionadamente a un léxico poco habitual en la poesía, más propio del área de la economía o el comercio; y, al mismo tiempo, un bellísimo y emotivo ejercicio lírico que, unas veces, retoma y recrea con ingenio y delicadeza elementos simbólicos de la tradición poética -el mar, el río, la rosa-; otras, incorpora objetos cotidianos que eleva a la categoría de símbolos, como las gafas, los higos o el árbol, y, en otras ocasiones, juega con expresiones lexicalizadas y comunes a las que asocia una reflexión profunda, como agua sin gas , en son de paz , dirección asistida o recurso de desamparo .

Se atreve el poeta a examinar y valorar su propia labor creadora en un ejercicio de autocrítica y no sin ironía, que le llevará, en “Post scriptum”, a la defensa de que no hay nada original en poesía, pues ya todo ha sido dicho ya antes y mejor. Por otra parte, “Axioma” establece un principio tanto vital como estético: la sencillez y la claridad para la expresión de los sentimientos, los recuerdos y los sueños que pueblan nuestro interior, y que atesoran la vida. Pero la autocrítica más severa se plantea en “Moción de censura”, donde se autocalifica como un vil impostor , y en “ Parva para un infante difunto”, donde sus versos resultan inútiles, pues ya no remedian la muerte de un niño sometido a la enseñanza que atiende al sentido común de lo reglado y establecido como únicamente valioso.

La muerte, el tiempo, el olvido, la sociedad que basa su desarrollo en la usura o en la agresión a otras vidas, e incluso uno mismo quizá sean esas malas compañías que lacran la existencia.

La amarga lucha del hombre con el tiempo y la muerte (convertida en un acompañante insolente, de malos hábitos –escupe- en “Malas compañías”) encuentra asideros en los sueños y utopías (“Amarga miel del sueño”, “Que está bien escondida”); en el recuerdo de aquello que se hace perdurable (el olor de la madre en “Exclusiva”); en la esperanza de permanencia y lucha frente a lo perecedero de la vida simbolizada en un simple objeto cotidiano (“Las gafas”); en la invitación a vivir ahorrándonos los suplicios innecesarios que ya el cotidiano vivir nos proporciona como individuos de una sociedad (“Deja de darle vueltas”); en la autocrítica de quien reconoce la estupidez de vivir la vida a medias, con miedos (“Agua sin gas”); en el deseo de vivir y disfrutar de la belleza y el amor de los seres queridos (“En son de paz”); o en la exaltación de la propia capacidad vital del hombre (“La hermosa lumbre”, “La niebla”, “Carne”). Y, sobre todo, en la celebración de la vida y la belleza, simbolizadas con la rosa y la luz ( Toma la rosa./ Estrújala sin miedo/ contra la noche./ Y no cierres los ojos / cuando su luz estalle .)

La poesía de Barat no puede transitar por el mundo sin credenciales clásicas, barrocas y existencialistas. Lo cual no es un impedimento para, en ocasiones, abrir la mano al humanismo renacentista o a una poetización de lo cotidiano y del quehacer poético tan del gusto de corrientes actuales. Existencialista y barroco, en los temas; renacentista, en el equilibrio emocional; contemporáneo en el lenguaje, el juego intertextual y el efecto sorpresivo de los últimos versos, Barat ofrece, en su conjunto, una poética de la existencia donde aúna la experiencia lectora, las preocupaciones humanas y el dominio del lenguaje que, más allá de los símbolos y de una mera actividad verbal, convierte en un espectáculo visual, emotivo y vitalista desde lo simple y cotidiano hasta las sombras y elementos redentores como la palabra, la poesía, el amor y la belleza.

LA TAPIA

Contra la blanca tapia de la casa

aquella tarde el sol

lamía con su luz las buganvillas.

En la radio sonaba

una música dulce de verano

y flotaba en el aire

el olor de la albahaca . […]

(Confesiones de un saurio)

 

 

A PROPÓSITO DE LA BRÚJULA CIEGA DE J.R. BARAT

Rubén Castillo

(Profesor de Literatura española y Crítico literario)

 

Juan Ramón Barat es un escritor que no sabe estarse quieto. Igual se afana con una novela histórica que compone versos infantiles; lo mismo revisita a algún clásico para adaptarlo a un lenguaje más actual (lo ha hecho con el latino Plauto recientemente) que se decide a escribir un ensayo; se aplica con idéntico fervor a la lectura y a la música. Su creatividad es variada y se encuentra siempre en proceso de ebullición. Hace pocos meses (marzo de 2010) le han publicado en la editorial valenciana Pre-Textos su último libro de poemas, que lleva por título La brújula ciega y que está integrado por cuatro secciones (Verdura de las eras, La edad ligera, Un no rompido sueño y La música callada), cada una de las cuales está formada a su vez por una decena de composiciones.

Y el libro es hermoso, muy hermoso. Podría decirlo con frases mucho más rimbombantes, pero quizá pecaría de fárrago, porque la esencia es la que estoy diciendo: que Juan Ramón Barat ha escrito un libro de una gran belleza delicada, donde el lenguaje construye su propia melodía y va logrando que el ánimo del lector se incorpore a su ritmo tenue, delicioso, ejemplar. Quizá se trate del gran prodigio: que los buenos autores consiguen trasladarnos un tempo especial, una cadencia invisible que organiza las líneas y nos deja renglones de música en el corazón y en el alma. Pero es que en los poemas del valenciano Juan Ramón Barat ese don se percibe no solamente en el conjunto, sino también en cada texto aislado. Así, por poner un ejemplo único, en la página 14 podemos leer el poema El fósil , en el que se nos dice que quedó «atrapado en el tiempo sosegado del ámbar» y que al comunicarse con nosotros mediante su «corazón de piedra transparente» se transforma en un «silencioso juglar» que protagoniza una «épica triste». Todos los vocablos (lo advertirá el lector) se ajustan a una exactitud lírica tan elegante como sobria.

Pero es que si avanzamos por las demás composiciones encontramos los mismos rasgos de belleza y de plenitud poética. En 1928 la contemplación de una antigua fotografía de su padre le hace meditar sobre la congelación artificial del tiempo y sobre las miradas detenidas que tal operación produce; en La cripta nos devuelve a la secular reflexión sobre la inmisericordia del tiempo, que devasta sin crueldad pero con eficacia, erosionando identidades y reduciendo a ceniza todos los prestigios, los fulgores y las vidas; en Fosa común se adentra en la lánguida lucidez de quien, poeta y sabio, es consciente de la feble inutilidad de todos los sueños humanos, condenados por decreto a la disolución y el olvido; en Diciembre se alude a la soledad cíclica (o la sensación de soledad cíclica) que se abate sobre el espíritu cuando el invierno acaece, con su reino de brumas; en Sombra de la tarde bebe de Platón para hablarnos de alguien que, mientras contempla su sombra en la acera, especula sobre una vertiginosa secuencia en flash-back, que lo vuelve sombra de sombra; y en La brújula ciega (por no agotar los comentarios) sugiere que a lo largo de la vida vamos perdiendo referencias y puntos de anclaje, y que los instrumentos con los que antaño nos guiábamos reducen su eficacia o pierden toda utilidad conforme los años se aceleran, hasta dejarnos huérfanos, desorientados o perdidos.

No constituye para mí ninguna sorpresa que los poemas de Juan Ramón Barat sean estupendos, porque he leído muchos de sus libros y jamás me ha deparado decepciones. Así que los cuarenta textos de esta nueva entrega me sirven fundamentalmente para aumentar mi admiración por él. Si los amables lectores de esta reseña no conocen mucho del quehacer poético de Barat tienen en La brújula ciega una maravillosa manera de acercarse a una voz que, probablemente, les cautivará. Decía Julián Marías, en su libro Literatura y generaciones , que «hasta los veinte años todo el mundo hace versos; después, los poetas y los indiscretos». En la solapa del libro de Pre-Textos se nos explica que Juan Ramón Barat acaba de saltar el medio siglo; y no creo que se le pueda tildar precisamente de indiscreto. Así que la conclusión está clara: poeta. Y de los buenos.

 

REFLEXIONES SOBRE LA BRÚJULA CIEGA en la Cátedra de García Lorca

Miguel Ángel García

(Universidad de Granada)

 

Barat se nos presenta como un navegante sin aguja fija, con brújula ciega, por las difíciles aguas de la vida. Desde el comienzo de su libro se coloca bajo la advocación de los clásicos, sus maestros. No por casualidad los títulos de las cuatro secciones en que divide su libro remiten a un clásico: “Verdura de las eras” a Jorge Manrique, “La edad ligera” a Garcilaso, “Un no rompido sueño” a Fray Luis de León, “La música callada” a San Juan de la Cruz. Las dos primeras sobre todo están atravesadas por un vector de intensa reflexión temporal. Basta devolver esas imágenes al contexto poético del que han sido extraídas, la verdura de las eras que se agosta de inmediato a las Coplas de Manrique, la edad ligera que todo lo cambia al célebre soneto garcilasiano sobre el carpe diem , para que reparemos en que nos encontramos, de nuevo, ante el tópico de la huida irreparable del tiempo. Lo que importa no es el material de la tradición literaria, sin embargo, sino el tratamiento propio que uno es capaz de darle. Barat mira la fotografía de su padre, cuando éste aún era un niño, para comprobar que a su espalda conspiraba inexorablemente la lepra del olvido. O, como Unamuno, visita un cementerio abandonado donde asoma, por entre las lápidas rotas, algún hueso astillado por el tiempo. A la vez se reconoce atrapado en el tiempo, como el insecto fosilizado y ya hecho mineral en el que fija su atención. También la lengua amarilla del tiempo lame los pétalos del crisantemo de otro de sus poemas, una flor, efímera como todas, que sin embargo exhala hacia la sombra definitiva, la de la muerte, un último estertor de belleza. Tras contemplar unas brasas, se sabe que ya todo está escrito al mirar la ceniza. O con el final del verano y su bullicio se constata que, de todo lo que fue, nada perdura, como si nunca hubiera sucedido. Por no hablar de la cripta en la que yacen los huesos del guerrero que combatió, sometió y conquistó, y cuyo nombre ya no dice nada a quien, indiferente, lo lee: “El tiempo los relame / con su viscosa lengua de gusano”.

La destrucción que apareja el paso del tiempo sólo puede conjurarse con la memoria, pero el personaje poético que Barat dibuja en sus poemas ni siquiera cuenta con este consuelo: “Paraíso perdido / la pretérita nada del recuerdo”. El tiempo escribe su fatal veredicto, con tiza roja, en la pizarra de la muerte. El nombre del personaje al que nos referimos está en la lista de los que esperan la ejecución y se pregunta a qué fosa común irán sus sueños. No somos, se nos dice sentenciosamente, sino “pábulo triste que devora el tiempo / más allá de otro tiempo sin nosotros”. Beber un transparente vaso de agua lleva al yo poético a paladear en su boca el aroma de nuestra existencia, el sabor de la nada. Lo más cotidiano, pues, se convierte en puerta de entrada hacia la lucidez o la reflexión trascendental. Así las horas que consume, sin darse a penas cuenta, la voz que nos habla, y que va echando en un cubo de sombras, son tiempo malgastado que no podrá reciclarse nunca. Quizás sea el poema “Polvo eres” el que, con su final lapidario, resume de una vez esta metafísica poética, este desasosiego existencial: “Un puñado de sombra / en el yermo jardín de la intemperie”. Porque la vida, se nos dice en el siguiente poema, siempre exige que se le pague con el óbolo oscuro de la muerte: “Estipendio fatal. / Manrique nos lo dijo de otra forma / y a su modo la historia nos lo muestra. / Podremos alterar el curso de los ríos. / Mas su destino nunca”. No extraña entonces la divagación barroca, como él mismo la llama, a la que llega Barat. En ella se pregunta de qué insólito fango, de qué greda afligida y desahuciada están hechos los hombres que sueñan. En la carne propia se ha sentido la densa humedad que hace saltar la cal en la pared de la existencia. No por ello deja de aparecer en el “frío vernáculo del alma” una brasa de piedad que lleva a contemplar la sencilla hermosura de la cosas, una intensa compasión provocada por la conciencia de “ser para la muerte”.

Me parece que es esta imagen de raíz heideggerina, la del ser para la muerte, la del ser y el tiempo, junto a la intemperie existencial a la que nos hemos visto arrojados, la que introduce el temblor en el mundo poético que Barat despliega, con ayuda de los clásicos, en este libro. Y sin embargo esta lucidez negativa está corregida por un vitalismo al que Barat no renuncia, y que yo descubro en su fascinación por la utopía, por la que nos dice que hay que seguir luchando, aunque el mundo sea un implacable cazador de sueños, y a la vez en su devoción por la música y la poesía. Los poemas de la última sección, “La música callada”, la definen como una gramática en el tiempo que formula la armonía del ser. La música, que también es tiempo, nos devuelve la armonía del universo. Al igual que Fray Luis o Darío, Barat nos habla de la “música del mundo”. No es que haya dejado de preocuparle, como se nos dice en el poema “De la contemplación”, la clara metafísica que supura en su fugacidad el frágil transcurrir de todo lo que existe. Pero la música, como la poesía, nos defiende del paso del tiempo, de la intemperie y del ser para la muerte. De aquí la jaculatoria, que en última instancia es una plegaria por la palabra, con la que se cierra La brújula ciega .

 

PRESENTACIÓN DE LA BRÚJULA CIEGA DE JR.BARAT

Aula de CajaMurcia de Lorca (14 de noviembre de 2010)

José Quiñonero

(Catedrático de Literatura)

 

Amigos, es para mí motivo de contento, pero también de preocupación, y casi de sufrimiento, el oficiar en esta celebración, por dos razones:

- En primer lugar, mi absoluta falta de experiencia en estas lides, a pesar de mi edad ya provecta, así como mi vuelta reciente a la vida silvestre, alejado de las armas y las letras, si es que alguna vez estuve en ellas, lo que me asemeja a aquel al que un día una tal Violante le mandó hacer un soneto y él, acongojado, confesaba que en su vida se había visto en tal aprieto. Y es que, parafraseando a Manuel Machado,

Un discurso me manda hacer Barat

y en mi vida me vi en tal apuro;

de quedar malamente estoy seguro

porque de hacerlo no seré capaz.

- Y la segunda de mis querellas: Juan Ramón Barat es un poeta inalcanzable, cuya excelencia yo, más dado a la prosa que al verso, confieso que no sabría cantar, como el sublime Virgilio cantó, oh Musa, la cólera de Aquiles , porque tengo de poeta la gracia que no quiso darme el cielo. Lo que puedo decir es que he leído todos sus libros -lo que no es poco-, desde La coartada del lobo a esta Brújula ciega , sin olvidar los de poesía juvenil (de Poesía para gorriones a Palabra de juglar ), y todos me han gustado. Porque pienso, quizá como ustedes, que en este poeta se produce un fenómeno mágico que sólo les ocurre a los grandes de la poesía: saber decir lo que quieren decir y que el lector entienda, y sienta, lo que dicen. Casi nada. Se trata de una alquimia maravillosa que un tal Dámaso Alonso, éste sí que entendía de poesía, llamó “ala del prodigio”, refiriéndose al divino San Juan de la Cruz , porque supo transmitir su experiencia sublime disfrazada de aventura de subidísimo amor humano, para que todos la viviéramos. Otros, como Manrique, Lope de Vega, Bécquer, Machado o Miguel Hernández, han recorrido el camino contrario, para convertir la anécdota cotidiana o las inquietudes y deseos personales, en principio nada poéticos, en expresión de valores y sentimientos universales. Y entre estos clásicos, a los que lee, sabe de memoria y ama, se encuentra la gracia poética de Barat. Yo sobre esto no puedo decir nada más.

Pero vamos al grano, es decir, al libro del que tratamos. Yo les digo que “a veces compro libros y no los leo; sólo los acaricio”. Sobre todo si son gordos, como los de ahora. Esta confesión, no sé si mía o de Roberto Bolaño, que eso poco importa, demuestra que la relación con el libro no consiste sólo en adquirirlo y leerlo, sino que es un delicado proceso de cortejo y conquista que ha de empezar con un festival de los sentidos, para acabar en la posesión plena.

Cojan ustedes los libros y mírenlos, manoséenlos, tiéntenlos, bésenlos, o pónganselos gozosamente sobre la cabeza, como supuso don Quijote que había hecho Dulcinea con su carta de amores, o como realmente hizo García Márquez con la primera edición de su Cien años de soledad ; o, simplemente, tírenlos al aire para contemplar con arrobo como se alejan moviendo sus alas hasta el infinito. Y pueden ustedes empezar por éste.

A simple vista podrán ver su tamaño, volumen y peso, grosso modo , pero ya en su casa, con un metro, regla o pie de rey, podrán comprobar que mide 19 x 13 x 0,5 cms. exactamente, y puesto en una balanza de precisión, les dará un peso exacto de 117 gramos ; lo que demuestra evidentemente que es un libro pequeño, de bolsillo. Pero que esto no les desaliente, porque ya saben que la mejor esencia se vende en los frascos pequeños, lo mismo que la gracia y la sal de la vida se guarda en las mujeres chicas, según un tal Juan Ruiz, que más que yo sabía de esto.

Tengan en cuenta también el color: si ustedes son expertos en su simbología en las portadas de los libros, se acordarán de los deseos y sobresaltos que les producían los libros verdes, quizá más por el contenido que por las tapas; alguien recordará algún famoso libro rojo (de Mao, del cole…); o tendrá noticia de los llamados libros blancos con que organismos e instituciones difunden sus proyectos, que al final quedarán en nada, en blanco; algún raro conocerá el Manifiesto amarillo de Dalí y los defensores del antiarte; y muchos de ustedes seguro que leen novela negra, así llamada por las portadas de este color con que se publicaba en la editorial Gallimard. Pues si lo miran bien, verán que este libro es de color morado penitencial; pero no se asusten porque no trata de la Cuaresma o las procesiones; piensen más bien en el retrato de las angustias y penitencias “de esta vida trabajada que tenemos”.

Si lo tientan y lo acarician, apreciarán en la portada un casi imperceptible multirrayado horizontal, que produce una sensación placentera, como si fuera el libro el que nos devuelve la caricia a nosotros; mientras que el papel liso y ligeramente tostado del interior nos desliza voluptuosamente por el suave itinerario de sus hojas.

El aroma de los libros, se lo confieso, nos trae mil sorpresas: unas embriagadoras, con olores de rosas, azahar, salvia, clavellinas, almizcle o benjuí, por ejemplo; y otras no tanto, como los que huelen a alumbre, a marrubios, a salitre, a lejía o a cuerno quemado; mientras que los hay con un olor que alimenta a solomillo, rodaballo, e incluso a huevos fritos; olores reales o imaginarios que, sin duda, habitan el laboratorio o la cocina del buen lector. Si se acercan a éste, no serán pocas las fragancias que les alegrarán la mente y al corazón.

Y del gusto de la lectura qué les voy a decir, desde aquel viejo hidalgo que con tanta afición y gusto se pasaba en ella los días de claro en claro y las noches de turbio en turbio, hasta aquel otro que en la selva amazónica saboreaba novelas de amor. Y no digo nada de los devoradores de libros, como el joven Werther, o dem los locos comedores de escritos, como el impulsivo Leriano que murió en su cárcel de amor tras beber en una copa las cartas de su amada Laureola. Gusten ustedes también de este libro; devórenlo si gustan; pero vayan por sus pasos contados; no se arrebaten ni se atraganten.

•  Si les parece, comiencen por el título . Si ustedes quieren disfrutar sin esfuerzo, repasen los títulos de todos los libros de Juan Ramón o el índice de poemas de alguno de ellos, y verán que son en sí mismos un originalísimo ejercicio de estilo plagado de sugerencias literarias, gramaticales, filosóficas y sociológicas, con un inacabable repertorio de tonos que va desde el desenfado humorístico al más desolado pesimismo existencial.

El título de éste cumple con el requisito de la brevedad con sus tres palabras, el de la rotundidad , con la presentación escueta del tema ( La brújula ciega ), y el del poder de sugestión , con su esquema paradójico, basado en la contradicción radical de sus dos términos:

•  Por un lado, la brújula marca el rumbo adecuado, da seguridad al que la maneja, es la certidumbre, la salvación, la vida.

•  Por otro, el calificativo “ciega” inutiliza todo su valor, para convertirla en un factor de inseguridad, de pérdida del rumbo.

Tema paradógico del título que condensa lo dicho en el poema de la página 22, que se titula -miren por donde - La brújula ciega .

•  Si abro mi libro, veo, ¡oh sorpresa!, que la primera página está manuscrita del propio autor ( A Rosa Soriano y Pepe Quiñonero …, etc., etc.). No se sorprendan, que este milagro a veces sucede. Y a ustedes también les ocurrirá, si tienen a mano su libro.

•  Veamos las dos páginas siguientes: en la primera, una cita del poeta latino Virgilio , y en la segunda, la dedicatoria : A mis maestros, los clásicos . Esto si que son dos datos importantes, que responden a toda una trayectoria de inspiración en la tradición literaria, desde la antigüedad clásica a lo mejor de la literatura española, presente en todos sus libros, en forma de citas o de recreación y manipulación de títulos y temas de los clásicos.

Pero es en éste libro donde culmina la devoción por ellos: condensada en la mencionada cita de Virgilio y en la dedicatoria, se extiende como un lazo que abraza armoniosamente las cuatro partes del libro, tituladas, cada una, con una cita de poetas españoles inmortales.

El título, La brújula ciega , la cita de Virgilio y los títulos de las cuatro partes insisten en la batalla inexorable y mortal entre la luz y las sombras, entre el deseo efímero de vivir y la vivencia insoslayable del desasosiego y la muerte.

La tarde, el anochecer, las sombras, la oscuridad, la noche, son los símbolos existenciales con los que el poeta representa la incertidumbre, la melancolía o la angustia del momento en que vive. Por eso toma como lema el verso de Virgilio en el que la oscuridad es el espacio vital que nos acosa y nos domina: La noche negra nos rodea con su envolvente sombra .

Las dos primeras partes retratan la zozobra en el vacío y la nada, en un mundo inseguro en el que lo único cierto es el discurrir inevitable del tiempo, que nos arrebata la ilusión y la vida:

Igual que un navegante ciego, cruzo

bajo la inmensa noche

sin estrellas, sin brújula,

las aguas de la vida (22).

Fragilidad e inconsistencia de la vida, condensada en las dos frases que les dan título:

- La primera – Verduras de las eras (9)- se apropia de la imagen con que Manrique retrató cómo el poder y la riqueza, así como el vivir ostentoso y placentero de las cortes del siglo XV, fueron arrebatados por la muerte como los tiernos brotes que germinan en las eras con las lluvias de agosto, se marchitan de súbito, abrasados por el calor del estío.

- Y la segunda – La edad ligera (25)- toma como título parte de la sentencia con que Garcilaso advierte a una joven hermosa -Ya saben: En tanto que de rosa y azucena / se muestra la color en vuestro gesto. - que viva intensamente – Coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto - porque su juventud, su belleza, Todo lo mudará la edad ligera .

En estos dos primeros capítulos la vivencia actual de un mundo de oscuridad y de sombras, extraviado en las aguas de la vida , contrastan con la luz y la transparencia, como símbolos del optimismo vital, que vive sólo en la memoria del tiempo ido, en el recuerdo de objetos como el fósil (14), el ánfora (15), la madera vieja de la mesa camilla (17), o de personajes como el guerrero (20), existencias ya remotas que nos dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor .

Así surgen los paraísos perdidos (véase el poema Paraíso perdido , pág. 23) que son los paraísos de la memoria

En que humea el silencio

de lejanas hogueras apagadas.

Aunque convertidas ya en fingida realidad , como

toda invocación a lo que ya no somos.

Paraíso perdido

la pretérita nada del recuerdo (23).

Entre estos paraísos de la memoria está la infancia , con sus paisajes de alegría y de certeza, en que la brújula era

la aguja de bitácora que usé

para determinar

los puntos cardinales

del milagro del mundo.

Paradisiaco y pleno de vida, pero huidizo y pasajero, es también el verano :

Fue el verano un bullicio

de sombrillas, pelotas

y cuerpos bronceados por el sol.

Pero ahora

En el cielo, las nubes

presagian un otoño

de lluvias inminentes.

y “hace frío”,

y

las olas han borrado

todas las huellas de veraneantes (18).

Y también es paraíso perdido el día o el instante luminoso cuya ausencia se añora cuando se diluye en los primeros visos del atardecer, del crepúsculo, de la llegada de la noche:

La tarde se disuelve.

Fluye la claridad

por los desfiladeros del crepúsculo

y en el cielo zozobra,

codiciosa de luz,

nuestra postrer mirada (27)

Una vivencia luminosa que se desgarra dolorosamente, no ya de la realidad, sino también de la memoria, para perderse del todo en el olvido:

Qué verbo elegiré que fije en la memoria

la luz de aquel instante…

Qué palabra diré

que rescate del templo en ruinas del olvido

la luz de aquel instante en el que fui

feliz protagonista de una fábula.

Porque en estas dos primeras partes dominan los tonos pesimistas, teñidos de oscuridad y de sombras: la noche le parece al poeta bellísima en su inmisericordia (13) y el crisantemo es

Mínima flor de sombra

que hacia la sombra exhalas

el último estertor de tu belleza (16).

En San Juan de los Terreros, mientras la tarde se disuelve , surge la pregunta inquietante:

¿Qué mordaza de sombra

es la noche, y porqué, para la luz? (27)

Por eso el tiempo de la vida lo desechamos sin tener conciencia de su paso:

En un cubo de sombras voy echando

las horas que consumo

sin darme apenas cuenta (34).

Y partiendo del aforismo cristiano Polvo eres …, se llega al visión extrema de la soledad, de la inanidad de la vida, cuando la sombra ya no es una atmósfera, un peligro presentido, una realidad cercana e inquietante, sino que el propio poeta se volatiliza y se ve a sismo como

Un puñado de sombra

en el yermo jardín de la intemperie (35)

mientras que de todo lo que fue nada queda , y él mismo se queda

a solas con la noche

y su eterno catálogo de sombras. (47)

 

La TERCERA PARTE , cuyo título – Un no rompido sueño - se inspira en un verso de fray Luis en el que encarece su deseo de vida apacible,

Un no rompido sueño,

un día puro, alegre, libre, quiero.

se dedica a la melancolía – Han llegado diciembre y la tristeza (41)-, a la piedad y la compasión elegiaca que le produce la contemplación de su propia existencia, en armonía con el inevitable devenir de las cosas del mundo, con su vivir y su morir incesante. El poeta se siente como un elemento más de la infinitud en la que está sumido, representada por el mar, el cielo o la noche en que las cosas viven y mueren con

la sensación oscura

de que todo en la vida se repite

indefinidamente (41).

Y también en un mundo de sueños:

Los sueños que no existen.

Los que pueblan

la noche como escarabajos azulados (39).

Y entretiene su vida contemplando el infinito (40) o la caída de la noche en su jardín (41) o “la sencilla hermosura de las cosas”, como

la tregua que me otorga,

en el fragor del mundo,

la vasta plenitud de la belleza (43).

U observa la sombra de su otro yo que lo contempla desde fuera (45) o el paso de los pájaros / indiferentes a las contrariedades de este mundo (47) o la pasajera beldad incomprensible de una flor disecada (48).

Y finalmente siente la muerte como una incursión apacible en la inmensidad quieta y luminosa del mar al amanecer:

Me vislumbré a mí mismo

en la quietud acuática,

donde la luz licúa

la oscuridad. (50)

O la ve en la contemplación del firmamento como Lux perpetua , “plagado de infinitas luminarias”, mientras “un sudario de luz me cubre el rostro” (52).

 

El título de la CUARTA PARTE La música callada - tomado de los versos de San Juan de la Cruz en que se describe la perfección de Dios a través la belleza y la armonía de lo creado, marca el tono optimista del final del libro, en el que se produce la resurrección y la vuelta a la vida, libre de sombras y oscuridades. Dispuesto a vivir, el poeta se entrega al gozo del instante, de la luz, de la música callada de la belleza de las cosas, al “fulgor lascivo de la vida” (62) con una fruición místico-panteísta que le lleva a fundirse con ellas, a entregarse a su belleza, e incluso a trascender su propia finitud en busca de un paraíso, de un locus amoenus inacabable y eterno más allá de la frágil contingencia de este mundo, como el pastor garcilasiano buscaba en la tercera rueda del paraíso de Venus “otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos” donde vivir eternamente feliz.

¿Cuáles son esos momentos de éxtasis? Por ejemplo, un instante de la tarde que permite gozar de

La hermosura del mundo

posándose con suave lentitud

sobre las cosas todas de la vida (55)

O “el gozo imprevisto” que produce el paso de los días del verano (57).

O la armonía de una tarde de junio en que la música produce “un trémulo compás de beatitud” mientras “olea en el pecho la paz” (58)

O el paseo por la ciudad nocturna con el rumor del agua de la fuente que le hace sentir “la música del mundo” (59).

O

La sencilla alegría de ser aire

en la inmóvil y eterna transparencia

que le produce el vuelo de un pájaro, la lavandera.

O el goce de “un hermoso momento junto al río”

Así se llega a una visión trascendente de este mundo de luz y de belleza como un paraíso situado en el más allá, en el principio y el fin de las cosas, fuente de la que brota la vida. Detrás de la muralla del crepúsculo

Hay una patria antigua

de la que fui expulsado

y aguarda mi regreso.

Una fuente en la umbría

para la sed sin sombra de mi espíritu (56)

Y de la líquida voz de una fuente brota

la palabra de un dios desconocido.

El oráculo arcano de la vida.

La música del mundo (59)

Porque más allá de la contingencia de nuestro cuerpo de ceniza, humo y sombra,

Hay un punto final que constituye

la misteriosa encrucijada del sueño y la materia.

El hontanar secreto de la luz (63)

Y todo lo que contemplamos guarda “la fórmula secreta de lo imperecedero”:

¡Qué clara metafísica supura

en su fugacidad

el frágil transcurrir de todo lo que existe! (64)

 

Con estas palabras pobres, y quizá desatinadas, he intentado acercarles y abrirles este libro.

Ahora cabe leerlo, y eso es cosa de ustedes.

Acomódense bien y dispónganse a disfrutar con él.

Porque aquí hay poesía: quien lo probó, lo sabe.

 

 

PRESENTACIÓN de La brújula ciega de JR Barat

(Librería Primado, Valencia, 23.11.2010)

Manuel Ramírez

(Editor)

 

 

Esta “Brújula ciega” de Juan Ramón Barat reúne lo que denominaría un conjunto de poemas de intemperie, que pivotan en torno a un eje, una fotografía, la fotografía que se describe en el primero de los poemas del libro. Esa visión del padre niño –con quien el poeta acaba por identificarse, que aparece en una fotografía antigua, y el diálogo con él, despliega o sirve de pretexto para desarrollar una lírica de sombras y de luces, de claroscuros, de oscuridad que desembocará irremisiblemente en luz, por el simple hecho de estar vivos y por virtud de la música y del amor. El estupor ante la muerte que destila la fotografía del padre, que destila cualquier fotografía como tiempo detenido, da inicio a un viaje iniciático entre tinieblas, sin más arte de navegar que una brújula oxidada. Una brújula ciega que ya no marca el rumbo de la vida y que sume al “ciego navegante”, tras comenzar su singladura, en la más absoluta soledad. Parece como si el poeta observase el mundo desde el interior de una cámara oscura, “con los ojos cerrados”, “anegado en la luz de la memoria” (nos dice en su poema “El Paraíso perdido”), desde la que, abandonado el mundo de la infancia, todo se le antoja soledad y muerte al verse sometido a la hostilidad del exterior. La sensación de extrema soledad y de extremo aislamiento lo exponen a la intemperie del mundo, “un mundo en blanco y negro del que nada perdura”. Hasta la gran biblioteca se le antojará una gran necrópolis a la que el escritor ha pertenecido desde siempre, nos confiesa, tras ver salir volando, empujada por una leve brisa, una flor disecada al abrir un libro. Soledad, muerte, memoria y olvido se aúnan, pues, en las imágenes de este poema central del libro. También en él la realidad y la ficción nos interpelan, pues, como lectores, formamos parte asimismo de esa necrópolis universal, de esa biblioteca que, sin embargo, nos trascenderá. Primer atisbo de luz en la ya mediada navegación por la que nos viene guiando el “navegador ciego”. Pero presumiblemente no serán los libros los que nos devuelvan a la luz, ¿o tal vez sí?, sino la música y, una vez ya por fin a la intemperie, el amor a cuanto nos rodea. Y no cualquier música, sino esa “música callada” que da título a la última parte del libro y que aboca de nuevo al poeta y al lector a la soledad, pero esta vez sonora, abierta al mundo, de reconocimiento del uno en la soledad del otro y a la inversa, compartiendo ahora sí, por la palabra, el mismo estupor ante la muerte.

 

PRESENTACIÓN DE LA BRÚJULA CIEGA , DE JUAN RAMÓN BARAT

(Librería Primado, 23 de noviembre de 2010)

Pilar Verdú

Profesora de Literatura y escritora

 

Juan Ramón Barat dirá lo que quiera (y eso hoy en día ya tiene mérito) pero su brújula tiene una vista perfecta y sabe leer los mapas-cifrados o no-mejor que el marino más experto. No ha perdido el norte, quizá es el norte el que se ha perdido y por eso él prefiere mirar al sur de sí mismo, hacia dentro, hacia el alma. Del exterior hacia el interior. Porque en este poemario y en todos los anteriores, cada objeto que le rodea (un ánfora, un vaso de agua, antes una manzana) le recuerda la fugacidad de la existencia. Ese es el tema de Juan Ramón; el paso del tiempo y las metafísicas preguntas que de él se desprenden. Las dudas eternas que, bien lo sabe, son la herencia ancestral de mis antepasados. Y en sus poemas, Barat se muestra como el fósil, saurio, australopitecus, homo erectus, arborícola, que sigue/seguimos siendo aunque escuchemos a Paganini porque no hemos cambiado en lo fundamental: seguimos sin saber nada de lo verdaderamente importante; qué hacemos aquí, para qué estamos, qué será de nosotros. Así, la investigación poética sobre este asunto es el eje central que vertebra una obra teñida a menudo de pesimismo (recordemos el elocuente título de su obra Breve discurso sobre la infelicidad). Sus textos se enmarcan por lo general en paisajes crepusculares o nocturnos, jalonados por algunos momentos casi epifánicos en los que la vida, más que cobrar sentido, se justifica por la belleza que nos regala, en forma de paisaje, de ave, de música, de amor. Amor que el autor ve no como redención sino como un placebo contra la soledad que nos atenaza al fin y al cabo de nuestra existencia. Placebo, pero al menos alivia momentáneamente y nos hace sentir sanados. Como en los espejismos del desierto, se nos ofrece la posibilidad de pensar que nuestra sed va a ser saciada. Aunque no lo sea. Aunque el tiempo, el hastío, la muerte, aceche a los amantes que se besan, carpe noctem.

Fijémonos en las citas que encabezan dos de sus libros: Malas compañías (2006) y La brújula ciega. Ambas, una siendo popular y otra culta, coinciden en el sentido. La primera dice: Parióme mi madre/una noche escura;/ cubrióme de luto,/faltóme ventura. La segunda, una cita, en latín, de la Eneida : Nox atra cava circumvolat umbra (La noche negra nos rodea con su envolvente sombra). Es el autor un conocedor profundo de la historia de la literatura, en la que bucea continuamente, y en la que reconoce a aquellos a quienes dedica su último libro: “A mis maestros, los clásicos”. Luego vendrán las cuatro partes en las que se divide el poemario, todas ellas tituladas abiertamente con versos de poetas mayores:”Verduras de las eras” (Manrique, citado también por Miguel Hernández), “La edad ligera” (Garcilaso) “Un no rompido sueño” (Fray Luis) y “La música callada” (San Juan). A estos autores no es, ni mucho menos, la primera vez que se aproxima: abundando en la coherencia temática y referencial que antes señalaba, ya La coartada del lobo (2000) se abría con una cita de Garcilaso y otra de San Juan de la Cruz , y escribió en Malas compañías “Variaciones sobre un tema de Manrique”. Continuando con ese juego de espejos entre obras, encontramos el que me resulta más conmovedor. La brújula ciega, dedicado como ya he dicho “A mis maestros”, se abre con un poema titulado “ 1928” , evolución de aquel celebrado “Noche de verano” (de Como todos ustedes). Mientras que en éste es el niño Juan Ramón el que pregunta a su padre, el adulto, a dónde van los hombres cuando mueren, en “ 1928” es el adulto Juan Ramón el que pregunta al niño que fue su padre, plasmado en una fotografía, ¿desde dónde me observas?/¿desde dónde te ven mis ojos tristes?”. El padre, el primer y verdadero maestro, ocupa el lugar que le corresponde y simboliza la cadena de la vida; él fue mi origen, yo soy el de mis hijos, él murió, luego yo moriré, y seguirán los pájaros cantando. Los gorriones, claro.

Pero mientras, el poeta nos insta a vivir, a disfrutar de lo que tenemos, puesto que no vamos a arreglar nada regocijándonos en la angustia existencial. Quizá es en esa vertiente en la que podemos comprender el resto de su producción literaria dedicada especialmente a los niños: colorista, divertida, soñadora. Como es él en el trato; una persona con una curiosidad insaciable, un gran sentido lúdico, una creatividad a prueba de plazos y una generosidad digna de mención. Un niño grande muchas veces. Es un niño feliz, un adulto sensato, un anciano melancólico todo a un tiempo. Un hombre de campo y un hombre cultísimo. Un hombre complejo que se expresa sencillamente. Oí una vez que los poemas llegan a la misma profundidad de la que han nacido, y nada más cierto. Los de Juan Ramón nacen de atrás, del fondo de los tiempos, allá en el sur del alma; y nos llegan a ese mismo sitio. No diré que para quedarse, porque él no cree que nada más que la nada permanezca. Pero les animo a disfrutar de este momento, de la lectura de sus versos, de la amistad, del vino. Que es lo que nos queda. Y, bien pensado, no es poco.

 

FIDELIDAD (LA BRÚJULA CIEGA)

Ramón Jiménez Madrid

La Opinión de Murcia

(Viernes, 3 de diciembre de 2010)

 

El poeta valenciano Juan Ramón Barat, arraigado en la tierra murciana -y más concretamente en la lorquina- desde hace muchos años, vuelve a la carga con este libro de La brújula ciega que ha parcelado en cuatro movimientos equilibrados y armónicos. Y lo primero que debemos destacar de este breve pero jugoso poemario es la fidelidad que mantiene a los principios que expuso en sus obras anteriores Como todos ustedes, Piedra primera, Breve discurso sobre la infelicidad o Malas compañías, que fuera esta última premio Blas de Otero. Fidelidad a todo lo anterior que se mantiene tanto en la forma libre de encarar el verso como en los temas que enuncia, no muy lejanos a aquellos otros que le han concedido distinción en el nuevo panorama de la poesía española.

Tal como recuerdo siempre que me encaro con la obra baratiana desde hace algunos años, he de decir que su poesía brota, y es una nueva fidelidad, del conocimiento directo de la realidad clásica española que siempre le acompaña en su fuero interno y externo. Como profesor de literatura española está obligado a conocer el material que maneja. Como poeta, de la misma manera, obligado a profundizar en los asuntos anteriores, y ofrecer su mirada personal ante el paso del tiempo, la belleza del instante -no en balde se trata de un poeta elegíaco- o la decadencia que nos aporta la vejez o la decadencia. Y lo consigue sin pretensiones, con su palabra siempre cristalina, asequible, transparente, que agradece sobre manera el lector. Si muchos poetas encubren sus carencias tras la opacidad, debemos agradecerle la nitidez que transmite desde sus primeras composiciones.

De ahí que veamos que en el fondo de su poesía se escucha, a veces desde el mismo título como Polvo eres, el lamento de las estrofas manriqueñas, las entonaciones reflexivas de Fray Luis de León, las sombras y la metafísica quevediana, incluso la meditación sobre el paso azoroniano del tiempo que penetra en los versos libres de un poeta que busca la modernidad en la renovación: Me da miedo saber/ que el tiempo malgastado/ no puede reciclarse/ nunca/. Partiendo de lo anterior, de lo consagrado, el poeta ordena nuevos conceptos que le depara su cotidiano vivir, la elegía ante toda pérdida que hallamos en lo más hondo de la poesía de todos los tiempos. Juan Ramón Barat tiene un tema que le acompaña en su ya crecida y rica trayectoria poética que no es otro que el tiempo. Así que personas -como el poeta mismo- las ruinas, el ánfora o los fósiles aparezcan nada más empezar el recorrido de las cosas que han estado inundadas de tiempo.

Y sigue manteniendo, tal como siempre el recuerdo de la imagen del padre en una vieja fotografía, Juan Ramón Barat el tono existencialista, de tristeza y amargura de algunos poemas de este volumen que contrasta con la alegría y el júbilo de algunos otros que nos proporciona la contemplación de la belleza, cuando esta emana, o la razón de estar vivo en un mundo del que surten efectos positivos. Poeta narrativo casi siempre, de la experiencia, en ocasiones, y poeta de la mar de la cultura en algunas otras, sobre todo cuando resalta las luces del estío aguileño o la presencia de las barcas que alimentan su visión en esos veranos que el poeta asedia. Poeta sensitivo y amable que nos invita a seguirle libro tras libro.

Juan Ramón Barat no desprecia cuanto sabe, tampoco lo oculta. Recoge diverso material literario -alguien podría analizarlo desde ese prisma- de primera mano y lo transforma e impregna de su espíritu personal. Otro paso firme en breve obra.

 

LA BRÚJULA CIEGA

Francisco Javier Díez de Revenga

La Opinión, Murcia, 3 de diciembre de 2010

 

Juan Ramón Barat (Valencia, 1959), Profesor en Lorca, excelente escritor, novelista y poeta, acaba de publicar un nuevo libro de poesía, La brújula ciega , que edita Pre-Textos, en su colección de Poesía. Un libro de alto contenido elegíaco que supone, además, un decidido homenaje a nuestros clásicos, a nuestros admirados clásicos castellanos, tan olvidados y tan desconocidos lamentablemente. Y demuestra con claridad Barat que los viejos maestros, con sus formas, con sus motivos y temas, pueden ser y lo son modelos de vida en nuestro siglo XXI.

Porque advertimos esa dedicación a los clásicos ya desde el principio del libro, cuando una cita del gran Virgilio ( Nox atra cava circumvolat umbra ) nos va a conducir al espacio pretendido por el poeta: «La noche negra nos rodea con su envolvente sombra», nos avisa el poeta de Mantua, mientras que Barat dedica su libro, bien explícitamente, «A mis maestro los clásicos». Y por si esto fuera poco, estructura el libro en cuatro partes para acoger los cuarenta poemas, y cada una de esas partes lleva por título palabras indelebles de cuatro poetas dilectos: «Verdura de las eras» (Jorge Manrique), «La edad ligera» (Garcilaso de la Vega ), «Un no rompido sueño» (Fray Luis de León) y «La música callada» (San Juan de la Cruz ).

Si además notamos que inicia el libro con un poema, titulado «1928» y dedicado al padre, evocado a través de una vieja fotografía, ante la que se hacen las preguntas de rigor; y que el segundo poema se titula «Cementerio abandonado», en el que se combina el tema poético de las ruinas con el no menos poético de los «ludibria mortis» (despojos de la muerte), veremos que nos hallamos en el contexto ideal para entender la importancia que los clásicos tienen para nuestro poeta como guías, cuando la brújula está ciega, cuando la brújula ya no orienta como se sugiere en el título del libro, que lo es también de uno de los mejores poemas del volumen.

El paso del tiempo y la inconstancia de la fortuna son motivos literarios tratados de forma constante en la literatura y actualizados en el siglo XXI por nuestro poeta ante la contemplación de las ruinas de un cementerio abandonado. Con estos comienzos, se inicia un itinerario de reflexiones sobre motivos que estos clásicos precisamente, y otros muchos, llevaron a sus poemas y que aún hoy llenan de vida la poesía de este poeta del siglo XXI: desengaño, fugacidad terrena, irremediabilidad del tiempo, inexorabilidad de la muerte; reflejos de una honda crisis vista desde una nueva metafísica y desde una desconocida actitud del poeta ante el mundo, que habla de amor, de nostalgia, de duda o de hastío, que se inquieta ante la irrealidad de un sueño o se recrea en la música callada y en la soledad sonora, un poeta que asegura ya en el primer poema que nada perdura mientras que sabe que la pretérita nada del recuerdo no es sino un paraíso perdido. Porque ni las reflexiones sobre el infinito ni su consideración vinculada a dulces prendas recuperadas del pasado, alimentando lluvias, permitirá que sobrevivamos a un tiempo concreto que no es otro que el nuestro, el del poeta y el del lector, que se ve implicado en tantas reflexiones orientadas por una brújula ciega.

Si el polvo, la ceniza, el humo y la sombra son símbolos que ha legado a Barat la tradición clásica, en la que el poeta bebe y se alimenta, no son menos coherentes y pertinentes las concesiones a los gozos de la vida que, aún en un contexto tan adverso, se pueden ir descubriendo en muchos de los poemas: el agua, el pan, el mar, el fuego y la rueda, el vino y la rosa, el amor, que todo lo convierte en materia divina y redentora, y la paz. Y con todos ellos, la palabra, como se canta en el poema que cierra el libro en forma de oración o de jaculatoria.

La gran lección de La brújula ciega es, ante todo, una lección de vida, porque sobre ella se reflexiona, sobre su finitud y sobre lo que el tiempo la condiciona; pero con la vida están también afirmaciones que dejan constancia de que no todo se ha perdido y que la palabra sobrevive como eterna es la inmensidad del firmamento, en el que danzan unos vencejos mientras suena Mozart y en el pecho olea la paz. Y esa lección definitiva es lección de vida que conduce irremediablemente al lector del sueño a la realidad.

 

EL RÍO DEL OLVIDO (Sobre La brújula ciega)

Antonio Ortega

La Verdad, 22 de enero de 2011

 

La poesía de Juan Ramón Barat (Valencia, 1959) se articula en torno a tres pilares fundamentales: una constante búsqueda de las preguntas del ser, poesía existencial, humanística y metafísica, que cuestiona la infelicidad y las heridas del tiempo. Una envidiable utilización de las fuentes literarias. Y una inquebrantable defensa de la pureza formal, en el vaivén de la tradición clásica y de la libertad actual. La brújula ciega es poesía del tiempo ido, la historia personal como un funeral de horas y de batallas perdidas, las fotos del padre, las ruinas del cementerio, el sepulcro del guerrero o la flor del crisantemo son ya olvido y desmemoria. Las huellas biográficas, los fragmentos de un paisaje, la lluvia de un atardecer o la noche oculta de estrellas caen bajo el silencio de la tristeza.

Continúa el poeta su visita dantesca por las esquirlas de la soledad y de los sueños fatuos. Alguna leve sonrisa se abre en el vuelo de un pájaro o en la piel de un libro antiguo. Y termina su odisea fatídica envuelto en la música callada del crepúsculo, allá en algún lugar fugitivo.

Barat lleva de la mano a Manrique cuando confiesa su particular ubi sunt, viaja con Garcilaso, Petrarca al fondo, por el locus amoenus de su territorio levantino, Murcia y Valencia ex aequo, se rodea de San Juan y de Fray Luis para caminar por el beatus ille de su propio mundo mágico e iluminativo del verso que respira aún como una honda palpitación del espíritu.

En el ámbito formal, La brújula ciega se construye en heptasílabos y endecasílabos, que puso de moda Antonio Machado y que tanto quieren los poetas de ahora. El ritmo perfecto y unos magníficos encabalgamientos dan solemnidad a la pulcritud léxica. Los símbolos horacianos abrazan la naturaleza de las cosas de Virgilio.

La aportación de Juan Ramón Barat a la poesía elegíaca es procurar la armonía de la naturaleza humana con la naturaleza primigenia, aire, tierra, fuego y agua. No queda mucho más en esta desolación de la quimera que es la existencia. Carpe diem.

 

PRESENTACION LIBRO “ LA BRÚJULACIEGA ” DE JUAN RAMON BARAT

UNIVERSIDAD DE MURCIA

2 de diciembre de 2010

 

José Simeón Carrasco

(Catedrático de Literatura Española)

 

Podría empezar preguntándome qué hace un chico como yo en un sitio como este.

Y continuar emulando a Lope de Vega diciendo:

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

¿qué interés se te sigue, Barat mío,

que me lanzas el duro desafío

de glosar unas páginas tan puras?

Porque esto de presentar un libro de poesía, y más de un amigo, es para mí un difícil reto por una razón fundamental que ya le expuse al autor, y es que yo no entiendo de poesía. Admiro y valoro y respeto mucho la labor de los críticos, de los expertos, pero yo no tengo ni idea de poesía.

Yo gozo, disfruto, divulgo y hasta levito con la poesía, e intento que mis alumnos experimenten lo mismo, pero no entiendo de poesía.

Lo que sí sé es que siento como si paladeara un manjar sabroso cuando cada atardecer recuerdo los versos de Luis García Montero:

DE ROSA EL HORIZONTE EN ROJOS ARDE,

LAS ESTRELLAS DESHACEN SUS MALETAS,

SE LE CIERRAN LOS OJOS A LA TARDE .

Lo que sé es que experimento una sensación maravillosa cuando en los días de frío saboreo al maestro Ángel González:

LAS CALLES DE LA CIUDAD SON LÁMINAS DE HIELO.

LAS RAMAS DE LOS ÁRBOLES ESTÁN ENVUELTAS EN FUNDAS DE HIELO.

LAS ESTRELLAS TAN ALTAS SON DESTELLOS DE HIELO

Lo que sé es que noto un sugerente placer estético cuando cada noche traigo a mi memoria este verso de un Nocturno de Luis Alberto de Cuenca:

TEJISTE SOBRE EL SUEÑO UN VELO DE BLANCURA .

Lo que sé es que me siento como elevado a un mundo sobrenatural cuando cada mañana, al ver brillar el sol, mastico este verso de un tal Juan Ramón Barat:

EL SOL SE DESPEREZA EN ASTILLAS DE LUZ

Esta es la experiencia que yo tengo de la poesía, mi vivencia, tan elemental, de la lírica.

Es por ello por lo que, mucho más que por mis méritos, es nuestra entrañable amistad la que ha determinado al autor de esta brújula ciega a reclamarme para la presentación del libro.

Barat me honra con su amistad desde que en el verano de 2004 coincidimos en algo tan poco poético como un tribunal de oposiciones. Esa experiencia, tan prosaica, nosotros la envolvíamos cada día con versos que iban salpicando nuestro aburrido y sacrificado trabajo, versos casi siempre de Ángel González, al que los dos profesamos una gran veneración, contándonos entre el coro de los angelólatras, seres ahora desconsolados tras la muerte del maestro.

Pero, a pesar de esta duradera amistad, hay una gran diferencia entre Barat y yo, y es que él es capaz de crear maravillosos versos y yo no puedo hacer ni un pareado que merezca la pena. A él las musas lo acarician y a mí apenas me rozan el hombro con sus manos.

Es por esto por lo que yo reconozco públicamente que hace surgir en mí seguramente el único de los pecados capitales que no tenía: la envidia. Envidia porque este amigo mío, tan cercano, es capaz de manejar, de jugar, de combinar las palabras de tal modo que, a los que disfrutamos de la poesía, nos hace vivir momentos inolvidables.

Barat me acerca al gran misterio de la poesía, que no es ni más ni menos que el gran misterio de la palabra. Es por ello por lo que seguramente el verso más profundo y más sencillo de este libro sea el último:

POR LA PALABRA

Este libro es, como toda la poesía, una reivindicación de la palabra. Es ella la que envuelve maravillosamente el sentir del paso del tiempo que recorre el poemario de principio a fin. Un poemario que tiene el acierto, entre otros, de traernos el eco de los clásicos, desde Virgilio hasta San Juan de la Cruz , pasando por Garcilaso o Fray Luis. Y es que Barat es un humanista del siglo de Oro pero trasplantado a la Lorca del siglo XXI.

El sentir del paso del tiempo, ese tempus fugit que tan bien cantara Manrique, no se hace expresión dolorida y tremenda, sino que se reviste de una sencilla profundidad o una profunda sencillez que le viene inspirada en ocasiones por objetos como un fósil, un ánfora, un crisantemo o una mesa camilla. Porque Barat tiene la habilidad de extraer de lo cotidiano el secreto más profundo, pues mira la realidad con ojos de poeta.

Todos sentimos el paso del tiempo como el gran problema de nuestra vida, pero somos incapaces de expresarlo como él lo hace en este libro. Porque Barat lo envuelve en un celofán tan sencillo como sugerente, tan accesible como evocador. Un celofán donde podemos encontrarnos versos tan maravillosos como este que expresa simplemente una circunstancia temporal pero que encierra una musicalidad tan melodiosa como cualquier pieza de Bach o de Mozart:

ESTA TARDE LLUVIOSA DE FINALES DE ABRIL

No sé por qué, pues la poesía es un misterio, este es uno de los versos que más me llamaron la atención desde la primera lectura del libro.

Es la de Barat, como la de los buenos poetas, una capacidad tan misteriosa como envidiable. La capacidad, por ejemplo, de hacer de un fósil objeto y centro de un poema maravilloso en el que se realiza una descripción de este objeto pétreo más válida y completa, y bella al mismo tiempo, que la que podría hacer cualquier geólogo.

ATRAPADO EN EL TIEMPO

SOSEGADO DEL ÁMBAR,

VIDA SIN VIDA, LATE

TU CORAZÓN DE PIEDRA TRANSPARENTE.

No menos sugerentes son estos versos en los que la seguridad de la muerte, algo que tanto nos abruma, alcanza un efecto poético inusitado:

EN LA PIZARRA DE LA MUERTE

ESCRIBE CON SU TIZA ROJA EL TIEMPO

SU FATAL VEREDICTO.

Barat alberga dentro de sí la capacidad de ver el infinito en una pequeña hierba o en un pedazo de pan. Y eso solo les está dado a los poetas. Como la capacidad de expresar este sugerente pensamiento que encierra todo un tratado casi metafísico:

ES EL DESEO DE LA INFINITUD

LO QUE NOS HACE ESCLAVOS DEL INSTANTE.

Estos versos no nacen de una caprichosa combinación de palabras más o menos afortunada, seleccionadas para sorprender, sino de un hombre con una profundidad interior no demasiado corriente en un mundo donde nos invade la superficialidad.

Barat, el poeta, el amigo, ya ha hecho su tarea, ya nos ha dejado la semilla de sus versos para que fructifique en los que amamos la poesía; ahora nos toca a nosotros enfrentarnos a ellos, nos toca dejarnos guiar por esa brújula que nos adentra en la selva del sentimiento.

Para gozar de sus versos, sigamos el consejo que da Eduardo García en su libro “Escribir un poema”:

QUÉDATE CERCA DEL POEMA. ACARICIALO, AL LEERLO, CON LA VOZ. PALADEA SUS PAUSAS, SUS ACENTOS. MEMORIZA CUANTOS VERSOS PUEDAS ENTRE TUS PREFERIDOS. TENLOS AL ALCANCE DEL RECUERDO PARA DISFRUTARLOS DE VEZ EN CUANDO .

 

 

 

 

 

7. DOCENCIA

 

3º ESO (Grupo B)

 

LECTURAS OBLIGATORIAS

   

1 TRIMESTRE: Mi primer Quijote. Miguel de Cervantes. Editorial Octaedro.

2 TRIMESTRE: Rimas , de G. A. Bécquer. Varias editoriales.

3 TRIMESTRE: La dama del alba, de Alejandro Casona. Editorial Edhasa.

 

LECTURAS OPCIONALES

 

-Julián Montesinos: Pintaré un grafiti en tu corazón. Edimáter.10 euros. 128 páginas.

-Jerónimo Tristante: El misterio de la casa Aranda. Editorial Maeva. 9 / 16 euros. 350 páginas.

-Jerónimo Tristante: El caso de la viuda negra. Editorial Maeva. 17 euros. 330 páginas.

-Joaquín Londáiz: Crónicas de la Atlántida. Editorial Montena. 15 euros. 440 páginas.

-Eloy M. Cebrián: Bajo la fría luz de octubre. Editorial Alfaguara. 8 euros. 208 páginas.

-Eloy M. Cebrián: Operación Beowulf. Editorial Oxford. 9 euros. 312 páginas.

-J. J. Gallego Tribaldos: La boca del infierno. Editorial Zumaya. 15 euros. 360 páginas.

-Fran J. Marber: La página 64. Editorial ECU. 13 euros. 208 páginas.

-Fran J. Marber: El llamador de ángeles. Editorial ECU. 15 euros. 384 páginas.

-Carlos Martínez: El último albéitar. Editorial Carena. 19 euros. 336 páginas.

-Juan Ramón Barat: Jaime I, el rey templario. Editorial Carena. 11 euros. 198 páginas.

 

TELÉFONOS DE LAS EDITORIALES

 

Edimáter: 950262855

Maeva: 96 122 19 45

Montena: 93 3660300

Carena: 963333309

ECU: 965676133

Zumaya: 958226622

Alfaguara: 917449060

Oxford: 916602600

 

 

SINOPSIS

 

PINTARÉ UN GRAFITI EN TU CORAZÓN

 

Un profesor de instituto llamado Juan Martínez decide crear un blog para sus alumnos de segundo de bachillerato, que quiere convertir en un espacio cultural donde se intercambien ideas, se fomenten iniciativas y se consoliden vínculos entre profesor y alumnos. Al principio, la idea es mantenerlo dentro de unos cauces “académicos”, pero pronto descubrirán todos que es imposible refrenar las pasiones y sentimientos...”

 

EL MISTERIO DE LA CASA ARANDA

 

En el convulso Madrid de finales del siglo XIX, Víctor Ros, antiguo delincuente de poca monta convertido en subinspector de policía, gracias a la ayuda de un generoso amigo, debe hacer frente a su primer caso. En la Casa Aranda se ha producido una extraña serie de asesinatos. Según parece, la lectura de La Divina Comedia de Dante es la que incita a las esposas que habitan la casa a intentar asesinar a sus respectivos maridos. En paralelo, Víctor Ros investiga por su cuenta la misteriosa trama de varias prostitutas asesinadas en poco tiempo, a la que nadie más en el cuerpo de policía quiere prestar la más mínima atención.

 

EL CASO DE LA VIUDA NEGRA

 

En plena Nochebuena Víctor Ros recibe una visita del todo inesperada,  un humilde sepulturero viene a solicitar su ayuda. Alguien se ha introducido en el depósito de cadáveres para mutilar el cuerpo del coronel Ansuategui y robarle su muy apreciado anillo. El caso es de lo más sorprendente ya que la única vía de entrada a la estancia es a través de una puerta custodiada por dos guardias. ¿Cómo pudo entrar alguien sin ser visto? Por otra parte, Víctor Ros debe investigar la muerte del Marqués de Entrada, aparentemente envenenado por su esposa. El problema es que la joven viuda resulta ser una amiga íntima de Clara, con la que Víctor acaba de casarse.

 

CRÓNICAS DE LA ATLÁNTIDA

 

Hace años, la Atlántida fue un continente esplendoroso, pero hoy no es ni sombra de lo que fue. Por si fuera poco, últimamente un impresionante halo rodea la luna y el rey, Fedor IV, llama a sus hombres de confianza en busca de consejo. Ni Remigius Astropoulos, presidente del Consejo de la Sabiduría , ni el Gran Mago Botwinick Strafalarius le dan una explicación convincente. Es Cassandra, una mujer que muchos toman por loca, quien le asegura que el halo es un aviso de la amenaza que se cierne sobre la Atlántida y le advierte de que en una de las criptas del Templo de Poseidón existe una misteriosa inscripción.

 

BAJO LA FRÍA LUZ DE OCTUBRE

 

El libro narra un periodo importante en la historia de España (la 2ª República y la guerra civil) a través de la vida de una familia, la familia de Maruja, una joven niña que va creciendo al mismo tiempo que surgen conflictos políticos por todo el país. La historia comienza con la muerte de la abuela de la niña y la desolación de sus familiares. Maruja nos narra desde su infancia la proclamación de la República y la alegría de la gente, así como el miedo de las monjas ante la quema de iglesias y conventos. Aparecen las distintas huelgas y reivindicaciones sociales, al mismo tiempo que proliferan los partidos de extrema derecha (los falangistas) que estaban en contra de la República. El golpe militar de Franco desatará la guerra.

 

OPERACIÓN BEOWULF

 

Ambientada en los meses en los que la aviación nazi bombardeó Londres de manera intensa y constante buscando la rendición de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, una pareja de jóvenes —una muchacha inglesa y un joven austríaco— inicia una investigación en los pasadizos que han aparecido tras el derrumbamiento de un túnel del metro. La búsqueda les conducirá al descubrimiento de unas ruinas prerromanas lo cual desatará una divertida aventura para los dos, con un final inesperado.

 

LA BOCA DEL INFIERNO

 

Novela juvenil, didáctica, divertida y poética en la que se defienden principios fundamentales en el comportamiento humano, necesarios para una convivencia civilizada. La novela cuenta la historia de un chico de 14 años llamado Boni. Es un buen alumno, buen hijo, buen nieto y un amigo extraordinario, maduro, con unos valores humanos, intelectuales y ciudadanos consolidados. El protagonista defiende la honradez, la verdad, el compañerismo y siempre se sitúa al lado del débil y desprotegido. Es muy crítico con actitudes negativas que, por desgracia, se dan con demasiada frecuencia en la juventud: el acoso escolar, el inicio en el botellón, las drogas…


LA PÁGINA 64

 

Por causas que aún se desconocen, uno de los mejores escritores franceses del siglo XIX no pudo ver publicada su Opera Prima. A pesar de que todas sus novelas obtuvieron un éxito abrumador en aquella época, su primera obra nunca llegó a ver la luz y fue censurada y guardada en una caja fuerte en algún recóndito lugar del viejo París. Ahora, un siglo después, el nieto de un empleado de la Biblioteca Nacional de Francia, ha descubierto que bajo la ajustada prosa de las apasionantes novelas de Julio Verne existe un mensaje cifrado que indica dónde puede estar guardado el manuscrito original de un vertiginoso camino plagado de sorpresas y traiciones que desembocará en uno de los hallazgos literarios más impactantes del siglo XX. 

 

 

EL LLAMADOR DE ÁNGELES

 

La novela narra la aventura de un novicio franciscano que recibe el encargo, a la muerte del Papa, de encontrar la esfera de plata que fue entregada a la Virgen por el arcángel San Gabriel hace más de 2000 años siguiendo las pistas de un códice secreto llamado "Ángelus". Cuenta una antigua leyenda que, al principio de nuestra era, a una joven hebrea llamada María se le apareció un ángel. Y que éste, en el momento de anunciarle que sería la madre del esperado Mesías, le entregó una esfera de plata que ella misma colgó sobre su inmaculado vientre.

 

EL ÚLTIMO ALBÉITAR

 

El relato, con abundante y rigurosa documentación histórica, nos invita, en un misterioso viaje, a transitar por el mundo monacal de la Edad Media y la arquitectura religiosa de las zonas pirenaicas, a la vez que nos introduce en la paz y el esplendor de las iglesias románicas. Los aficionados a la novela histórica, a los enigmas, a los thrillers intrigantes, gozarán con esta novela. También hay una gran dosis de sentimientos y emociones de la condición humana. Traiciones, muertes, acontecimientos increíbles. Todo al servicio de una obra que se lee de un tirón.

 

JAIME I, EL REY TEMPLARIO

 

La Baja Edad Media es una época de fanatismo y violencia, un laberinto de arenas movedizas donde reyes cruzados, emperadores herejes, papas inquisidores, nobles cataros, obispos ambiciosos, caballeros templarios, piratas berberiscos y califas sarracenos se enfrentan en una interminable guerra de todos contra todos. El príncipe Jaime, único heredero de la corona de Aragón, queda huérfano a la edad de cinco años y prisionero del hombre que acaba de matar a su padre Pedro el Católico. El reino que debe gobernar es uno de los más importantes de Europa. Sobrevivir en ese escenario de sangre y fuego se convertirá en una misión prácticamente imposible para un niño indefenso y a merced de los intereses de unos y de otros.

 

 

4º ESO (Grupos B, C, D, E)

 

LECTURAS OBLIGATORIAS

 

1 TRIMESTRE: Leyendas , de G.A. Bécquer. Editorial Cátedra.

    • El monte de las Ánimas.
    • Los ojos verdes.
    • El rayo de luna.
    • Maese Pérez, el organista.
    • El beso.
    • La rosa de Pasión.
    • La ajorca de oro.
    • La cueva de la mora.

    Vocabulario obligado de Bécquer

  1. ABSORTO
  2. ADEREZAR
  3. AFABLE
  4. AFÁN
  5. AGRAVIO
  6. ALABASTRO
  7. ALDABA
  8. ALERCE
  9. ALGARABÍA
  10. ALGAZARA
  11. ANGOSTO
  12. AÑOSO
  13. ATRIO
  14. AVIDEZ
  15. BÁCULO
  16. BIZARRO
  17. BLASFEMIA
  18. BLASÓN
  19. BONETE
  20. BRÍO
  21. BROQUEL
  22. BRUÑIR
  23. CÁNTIGA
  24. CAPELLÁN
  25. CARRASCA
  26. CIMBREAR
  27. COLEGIR
  28. COMITIVA
  29. CORCEL
  30. COTO
  31. CRISPAR
  32. DECRÉPITO
  33. DEIDAD
  34. DEMACRADO
  35. DIÁFANO
  36. DINTEL
  37. DOSEL
  38. ÉBANO
  39. EMBLEMA
  40. ESCABEL
  41. EXABRUPTO
  42. EXPIAR
  43. FORNIDO
  44. GALÁN
  45. GOZNE
  46. HISOPO
  47. HOLLAR
  48. HORNACINA
  49. HÚSAR
  50. INEFABLE
  51. INSULSO
  52. INTRINCADO
  53. JADEANTE
  54. JARAMAGO
  55. JAURÍA
  56. JIRÓN
  57. JUBÓN
  58. LEBREL
  59. LENTISCO
  60. LÓBREGO
  61. LOCUACIDAD
  62. MARCIAL
  63. MOFARSE
  64. MONÓTONO
  65. MOTETE
  66. NECEDAD
  67. OCIOSO
  68. OPULENTO
  69. OSAMENTA
  70. OSCILAR
  71. OSTRACISMO
  72. PEDERNAL
  73. PIAFAR
  74. PLEBE
  75. PORTENTO
  76. PRELADO
  77. PRESBITERIO
  78. PRIOR
  79. PROFUSIÓN
  80. PUERIL
  81. QUIMERA
  82. RAQUÍTICO
  83. RELIQUIA
  84. RES
  85. SERAFÍN
  86. SERRALLO
  87. SILLAR
  88. SOLARIEGO
  89. SUDARIO
  90. SUNTUOSO
  91. TAÑER
  92. TEA
  93. TOSCO
  94. TROCHA
  95. TROPEL
  96. VAINA
  97. VENABLO
  98. VIGILIA
  99. VULGO
  100. ZUMBA

     

2 TRIMESTRE:

 

ARTÍCULOS DE PRENSA

Antonio Muñoz Molina

Arturo Pérez Reverte

Mario Vargas Llosa

Ignacio Bosque

Vicente Verdú

Rosa Montero

Juan José Millás

Manuel Vicent

 

 


EL LIBRO ILIMITADO

Antonio Muñoz Molina

 

Voy en el metro a media mañana camino de una de mis librerías más queridas de Madrid y aunque llevo abierto el periódico miro de soslayo con un gesto reflejo cada vez que entra en el vagón alguien con un libro en las manos. No siempre es fácil identificar su título, y hay que tener mucho cuidado para que la curiosidad no se confunda con la metijonería. Es como ser un mirón digno que por nada del mundo quiere verse metido en un trance embarazoso. El libro está a veces en una posición casi horizontal, para que reciba mejor la luz del techo, y no es cuestión de adelantar la cabeza y torcer el cuello queriendo mirar la cubierta desde abajo. ¿Cuál será ese libro de bolsillo tan grueso del que no ha apartado los ojos ni siquiera al dar una zancada desde el andén ese lector que acaba de sentarse frente a mí? Lo ha doblado por la mitad, con riesgo de descuadernarlo, lo aprieta como estrujándolo entre las dos manos. Es un joven de veintitantos años con el pelo encrespado de rizos casi africanos, sin afeitar, con una mochila pequeña a la espalda. Da la impresión de que se levantó de la cama con el libro en la mano y que pasó así con él delante del espejo del baño.

¿Qué porvenir laboral tiene un hijo de trabajador o de inmigrante que a los quince años no es capaz de comprender un párrafo de tres líneas?

Nuestros padres, niños en la guerra, escribían y leían con dificultad. En nuestras casas, donde había tan poco, mal podía haber libros. La escuela nos hizo lo que somos

Mantengo la vigilancia mientras leo el periódico. El titular de la primera página es el desastre de los índices escolares de lectura en España. Sólo hace unos días la enigmática ministra de Educación aseguró que ella no ve ningún problema en que los chicos usen el teléfono móvil mientras están en clase. La enseñanza pública se deteriora irreparablemente en España gracias a una conspiración de ignorancia tramada desde hace años por la chusma política y la secta pedagógica y las autoridades ya tienen un culpable: el franquismo. Quién si no. Como mi tierra natal está incluso a la cola del desastre leo que la consejera de Educación de la Junta de Andalucía ha descubierto una causa todavía más lejana: nuestro atraso histórico. A ellos, los socialistas que llevan gobernando en Andalucía un cuarto de siglo, que los registren. Pienso en mis maestros, los que me enseñaron contra viento y marea a leer y a escribir y a amar el conocimiento en años de oscurantismo y pobreza; pienso en tantos profesores vocacionales y derrotados que conozco, en las cartas despectivas o perdonavidas o del todo insultantes de pedagogos y expertos, de enchufados de diverso pelaje, que he recibido sin falta cada vez que he escrito sobre las quejas amargas de mis amigos profesores y sobre lo que yo estaba descubriendo con mis propios ojos con sólo hojear los libros de texto de mis hijos y escuchar las historias que me contaban al volver de la escuela.

A los expertos, a los gurús de la jerga psicopedagógica y a los enchufados no les cabía la menor duda: los que alertábamos sobre la degradación de la enseñanza nos habíamos vuelto de derechas y no sabíamos nada, no entendíamos de nada. Ellos sí que entendían: a la vista están los resultados. Cierro el periódico con asco y el hombre joven que leía frente a mí levanta los ojos de su libro. A mi atención de espía le basta un segundo para descubrir el título: es el Viaje al fin de la noche. Ahora parece evidente que el aire de ligero trastorno que tenía ese hombre desde que entró en el vagón procedía de la lectura de Céline. Vamos en el mismo tren de la línea 4 pero su viaje es mucho más hondo y más terrible, un descenso de fiebre por los espantos del mundo. Yo voy por los túneles del metro de Madrid y por el presente inmediato y más bien desolado del periódico: él por las trincheras de la guerra, por la miseria de los suburbios proletarios de París, por el Nueva York futurista de los años veinte, por las tinieblas coloniales del Congo que ya había roturado para la literatura Joseph Conrad.

Ahí lo dejo, sumergido en el libro, continuando su viaje, con su barba de varios días y su mochila de vagabundo celineano. ¿Cuántos lectores como él no llegarán a existir gracias a la gran conjura de los necios y de los comisarios políticos que ha asolado la educación española? Pero no se trata sólo de esa embriaguez, del dulce vicio que le acompaña a uno en la soledad y le hace gratos los minutos de un viaje en el metro: mucho más grave es que la escuela esté fracasando en su tarea de despertar en cada uno sus mejores facultades, de actuar como palanca de progreso social. ¿Qué porvenir laboral tiene un hijo de trabajador o de inmigrante que a los quince años no es capaz de comprender un párrafo de tres líneas? ¿Qué podrá aprender sobre la complejidad del mundo y la de su propia alma quien no cuenta con la luz de las palabras escritas? El nivel cultural y académico de los padres es factor decisivo, asegura el periódico. Subiendo por las escaleras del metro me pregunto con ira y dolor qué habría sido de mí, de tantos de nosotros, si no hubiera sido por la escuela y por el instituto. Nuestros padres, niños en la guerra, escribían y leían con dificultad. En nuestras casas, donde había tan poco, mal podía haber libros. La escuela nos hizo lo que somos.

Soy lo que he leído. Me gano la vida gracias a que existen lectores. En el escaparate de la librería distingo con expectación impaciente el libro que vengo buscando. Verlo me da tanta felicidad como descubrir en un escaparate de la infancia la cubierta en colores de una novela de Julio Verne. Son Los ensayos de Montaigne que acaba de publicar Acantilado, editados y traducidos admirablemente por Jordi Bayod Brau. Muy pronto el gozo de las manos se añade al de la mirada: sopeso el volumen, paso los dedos por su tapa tan sólida, lo abro y rozo las páginas con las yemas de los dedos, y al hacerlo percibo un olor exquisito de papel y de tinta. Por cualquier página que se abra este libro ilimitado se reconocerá la voz sabia y serena, la inteligencia irónica y voluble, la curiosidad entre erudita y chismosa de aquel hombre feliz que se retiró hace más cuatro siglos a escribir y a leer en la biblioteca circular de su torre. Como Cervantes o Shakespeare si empezamos a leerlo nos acompañará a lo largo de toda nuestra vida, y a medida que pase el tiempo y sigamos leyendo nos enseñará cosas que ni siquiera habíamos sospechado en las primeras lecturas. Como el señor don Quijote de la letanía de Rubén el señor de Montaigne nos asistirá en nuestra diatriba contra los fanáticos y los propagadores de la ignorancia, contra los sinvergüenzas, contra los estafadores de la jerga psicopedagógica, contra los políticos que sólo pueden eternizarse en su parasitismo gracias a una ciudadanía analfabeta y embotada. En el viaje de vuelta soy yo quien entra en el vagón del metro con la nariz hundida en el libro, quien se queda tan absorto leyendo a Montaigne que cuando levanta los ojos descubre que se ha pasado de estación.


DIATRIBA DEL ILUSTRADO

Antonio Muñoz Molina

 

En España los debates de la Ilustración no acaban nunca de pertenecer al pasado. En el siglo de Internet y de Google nos rejuvenece la necesidad de seguir vindicando principios que ya eran de sentido común en la época de las pelucas empolvadas. La sombra siniestra de Fernando VII se siguió prolongando sobre nosotros hasta bastante después de la agonía del general Franco. Y ya éramos adultos los que todavía andamos por el medio siglo cuando se establecieron con alguna firmeza en nuestro país algunas de las libertades de la revolución francesa o la revolución americana. Que en España haya corridas de toros y alegres fiestas patronales en las que con subsidio y bendición oficial son martirizados animales indefensos es una anomalía tan escandalosa como que los centros educativos de la Iglesia católica sean sostenidos por el dinero público o como que en las solemnidades religiosas de dicha confesión participen con regularidad e incluso con fervor representantes políticos de un Estado legalmente aconfesional. En el siglo XVIII monarcas ilustrados prohibieron la fiesta de los toros: en el siglo XXI su descendiente directo asiste jovialmente a las corridas y las preside a veces con la adecuada pompa, siguiendo el ejemplo del más torvo de sus antepasados, su majestad Fernando VII, que al mismo tiempo que suprimía por decreto las universidades restablecía la Santa Inquisición y las corridas de toros. Jovellanos reflexionaba hace más de dos siglos sobre la necesidad de aliviar la barbarie y la ignorancia españolas suprimiendo las diversiones públicas más brutales y más sanguinarias: en 1992 un Gobierno socialista promulgó un nuevo reglamento taurino en el que se autorizaban las llamadas banderillas de castigo y en el que se suspendía la prohibición a los menores de catorce años de asistir a las corridas. Todo un vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, daba ejemplo llevando a su hijo pequeño a los toros. A Jovellanos, y a los ilustrados de casi todas las generaciones posteriores, los obsesionaba la escasez de medios que podían dedicarse a la enseñanza, y la necesidad de elevar el nivel educativo de las clases populares como camino imprescindible hacia la justicia: el año pasado, en una época de graves recortes sociales, la llamada fiesta nacional recibió subvenciones por valor de seiscientos millones de euros, y la Junta de Andalucía siguió dedicando una parte de sus recursos y sus esfuerzos educativos a promover el conocimiento del mundo taurino entre los alumnos de los institutos, dado que se venía observando un alarmante declive en la afición a esa seña de identidad tan andaluza entre las nuevas generaciones: en 2009, más de 1.600 alumnos de 29 institutos de secundaria visitaron ganaderías y asistieron a novilladas.

En España casi todos los debates son argumentaciones doctrinales a favor o en contra de algo. Por eso es tan saludable y educativo el libro de Mosterín

El regocijo ante la crueldad fue siempre un rasgo de las multitudes ignorantes convertidas en chusma dócil bajo el arbitrio de los déspotas

En España, quizás por influencia de las rivalidades taurinas, de la división sin matices entre el sol y la sombra, casi todos los debates son argumentaciones doctrinales a favor o en contra de algo. Por eso es tan saludable, y tan educativo, el libro de Jesús Mosterín del que he sacado todos estos datos, A favor de los toros, una diatriba apasionada contra la crueldad inútil y el salvajismo de tantas tradiciones españolas, pero también un informe documentado y preciso sobre los términos verdaderos de la cuestión: desde la fisiología del sufrimiento, en la que todos los mamíferos superiores nos parecemos tanto, hasta los pormenores históricos de una anomalía cultural que nos avergüenza ante el mundo, y que tiene su origen en lo más negro de un pasado que se obstina en seguir infectando el presente.

Con frecuencia la etimología de las palabras ilumina su significado más profundo. Crueldad,explica Mosterín, proviene del término latinocruor, que significa "sangre derramada". El espectáculo de la sangre derramada en público y por diversión es una antigua tradición europea que viene al menos de las peleas de gladiadores y las matanzas de animales salvajes en los circos de Roma. El regocijo ante la crueldad fue siempre un rasgo de las multitudes ignorantes convertidas en chusma dócil bajo el arbitrio de los déspotas. Como los brutales alcaldes españoles del siglo XXI que gastan el dinero público en el tormento de vaquillas acosadas por hordas de borrachos, los poderosos de Roma distraían a la plebe con el jolgorio de la sangre derramada. Mosterín hace una enumeración desoladora de los espectáculos de crueldad que amenizaron las ciudades europeas hasta la última ejecución pública de un condenado a muerte, que tuvo lugar en París en 1939: los ahorcamientos, las decapitaciones, las quemas de herejes y de brujas, y al mismo tiempo el suplicio de los animales, en los que hasta principios del siglo XIX España no fue una excepción: las peleas sanguinarias de perros contra osos o toros en Inglaterra, la quema a fuego lento de gatos sospechosos de brujería, la quema o desollamiento de las plantas de los pies de los osos para hacer que pareciera que bailaban. En Madrid, en el siglo XVII, un entretenimiento de la realeza era lidiar a caballo a un toro y luego dejarlo que se despeñara en los barrancos del Alcázar que daban al Campo del Moro.

Un sofisma bastante rancio que esgrimen quienes hacen burla de la sensibilidad hacia el sufrimiento de los animales asegura que éstos no pueden tener derechos, ya que no tienen deberes. Quienes lo usan andan más cerca de la escolástica medieval que de los avances de la neurociencia, por no hablar de las intuiciones milenarias sobre el parentesco profundo entre los seres vivos, confirmadas ahora por el desciframiento de los genomas. Entre las muchas cosas que he aprendido en el libro de Mosterín está la falacia misma del nombre del toro bravo: los toros, como todos los mamíferos herbívoros, han desarrollado como estrategia evolutiva de supervivencia no la agresión, sino la huida. Embisten no por instinto, sino por aturdimiento y por pánico, y por el dolor terrible que les produce el hierro de la vara de picar y de las banderillas. La cuestión no es si esos animales con los que compartimos la capacidad de temer y de sufrir tienen derechos o no: es en qué medida nuestra humanidad consiente que se les someta a tortura por diversión. La misma oleada civilizadora que trajo consigo la vindicación de los derechos humanos, la igualdad de las mujeres, el final de la esclavitud, llevó al descrédito y a la abolición de la mayor parte de espectáculos sanguinarios. La Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals se fundó en Inglaterra casi al mismo tiempo que llegaban a Londres los primeros exiliados liberales españoles y que Fernando VII restablecía las corridas de toros y la Inquisición.

Uno se acuerda de la mirada de abatimiento de Jovellanos cuando lee el relato de la manera atroz en que se martiriza en Tordesillas o en Coria a las vaquillas como parte de fiestas oficiales, o el cinismo oficial de las autoridades catalanas protegiendo la brutalidad de los toros embolados en los pueblos del bajo Ebro, o imaginando el catálogo de crueldades que se cometerán cada año en los tres mil festejos con suelta de toros que se celebran tan solo en la Comunidad Valenciana. Quizás la Ilustración habría avanzado más en nuestro país si quienes gobiernan no se pusieran tantas veces de parte del oscurantismo.

 


ROBIN HOOD NO VIAJA EN AVIÓN

Arturo Pérez Reverte

 

 

Estoy loco por que pongan AVE a todas partes, Ceuta y Melilla incluidas, para no pisar más un aeropuerto en mi puta vida. Cada vez que debo subir a un avión, cosa que evito siempre que puedo, me levanto con el mal talante de cuando era pequeño y no quería ir al colegio. Los amaneceres son más grises, los días más sombríos, el trayecto en taxi se hace demasiado corto. Sólo de pensar en lo que me espera, llevo encima una mala leche espantosa. Estoy harto de controles, de incomodidades, de humillaciones en nombre de mi propia seguridad. Para quienes solemos volar sólo con equipaje de mano, disponerlo para la carrera de obstáculos que supone acceder a un avión se convierte en una pesadilla. Hace tiempo que viajo sin la navaja suiza que me acompañó toda la vida, y hasta un lápiz de plata con el que subrayo los libros me da problemas en los controles. Todo para nada, pues vivimos en un inmenso camelo: la paranoia gringa llevada al límite por una Europa cantamañanas que se lo traga todo sin rechistar. No hay mejor prueba de lo idiota del sistema que el cuchillo y el tenedor de acero que en clase ejecutiva entregan con la bandeja de la comida tras haberte despojado previamente, en el control de tierra, de las horquillas del pelo y el cortaúñas. Como si los terroristas y los malos viajaran sólo en clase turista. 

Hemos llegado al extremo de convertir –con la sumisión cómplice de todos nosotros convertidos en obediente rebaño– los controles de seguridad en espacios surrealistas, teatro de las situaciones más absurdas e indignas: frascos, tubos de dentífrico, cremas carísimas que van allí mismo a la basura, gente obligada a caminar descalza, fulanos que hacen cola en mangas de camisa y sujetándose los pantalones para que no se les caigan, por si pita el cinturón... A eso hay que añadir el maldito factor humano: la estólida condición de algunos empleados de seguridad y de algunos pasajeros. De vigilados y de vigilantes. Hace unos meses les contaba a ustedes lo que me ocurrió en el aeropuerto de Roma con la reproducción de unmaiale –un pequeño submarino de plomo de la Segunda Guerra Mundial– y una guardia de seguridad de encefalograma plano. Pero no creo que el cociente intelectual del pasajero que el otro día pasó delante de mí el control de Barajas fuese más alto que el de aquella pava: viajaba con doscientos pendientes y aretes en las orejas y la nariz, veinte anillos con calaveras en las manos, ocho o diez collares de acero, una cadena de moto a guisa de cinturón y unas botas enormes con suela de medio palmo, llenas de herrajes, chapas y refuerzos metálicos. Y encima se mosqueó cuando le hicieron desmontar el mecano –llenó de ferretería una bandeja hasta arriba– después de que fundiera los circuitos del detector de metales. Que se puso a dar bocinazos y casi a echar humo en cuanto mi primo asomó las napias. 

Pero lo mejor de lo último lo presencié hace dos días en el aeropuerto de Barcelona, y les juro que parecía una encerrona de cámara oculta. Un chico joven que venía de algún país exótico traía un arco en la mano: muy bonito, artesanal. Un arco del Amazonas o de por allí. Yo iba detrás, y mientras esperaba turno en el control, observé que el vigilante de seguridad estudiaba el arco, indeciso. Luego miraba al chico, y otra vez el arco. «Esto no puedes llevarlo», dijo al cabo. El chico preguntó por qué, y el otro aclaró: «Es demasiado grande, y además es un arma». Durante quince segundos, el chico miró al otro como digiriendo la cosa. «Es un arco», dijo al fin. «Eso es» –respondió el vigilante con implacable lógica–. «Y un arco es un arma». El chico reflexionó durante otros diez segundos. «Pero no llevo flechas», repuso. Mientras yo intentaba imaginarlo secuestrando un avión al grito de «Alá Ajbar» con un arco y unas flechas, el vigilante hizo un gesto ambiguo, como diciendo: «Vete a saber lo que podrías usar como flechas». En ésas, como había mucho pasaje esperando y nos amontonábamos en el control, se acercó un guardia civil, y el vigilante le explicó el problema. La imagen del picoleto perplejo, arco en mano, meditando sobre cómo aquella arma letal podía convertirse a bordo de un avión en arma de destrucción masiva –podía dispararle un yogur caducado al piloto, concluí al fin, o estrangular a una azafata con la cuerda–, no se me olvidará mientras viva. Al cabo, movió la cabeza. «Ni tirachinas, ni arcos, ni armas arrojadizas –zanjó–. Tienes que facturarlo». El chico puso cara de angustia. «Es que mi avión sale dentro de media hora», arguyó. El guardia civil lo miró impasible. «Pues espabila», dijo. Y mientras veía al chico correr desesperado camino de los mostradores, arco en mano, pensé: mierda de tiempos. Robin Hood no podría viajar en avión.


IDIOMAS, EXILIOS Y CÓCTELES MOLOTOV

Arturo Pérez Reverte

 

 

Me inquieta el número de jóvenes que en los últimos tiempos piden consejo. Qué debo hacer, qué libro debo leer, qué estudiar o qué caminos abandonar, cómo puedo conciliar lo que sueño con el paisaje desolado en que ustedes, los mayores, me han convertido el horizonte. Cuando preguntan cosas así, intento abrir camino a la esperanza. Lee esto, prueba con aquello, viaja a tal sitio. Traza tu camino con sentido común y con decencia. Pero hay días en que ese discurso no me sale. Soy de la generación que ha colaborado en armar esta trampa infame, la ratonera donde viven atrapados tantos jóvenes dolorosamente lúcidos. No siempre puede transmitir esperanza quien a veces no la tiene. Hace unos días, durante uno de los breves contactos que mantengo con lectores y amigos a través de la red social Twitter, me encontré dando a uno de ellos, que preguntaba qué leer con veintisiete años y en paro, una respuesta inquietante para mí mismo: «Un libro para aprender idiomas y largarse, o uno donde aprender a fabricar cócteles molotov». 

Lo de la coctelería era broma, hasta cierto punto. Pero la primera parte del consejo me salió sincera. A veces creo que esto no tiene solución. Que este país irresponsable, históricamente enfermo, está condenado a repetirse a sí mismo hasta la traca final. Y en cada ocasión recuerdo lo que, de niño, oía a mi abuelo paterno, que era lúcido, culto, republicano, y usaba sombrero, sobre todo para quitárselo ante las señoras: «Arturín, aprende francés, que es muy triste ir al exilio sin hablar idiomas». Le hice caso, y hablo un francés de puta madre. También, a menudo, uso sombrero. Pero entre viajes y libros se echaron los años encima. Ahora ya me da igual irme o quedarme. Estoy cansado. Soy demasiado mayor, y hay días en los que sólo me levanto con ganas de morir matando. 

España fue, durante siglos, muchas cosas buenas y malas. Hoy es algo parecido a intentar introducir una especie de barra o varilla por una serie de piezas hechas con agujeros desiguales: cada uno de un diámetro diferente, hechos de materiales distintos y situados en diferentes posiciones. No hay pulso que enhebre el invento, ni posibilidad de que nadie alinee aquello y funcione la maquinaria. Sin embargo, me resisto a creer que nada pueda hacerse. No escribiría estos artículos, en tal caso. Sigue habiendo, pese a todo, gente que lucha y se arriesga, empresarios dignos, funcionarios decentes, jóvenes solidarios y valerosos capaces de levantarse y trabajar cada mañana. De pelear, si hace falta. Amigos en quienes esperar y confiar. Por eso duele más. Por eso ulcera el alma verlos maltratados por estas diecisiete Españas injustificadas, egoístas y ladronas, donde las ratas y los chacales depredan a su aire, envidiándose y odiándose a partes iguales, desmontando cuanto hace posible el respeto y la convivencia. Esa gentuza iletrada, infame, que ha hecho de la política su forma de vida y de nosotros su negocio, desvalija el país y se lleva por delante las instituciones en su ávida carrera por el dinero y el poder. Destroza el futuro. La impunidad de esos golfos la garantizan millones de ciudadanos apáticos sentados ante el televisor, viendo el fútbol y a Belén Esteban mientras aceptamos, aborregados, que nos conviertan en un país miserable, cutre, exclusivo para turistas baratos de cerveza y vomitona. Un lugar sin industria ni recursos propios, sin clase media, hecho de buscavidas y mendigos, de subvenciones mientras las haya, de putas y camareros. Dicho sea con todo el respeto para las putas y los camareros. Que, a este paso, serán quienes nos den de comer. 

Algún retorcido consuelo queda de todo esto: a los principales culpables los hemos parido y votado los padres de esos jóvenes. Salen de nuestra entraña desde hace cuatro décadas. Los engordamos a nuestra costa, tarados por una dictadura anterior que nos hizo acríticos e ignorantes. El mayor homenaje a nuestra imbecilidad nacional tuvo lugar en el Senado hace unas semanas, el primer día que allí se utilizaron las diversas lenguas oficiales con traducción simultánea y pinganillo. Ésa es la España que los días de cabreo extremo, cuando aconsejo, como mi abuelo, tener idiomas y una maleta por si hay que largarse, quisiera ahorrar a los jóvenes más lúcidos: un andaluz medio analfabeto, presidente autonómico, hablaba con torpeza en catalán mientras otro andaluz casi tan analfabeto como él, vicepresidente tercero del Gobierno, escuchaba mediante un auricular la disparatada traducción a una lengua, el castellano, que ambos conocían -decir dominaban es excesivo- casi perfectamente. Y mientras, en sus bancos, encantados de estar allí, los cómplices de esos dos sujetos aplaudían.


LA CIVILIZACIÓN DEL ESPECTÁCULO

Mario Vargas Llosa

 

 

En algún momento, en la segunda mitad del siglo XX, el periodismo de las sociedades abiertas de Occidente empezó a relegar discretamente a un segundo plano las que habían sido sus funciones principales -informar, opinar y criticar- para privilegiar otra que hasta entonces había sido secundaria: divertir. Nadie lo planeó y ningún órgano de prensa imaginó que esta sutil alteración de las prioridades del periodismo entrañaría cambios tan profundos en todo el ámbito cultural y ético. Lo que ocurría en el mundo de la información era reflejo de un proceso que abarcaba casi todos los aspectos de la vida social. La civilización del espectáculo había nacido y estaba allí para quedarse y revolucionar hasta la médula instituciones y costumbres de las sociedades libres.

¿A qué viene esta reflexión? A que desde hace cinco días no hallo manera de evitar darme de bruces, en periódico que abro o programa noticioso que oigo o veo, con el cuerpo desnudo de la señora Cecilia Bolocco de Menem. No tengo nada contra los desnudos, y menos contra los que parecen bellos y bien conservados, tal el de la señora Bolocco, pero sí contra la aviesa manera como esas fotografías han sido tomadas y divulgadas por el fotógrafo, a quien, según la prensa de esta mañana, su hazaña periodística le ha reportado ya 300.000 dólares de honorarios, sin contar la desconocida suma que, por lo visto, según la chismografía periodística, la señora Bolocco le pagó para que no divulgara otras imágenes todavía más comprometedoras. ¿Por qué tengo que estar yo enterado de estas vilezas y negociaciones sórdidas? Simplemente, porque para no enterarme de ellas tendría que dejar de leer periódicos y revistas y de ver y oír programas televisivos y radiales, donde no exagero si digo que los pechos y el trasero de la señora de Menem han enanizado todo, desde las degollinas de Irak y el Líbano, hasta la toma de Radio Caracas Televisión por el Gobierno de Hugo Chávez y el triunfo de Nicolas Sarkozy en las elecciones francesas.

Ésas son las consecuencias de aceptar que la primera obligación de los medios es entretener y que la importancia de la información está en relación directamente proporcional a las dosis de espectacularidad que pueda generar. Si ahora parece perfectamente aceptable que un fotógrafo viole la privacidad de cualquier persona conocida para exponerla en cueros o haciendo el amor con un amante ¿cuánto tiempo más hará falta para que la prensa regocije a los aburridos lectores o espectadores ávidos de escándalo mostrándoles violaciones, torturas y asesinatos en trance de ejecutarse? Lo más extraordinario, como índice del aletargamiento moral que ha resultado de concebir el periodismo en particular, y la cultura en general, como diversión y espectáculo, es que el paparazzi que se las arregló para llevar sus cámaras hasta la intimidad de la señora Bolocco, es considerado poco menos que un héroe debido a su soberbia performance,que, por lo demás, no es la primera de esa estirpe que perpetra ni será la última.

Protesto, pero es idiota de mi parte, porque sé que se trata de un problema sin solución. La alimaña que tomó aquellas fotos no es una rara avis, sino producto de un estado de cosas que induce al comunicador y al periodista a buscar, por encima de todo, la primicia, la ocurrencia audaz e insólita, que pueda romper más convenciones y escandalizar más que ninguna otra. (Y si no la encuentra, a fabricarla). Y como nada escandaliza ya en sociedades donde casi todo está permitido, hay que ir cada vez más lejos en la temeridad informativa, valiéndose de todo, aplastando cualquier escrúpulo, con tal de producir elscoop que dé que hablar. Dicen que, en su primera entrevista con Jean Cocteau, Sartre le rogó: "¡Escandalíceme, por favor!". Eso es lo que espera hoy día el gran público del periodismo. Y el periodismo, obediente, trata afanosamente de chocarlo y espantarlo, porque ésta es la más codiciada diversión, el estremecimiento excitante de la hora.

No me refiero sólo a la prensa amarilla, a la que no leo. Pero esa prensa, por desgracia, desde hace tiempo contamina con su miasma a la llamada prensa seria, al extremo de que las fronteras entre una y otra resultan cada vez más porosas. Para no perder oyentes y lectores, la prensa seria se ve arrastrada a dar cuenta de los escándalos y chismografías de la prensa amarilla y de este modo contribuye a la degradación de los niveles culturales y éticos de la información. Por otra parte, la prensa seria no se atreve a condenar abiertamente las prácticas repelentes e inmorales del periodismo de cloaca porque teme -no sin razón- que cualquier iniciativa que se tome para frenarlas vaya en desmedro de la libertad de prensa y el derecho de crítica.

A ese disparate hemos llegado: a que una de las más importantes conquistas de la civilización, la libertad de expresión y el derecho de crítica, sirva de coartada y garantice la inmunidad para el libelo, la violación de la privacidad, la calumnia, el falso testimonio, la insidia y demás especialidades del amarillismo periodístico.

Se me replicará que en los países democráticos existen jueces y tribunales y leyes que amparan los derechos civiles a los que las víctimas de estos desaguisados pueden acudir. Eso es cierto en teoría, sí. En la práctica, es raro que un particular ose enfrentarse a esas publicaciones, algunas de las cuales son muy poderosas y cuentan con grandes recursos, abogados e influencias difíciles de derrotar, y que lo desanime a entablar acciones judiciales lo costosas que éstas resultan en ciertos países, y lo enredadas e interminables que son. Por otra parte, los jueces se sienten a menudo inhibidos de sancionar ese tipo de delitos porque temen crear precedentes que sirvan para recortar las libertades públicas y la libertad informativa. En verdad, el problema no se confina en el ámbito jurídico. Se trata de un problema cultural. La cultura de nuestro tiempo propicia y ampara todo lo que entretiene y divierte, en todos los dominios de la vida social, y por eso, las campañas políticas y las justas electorales son cada vez menos un cotejo de ideas y programas, y cada vez más eventos publicitarios, espectáculos en los que, en vez de persuadir, los candidatos y los partidos tratan de seducir y excitar, apelando, como los periodistas amarillos, a las bajas pasiones o los instintos más primitivos, a las pulsiones irracionales del ciudadano antes que a su inteligencia y su razón. Se ha visto esto no sólo en las elecciones de países subdesarrollados, donde aquello es la norma, también en las recientes elecciones de Francia y España, donde han abundado los insultos y las descalificaciones escabrosas.

La civilización del espectáculo tiene sus lados positivos, desde luego. No está mal promover el humor, la diversión, pues sin humor, goce, hedonismo y juego, la vida sería espantosamente aburrida. Pero si ella se reduce cada vez más a ser sólo eso, triunfan la frivolidad, el esnobismo y formas crecientes de idiotez y chabacanería por doquier. En eso estamos, o por lo menos están en ello sectores muy amplios de -vaya paradoja- las sociedades que gracias a la cultura de la libertad han alcanzado los más altos niveles de vida, de educación, de seguridad y de ocio del planeta.

Algo falló, pues, en algún momento. Y valdría la pena reaccionar, antes de que sea demasiado tarde. La civilización del espectáculo en que estamos inmersos acarrea una absoluta confusión de valores. Los iconos o modelos sociales -las figuras ejemplares- lo son, ahora, básicamente, por razones mediáticas, pues la apariencia ha reemplazado a la sustancia en la apreciación pública. No son las ideas, la conducta, las hazañas intelectuales y científicas, sociales o culturales, las que hacen que un individuo descuelle y gane el respeto y la admiración de sus contemporáneos y se convierta en un modelo para los jóvenes, sino las personas más aptas para ocupar las primeras planas de la información, así sea por los goles que mete, los millones que gasta en fiestas faraónicas o los escándalos que protagoniza. La información, en consecuencia, concede cada vez más espacio, tiempo, talento y entusiasmo a ese género de personajes y sucesos. Es verdad que siempre existió, en el pasado, un periodismo excremental, que explotaba la maledicencia y la impudicia en todas sus manifestaciones, pero solía estar al margen, en una semiclandestinidad donde lo mantenían, más que leyes y reglamentos, los valores y la cultura imperantes. Hoy ese periodismo ha ganado derecho de ciudad pues los valores vigentes lo han legitimado. Frivolidad, banalidad, estupidización acelerada del promedio es uno de los inesperados resultados de ser, hoy, más libres que nunca en el pasado.

Esto no es una requisitoria contra la libertad, sino contra una deriva perversa de ella, que puede, si no se le pone coto, suicidarla. Porque no sólo desaparece la libertad cuando la reprimen o la censuran los gobiernos despóticos. Otra manera de acabar con ella es vaciándola de sustancia, desnaturalizándola, escudándose en ella para justificar atropellos y tráficos indignos contra los derechos civiles.

La existencia de este fenómeno es un efecto lateral de dos conquistas básicas de la civilización: la libertad y el mercado. Ambas han contribuido extraordinariamente al progreso material y cultural de la humanidad, a la creación del individuo soberano y al reconocimiento de sus derechos, a la coexistencia, a hacer retroceder la pobreza, la ignorancia y la explotación. Al mismo tiempo, la libertad ha permitido que esa reorientación del periodismo hacia la meta primordial de divertir a lectores, oyentes y televidentes, fuera desarrollándose en proporciones cancerosas, atizada por la competencia que los mercados exigen. Si hay un público ávido de ese alimento, los medios se lo dan, y si ese público, educado (o maleducado, más bien) por ese producto periodístico, lo exige cada vez en mayores dosis, divertir será el motor y el combustible de los medios cada día más, al extremo de que en todas las secciones y formas del periodismo aquella predisposición va dejando su impronta, su marca distorsionadora. Hay, desde luego, quienes dicen que más bien ocurre lo opuesto: que la chismografía, el esnobismo, la frivolidad y el escándalo han prendido en el gran público por culpa de los medios, lo que sin duda también es cierto, pues una cosa y la otra no se excluyen, se complementan.

Cualquier intento de frenar legalmente el amarillismo periodístico equivaldría a establecer un sistema de censura y eso tendría consecuencias trágicas para el funcionamiento de la democracia. La idea de que el poder judicial puede, sancionando caso por caso, poner límite al libertinaje y violación sistemática de la privacidad y el derecho al honor de los ciudadanos, es una posibilidad abstracta totalmente desprovista de consecuencias, en términos realistas. Porque la raíz del mal es anterior a esos mecanismos: está en una cultura que ha hecho de la diversión el valor supremo de la existencia, al cual todos los viejos valores, la decencia, el cuidado de las formas, la ética, los derechos individuales, pueden ser sacrificados sin el menor cargo de conciencia. Estamos, pues, condenados, nosotros, ciudadanos de los países libres y privilegiados del planeta, a que las tetas y culos de los famosos y sus "bellaquerías" gongorinas, sigan siendo nuestro alimento cotidiano.

 

 

 

 

 

 

LA RAE, LAS PALABRAS Y LAS PERSONAS

Ignacio Bosque

 

 

En su artículo del martes 28 de noviembre en EL PAÍS, titulado  La RAE y el lenguaje , doña Amparo Rubiales acusa a la RAE de defender el lenguaje sexista y de denominar ciertas realidades de forma diferente a como lo hacen las leyes y la sociedad. Los datos que aduce sobre la discriminación de la mujer son inobjetables, pero las conclusiones que obtiene no son correctas.

Muchas personas parecen entender que, al igual que en el Congreso se hacen las leyes que regulan la convivencia entre los ciudadanos, en la Real Academia se crean las leyes del idioma. No es así. Las palabras no significan lo que significan porque lo diga el diccionario o porque así lo hayan decidido los académicos en conciliábulo. Los principios que articulan la estructura de la gramática tampoco son como son porque los hayan acordado los académicos, sea con la participación de las mujeres o sin ella. Las lenguas no son, en suma, el resultado de un conjunto de actos conscientes de los individuos.

Critica la señora Rubiales a la RAE por defender el llamado empleo genérico del masculino, en lugar de aceptar que “el masculino no nos engloba a las mujeres”. Varias personas han propuesto que la RAE debería adoptar como norma el desdoblamiento generalizado (niños y niñas, españoles y españolas, diputados y diputadas, etc.). En la próxima Gramática que prepara la RAE, junto con las demás Academias de los países hispanohablantes, se va a proponer que el desdoblamiento se limite a las situaciones en las que su ausencia podría ser malinterpretada, como en la expresión Los españoles y las españolas pueden servir en el ejército. Entendemos que recomendar el desdoblamiento generalizado sería un error, y no solo por razones de economía lingüística, sino sobre todo porque los hechos demuestran que las mujeres no se sienten discriminadas por el uso del masculino en la mayor parte de los casos. Si la señora Rubiales le pregunta a una amiga suya a la que no ve desde hace tiempo cómo están sus hijos, esta no va a pensar que está discriminando a sus hijas. Ninguna de las dos entenderá, además, que la pregunta apropiada tendría que haber sido ¿Cómo están tus hijos y tus hijas?, y mucho menos (para evitar el desdoblamiento) ¿Cómo está tu descendencia?

Estoy seguro de que la señora Rubiales no propone que la Organización de Consumidores y Usuarios pase a llamarse Organización de Consumidores, Consumidoras, Usuarios y Usuarias, o que el miércoles deje de ser el día del espectador para ser el día del espectador y la espectadora. Aunque diga en su artículo que “todos son solo ellos, y no lo somos nosotras”, estoy igualmente seguro de que no rechaza el uso del pronombre todos que hace el artículo 15 de la Constitución Española (Todos tienen derecho a la vida). Tan difícil de aceptar es el desdoblamiento generalizado, que la señora Rubiales no lo practica en su artículo. Usa la expresión “los propios académicos” sabiendo que entre nosotros hay tres prestigiosísimas mujeres (muy pocas, desde luego, pero este es asunto para otra ocasión). Lo hace sin la más leve sensación de que con esas palabras esté ofendiendo a las mujeres porque, en efecto, en su expresión no hay ofensa alguna.

Existe el lenguaje sexista, pero no son discriminatorias expresiones como el nivel de vida de los peruanos o el horario de atención a los alumnos. En ellas no se menciona expresamente a las mujeres, pero están -obviamente- comprendidas. La señora Rubiales se sorprenderá al saber que un buen número de catedráticas y profesoras titulares de Lingüística y de Lengua de nuestras universidades entienden que en esas expresiones no hay discriminación, y este juicio no afecta en lo más mínimo a su compromiso con la defensa de los derechos de la mujer. Como es obvio, también se usa el hombre para designar al ser humano, o el oso para designar cierto plantígrado, sea cual sea su sexo. Podrían añadirse infinidad de ejemplos similares.

En estos y en otros muchos casos las palabras no discriminan a las mujeres. Lo hacen, en cambio, las prácticas sociales y (todavía) algunas leyes. El uso del masculino como término no marcado puede ser insuficiente en ciertos contextos, pero de ahí no puede concluirse que “el masculino no engloba a las mujeres”. El problema ni siquiera tiene que ver con el género. No hay error en la expresión Pasé allí cinco días por el hecho de que no se diga … con sus correspondientes noches, ya que el término día tiene dos sentidos: abarca la noche en uno de ellos, y solo el tiempo en que el sol está sobre el horizonte en el otro (en cierta forma, como ocurre con los alumnos o los peruanos).

La Academia describe los usos lingüísticos que surgen y se extienden, y recomienda los que entiende que se van asentando en la lengua culta. En ningún caso construye o crea el código lingüístico al que esos usos corresponden. Sobre la palabra jueza,que menciona en su artículo la señora Rubiales, dirá la próxima Gramática que es de uso común en la Argentina, Venezuela o Costa Rica, entre otros países, si bien no se ha extendido en México ni en España. ¿Debería decir otra cosa? Pregunta la señora Rubiales: “¿Cómo llamamos a la unión entre españoles y españolas del mismo sexo?”. Pues podemos llamarla matrimonio. Si este sentido cuaja y se empieza a generalizar, la RAE contará con suficiente documentación para añadir la acepción correspondiente a la próxima edición del Diccionario. Tampoco crea la RAE las reglas de la gramática. Es un error pensar que la expresión unos a otros es discriminatoria si se aplica a un grupo formado por hombres y mujeres, y no sería sensato pedir a la Academia que cambie las reglas de la concordancia de género y número del español, similares a las de las demás lenguas románicas.

Carece de fundamento la visión de la RAE como una institución insensible a los cambios que marcan el progreso de la sociedad, y es profundamente injusto decir que “sigue defendiendo el lenguaje sexista”. La RAE no incorpora las palabras a su diccionario hasta que adquieren vida propia en la comunidad, pero no puede deducirse de ello que la Academia no sigue el compás de la sociedad. Dice la señora Rubiales que el poder ha sido siempre masculino y que las mujeres solo han alcanzado su condición de ciudadanas hace tres cuartos de siglo. Son verdades como puños, pero verdades ajenas al papel que corresponde a esta institución. Nadie negaría que una parte importante de la estructura de la sociedad se refleja en el lenguaje, pero las convenciones del código lingüístico con el que nos comunicamos no son reflejo directo de la sociedad. Para dirigirse a una directora general en Francia alternan Madame le directeur général y Madame la directrice générale. Muchas francesas prefieren la primera opción y no consideran discriminatorio ese tratamiento. Lo que sí consideran injusto es que no sea mayor el número de las mujeres a las que corresponde alguno de los dos.


LA VERDAD DE LAS MENTIRAS

Vicente Verdú

 

 

¿Podríamos convivir sin mentir? ¿O podríamos resistir la adversidad sin mentirnos a nosotros

A lo largo del pasado jueves, el Círculo de Bellas Artes de Madrid dedicó una jornada completa a debatir sobre la mentira y el autoengaño en la sociedad actual. Casi podría haberse dicho que en cualquier sociedad de cualquier tiempo. La fábula de Esopo sobre la zorra y las uvas ilustra, una y otra vez, el proceso de autoengaño que la zorra emplea para quedarse tranquila sin las uvas. La estratagema para desdeñarlas cuando no las logra, porque se dice que, a fin de cuentas, están verdes, reproduce las mismas zorrerías que nos aplicamos para no sufrir o no sufrir tanto. Anosognosia es el nombre científico para designar a quienes se niegan a querer saber lo malo, se trate de una quiebra o una grave enfermedad. De hecho, nos diagnostican un cáncer pero nos esforzamos en convencernos de que con voluntad lo venceremos y que acaso no sea tan grave y responderá al tratamiento.

Nos vemos feísimos en la foto pero pensamos que se debe a la cámara, a la luz o al enfoque. Nos descalifican en un premio de literatura y concluimos que no han sabido interpretarnos ni valorarnos adecuadamente. La pena se transforma en ira.

Precisamente ese mismo día en que debatía en Madrid sobre el santo asunto de la mentira, Vargas Llosa, autor del ensayo La verdad de las mentiras, recibía el Premio Nobel. Lo recibía este año que, según él, fue el que menos lo esperaba. Las decepciones que soportara en anteriores ediciones podían aliviarse con astutas historias que protegían la integridad del amor propio, su valor profesional y hasta su intelectual belleza. Si fuéramos iguales a la fotografía que aparece en nuestros pasaportes no nos permitirían embarcar, dijo Miguel Catalán, ya fuera porque nos tomarían por enfermos graves o por temibles delincuentes.

Pero ni siquiera el espejo nos vale como una prueba fehaciente de nuestra apariencia personal. "Non tibi notus erit, quamvis speculum speculeris" (no te conocerás aunque te mires en el espejo), decía un aforismo medieval. No te conocerás porque, en primer lugar, siempre nos acercamos con muecas, ángulos o expresiones que pretenden mejorarnos. En segundo lugar, incluso Harrison Ford ha ordenado retirar todos los espejos de su casa para no verse atrapado en su deterioro. Sin embargo, luego, o en la calle, resulta que, a nuestro pesar, no han eliminado los escaparates y en ellos nos reflejamos de súbito con una consternación que nos arruina el día.

Justamente, en la película Días de vino y rosas Jack Lemmon solo es consciente del deterioro al que le ha conducido el alcohol hasta que un cristal de escaparate le enseña su astrosa estampa de mendigo. Muchos alcohólicos se autoengañan diciéndose que podrían dejar la bebida en cuanto se lo propusieran, pero, efectivamente, la bebida puede más. En las comunidades de Alcohólicos Anónimos se oye de vez en cuando una sentencia que dice: "Yo no soy enemigo del alcohol, el alcohol es mi enemigo". Y a ese enemigo es más difícil de burlar.

Con mentiras afrontamos la frustración, con mentiras nos consolamos de un desdén amoroso o un fracaso profesional atribuyéndolos a la injusticia o la mala suerte. La suerte, el azar o la mala estrella acuden para conjurar nuestra culpa, nuestra incompetencia o nuestro error. Pero, ¿por qué no seguir mintiendo? ¿Por qué no continuar engañándonos? Una razón económica sería la de brindar trabajo a los psicólogos. Una razón moral sería la de ser honestos con nosotros. Una razón clínica sería la que aconseja no rehuir al médico. Pero, en fin, una razón humana sería totalmente la contraria. Los optimistas son más felices que los pesimistas sin tener motivos objetivos para ello. La sociedad actual parece mejor o peor, más o menos confortable, cuanto más nos empeñamos en que el pasado fue incomparablemente superior, más ordenado, más honrado, más bello. Pero todo es mentira. El reino de lo falso o falsificado, de la falacia y de la falencia, de la impostura, de la compostura y de la postura constituye el medio natural donde nuestra existencia pervive.


TODOS MUERTOS DE MIEDO

Rosa Montero

 

 

El miedo debe de ser la emoción más ampliamente extendida en el mundo animal. Desde luego no hay ser humano que no conozca bien lo que es el miedo, e incluso el terror pánico. Y que conste que no es algo necesariamente negativo: al contrario, es una de nuestras armas más poderosas. Sin miedo, no se nos dispararía la adrenalina, poniendo todo nuestro cuerpo a punto para reaccionar con más velocidad y más fuerza. Sin miedo no estaríamos alerta y no huiríamos. Y muchas veces huir salva la vida. El miedo es una herramienta básica de supervivencia. Lo malo es cuando el miedo se enrosca en sí mismo, se muerde la cola, se convierte en miedo al propio miedo. Cuando pasa la frontera de lo razonable y deviene un estado permanente y paranoico. Ese miedo perdurable y morboso te come la libertad y la vida y además fascistiza al ser humano. Por miedo podemos cometer todo tipo de excesos contra aquellos a quienes tememos, aunque nuestro recelo sea totalmente imaginario.

Hace algo más de un año se celebró una cumbre en Roma sobre el miedo. Hicieron un estudio con 5.000 personas provenientes de diez grandes ciudades del mundo y los resultados parecían confirmar que las sociedades más seguras eran las más atemorizadas, cosa que, por otra parte, es fácil de intuir a poco que te pongas a pensar sobre el asunto. Siempre me he preguntado cómo se las arreglaría para aguantar el terror un ciudadano medio del Madrid de hoy (yo misma, por ejemplo) si fuera repentinamente transportado a un pueblo de la Edad Media. Si vivieras en el siglo X, por ejemplo, resultaría de lo más normal que unas cuantas veces a lo largo de tu vida llegaran los vikingos a tu aldea y violaran y degollaran a todos cuantos se pusieran por delante; por no hablar de los bandoleros, de las levas obligatorias para las interminables guerras o de la posibilidad, absolutamente aceptada y común, de ser sometido a salvajes torturas en cualquier momento (hasta el siglo XVIII, la tortura formó parte del panorama normal de la vida). Además de las enfermedades, las heridas, ¡o el terror a un simple dolor de muelas y a una extracción sin anestesia! Porque esa es otra cosa: hemos perdido por completo el aguante ante el dolor. Y no solo el aguante físico, sino, sobre todo, el psíquico.

Esas sí que eran vidas espeluznantes, vidas para morirse de miedo, según nuestros parámetros, y, sin embargo, la gente las vivía con entereza y razonable serenidad. Hoy, en cambio, nos espanta todo. Supongo que en esto intervienen diversos factores: que hoy tenemos mucho más que perder (cuanto más se tiene, más se teme); que el enorme aumento del nivel de seguridad en el que vivimos ha hecho que nuestro sistema de alarma mida erróneamente… Pero creo que también influye el hecho de que los riesgos a los que ahora nos enfrentamos son difusos, inabarcables. El calentamiento global, el terrorismo mundial, ¡incluso nos puede caer un satélite roto en la cabeza cuando salimos a la calle! Los ataques vikingos eran de una ferocidad innegable, pero frente a eso podías hacer algo: huir, meterte en la fortaleza del señor feudal, luchar, echarles aceite hirviendo por la cabeza. Era un terror a la medida del ser humano. Pero, ¿qué se puede hacer para defenderte de unas oscuras bombas que de repente revientan el tren en el que viajas? Adolfo García Ortega, en su magnífica novela El mapa de la vida (Seix Barral), que trata precisamente de los atentados del 11-M en Madrid, pone esta conversación entre dos personajes que sobrevivieron a las bombas de Atocha: “Nosotros ya no nos morimos de miedo, Ada. Recuerda todo por lo que hemos pasado. Despídete del miedo para siempre”. Sí, es verdad. La realidad del horror ayuda a desmontar la neurosis del miedo.

Una neurosis que, por otra parte, campa alegremente por todas partes. Hace año y medio el Ayuntamiento madrileño presentó a la prensa un kit de supervivencia siguiendo los modelos de Nueva York, Tokio o Londres. Aunque usted no lo sepa, nuestro Ayuntamiento recomienda que todos y cada uno de los miembros de su familia tenga una mochila preparada, por si acaso, con una copia de la documentación, un listín telefónico, útiles de aseo, una muda, zapatos cómodos, un chubasquero, un juego de llaves de la vivienda y el coche, copias de los seguros, una tarjeta de crédito, dinero, un móvil con tarjeta de prepago, pilas, una linterna, una radio, un cargador manual de baterías, agua, un botiquín básico y un mapa o callejero. Ya digo, por si acaso. Por cierto que estas mochilas serían un botín sabrosísimo para los ladrones de pisos, ¿no? Y los robos también forman parte de nuestros temores. Vamos, que no hay manera de escaparse.

 


PAN Y CIRCO

Juan José Millás

 

 

 ”No se puede vivir sin comida, claro. ¿Y sin fábulas? Quizá tampoco. Los periódicos llevan hablando con auténtica alarma de la huelga de guionistas que comenzó el lunes pasado en EE UU. Se refieren a ella como si fuera a provocar la falta de un producto esencial para la vida cotidiana. Algunos, para explicar su magnitud, recuerdan la de 1988, que duró 22 semanas y costó a la industria norteamericana 350 millones de euros. La actual podría duplicar esa cifra. Pero los números siempre esconden, o disimulan, un pánico moral. ¿Qué ocurriría si esa panda de locos -los guionistas- se pasaran un año sin inventar historias? ¿En qué nos afectaría a usted y a mí? ¿Será verdad que esta gente, al urdir los argumentos de las series de televisión, escribe también, sin que seamos conscientes de ello, el argumento de nuestra vida?

 ¿Es imaginable un mundo sin ficción? Definitivamente, no. Somos tan hijos de la carne y de la sangre como de las caperucitas rojas, de las blancanieves, de las madrastras, de los pulgarcitos, de los gatos con botas, pero también de las madames bovarys y de las anas ozores y de los raskolnikofs y de los batlebys, por no hablar de los soprano y de los fraziers, de los seinfelds, o de los doctores houses. Desde que el mundo es mundo, mientras unos amasan el pan que comemos por la mañana, otros urden las historias que devoramos por la noche. Estamos hechos de pan y de novelas. El problema no son, pues, los millones de euros que podría perder la industria, sino las disfunciones que en el cuerpo social provocaría un desplome brusco de la ficción. Imaginen un mundo sin cine, sin novelas, sin cómics, si series de televisión, sin culebrones; sólo realidad a palo seco, o sucedáneos de las fábulas como los que nos sirven los políticos. Ese señor tan raro que se acuesta cuando usted se levanta es guionista. Un respeto.”

 


OTRA LENGUA

Juan José Millás

 

 

Estuve en la apertura del XV Congreso de la Federación Mundial de Sordos, celebrado estos días en Madrid. Había gente de todas las nacionalidades, de todos los colores y de todas las estaturas hablando por los codos, nunca mejor dicho. Los sordos se expresan con todo el cuerpo, incluida la boca, de forma que verlos conversar era como asistir a la actuación de un ballet monumental. Una fiesta. También entre ellos hay oradores mejores y peores, claro. Los buenos buenos te dejaban con la boca abierta, aun cuando no entendieras nada de lo que decían. Resulta increíble que hayamos tardado tantos siglos en darnos cuenta de la riqueza de esa lengua cuya complejidad estudió Oliver Sacks en Veo una voz.

Y todavía hay quien se refiere a los sordos como sordomudos. Resulta inexplicable que hayamos alentado esa barbaridad durante tanto tiempo. No sólo no son mudos, sino que hablan por los cuatro costados (nunca mejor dicho de nuevo), además de por los codos. Producía admiración y un punto de envidia verlos expresarse con los dedos, los ojos, las cejas, la cabeza, el torso, los brazos... Escribían poemas en el aire con la facilidad con la que Picasso dibujaba palomas de la paz sobre el papel. Las cafeterías de los alrededores estaban llenas de gente cuyas manos revoloteaban alrededor de los rostros amigos como enjambres de mariposas en un sueño ecológico. Aquellas manos parecían también pájaros al amanecer, pues sus nerviosos movimientos iban con frecuencia acompañados de destellos verbales semejantes al trino de las aves.

Tenían razones para estar contentos. El Gobierno español acaba de reconocer por ley esa lengua con la que se han cometido tantas injusticias sin que en nombre de ella, en cambio, se haya hecho daño a nadie. Los sordos constituyen una verdadera comunidad cultural en la que no hay tentaciones excluyentes. Llevan siglos luchando por sus derechos desde un asociacionismo pacífico, integrador, ejemplar en todos los sentidos. Fernández de la Vega les dio la bienvenida en su propio idioma, pero se echó de menos a Ruiz Gallardón, alcalde de la ciudad anfitriona, cuyo oído guarde Dios muchos años, porque la vista, evidentemente, la ha perdido.


¿A QUIÉN CREER?

Juan José Millás

 

El problema con el conductor suicida no es que se mate él, es que mate a una familia que va tranquilamente a Cuenca en su Skoda Octavia respetando todas las señales de tráfico. No sabemos cuántos huesos se rompió Zapatero (parece que ninguno) aquel día de mayo de 2010 en el que se puso a conducir, contra su propio código, a 200 por hora. Pero a nosotros, sus votantes, nos reventó literalmente. ¿Dónde va ese loco?, decíamos mientras él hacía señas de que éramos nosotros quienes conducíamos en la dirección equivocada. Lo malo de estas conductas indeseables es que provocan enseguida imitadores. Ahí tienen ahora a Rajoy saltándose todos los stops y cedas el paso que había jurado respetar, y con los mismos argumentos que su antecesor: el de escuchar voces que le impelen a tomar las direcciones prohibidas de la autopista. Las voces obligaron a Zapatero a ciscarse en su programa como obligan a Rajoy a cagarse en el suyo. Lo raro es que las voces que escuchan los políticos son siempre de derechas, al modo en que las órdenes que escucha los locos son siempre las de matar. Si no lo hacemos, dicen, nos obligarán a hacerlo. ¿Quiénes?, preguntamos. ¿Las mafias financieras, los especuladores bursátiles, los pistoleros de los unos y de los otros, quizá el mismo Dios? Tanto nos da. Un político que oye voces debería dimitir, convocar elecciones y volver a presentarse con el programa de las voces. Eso sería lo decente, pero la decencia, en La Moncloa, dura menos que un porro a la puerta de un instituto. Algún beneficio personal obtendrán, aparte del de salvar a la patria, que tampoco, porque la patria era la familia que iba a Cuenca en el Skoda Octavia. En poco menos de un año, entre unos y otros, han convertido la política en un burdel. Gracias, querida Narbona, por decirnos lo que ya sabíamos. Pero llega un poco tarde. A quién creer.


 

TODO ESTÁ EN SU SITIO

Juan José Millás

 

He aquí una imagen que parece remitir a un mundo protector, en el que todo funciona. Funciona la cerilla, funciona el rascador de la caja (muy bella, por cierto), funciona la pipa, funcionan los pulmones del hombre que la sujeta entre los dientes, funcionan sus ojos (y de qué manera), funcionan las gafas y funcionan las orejas sobre las que se asientan las patillas de las gafas. ¡Qué bien se debe de estar, por otra parte, dentro de esa chaqueta tan acogedora! ¡Qué eficacia la de la camisa blanca y la corbata oscura en el conjunto! La lámpara, con la sombra que proyecta sobre la pared, transmite la idea de un rincón íntimo, quizá dedicado a la lectura. No se aprecia el sillón, pero intuye uno que debe de ser cómodo, de los que sujetan los riñones y alivian las molestias lumbares. No se pierdan tampoco la naturalidad con la que colaboran entre sí las manos del sujeto y la postura casual de cada uno de los dedos, como si no hicieran nada del otro mundo. Se me ocurre que si yo fuera ese hombre tranquilo y ahora mismo me diera por levantarme del sillón, encontraría ante mí una casa perfecta, en la que ni gotearía la cisterna del retrete ni haría ruido el motor de la nevera. Aunque tal vez prefiriera permanecer eternamente ahí, donde me encuentro, saboreando la primera bocanada de humo que se mezcla ya con la saliva, mientras la expresión del tipo hacia el que se dirigen mis ojos me da una idea para el personaje de una novela policiaca que estoy a punto de empezar. Qué vigor el de los microcosmos. Y qué fuerza, aún, la de la fotografía en blanco y negro.

 


ELECCIÓN

Manuel Vicent

 

 

"Esta mañana ante el armario abierto ella ha decidido ponerse las bragas de seda y no las de algodón; en cambio él ha elegido el jersey de pico en lugar de la chaqueta de espiguilla. Dentro del azar de cada día la vida consiste en realizar actos mínimos de voluntad que crean infinitos destinos que se entrecruzan formando un tejido. 

Concretamente esta pareja que lleva 20 años unida se conoció porque él una tarde no pudo resistir la tentación de comprar un paquete de Malboro. En ese momento se debatía en el terrible esfuerzo de dejar el tabaco. Decidió que esa sería la última cajetilla y llevado de un impulso irresistible entró en aquel estanco perdido en el caos de la ciudad. Allí estaba una chica pegando varios sellos a una carta. Su lengua tan fresca, tan rosada forzó en este joven anónimo una mirada cálida que la chica percibió muy bien. Él dijo algo divertido. Ella se rió. Aquella carta era para su novio holandés, pero un año después la chica se casó con este fumador dubitativo que se debatía entre fumarse o no el último paquete de cigarrillos. Si la chica no hubiera pegado los sellos con la lengua tal vez ahora viviría en Rotterdam y su hija de 18 años sería una rubia atlética y no esta morena de ojos vivos que este domingo de elecciones se pondrá a la cola para votar por primera vez.

Hoy la han invitado a ir a la sierra y la chica ha dudado en depositar la papeleta en la urna antes o después de la excursión. Votar a un presidente de la nación es muy importante, pero desde que se ha levantado de la cama esta electora primeriza no ha hecho sino elegir unas cosas u otras: el lápiz para los labios de cera o de carmín, la blusa pegada o suelta. Estas disyuntivas tan simples nunca se sabe a qué acantilados te pueden llevar. También los grandes bombardeos a primera vista constituyen hechos decisivos para la historia, pero en el amasijo humano de los refugios bajo los obuses la vida y el azar forman una sola amalgama y probablemente es allí donde el río humano cambia su curso.

La joven electora ha optado por votar a última hora de la tarde. El aire de la sierra le ha dejado las mejillas encendidas. Un joven que va detrás de ella en la cola decide que hará lo imposible en esta vida por besarla. 

El voto es secreto. Después de depositarlo en la urna el joven le guiña el ojo. Ella sonríe. Ninguno de los dos confesará a quien ha votado: ambos se han elegido entre sí creando su propio destino." 


LOS TORPES

Manuel Vicent

 

Las discotecas cierran a las ocho de la mañana porque hay gente muy torpe que necesita mucho tiempo para ligar. Si todos lo jóvenes fueran realmente seductores, la noche terminaría enseguida. A la una de la madrugada cada pareja estaría en su respectiva madriguera trabajando el amor y en las salas de fiestas sólo quedarían los camareros, pero ahora en la seducción también hay democracia y la música de las discotecas no cesa hasta que no liga el más desgraciado del local. Cenados y bien acicalados, los jóvenes inician la competición pasada la medianoche. En la oscura parrilla del viernes o del sábado, las mesnadas se concentran para abrevar en los lugares consabidos antes de que se efectúe el disparo de salida. Entonces se les ve avanzar en hacinados automóviles hacia las salas de fiestas traídos por una estrella de láser que desde el espacio les indica el camino. Dentro de cada discoteca se produce muy pronto una selección natural. Los rostros más atractivos se buscan entre ellos, las miradas más sugestivas comienzan a crear nudos ineludibles, el aura de unos cuerpos se va acoplando de forma magnética a otros cuerpos similares. Todo el trabajo de las hormonas se realiza en la primera hora de música. El resto de la noche ya no es naturaleza, sino un subproducto cultural. Alrededor de las dos de la madrugada, a los jóvenes más seductores de ambos sexos ya les sobra el alcohol y la música para alcanzar su objetivo. Gracias a la belleza, la pieza deseada ya está en sus brazos y con ella desaparecen en la oscuridad. Los que no logran superar el primer obstáculo permanecen en la fiesta para ver si surge una segunda oportunidad. Suele ser gente terciada que no liga hasta el aura clareada espoleada por la frustración. En la discoteca sigue la música con el sol en el tejado. Allí sólo quedan los torpes, los que a lo largo de la noche no han encontrado ni una sólo mirada. Dentro del resplandor del día, el cansancio tal vez les deparará otro resto del naufragio. Cuando se agarren a ese madero cesará la música.

 


LA CABAÑA

Manuel Vicent

 

Dijo Pascal que todo lo malo que le había ocurrido en la vida se debía a haber salido de su habitación. Se trata de un pensamiento muy certero, porque, bien mirado, todos los problemas que uno arrastra a lo largo de los años se derivan del hecho de haber abandonado aquella cabaña que un día montó en el jardín cuando era niño. El mito de la cabaña sigue teniendo hoy una fuerza extraordinaria. No hay escritor, artista famoso, político, hombre de negocios o banquero sacudido por el estrés que no sueñe con retirarse durante un tiempo a vivir en una cabaña lejos del mundo. Existen cabañas de muchas clases, según el subconsciente de cada uno; las hay de indio apache, de pastor, de leñador del bosque, de pescador escandinavo, de expedicionario perdido en el desierto, de náufrago en una isla de los mares del sur. Otras adoptan la forma de castillo medieval, con almena o sin almena, recias e inexpugnables. En todos los parques públicos y en los jardines de infancia se montan cabañas para que los niños jueguen a esconderse o a protegerse de unos enemigos imaginarios. Algunas son muy lujosas, pero ninguna se parece a aquella tan maravillosa y rudimentaria que construimos, cuando éramos niños, con cuatro palitroques y una empalizada de cañas en el desván, en el patio o entre las ramas de un árbol. La seguridad que nos daba aquella cabaña se perdió junto con nuestra inocencia. Un día dejamos de jugar. A partir de ese momento quedamos desguarecidos, solos en la intemperie, lejos del mundo de los sueños, frente a unos enemigos reales. Es evidente que estamos rodeados de basura por todas partes. A cualquier hora del día nunca deja uno de ser agredido por la sucia realidad, por un acto de barbarie o de fanatismo. Pero existen seres privilegiados, que son capaces todavía de montar a cualquier edad aquella cabaña de la niñez en el interior de su espíritu para hacerse imbatibles dentro de ella frente a la adversidad. Si uno la mantiene limpia es como si estuviera limpio todo el universo; si en su interior suena Bach la música invadirá también todas las esferas celestes. Este reducto está al alcance de cualquiera. Basta imaginar que es aquella cabaña en la que de niños nos sentíamos tan fuertes.

 


VISIONARIOS

Manuel Vicent

 

No hay soñador que no se haya quedado corto ni inquisidor que no haya acabado haciendo el ridículo. La historia es igual de cruel con los alegres visionarios y con legisladores más duros. Si a Carlos Marx le hubieran asegurado que un día no lejano los obreros ingleses irían de vacaciones a Capri conduciendo su propio automóvil climatizado y pedirían el libro de reclamaciones en un restaurante para protestar porque la cerveza no estaba suficientemente fría, ¿acaso hubiera escrito El Capital? Tampoco Galileo pudo pensar que aquel telescopio que estuvo a punto de llevarlo a la hoguera sería sustituido por un ingenio espacial tan elaborado como el Hubble capaz de divisar como unas galaxias se devoran entre ellas. Pronto lo que hoy es ciencia ficción, mañana será realismo social. La historia es esencialmente transgresión: así avanza el desbocado caballo de Atila aplastando a teólogos, a moralistas, a políticos represores, a los espíritus pusilánimes y también a los progresistas, a los iluminados, a los amantes de cualquier utopía. Ningún potro de tortura ha sido capaz de detener el ciego camino de la ciencia. Ninguna ley podrá ordenar la conquista salvaje de los laboratorios ni la moral que se renueva cada día. ¿Quién deseará pasar dentro de un siglo por el estúpido esbirro que trató de parar inútilmente la historia? ¿Quién deseará escribir cualquier viaje a la luna, como Julio Verne, para que después se rían de tu falta de imaginación?. La religión todavía conserva hoy el monopolio de las puertas de entrada y salida de este mundo. Nuestra iglesia ya no quema herejes, apenas imparte anatemas, ha rebajado el nivel de confrontación con la ciencia y las costumbres, pero se ha guardado las llaves de la vida y de la muerte. En ese peaje exige un tributo. La muerte es una neurosis humana todavía insalvable. Sobre ella se vierten salmos de tinieblas, cuentos de terror, fábulas de infiernos, paraísos y reencarnaciones. Ni la ciencia ni la fortaleza moral tiene nada que hacer, solo que las células madres pronto pondrán a la disposición de las personas un recauchutado de tejidos y órganos corporales y esa será de momento la verdadera reencarnación. Pero la puerta de entrada a la vida está a punto de ser violada. Ese monopolio religioso pronto será suprimido. La vida será fabricada con las propias manos del hombre y frente a esta conquista harán el mismo ridículo los represores y los visionarios.

 

 

 

 

 

3 TRIMESTRE: El héroe absurdo , de J.R. Barat. Editorial Hiperión.

   

LECTURAS OPCIONALES

 

-Jerónimo Tristante: El caso de la viuda negra. Editorial Maeva. 17 euros. 330 páginas.

-Joaquín Londáiz: Crónicas de la Atlántida. Editorial Montena. 15 euros. 440 páginas.

-Eloy M. Cebrián: Bajo la fría luz de octubre. Editorial Alfaguara. 8 euros. 208 páginas.

-Eloy M. Cebrián: Operación Beowulf. Editorial Oxford. 9 euros. 312 páginas.

-J. J. Gallego Tribaldos: La boca del infierno. Editorial Zumaya. 15 euros. 360 páginas.

-Fran J. Marber: La página 64. Editorial ECU. 13 euros. 208 páginas.

-Fran J. Marber: El llamador de ángeles. Editorial ECU. 15 euros. 384 páginas.

-Carlos Martínez: El último albéitar. Editorial Carena. 19 euros. 336 páginas.

-Paco López Mengual: El último barco a América. Temas de Hoy. 18 euros. 224 páginas.

-Jerónimo Tristante: 1969. Editorial Maeva. 17 euros. 360 páginas.

-Jerónimo S. Tristante: El rojo en el azul. Editorial Books4pocket. 10 euros. 366 páginas.

-Juan Ramón Barat: 1707, el sueño perdido. Editorial Carena. 19 euros. 280 páginas.

-Juan Ramón Barat: Jaime I, el rey templario. Editorial Carena. 11 euros. 190 páginas.

-Pau Gómez: La estirpe del mal. Editorial Carena. 19 euros. 256 páginas.

-José Calvo Poyato: El manuscrito Calderón. Nuevas Edic. Bolsillo / Plaza Janés. 8 / 15 euros. 290 páginas.

-José Calvo Poyato: El ritual de las doncellas. Nuevas Edic. Bolsillo / Plaza Janés. 8 / 15 euros. 290 páginas.

-Isabel Abellán: La línea del horizonte. Editorial Irreverentes. 10 euros. 116 páginas.

-Chema Ferrer: Los talismanes del rey. Editorial Styria. 18 euros. 256 páginas.

-Consolación González Rico: Entre la arena y el cielo. Ediciones Tres Fronteras. 12 euros. 180 páginas.

-Patrik Erikson: El ocaso de las 7 colinas. Editorial Vía Magna. 20 euros. 500 págianas.

-Gillian Bradshaw: El contador de arena. Editorial Salamandra. 15 euros. 375 páginas.

 

 

TELÉFONOS DE LAS EDITORIALES

 

Maeva: 96 122 19 45

Montena: 93 3660300

Carena: 963333309

Temas de Hoy: 914230333

Books4pocket: 902101132

ECU: 965676133

Nuevas ediciones de bolsillo: 933666400

Irreverentes: 915072659

Styria: 932413713

Tres Fronteras: 968368615

Punto de Lectura: 915241202

Vía Magna: 933307266

Zumaya: 958226622

Alfaguara: 917449060

Oxford: 916602600

 

 

SINOPSIS

 

EL CASO DE LA VIUDA NEGRA

 

En plena Nochebuena Víctor Ros recibe una visita del todo inesperada,  un humilde sepulturero viene a solicitar su ayuda. Alguien se ha introducido en el depósito de cadáveres para mutilar el cuerpo del coronel Ansuategui y robarle su muy apreciado anillo. El caso es de lo más sorprendente ya que la única vía de entrada a la estancia es a través de una puerta custodiada por dos guardias. ¿Cómo pudo entrar alguien sin ser visto? Por otra parte, Víctor Ros debe investigar la muerte del Marqués de Entrada, aparentemente envenenado por su esposa. El problema es que la joven viuda resulta ser una amiga íntima de Clara, con la que Víctor acaba de casarse.

 

CRÓNICAS DE LA ATLÁNTIDA

 

Hace años, la Atlántida fue un continente esplendoroso, pero hoy no es ni sombra de lo que fue. Por si fuera poco, últimamente un impresionante halo rodea la luna y el rey, Fedor IV, llama a sus hombres de confianza en busca de consejo. Ni Remigius Astropoulos, presidente del Consejo de la Sabiduría , ni el Gran Mago Botwinick Strafalarius le dan una explicación convincente. Es Cassandra, una mujer que muchos toman por loca, quien le asegura que el halo es un aviso de la amenaza que se cierne sobre la Atlántida y le advierte de que en una de las criptas del Templo de Poseidón existe una misteriosa inscripción.

 

BAJO LA FRÍA LUZ DE OCTUBRE

 

El libro narra un periodo importante en la historia de España (la 2ª República y la guerra civil) a través de la vida de una familia, la familia de Maruja, una joven niña que va creciendo al mismo tiempo que surgen conflictos políticos por todo el país. La historia comienza con la muerte de la abuela de la niña y la desolación de sus familiares. Maruja nos narra desde su infancia la proclamación de la República y la alegría de la gente, así como el miedo de las monjas ante la quema de iglesias y conventos. Aparecen las distintas huelgas y reivindicaciones sociales, al mismo tiempo que proliferan los partidos de extrema derecha (los falangistas) que estaban en contra de la República. El golpe militar de Franco desatará la guerra.

 

OPERACIÓN BEOWULF

 

Ambientada en los meses en los que la aviación nazi bombardeó Londres de manera intensa y constante buscando la rendición de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, una pareja de jóvenes —una muchacha inglesa y un joven austríaco— inicia una investigación en los pasadizos que han aparecido tras el derrumbamiento de un túnel del metro. La búsqueda les conducirá al descubrimiento de unas ruinas prerromanas lo cual desatará una divertida aventura para los dos, con un final inesperado.

 

LA BOCA DEL INFIERNO

 

Novela juvenil, didáctica, divertida y poética en la que se defienden principios fundamentales en el comportamiento humano, necesarios para una convivencia civilizada. La novela cuenta la historia de un chico de 14 años llamado Boni. Es un buen alumno, buen hijo, buen nieto y un amigo extraordinario, maduro, con unos valores humanos, intelectuales y ciudadanos consolidados. El protagonista defiende la honradez, la verdad, el compañerismo y siempre se sitúa al lado del débil y desprotegido. Es muy crítico con actitudes negativas que, por desgracia, se dan con demasiada frecuencia en la juventud: el acoso escolar, el inicio en el botellón, las drogas…


LA PÁGINA 64

 

Por causas que aún se desconocen, uno de los mejores escritores franceses del siglo XIX no pudo ver publicada su Opera Prima. A pesar de que todas sus novelas obtuvieron un éxito abrumador en aquella época, su primera obra nunca llegó a ver la luz y fue censurada y guardada en una caja fuerte en algún recóndito lugar del viejo París. Ahora, un siglo después, el nieto de un empleado de la Biblioteca Nacional de Francia, ha descubierto que bajo la ajustada prosa de las apasionantes novelas de Julio Verne existe un mensaje cifrado que indica dónde puede estar guardado el manuscrito original de un vertiginoso camino plagado de sorpresas y traiciones que desembocará en uno de los hallazgos literarios más impactantes del siglo XX. 

 

 

EL LLAMADOR DE ÁNGELES

 

La novela narra la aventura de un novicio franciscano que recibe el encargo, a la muerte del Papa, de encontrar la esfera de plata que fue entregada a la Virgen por el arcángel San Gabriel hace más de 2000 años siguiendo las pistas de un códice secreto llamado "Ángelus". Cuenta una antigua leyenda que, al principio de nuestra era, a una joven hebrea llamada María se le apareció un ángel. Y que éste, en el momento de anunciarle que sería la madre del esperado Mesías, le entregó una esfera de plata que ella misma colgó sobre su inmaculado vientre.

 

EL ÚLTIMO ALBÉITAR

 

El relato, con abundante y rigurosa documentación histórica, nos invita, en un misterioso viaje, a transitar por el mundo monacal de la Edad Media y la arquitectura religiosa de las zonas pirenaicas, a la vez que nos introduce en la paz y el esplendor de las iglesias románicas. Los aficionados a la novela histórica, a los enigmas, a los thrillers intrigantes, gozarán con esta novela. También hay una gran dosis de sentimientos y emociones de la condición humana. Traiciones, muertes, acontecimientos increíbles. Todo al servicio de una obra que se lee de un tirón.

 

EL ÚLTIMO BARCO A AMÉRICA

 

Marcial, un joven pastor que sueña con emigrar a América, asiste atónito a la aparición nocturna de los espectros de once republicanos que han sido fusilados y enterrados de forma furtiva cerca del lugar donde él cobija su rebaño. Las almas de los difuntos, no conformes con su trágico destino, deciden utilizar al chico para lograr sus fines, que no son otros que, aun después de muertos, seguir siendo útiles al presidente Negrín y ayudar a inclinar la balanza de la Guerra Civil hacia el lado republicano. Pero el hallazgo de una alianza de bodas, junto a la fosa donde permanecen sepultados los cadáveres, hará que Marcial se enamore apasionadamente de la enigmática viuda de uno de los fallecidos, trastocando así todos los planes de futuro y conduciendo al protagonista hacia un final inesperado.

 

 

1969

 

Año 1969. La extraña desaparición de dos prostitutas de lujo lleva a Julio Alsina, un policía apegado al Licor 43 al que su mujer dejó por un compañero, a investigar en una localidad dejada de la mano de Dios, La Tercia. Allí , acompañado por Rosa, una vecina soltera de la sección femenina, Julio se encontrará con un pueblo consternado por otras desapariciones e incluso un asesinato. Los lugareños están asustados, el cura hace procesiones de rogativa, un ufólogo investiga por los alrededores y el tonto del pueblo vaga por el mismo hablando de extraños “ángeles blancos” que se llevan a la gente. ¿Qué esta ocurriendo en aquel lugar? ¿Es algo paranormal o hay un asesino actuando en la zona?

 

EL ROJO EN EL AZUL

 

Un joven comunista desencantado cae gravemente herido durante la Batalla del Ebro en la Guerra Civil española. Padece amnesia durante tres años. Cuando despierta se ve convertido en un heroico capitán falangista, convaleciente en un hospital militar. Al parecer, han confundido los cadáveres. Pronto se da cuenta de que si cuenta la verdad lo fusilarán. Es una novela de intriga, un retrato excepcional de unos hombres que fueron a luchar a Rusia y la camaradería les unió por encima de las ideologías. Y por encima de todo, es la historia de un hombre buscando su libertad. 

 

1707, EL SUEÑO PERDIDO

 

El 1 de noviembre de 1700 muere en Madrid, sin descendencia, Carlos II. Este hecho desencadena la terrible Guerra de Sucesión por la Corona del Imperio. La casa de Borbón y la casa de Habsburgo se disputan el trono vacío. Las potencias europeas se ponen rápidamente en movimiento para hacer valer sus intereses. Unas defienden al candidato francés, Felipe de Anjou, mientras otras prefieren la opción del archiduque austriaco Carlos. España también acaba dividiéndose en dos. Pero, además, en los territorios de Valencia, la guerra toma tintes de revolución social. Los campesinos y los gremios de artesanos ven llegado el momento de acabar con las injusticias de los poderosos. En medio de tanta turbulencia, destaca la figura de Juan Bautista Basset, el hijo de un humilde carpintero que pudo haber cambiado el rumbo de la historia.

 

JAIME I, EL REY TEMPLARIO

 

La Baja Edad Media es una época de fanatismo y violencia, un laberinto de arenas movedizas donde reyes cruzados, emperadores herejes, papas inquisidores, nobles cataros, obispos ambiciosos, caballeros templarios, piratas berberiscos y califas sarracenos se enfrentan en una interminable guerra de todos contra todos. El príncipe Jaime, único heredero de la corona de Aragón, queda huérfano a la edad de cinco años y prisionero del hombre que acaba de matar a su padre Pedro el Católico. El reino que debe gobernar es uno de los más importantes de Europa. Sobrevivir en ese escenario de sangre y fuego se convertirá en una misión prácticamente imposible para un niño indefenso y a merced de los intereses de unos y de otros.

 

 

LA ESTIRPE DEL MAL

 

Argentina, 1964. Un rico terrateniente italiano agoniza en su cama. Su enfermedad empeora desde que una de sus posesiones más preciadas le fuera arrebatada por uno de sus empleados. Cuarenta años más tarde, un sacerdote aparece muerto al lado del puente Umberto en la ciudad de Roma. La agente del FBI Layla Barnes y el historiador neoyorquino David Fox serán los escogidos por el destino para descubrir al asesino del sacerdote. La investigación les llevará a recorrer medio mundo hasta que las pistas les conducen a Argentina, donde descubrirán el misterio de una trama que jamás hubieran podido imaginar.

 

EL MANUSCRITO CALDERÓN

 

La España del Siglo de Oro era un mundo de grandezas y miserias. En Madrid, tablero donde se jugaban algunas de las partidas políticas más importantes de la Europa de la época, se daba cita una fauna humana variada y peligrosa: soldados de fortuna, hidalgos arruinados, nobles encumbrados, clérigos, mendigos, matones a sueldo... Es el ambiente ideal para quienes tienen que sobrevivir a base de ingenio. Pedro Capablanca es investigador de enredos y situaciones complicadas. Acompañado por su amigo fray Hortensio Algodonales, un estrafalario monje basilio de notable agudeza mental, y por otros personajes entrañables, Capablanca se enfrenta a un difícil compromiso: encontrar el manuscrito robado de una obra de Calderón de la Barca. Tras el robo se oculta una terrible conspiración política.

 

EL RITUAL DE LAS DONCELLAS

 

Capablanca y fray Hortensio se encuentran en Sevilla, esperando la salida de la flota de Indias. Por esos días la ciudad andaluza está conmocionada a causa de unos misteriosos crímenes. Las víctimas son siempre mujeres y todas aparecen muertas de la misma manera. Algunos indicios apuntan a que detrás de estas muertes, cuyos detalles estremecen, se esconde un ritual... El Asistente de Sevilla, el conde de Humanes, que gobierna la ciudad en nombre de la reina regente, solicita a Capablanca que le ayude. El pesquisidor y fray Hortensio se verán inmersos en una dramática investigación, con derivaciones en complejas redes de poder que sacan a la luz muchas cosas que no son lo que parecen. Y en una ciudad como la Sevilla del siglo XVII que, pese a su decadencia, conserva el dorado esplendor de pasadas glorias, donde potentados y eclesiásticos, pícaros y aventureros mantienen un delicado equilibrio, las actividades de Capablanca y fray Hortensio pueden provocar un terremoto.

 

 

LA LÍNEA DEL HORIZONTE

 

La gente del puerto permanecía en silencio. Después de presenciar la alegría de los vencedores al entrar las tropas italianas, de oír sus vivas a España y a Franco, sólo quedaba la desolación y esperar que llegara el final. Acababa la Guerra Civil y comenzaba el verdadero infierno para muchos republicanos, el Campo de Concentración de Albatera. En él fueron encerrados aquellos que esperaban en Alicante el barco que les posibilitara huir de la España derrotada en la Guerra Civil. A este Campo de Concentración llega el lector de la mano de la protagonista y de un anciano, que poco más tiene que el recuerdo para permanecer vivo. 

 

LOS TALISMANES DEL REY

 

La situación de los cruzados en Tierra Santa es caótica. La pérdida de Jerusalén ha desatado una incontrolable pugna entre cristianos por conseguir ceñir de nuevo su corona. El emperador Federico de Sicilia, tras urdir un plan que le llevará a pactar con los sarracenos, logrará ocupar el trono de la Ciudad Santa ayudado por el poder trascendental de las reliquias de la pasión de Cristo. La mirada de Roma y de las principales órdenes militares se vuelven a Occidente, las esperanzas están puestas en Jaime el Conquistador, el joven rey de Aragón, que se dispone a arrebatar al Islam la deseada Valencia.

 

ENTRE LA ARENA Y EL CIELO

 

Baïlo Diakite es un inmigrante senegalés, a quien el viento de la esperanza arrastra a tierras europeas en busca de una vida mejor. Tras la dureza de los primeros tiempos en Madrid, descubre que los contrastes pueden ser convergentes, que las caricias pueden ser blancas y que es posible "vivir en campo ajeno y ser regados por otros ríos". La novela aborda con una sensibilidad exquisita las diferentes perspectivas del problema de la inmigración. Narra las peripecias vitales de personajes cargados de humanidad y fortaleza que nos desvelan, en una mirada, la riqueza de la vida sencilla, la naturaleza en estado puro, el respeto a las personas, valores desdibujados en una sociedad occidental devorada por la competitividad y la prisa.

 

EL OCASO DE LAS SIETE COLINAS

 

Cuatro terroristas han puesto en marcha un juego de destrucción masiva: Leviatán. La NSA apenas tiene una hora para detener la mayor catástrofe de la historia Un extraño personaje —Reverendo— se desplaza hasta un pequeño pueblo de Ucrania para adquirir dos maletines atómicos a un grupo de mercenarios de la antigua Unión Soviética. Dos años después, la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU., NSA, intercepta un revelador mensaje: «El manifiesto del terrorista», en donde se propone un extraño juego de roles. Si los participantes no logran descubrir a quién corresponde el número de la Bestia , un ataque terrorista con armas nucleares será inevitable.

 

EL CONTADOR DE ARENA

Biografía literaria de Arquímedes. Adelantado a su tiempo y conocido universalmente por el célebre principio que lleva su nombre, el griego Arquímedes fue un pionero del actual método científico, además de notable matemático y pensador. Discípulo de Euclides e hijo del astrónomo Fidias, su azarosa vida resulta tan apasionante como formidable el poder de su intelecto. Arquímedes es un ser humano excepcional que, inmerso en la convulsa época que le tocó vivir, tuvo que enfrentarse a múltiples dilemas Deslumbrado por las maravillas de Alejandría tras una estancia de tres años y decidido a radicarse allí para siempre, el joven Arquímedes se ve obligado a volver a Siracusa, su ciudad natal, para ocuparse de su padre enfermo. El contraste no puede ser mayor: de la deslumbrante cuna del saber ha pasado a una ciudad entregada a los frenéticos preparativos para una cruenta guerra contra la poderosa Roma. 

 


 

2º BACHILLERATO (Grupo B)

 

LECTURAS OBLIGATORIAS

 

1 TRIMESTRE: La casa de Bernarda Alba , de Federico García Lorca.

2 TRIMESTRE: El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez.

3 TRIMESTRE: Antología poética de Miguel Hernández, Editorial Espasa-Calpe, Colección Austral. Edición a cargo de José Luis Ferris.

 

TEXTOS PARA COMENTARIOS CRÍTICOS

 

ARTÍCULO 1

Hace unos días, paseando por los pasillos de una librería, encontré un libro del fotógrafo Sebastiao Salgado, titulado Retratos . Abrí el libro al azar, como se abren los sueños o los recuerdos, y frente a mí apareció la página 69, un número que siempre me ha gustado. Un niño negro me miraba desde el otro lado de la página, como si me esperase allí encerrado desde hacía tiempo. Se trataba de un niño del Campo de la Escuela de Natinga para sudaneses desplazados. Su edad rondaría los catorce o quince años. Su mirada reflejaba cierta desconfianza, y agarraba con su mano derecha un pedazo de madera sobre el que estaba sentado. En realidad, sus ojos no parecían mirar a la cámara, sino al mundo. Tal vez de ahí su desconfianza. Luego seguí recorriendo las páginas de aquel libro como si fuesen las distintas rutas de un mapa. Cada página mostraba el rostro de una niña o de un niño desplazado a causa de la guerra sufrida en su país (Afganistán, Somalia, Croacia, Mozambique, Sudán, etc, etc).

Uno de los aspectos que más destacaba de todos aquellos retratos era que apenas había rostros que nos brindaran una sonrisa. Todos aquellos ojos profundos se movían entre la esperanza y la resignación, entre la infancia y la madurez, entre el amor y el odio. Salí de la librería feliz, con el libro bajo el brazo, como si me hubiese llevado a mi casa a todos los niños víctimas de la guerra en lugar de un conjunto de folios grabados. Cerca de 100 retratos de niños que reflejan la tragedia de millones.

En Occidente -dicen las estadísticas, las noticias y los profesionales de la educación- los niños de catorce años no tienen esos ojos. Tienen móvil en el bolsillo y un televisor en su habitación y un patinete con motor de gasolina. Algunos salen de casa a las cinco de la tarde y regresan a las doce de la noche. O más tarde. No tienen esos ojos, pero si el niño insiste mucho, sus padres acaban comprándole los ojos, la nariz y las orejas. Porque en las culturas occidentales se compra de todo. Hasta los sentimientos. Nuestros niños, al contrario que los niños del libro, tienen todo lo que desean a su alcance, apenas tienen obligaciones que cumplir, mantienen relaciones sexuales sin saber por qué y toman drogas de diseño -no por experimentar nuevas sensaciones o para huir de la miseria- sino porque mola mogollón. Al final, su máxima aspiración es una Play-Station, que es algo así como el paraíso sin mover ni un solo músculo. Por norma general, los hemos educado en el egoísmo y el egocentrismo. Y, por supuesto, en el poder del dinero. Como dicen algunos adultos “no quiero que les falte lo que a mí me faltó”. Aunque suelen olvidar que, en realidad, están intentando recuperar su propia infancia, no educar la de sus hijos. En fin, que cada vez hay más niños en cuerpos de adulto y más adultos en cuerpos de niño. No sé si me entienden. Pero niños, lo que se dice niños –entre las víctimas de guerras y hambrunas, y los criados en la panacea del capitalismo occidental- cada vez hay menos. Los adultos nos estamos cargando la infancia. Como sigamos por este camino, dentro de poco los niños serán declarados en peligro de extinción, como la selva del Amazonas, el lince ibérico o Copito de Nieve.

Toni García Arias, La Opinión de Murcia

 

ARTÍCULO 2

Cada día hay más distancia entre los que saben mucho y los que saben poco, entre los que lo pueden todo y los que no pueden nada. Cada día son más los que obedecen ciegamente a unos pocos y es más profundo el vacío entre esos seres innombrables que ostentan el poder sin límite sobre nuestras vidas y la sociedad invertebrada que se mueve abajo como un ganado lanar.

No obstante, existen unas reglas precisas para que la gente obedezca sin rebelarse, creyéndose libre. Ante todo hay que tener al público contento y culpabilizado, sin darle tiempo a pensar. En cualquier caso, será necesario agitarlo con un látigo para que baile y se divierta ante una hipotética catástrofe que se avecina. Se le azotará alegremente con espectáculos de masas, con la basura de la televisión, con un sexo imposible al alcance de la mano, con ídolos del deporte, que sobre los vertederos industriales de las ciudades erigirán unos cuerpos desnudos en las vallas publicitarias como productos deseados, pero en medio del sonido que desprende una fiesta semejante se deberá oír una voz potente que anuncie medidas dolorosas, necesarias e inevitables para salir de la crisis sin que se nos permita dejar de bailar.

La voz repetirá una y otra vez que todo ha sucedido por nuestra culpa. Queríamos tener dos casas, un coche de gran cilindrada, ir de vacaciones de verano a Cancún o a esquiar a los Alpes, y no cesamos de consumir sin freno, de exigir trabajar menos y cobrar más.

Protegidos por el vocabulario críptico de la alta tecnología, por el jeroglífico indescifrable de las leyes religiosas del mercado, el sistema hará que te sientas un menor de edad, ignorante y cómodo en medio de la mediocridad general, te hará correr agónicamente hacia el pesebre repleto de alfalfa y cuando te tenga del todo en sus manos te enseñará a balar.

Pero recientemente ha surgido un nuevo Prometeo que ha vuelto a robar el fuego del Olimpo. El héroe mitológico se ha encarnado en Julian Assange, el creador de Wikileaks, al que han encadenado para dejarlo a merced de las alimañas. Ha sido el primero, pero pronto tendrá una legión de seguidores dispuestos a apropiarse de la alta tecnología informática, como del fuego sagrado, y entonces serán los corderos los que desafíen y suplanten a los dioses.

Manuel Vicent, El País

ARTÍCULO 3

Hay mucha gente que puede ganarse el pan, pero no el aperitivo. Tiene lo justo para sobrevivir, lo que siempre es una injusticia. Es cierto que las familias españolas consumen a un ritmo que nunca se había registrado hasta ahora y el gasto medio de los hogares, que son 15 millones, a pesar de los precios de la vivienda, alcanza records. No es menos cierto que en la mayoría de esos hogares se pasan grandes apuros para llegar a fin de mes. O falta dinero o sobran días.

El Instituto Nacional de Estadística lo explica muy bien, que para eso está. No llega al 2 por ciento el número de compatriotas que consigue llegar al fin de mes con mucha facilidad, ni a 14 los que lo consiguen con alguna o con cierta dificultad. Entre los que se ven negros hay diversos grados, pero son más de la mitad. Por supuesto, la riqueza relativa, o sea la holgura económica, es muy distinta. Ya sabemos que hemos hecho una España diferente incluso a ella misma. En Madrid, Baleares, País Vasco y Cataluña anda más el dinero, que dicen que es un vagabundo, pero en otros sitios se está más quieto que las estatuas.

Hay pobres de carné, aunque no tengan carné de pobres. Son los llamados pobres vergonzantes, que jamás pedirían limosna ni con descaro, ni en actitudes genuflexas. Ni en los atrios de las iglesias, ni en los semáforos, ni en las más estratégicas aceras. Son los que pasan muchas estrecheces y miran melancólicamente las tiendas de comestibles y los escaparates de las zapaterías.

Tener lo estrictamente necesario para vivir no es vida. Hay muchas cosas de segunda necesidad, o de tercera, que son imprescindibles. Si no se le puede echar alguna alegría a la existencia –«tan doliente y tan corta», que decía el padre Rubén– no vale la pena pasar una temporada aquí.

 

Manuel Alcántara, Diario Sur, Málaga

ARTÍCULO 4

 

No hay soñador que no se haya quedado corto ni inquisidor que no haya acabado haciendo el ridículo. La historia es igual de cruel con los alegres visionarios y con legisladores más duros. Si a Carlos Marx le hubieran asegurado que un día no lejano los obreros ingleses irían de vacaciones a Capri conduciendo su propio automóvil climatizado y pedirían el libro de reclamaciones en un restaurante para protestar porque la cerveza no estaba suficientemente fría, ¿acaso hubiera escrito El Capital? Tampoco Galileo pudo pensar que aquel telescopio que estuvo a punto de llevarlo a la hoguera sería sustituido por un ingenio espacial tan elaborado como el Hubble capaz de divisar como unas galaxias se devoran entre ellas. Pronto lo que hoy es ciencia ficción, mañana será realismo social. La historia es esencialmente transgresión: así avanza el desbocado caballo de Atila aplastando a teólogos, a moralistas, a políticos represores, a los espíritus pusilánimes y también a los progresistas, a los iluminados, a los amantes de cualquier utopía. Ningún potro de tortura ha sido capaz de detener el ciego camino de la ciencia. Ninguna ley podrá ordenar la conquista salvaje de los laboratorios ni la moral que se renueva cada día. ¿Quién deseará pasar dentro de un siglo por el estúpido esbirro que trató de parar inútilmente la historia? ¿Quién deseará escribir cualquier viaje a la luna, como Julio Verne, para que después se rían de tu falta de imaginación?. La religión todavía conserva hoy el monopolio de las puertas de entrada y salida de este mundo. Nuestra iglesia ya no quema herejes, apenas imparte anatemas, ha rebajado el nivel de confrontación con la ciencia y las costumbres, pero se ha guardado las llaves de la vida y de la muerte. En ese peaje exige un tributo. La muerte es una neurosis humana todavía insalvable. Sobre ella se vierten salmos de tinieblas, cuentos de terror, fábulas de infiernos, paraísos y reencarnaciones. Ni la ciencia ni la fortaleza moral tiene nada que hacer, solo que las células madres pronto pondrán a la disposición de las personas un recauchutado de tejidos y órganos corporales y esa será de momento la verdadera reencarnación. Pero la puerta de entrada a la vida está a punto de ser violada. Ese monopolio religioso pronto será suprimido. La vida será fabricada con las propias manos del hombre y frente a esta conquista harán el mismo ridículo los represores y los visionarios.

Manuel Vicent, El País.

Actividades:

1. Comentario crítico (30-35 líneas).

2. Análisis léxico-semántico:

a) Comentario sobre el tema de "la religión". (12-15 líneas).

b) Vocabulario: "pusilánime", "utopía", "monopolio", "anatema", "esbirro".

 

COMENTARIO SEMÁNTICO SOBRE EL TEMA DE LA "RELIGIÓN"

 

El texto abunda en términos y expresiones que conforman un campo semántico sobre el concepto de la religión. Seleccionamos los siguientes: “inquisidor, visionarios, hoguera, libro, teólogos, moralistas, espíritus, iluminados, potro de tortura, moral, entrada y salida de este mundo, Iglesia, quemar, herejes, anatemas, las llaves de la vida y de la muerte, salmos, fábulas de infiernos, paraísos y reencarnaciones, monopolio religioso, represores”. (Es demasiado, conviene reducir a 6 ó 7 como máximo).

En primer lugar encontramos relaciones sinonímicas, como las que se establecen entre “quema” y “hoguera” (sinónimos contextuales), que era uno de los métodos para resolver los conflictos de herejía por parte de la Iglesia Católica. También observamos sinonimia contextual en los casos de “entrada y salida de este mundo” frente a “vida y muerte”. Se da el caso de que estos conceptos se refieren al momento del nacimiento y de la defunción, dos actos de fuerte connotaciones religiosas, ya que ambos son celebrados sacramentalmente con los ritos del bautismo y la extremaunción. Por último, hallamos casos de sinonimia contextual entre “inquisidores/represores” o “visionarios/iluminados”; los primeros aluden a los hombres que imponen por la fuerza un credo religioso; los segundos son aquellos que experimentan algún tipo de revelación mística.

Desde el punto de vista de la antonimia, el texto también abunda en ejemplos. El “infierno” es un antónimo complementario y gramatical de “paraíso”. Son los lugares a donde van las almas de los condenados o de los redimidos respectivamente. Lo mismo podemos decir respecto a “vida” y “muerte”, antónimos complementarios del mismo hecho de llegar al mundo o abandonarlo. “Inquisidores-herejes” también forman antonimia.

Asimismo, podemos destacar la presencia de un hiperónimo, los hombres de la Iglesia , que englobaría multitud de hipónimos: “inquisidores, visionarios, teólogos, moralistas, represores”, todos ellos cohipónimos entre sí, y ostentadores de ese “monopolio religiosos” al que se refiere el autor.

Hay también abundantes recursos semánticos. En primer lugar, podemos destacar el uso de metáforas “salmos de tinieblas”, que aluden al carácter misterioso de los rezos de la liturgia. Los “inquisidores” empleaban métodos disuasorios para hacer confesar a los “herejes”; ciertamente utilizaban “potros de tortura”. Estos hombres de dios (teólogos o inquisidores) pronunciaban “anatemas”, “salmos”, tenían en su poder “las llaves de la vida y de la muerte”, que es una metáfora o, tal vez, una ironía muy amarga.

Hay, por último, algún caso de familia léxica: “moralista” y “moral”; casos de palabras polisémicas: “iglesia” se refiere al lugar de culto o templo, pero también puede referirse al conjunto de fieles de una misma religión, la comunidad.

En definitiva, el texto propuesto es rico en el uso de términos y expresiones que se refieren al hecho religioso, ya que éste es uno de los temas dominantes. El autor pone de manifiesto con todas estas relaciones una gran riqueza léxica y conceptual.

ARTÍCULO 5

Ser viejo en España es sinónimo de ser menesteroso. En «la última vuelta del camino», que decía don Pío Baroja, faltan las fuerzas, disminuye la voluntad y renquea ese compañero de toda la vida que llamamos nuestro cuerpo. Nos obliga a ser su ATS. Quienes no le hemos hecho mucho caso, más que en algunas urgencias, debemos dedicarle atenciones al decrépito amigo que empezamos a tratar desde nuestra más tierna infancia. Del alma sabemos muy poco, aunque se sospecha que consista en un fluido intemporal, que es mucho suponer, pero nuestro cuerpo, el de cada uno, porque aquí no hay corporativismo, presenta al final su libro de reclamaciones. Con la vejez no se juega y el difuso Gobierno está usando la caja de las pensiones para bajar el déficit público. Que nadie toque esa caja, que ya no está llena, pero todavía no se le ve el culo. Nada más difícil que administrar bien lo que no se tiene. El Gobierno ha decidido rebajar de golpe en 200 millones de euros su aportación para el año que viene a las pensiones mínimas. ¿Tendrá tiempo para proseguir esa conducta en años sucesivos? El único sistema apropiado para librarse de pagar a los viejecitos es que vayan muriendo. Si insisten en permanecer vivos fallan las cuentas. Para que salgan lo mejor es no hacerlas, pero quizá el peor sistema, aunque venga siendo el más habitual, sea el de meter la mano en la caja y endosarle el déficit a la Seguridad Social, también conocida como la caja 'bis' del Estado. Desgraciadamente, los viejos no se manifiestan. Algunos se movilizan cuando viene el Papa, por solidaridad con su edad, ya que no por sus dificultades para subsistir, y otros porque saben que es inútil. Contra las pensiones mínimas hay muy poco que hacer. Gobernar quizá haya sido siempre el arte de saber hasta dónde se puede abusar de los débiles.

 

Actividades:

1. Comentario crítico (30-35 líneas).

2. Análisis léxico-semántico:

a) Comentario sobre el tema de "Economía y Política". (12-15 líneas).

b) Vocabulario: "menesteroso", "decrépito", "renquear", "corporativismo", "difuso".

 

 

LECTURAS VOLUNTARIAS

 

EL ROJO EN EL AZUL, de Jerónimo Tristante. Editorial Inédita.

 

Un joven comunista desencantado cae gravemente herido durante la Batalla del Ebro en la Guerra Civil española. Padece amnesia durante tres años. Cuando despierta se ve convertido en un heroico capitán falangista, convaleciente en un hospital militar. Al parecer, han confundido los cadáveres. Pronto se da cuenta de que si cuenta la verdad lo fusilarán. Es una novela de intriga, un retrato excepcional de unos hombres que fueron a luchar a Rusia y la camaradería les unió por encima de las ideologías. Y por encima de todo, es la historia de un hombre buscando su libertad. 

 

1707, EL SUEÑO PERDIDO, de JR Barat. Editorial Carena.

 

El 1 de noviembre de 1700 muere en Madrid, sin descendencia, Carlos II. Este hecho desencadena la terrible Guerra de Sucesión por la Corona del Imperio. La casa de Borbón y la casa de Habsburgo se disputan el trono vacío. Las potencias europeas se ponen rápidamente en movimiento para hacer valer sus intereses. Unas defienden al candidato francés, Felipe de Anjou, mientras otras prefieren la opción del archiduque austriaco Carlos. España también acaba dividiéndose en dos. Pero, además, en los territorios de Valencia, la guerra toma tintes de revolución social. Los campesinos y los gremios de artesanos ven llegado el momento de acabar con las injusticias de los poderosos. En medio de tanta turbulencia, destaca la figura de Juan Bautista Basset, el hijo de un humilde carpintero que pudo haber cambiado el rumbo de la historia.

 

LA ESTIRPE DEL MAL, de Pau Gómez. Editorial Carena.

 

Argentina, 1964. Un rico terrateniente italiano agoniza en su cama. Su enfermedad empeora desde que una de sus posesiones más preciadas le fuera arrebatada por uno de sus empleados. Cuarenta años más tarde, un sacerdote aparece muerto al lado del puente Umberto en la ciudad de Roma. La agente del FBI Layla Barnes y el historiador neoyorquino David Fox serán los escogidos por el destino para descubrir al asesino del sacerdote. La investigación les llevará a recorrer medio mundo hasta que las pistas les conducen a Argentina, donde descubrirán el misterio de una trama que jamás hubieran podido imaginar.

 

EL MANUSCRITO CALDERÓN, de José Calvo Poyato. Editorial Plaza y Janés.

 

La España del Siglo de Oro era un mundo de grandezas y miserias. En Madrid, tablero donde se jugaban algunas de las partidas políticas más importantes de la Europa de la época, se daba cita una fauna humana variada y peligrosa: soldados de fortuna, hidalgos arruinados, nobles encumbrados, clérigos, mendigos, matones a sueldo... Es el ambiente ideal para quienes tienen que sobrevivir a base de ingenio. Pedro Capablanca es investigador de enredos y situaciones complicadas. Acompañado por su amigo fray Hortensio Algodonales, un estrafalario monje basilio de notable agudeza mental, y por otros personajes entrañables, Capablanca se enfrenta a un difícil compromiso: encontrar el manuscrito robado de una obra de Calderón de la Barca. Tras el robo se oculta una terrible conspiración política.

 

EL CONTADOR DE ARENA, editorial Salamandra.

Biografía literaria de Arquímedes. Adelantado a su tiempo y conocido universalmente por el célebre principio que lleva su nombre, el griego Arquímedes fue un pionero del actual método científico, además de notable matemático y pensador. Discípulo de Euclides e hijo del astrónomo Fidias, su azarosa vida resulta tan apasionante como formidable el poder de su intelecto. Arquímedes es un ser humano excepcional que, inmerso en la convulsa época que le tocó vivir, tuvo que enfrentarse a múltiples dilemas Deslumbrado por las maravillas de Alejandría tras una estancia de tres años y decidido a radicarse allí para siempre, el joven Arquímedes se ve obligado a volver a Siracusa, su ciudad natal, para ocuparse de su padre enfermo. El contraste no puede ser mayor: de la deslumbrante cuna del saber ha pasado a una ciudad entregada a los frenéticos preparativos para una cruenta guerra contra la poderosa Roma.

LA CASA DE BERNARDA ALBA

TEMA 1: Los personajes en LCBA

1. Características de los personajes: principales, secundarios, aludidos, coros...

2. Relaciones entre los personajes.

TEMA 2: Temas principales y secundarios en LCBA

1. El papel y la situación de la mujer en la obra.

2. Diferencias sociales.

3. Hipocresía y honra.

4. Odio y envidia.

TEMA 3: García Lorca y el teatro anterior a 1936.

1. Teatro que triunfa en la época: Benavente, teatro costumbrista y de humor, teatro en verso...

2. Teatro innovador: Valle Inclán y el esperpento, Unamuno, Azorín...

3. Federico García Lorca: faras, obras vanguardistas, tragedias...

TEMA 4: Enfrentamiento entre una moral autoritaria y el deseo de libertad.

1. Destino trágico, frustración, convencionalismo social...

2. Bernarda, símbolo del autoritarismo.

3. Adela y María Josefa, símbolos de libertad.

4. Actitud de las otras hijas y de las criadas ante el autoritarismo.

TEMA 5: Realidad y poesía en LCBA.

1. Referentes reales y sociales de la obra. El lenguaje coloquial.

2. Elementos poéticos en la obra: símbolos, uso del verso, figuras literarias...

DESARROLLO DE LOS TEMAS

 

1. PERSONAJES EN LCBA

 

1. INTRODUCCIÓN

 

En la obra de García Lorca aparecen dos tipos de personajes: los visibles y los invisibles. Entre los primeros, los hay dotados de nombre propio (Bernarda, Adela…) y otros son descriptivos (Criada, Mendiga…). También encontramos genéricos (Mujer 1, Muchacha) o colectivos (Segadores).

 

2. PERSONAJES VISIBLES

 

1. Los personajes visibles de esta obra son exclusivamente femeninos. Los principales son Bernarda, sus hijas, Mª Josefa y la Poncia ; todos ellos influyen en el desarrollo de la acción dramática. Los demás son secundarios: la Criada , Prudencia, las Mujeres, la Muchacha …

 

Bernarda Alba : su nombre significa “con fuerza de oso”, lo que parece aludir a su agresividad y a su temperamento hombruno y su apellido, “blancura”. El simbolismo de su nombre nos adelanta algunos rasgos que la caracterizan: la fuerza, (Prudencia le dirá que siempre está luchado como un hombre) el poder y la obsesión por las apariencias que nace del miedo al “qué dirán”. Representa todas las convenciones sociales, y es víctima a la vez de ese mundo intolerante y preocupado por las murmuraciones que ella defiende. (“Ella, la hija menor de Bernarda, ha muerto virgen (…) Nací para tener los ojos abiertos. Ahora vigilaré sin cerrarlos ya hasta que me muera”.)

Se nos muestra tirana, agria, violenta, dominadora…Está definida desde el principio por el ejercicio del mando y su actitud coactiva (“ Aquí se hace lo que yo mando”) . Se trata de una encarnación hiperbólica de todas las fuerzas represivas. Su bastón es símbolo de su poder y de su autoridad, y su lenguaje prescriptito está lleno de órdenes y prohibiciones (“¡Silencio!”). También es orgullosa, clasista y avariciosa (“¡Los pobres son como los animales! ¡Parece que estén hechos de otras sustancias!”)

Las hijas : forman un colectivo, pero sobre todas destaca Adela (antagonista natural de su madre). Viven entre el encierro impuesto por Bernarda y el deseo de escapar (“¡Yo quiero salir!”) Todas están más o menos obsesionadas con lo erótico y la presencia en la casa de Pepe el Romano desencadenará la tensión, el odio y la envidia entre ellas.

Adela es la verdadera heroína de la tragedia. Es la más joven y rebelde, se niega a aceptar la reclusión impuesta por su madre. El acicate para su rebeldía va a ser el impulso sexual, ese instinto básico que la ciega; la pasión la llevará a realizar acciones cada vez más transgresoras y arriesgadas. Adela muestra desde el principio una rebeldía que la lleva hasta la muerte. Adela significa “de naturaleza doble”, así se nos indica su franqueza y el deseo de vivir según los impulsos (“Mañana me pondré mi vestido verde y me echaré a pasear por la calle (…) Mi cuerpo será de quien yo quiera (…) Todo el pueblo contra mí, quemándome con sus dedos de lumbre, perseguida por los que dicen que son decentes, y me pondré delante de todos la corona de espinas”). Su muerte es una liberación simbólica.

Martirio es un personaje complejo que influye decisivamente en la acción dramática y en el desenlace final. Ama en secreto a Pepe el Romano y como símbolo de su frustración roba el retrato de Pepe el Romano a Angustias. Su nombre puede obedecer a su situación: martirizada por su físico. También explica su frustración el desengaño vivido con Enrique el Humanes (“una noche estuve en camisa detrás de la ventana”). El dolor que sufre por su infortunio queda resumido en una frase antológica: “¡ Déjame que el pecho se me rompa como una granada de amargura!”. Al final, cuando Adela muere, reconoce su pasión envenenada: “Dichosa ella mil veces que lo pudo tener”.

Angustias es la hija del primer marido de Bernarda, la más fea pero también la más rica. Proyecta casarse con Pepe el Romano pero también verá frustrados sus deseos de salir de ese “infierno”. Es un personaje triste y apagado. Sabe que se casa por el dinero, pero lo acepta, y lanza su odio contra las hermanas: “Más vale onza en el arca que ojos negros en la cara” . Sufre la tiranía despótica de su madre: “Tú no tienes derecho más que a obedecer”. Y no se siente feliz: “Debía estar contenta y no lo estoy”.

Magdalena (dulce y llorona, como María Magdalena, la que lloraba a los pies de Cristo crucificado) da muestras por una, parte de sumisión (“cada clase tiene que hacer lo suyo”) pero puede sorprendernos con amargas protestas (“¡Maldita sean las mujeres!”).

Amelia (sin miel) es el personaje más desdibujado, pero se muestra resignada, medrosa, tímida. Sirve de gozne o bisagra entre las hermanas.

Mª Josefa : es libre de espíritu; por ello puede exteriorizar lo que desea y siente: “salir” y “casarse”, lo mismo que Adela”, para ser feliz”. Puede decir lo que nadie se atreve a admitir. Asume un papel profético. Sus dos intervenciones tienen el efecto de agrandar la frustración, el ansia de libertad, el deseo de casarse… Ella y Adela gritan la misma frase (“¡Yo quiero salir!”) y desean ir al mar (“a casarme a la orilla del mar / los juncos de la orilla”). La vieja se pone el vestido de moaré y Adela se pone el vestido verde. Su nombre aúna el de los padres de Cristo: María y José. El cordero que lleva en brazos es simbólicamente el agnus dei , el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el hijo del amor, que será sacrificado.

La Poncia se caracteriza por su servilismo y por el rencor que le guarda a Bernarda (“¡Tirana de todos los que la rodean! ¡Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara!” ) Además tiene la misma edad, fortaleza y una mentalidad con respecto a los hombres, similar a Bernarda. Junto con Mª Josefa representa el coro de la tragedia griega: ella adivina la tragedia que se avecina, incluso advierte a Bernarda, quien se niega a admitir nada; después se “lavará las manos” (Poncio Pilatos). Sirvienta durante treinta años (“ Pero yo soy buena perra; ladro cuando me lo dice y muerdo los talones de los que piden limosna cuando ella me azuza” ), es agresiva, de lengua afilada y cargada de rencor. Asume su condición. Le gusta hablar de sexo con las hijas de Bernarda mientras cosen, para envenenarlas de deseo y pecado. Su lenguaje desgarrado y cargado de sabiduría, es el rasgo más sobresaliente del personaje (“¡Mandona! ¡Dominanta!”).

La Criada, la Mendiga sirven al autor para establecer ese mundo jerarquizado que denuncia. No son considerados “personas”. No tienen siquiera nombre. La criada cuenta al espectador que era acosada sexualmente por el señor, Antonio María Benavides: “ya no volverás a levantarme las enaguas”. Luego, ante la presencia de Bernarda, finge cariño por el difunto, en un caso palmario de hipocresía. Critica a los amos por su dureza y tiranía, pero ella también se muestra insolidaria con la mendiga, la cual representa el escalafón más bajo para una mujer. Va con un niño en brazos y pide las sobras, como los perros. Pero hasta las sobras se le niegan.

 

Mendiga: Vengo por las sobras.

Criada: Por la puerta se va a la calle. Las sobras de hoy son para mí.

 

Prudencia es una vecina, que aparece en el tercer acto. Su presencia sirve para denunciar la costumbre de visitar a las mujeres que se van a casar y hablar de la dote. Bernarda aprovecha para darse tono.

 

Prudencia: Los muebles me han dicho que son preciosos.

Bernarda: Dieciséis mil reales he gastado.

 

Pero Prudencia también es utilizada por el autor para denunciar una realidad. Su marido y su hija no se hablan por cuestiones de herencia. Bernarda aplaude esa situación. Prudencia (cuyo nombre es simbólico) dice que sufre y que se refugia en la iglesia.

 

3. PERSONAJES INVISIBLES

 

De todos ellos destaca por su grandeza y por ser el catalizador de todas las pasiones y de todas las fuerzas encerradas en la casa Pepe el Romano.

 

Pepe el Romano . Lorca acierta cuando suprime el personaje masculino, pero se trata de una supresión física, ya que su dominio es absoluto (“ Él dominará toda esta casa. Ahí fuera está, respirando como si fuera un león”). Pepe está omnipresente y contribuye a conformar un carácter simbólico engrandeciéndolo, permitiéndonos así aceptar calificaciones de él. Es la reencarnación del objeto del deseo (el caballo garañón, semental) y el catalizador de todas las pasiones latentes. Se caracteriza por el doblez, ya que ama a Adela y podría casarse con ella pero le mueve el interés, por ello solicita la mano de Angustias.

 

Entre los personajes aludidos, además de Pepe el Romano, hay dos grupos:

 

•  Masculinos.

 

Antonio María Benavides : segundo marido de Bernarda. La criada explica que él abusaba de ella al principio del libro. Típico señorito andaluz explotador: “ Fastídiate, Antonio María Benavides, tieso con tu traje de paño y tus botas enterizas”.

Evaristo el Colorín : marido de la Poncia , típico hombre de la época, casado pero con la mujer a su servicio. Lorca se sirve de él para explicar cuáles son las relaciones conyugales entre las parejas. Poncia lo cuenta a las muchachas: “ el hombre a los quince días de boda deja la cama por la mesa, y luego la mesa por la tabernilla. Y la que no se conforma se pudre llorando en un rincón.”

Marido de Prudencia : se cuenta que está peleado con su hermano y con la hija por la herencia. Este hecho es un reflejo de las típicas disputas de la época por un pedazo de tierra

Novio de Adelaida : refleja la autoridad del marido sobre la mujer. Incluso siendo novios impide a la muchacha salir a la calle. La tiranía se ejerce ya desde antes del matrimonio. “Ya no sabe una si es mejor tener novio o no.”

Los hijos de la Poncia : gañanes que trabajan en las tierras de Bernarda. Por esta razón, Poncia tiene que soportar todo tipo de vejaciones y humillaciones de su ama. “Pero un día me hartaré”, dice Poncia sobre Bernarda. En otra ocasión, hablando de las urgencias sexuales de los hombres, Poncia exclama: “ Hace años vino otra de éstas y yo misma di dinero a mi hijo mayor para que fuera. Los hombres necesitan estas cosas”.

Enrique el Humanes : gañán del pueblo, pretendiente de Martirio alejado por Bernarda ya que pertenecía a una casta inferior a ellos. “Mi sangre no se junta con la de los Humanes mientras yo pueda”, dice Bernarda.

Don Arturo : hombre que viene a hacer las reparticiones. Sirve para que sepamos que Angustias, hija del primer marido, recibe mucho más en herencia. Este hecho desencadenará odios, envidias y rechazo. Pepe el Romano elige a Angustias para casarse por sus bienes.

 

•  Femeninos.

 

Adelaida , de la que ya hemos hablado. También es interesante la historia de su padre para conocer el grado de impunidad con que los hombres actuaban: “¡Se les perdona todo!”

La hija de la Librada : mujer soltera que, para ocultar la vergüenza, mata a su hijo que es desenterrado por los perros, y ahora la traen arrastrando por la calle, lo que provoca la ira de Martirio y Bernarda, que desean que sea linchada como castigo por su vida indecorosa. Adela se ve reflejada con ella, y percibimos que puede estar embarazada. La hija de la Librada actúa contra naturam, empujada por el terror que siente al escándalo y la lapidación popular.

La historia de Paca la Roseta oída por Angustias a los hombres que abandonan el duelo. Bernarda la califica de mujer mala, porque se deja llevar por los hombres, se entrega a ellos en una orgía nocturna en el olivar. Al marido lo humillan atándolo al pesebre (alusión a los cuernos). Escándalo sexual que puede despertar la imaginación erótica de las muchachas, lo que encoleriza a Bernarda, siempre obsesionada por la pureza de acto y pensamiento en sus hijas: “Iba con los pechos fuera y Maximiliano la llevaba cogida como si tocara la guitarra”.

 

4. COROS

 

Por último, debemos destacar la presencia de coros (grupos humanos que explican una conducta general, uniforme, tradicional).

 

•  Coros visibles.

 

Las mujeres del duelo , son unas doscientas. Entran en la casa, tras la misa. Fingen dolor, lloriquean sin ganas y rezan a coro, contestando a la letanía de Bernarda. Simulan solidaridad con la viuda, dicen frases hechas de pésame: “Salud, para rogar por su alma… El mismo trigo de tu casamiento lo sigas disfrutando…” Pero en el fondo odian a Bernarda y la calumnian e insultan cuando no las oye: “Sarmentosa por calentura de varón… Mala, más que mala… Vieja lagarta recocida…” Representan el parecer del pueblo, la forma de actuar, la hipocresía, el grupo femenino, oscuro y terrible.

 

•  Coros invisibles.

 

Los segadores recién llegados , símbolo de la vida libre, a los que Poncia describe como hombres gozadores de la vida y llenos de atractivos sensual (“Alegres… Cómo árboles quemados… Apretado como una gavilla de trigo… Un muchacho de ojos verdes” ). Ellos cantan a coro canciones de primavera llenas de sugerencias eróticas (“El segador pide rosas” ). Son el objeto oscuro de deseo de las chicas, las que despiertan sus fantasías (“¡Siegan entre llamaradas!”)

 

Los hombres del duelo son personas que dan la información sobre el suceso de Paca La Roseta y además son los receptores de las miradas Angustias. Dan dineros para responsos y misas por el difunto. No entran en la casa como las mujeres. Se quedan en el corral y les dan limonada y aguardiente. Forman un grupo humano, anónimo. Representan la tradición.

 

Todos los personajes, tanto los que aparecen en el escenario como los aludidos, forman un mosaico de las relaciones personales de la España de principios del siglo XX: atrasada, rural, intolerante y supersticiosa. García Lorca pone en escena un conflicto de pasiones humanas donde todos los personajes sin excepción juegan un papel fundamental por lo que simbolizan o representan.

 

 

2. TEMAS PRINCIPALES Y SECUNDARIOS EN LCBA

 

  1. INTRODUCCIÓN

 

Los temas de la obra convergen en una estructura dualista, caracterizada por el enfrentamiento de los personajes, relaciones y hechos que transcurren a lo largo de la historia. Esta estructura dualista se aprecia en el conflicto permanente que padecen todos los personajes y que se debaten entre dos fuerzas antagónicas: amor-odio, tiranía-libertad, hombre-mujer, tradición-innovación, represión-rebeldía, vida-muerte…

 

  1. TEMA PRINCIPAL

 

El tema principal se basa en la síntesis producida por el autoritarismo impuesto por Bernarda Alba y el deseo de libertad de sus hijas. De ese enfrentamiento derivan varios puntos:

1.1. La tensión constante entre la tiranía impuesta por Bernarda y la rebeldía simbolizada en las hijas, especialmente en Adela. “Tú no tienes derecho más que a obedecer” (Bernarda a Angustias)… “En mí no manda nadie. Mi cuerpo será de quien yo quiera” (Adela a Poncia).

1.2. Asimismo destaca el contraste entre la moral tradicional de la época (Bernarda) y el deseo de liberación (María Josefa y las hijas). Este conflicto se podría traducir como naturaleza contra tradición. La moral de esta sociedad es acendradamente católica, hipócrita, machista y clasista. Eso es lo que defiende Bernarda: religión intolerante, apariencia y fachada, dominio del varón sobre la hembra y prejuicio de clase. Estos conceptos se traducen en luto, castidad, miedo al qué dirán, sumisión total al hombre, represión de los sentimientos... “Mi hija ha muerto virgen” (obsesión de Bernarda por la castidad)…“Estarán las vecinas con el oído pegado a los tabiques” (miedo al qué dirán)…“Habla si él habla y míralo cuando te mire. Así no tendrás disgustos.” (sometimiento total al varón).

1.3. También resalta un enfrentamiento entre la realidad familiar y social que impone un comportamiento que todas deben seguir y el deseo de las mismas por evitar la represión de sus sentimientos y opiniones: “En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle.” (Bernarda)…“Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo.” (Bernarda).

1.4. Como último punto del tema principal se encuentra la oposición entre el entorno situado en el interior de la casa, un espacio cerrado caracterizado por el luto, la ocultación, el silencio y privación de la libertad, donde la vida se ve como un convento o cárcel, y un mundo exterior como ámbito de la pasiones y sentimientos desatados de los personajes: “Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas” (Bernarda)… “Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.” (Magdalena)…“¿Me acompañarás tú a salir del campo? Yo quiero campo. Yo quiero casas, pero casas abiertas, y las vecinas acostadas en sus camas con sus niños chiquitos, y los hombres fuera, sentados en sus sillas.” (María Josefa)…“Anoche llegó al pueblo una mujer vestida de lentejuelas y que bailaba con un acordeón, y quince de ellos la contrataron para llevársela al olivar.” (Poncia)

 

3. OTROS TEMAS

 

3.1. El odio y la envidia en la obra de La Casa de Bernarda Alba comprenden un punto de vital importancia para el desarrollo de la trama. La sociedad del momento también es duramente criticada. La rectitud de Bernarda en el ámbito familiar, la ambición por resultar una familia pulcra a los ojos de los demás hará que esta envidia y ese odio afloren en su grado máximo. Y como el odio atrae al odio, podremos apreciar una serie de puyas tanto por parte de Bernarda como por parte de todas las mujeres que la rodean. Es muy común el enmascaramiento de este rencor y esta rivalidad mediante comportamientos correctos a los ojos del resto, sin embargo resultan ser pozos negros y aguas estancadas los que bañan el corazón de todas estas mujeres. Es esto tal vez lo que le da un toque sombrío al transcurso de la obra. Bernarda se convierte en objeto del odio de sus criadas y de los vecinos del pueblo. Ella alimenta con su actitud dicho odio, hasta tal punto que se convierte en un personaje absolutamente abominable. Angustias despierta la inquina del resto de sus hermanas porque, como ella misma dice, “afortunadamente pronto voy a salir de este infierno”. El odio, la envidia y los celos llevan a Martirio a acusar a su hermana Adela. Toda la obra está repleta de pasajes en los que se manifiesta la malquerencia. Por medio de insultos: “mandona, dominanta, mala más que mala, dulce, suavona, yeyo”. Con insinuaciones: “si es que discutís por las particiones, tú que eres la más rica, te puedes quedar con todo” (Magdalena)… “Guárdate esa lengua en la madriguera” (Angustias). A través de expresiones directas: “Tengo el corazón lleno de una fuerza tan mala que sin quererlo yo, a mi misma me ahoga” (Martirio).

3.2. La hipocresía constituye uno de los motivos recurrentes de La casa de Bernarda Alba . Bernarda es el máximo exponente de este afán negativo por aparentar. Además, los frecuentes comentarios sobre las vidas de los personajes externos a la casa, las referencias a la biografía de la Poncia , delatan éste como otro de os temas principales. La hipocresía social también se ve bastante clara en la obra, de ahí el miedo al “qué dirán” y la necesidad de aparentar (“estarán las vecinas con el oído pegado a los tabiques”). Simbólicamente, esta preocupación por las apariencias se refleja en la obsesión por la limpieza. El miedo a la murmuración es una constante en la del pueblo y marca la conducta de Bernarda (“¡Andar a vuestras cuevas a criticar todo lo que habéis visto!”). Un ejemplo claro es la actitud de las vecinas hacia Bernarda cuando están en el duelo (“¡Vieja lagarta recocida!” (…) “¡Sarmentosa por calentura de varón!”). La hipocresía afecta también a Martirio y Adela cuando comentan lo mucho que se alegran de que su hermana Angustias se case.

3.3. La honra se apoya principalmente en la tradición y una moral conservadora que Bernarda les impone a sus hijas a través de un comportamiento rígido. Bernarda se mueve guiada por unos principios que exigen un comportamiento público determinado, es decir, una imagen social u honra limpia e intachable. Luto, coser, guardar virginidad, noviazgos controlados… Por eso Bernarda recrimina a Angustias cuando mira a los hombres durante el funeral, ya que según ella “las mujeres en la iglesia no deben mirar más hombre que al oficiante y a ése porque tiene faldas. Volver la cabeza es buscar el calor de la pana”. A comienzos del libro se muestra una casa con paredes blancas porque simbolizan esta pureza u honra en la casa, mientras que, a lo largo de la obra estas paredes se oscurecen hasta tornarse azuladas en el último acto ya que representan ésta pérdida de la honra por parte de Adela.

3.4. La desigualdad y la injusticia social provocan el resentimiento de las criadas hacia Bernarda, porque las explota, las esclaviza, las trata como basura: “Los pobres son como los animales; parece que estén hechos de otras sustancias”. Asimismo, su rigidez y su orgullo clasista e hipócrita despiertan la animadversión de las mujeres del pueblo (“Mala, más que mala”). A lo largo de la obra, y, especialmente, durante el primer acto Lorca pone de manifiesto las tensiones de la sociedad de su época, denuncia la injusticia y las diferencias sociales, la conciencia y el orgullo de clase y la crueldad que preside las relaciones de la sociedad: “Obrar y callar a todo. Es la obligación de los que viven a sueldo”. La familia de Bernarda Alba se considera en el pueblo una familia de pudientes. Es decir, de clase media; lo podemos contemplar en la obra, ya que Bernarda tiene mozos que le trabajan las tierras y cuidan de sus animales. Se siente superior: “¡Mi sangre no se junta con la de los Humanes mientras yo viva: su padre fue gañán!” (…) “ No hay en cien leguas a la redonda quien se pueda acercar a ellas. Los hombres de aquí no son de su clase”. Bernarda Alba siempre se las da que tiene mucho y que es de una posición alta (“Eso tiene la gente que nace con posibles”), pero solo lo hace porque quiere aparentar lo que no tiene a los demás vecinos del pueblo. El más claro ejemplo son sus conversaciones con la Poncia , su criada de toda la vida. A pesar de los años que llevan juntas, Bernarda siempre guarda las distancias y mantiene un orgullo de casta y superioridad ante ella: “¿Tenemos o no tenemos confianza?”, pregunta Poncia. “No tenemos. Me sirves y te pago. ¡Nada más!”, replica Bernarda. Pero igual hace Poncia con la otra criada y, poco después, la criada con la mendiga. Todos aprovechan la oportunidad de pisotear a las clases inferiores cuando pueden, en una cadena de injusticia e insolidaridad. La desigualdad social se observa en algunas conversaciones: “Suelos barnizados con aceite, alacenas, pedestales, camas de acero, para que traguemos quina, las que vivimos en las chozas de tierra con un plato y una cuchara”. Entre las hermanas, Angustias es la más rica, ya que es hija del primer marido de Bernarda y recibe una mayor herencia. Esta riqueza despertará la codicia de Pepe el Romano, que la elegirá nada más y nada manos que por el dinero. Todos lo saben, incluida la propia Angustias. En esta época, como en todas, el dinero mueve montañas. Y permite no sólo vivir con holgura y comodidad, sino pertenecer a una clase social más alta, con todas las ventajas que ello conlleva.

3.5. García Lorca ha querido denunciar la marginación de la mujer en la sociedad de su época. Para ello, enfrenta dos modelos de comportamiento femenino:

a) El basado en una moral relajada: Paca la Roseta , la prostituta a la que contratan los segadores y la hija de la Librada.

b) El basado en una determinada concepción de la decencia (a la que Bernarda somete a sus hijas). Virginidad, castidad, pureza, sumisión al marido…

Las mujeres del primer grupo llevan una vida de aparente libertad. Paca la Roseta es condenada moralmente y repudiada por la opinión de los vecinos. La segunda mujer, ejerce una profesión que la sitúa al margen de la sociedad. La hija de la Librada no sólo es moralmente condenada, sino que incluso está siendo condenada físicamente por su comportamiento. “¡Carbón ardiendo en el sitio de su pecado!”, grita Bernarda. “¡Acabad con ella antes que lleguen los guardias!”. Así pues estas tres mujeres viven al margen de la sociedad y son condenadas moral e incluso, físicamente por la opinión del pueblo. Los hombres son medidos con otro rasero completamente distinto. La Poncia anima a sus hijos a ir con una prostituta: “ Hace años vino otra de éstas y yo misma di dinero a mi hijo mayor para que fuera. Los hombres necesitan estas cosas. ”

El comportamiento femenino basado en la honra y en la decencia aparente implica una sumisión a las normas sociales y convencionales que discriminan a la mujer en beneficio del hombre. Bernarda alecciona a Angustias antes del matrimonio. Le dice cómo tiene que comportarse ante el marido: “ No le debes preguntar. Y cuando te cases, menos. Habla si él habla y míralo cuando te mire. Así no tendrás disgustos”. Desde el principio, Bernarda impone a sus hijas, un determinado comportamiento, que corresponde a su condición de mujeres, y a su nivel económico acomodado:” Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón”. En esta cita se distingue, netamente, el trabajo de hombres y mujeres. “ ¡Qué les importa a ellos la fealdad! A ellos les importa la tierra, las yuntas y una perra sumisa que les dé de comer. ”

3.6. Los sentimientos deben ser reprimidos, porque son un signo de debilidad. Esta represión los conduce al tema de la incomunicación, la soledad y la frustración: “Y no quiero llantos” (Bernarda)… “Si quieres llorar te metes debajo de la cama” (Bernarda a Magdalena)…

3.7. La obra también es un reflejo de la época . Es decir, sirve como documento fehaciente para examinar y analizar los comportamientos sociales, las tradiciones y las costumbres de un momento determinado de nuestra historia. Así vemos cómo eran los lutos (misas, letanías…), las relaciones vecinales ( la Prudencia ), las aficiones de la gente (canciones, refranes…), los cotilleos (lo de Adelaida, lo de Paca la Roseta …), los noviazgos (mandar emisario, hablar en las ventanas…), la murmuración (“esta crítica que no nos deja vivir”)…

3.8. Por último, destaca el tema de la muerte como desenlace al drama de pasiones desatadas. La muerte liberadora es la única posibilidad para escapar. La vieja vive enclaustrada, las muchachas viven encerradas… Este encierro es simbólico. Es, en realidad, una muerte en vida, porque más que “encerradas” estas mujeres viven “enterradas” en el sepulcro de la casa: “Haceros cuenta que hemos tapiado puertas y ventanas” (Bernarda). Adela es la única que se escapa de esa muerte en vida. El suicidio es una liberación. Las demás hermanas “se hundirán en un mar de luto”, en una oscuridad total y padecerán un encierro-entierro infinito en ese “convento, presidio, infierno” terrible que es la casa. “La muerte hay que mirarla cara a cara” (Bernarda).

 

4. FINAL

 

Existen muchos temas que derivan de las consecuencias de lo anotado hasta ahora. Señalemos entre los más importantes la violencia, la frustración, la soledad, el retrato costumbrista de la España atrasada, las injusticias o las relaciones familiares de la época. En conclusión, en la obra confluyen diversos temas principales y secundarios que nos presentan la visión exagerada del entorno de la época, la España del primer tercio del siglo XX, que se centra sobre todo en el personaje hiperbólico de Bernarda Alba.

 

3. GARCÍA LORCA Y EL TEATRO ANTERIOR A 1936

 

 

1. BIOGRAFIA

 

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros (Granada), en una familia acomodada. Estudió bachillerato y música en su ciudad natal y, entre 1919 y 1928, vivió en la Residencia de Estudiantes, de Madrid, un centro importante de intercambios culturales donde se hizo amigo del pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel y el también poeta Rafael Alberti, entre otros, a quienes cautivó con sus múltiples talentos. Viajó a Nueva York y Cuba en 1929-30. Volvió a España y escribió obras teatrales que le hicieron muy famoso. Fue director del teatro universitario La Barraca, conferenciante, compositor de canciones y tuvo mucho éxito en Argentina y Uruguay, países a los que viajó en 1933-34. Sus posiciones antifascistas, de homosexual y su fama le convirtieron en una víctima fatal de la Guerra Civil, en Granada, donde lo fusilaron.

Es, sin duda, la figura más representativa de la célebre generación del 27. Poeta que une sabiamente tradición y modernidad. Trata los grandes temas del amor y la muerte con gran carga simbólica y aparentemente sencillez formal, por lo que se le ha unido en ocasiones a Rafael Alberti, otra de las grandes figuras de la generación de 27, bajo la denominación de poetas populares.

 

2. TEATRO TRADICIONAL DE LA ÉPOCA

 

El siglo XX no supone una ruptura violenta con la centuria anterior. José Echegaray o Benito Pérez Galdós triunfan en sus primeras décadas, entre autores que, habiendo estrenado a finales del XIX, presentan ahora sus mejores obras.

 

- Jacinto Benavente (Madrid, 1866-1954) es la figura representativa del teatro tradicional. Es autor de unas ciento setenta y dos obras dramáticas, especialista en el teatro de humor. Desde que en 1894 publica El nido ajeno , va ganándose a un tipo de público fiel a sus argumentos conservadores abiertos a la renovación. El sello de Benavente se convierte en inconfundible y su teatro es apreciado y valorado a causa de su finura y su habilidad técnica. Suele introducir una cierta crítica o ironía con el fin de denunciar, de una manera muy cordial, los vicios o aspectos negativos de su sociedad. Precisamente esa crítica se dirige a las clases sociales que lo siguen: la aristocracia y la alta burguesía, aunque el tono suele ser superficial y raramente moralizador. Con esto, Benavente consigue ser el principal dramaturgo de su época a la vez que critica al público que le sigue, aunque sin ofenderlo. Éstas son sus obras más destacadas: con La noche del sábado (1903) extiende su crítica a toda la aristocracia europeam demostrando que la hipocresía de las clases privilegiadas no es algo propio sólo de España. En 1907 publica su obra más conocida, Los intereses creados . El argumento no está situado ni temporal ni espacialmente y recuerda al teatro clásico español. Dentro de una ambientación rural se sitúan dos de las obras principales de Benavente: Señora ama (1908) y La malquerida (1913), en las que continúa con la crítica social enmarcada, en este caso, en un pueblo. Por último, La ciudad alegre y confiada (1916), continuación de Los intereses creados , aunque más agresiva y polémica. El teatro de Benavente ha sido tildado de acomodaticio, puesto que ofrece al público lo que éste solicita, además de que se aparta de la realidad social española de su momento para convertirse en trivial y algo frío.

- El teatro en verso . Tenía un tono postromántico con rasgos modernistas, a la vez que respondía a una estética tradicionalista. Además, exaltaba los ideales nobiliarios y patrios. Los autores más exitosos fueron Francisco Villaespesa con poemas modernistas y superficiales y también obras teatrales ( Doña María de Padilla ), Eduardo Marquina con lírica y teatro ( Las hijas del Cid ) y los hermanos Antonio y Manuel Machado que inspiraban sus obras en personajes históricos ( Juan de Mañara) o populares (La Lola se va a los puertos ). Este teatro poético aparece como reacción al teatro realista triunfante y está en conexión con el Modernismo.

- El teatro costumbrista , de humor: representado por el madrileño Carlos Arniches y los sevillanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, teatro que continúa el sainete del siglo XIX: visión pintoresca de la realidad, pocas situaciones conflictivas, humor fácil, frases de argot, caricaturas de tipos populares, juegos de palabras y equívocos... Arniches compuso más de 270 títulos: El santo de la Isidra, La señorita de Trévelez. . De los hermanos Álvarez Quintero son las obras de ambiente andaluz: El genio alegre, Mariquilla terremoto ...

- El astracán . Por último, cabe destacar a Pedro Muñoz Seca, que se inventó una especie de teatro bufo (astracán), cuyo objetivo era conseguir las carcajadas del público ( La venganza de don Mendo ), con situaciones disparatadas, ilógicas.

 

3. TEATRO INNOVADOR EN EL SIGLO XX

 

A principios del siglo XX el teatro español continúa estancado en fórmulas decimonónicas. Sigue siendo un teatro destinado a la burguesía, y destacan autores con estilos un poco rompedores para la época. Ejemplo de ello son:

 

- Valle-Inclán , Ramón María del Valle-Inclán: poeta, dramaturgo, novelista y ensayista. Escribió otras farsas y dramas ( Cuento de Abril , La cabeza del dragón, Divinas palabras ). Creó el teatro llamado “Esperpento”, en el cual se caricaturiza la realidad española ( Martes de Carnaval ). El esperpento, más que un género literario, es una nueva forma de vida, en ella se quiere presentar la imagen oculta que se esconde tras ella. Para ello utiliza la parodia, humaniza los objetos y los animales y animaliza a los humanos. De este modo, los personajes carecen de humanidad y se presentan como marionetas. Su obra Luces de Bohemia es la cima del esperpento, y una de las mejores obras teatrales de la historia de la dramaturgia española. Está protagonizada por un personaje inolvidable: Max Estrella, un poeta miserable y ciego, que vive en la más absoluta pobreza. A partir de esa figura real trascienden la anécdota del fracaso y la muerte de un escritor venido a menos. La historia de este personaje se convierte en una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en un país deforme, injusto y opresivo.

-Miguel de Unamuno : sus obras seguían su filosofía unamunista, cosa que no congeniaba con la ideología de la época. Temas como la indagación de la espiritualidad individual, la fe como «mentira vital» y el problema de la doble personalidad son tratados en La Esfinge , La Venda y El Otro . También escribe otras obras como Fedra y traduce la Medea de Séneca.

-José Martínez Ruiz ( Azorín ) siempre estuvo muy interesado por el teatro, pero la mayoría de las veces nunca contó con el clamor popular. De su pluma saldrían Old Spain ; Brandy, mucho brandy ; Comedia del arte y la trilogía Lo invisible , muy relacionada con la corriente cultural de la época, el Expresionismo. Esta última obra es considerada por algunos críticos como su mejor producción dramática. La intención de Azorín es ensalzar el teatro español y elevarlo a la categoría de teatro europeo. Pero la mentalidad española no estaba preparada para asumir estas nuevas propuestas dramáticas.

- Jacinto Grau : cultivó un teatro renovador e inteligente, pero triunfó en el extranjero. Se interesó en los grandes mitos y temas literarios ( El señor de Pigmalión ).

- Ramón Gómez de la Serna : autor vanguardista, provocador y rupturista, aunque sus piezas eran difíciles de representar, quedándose la mayoría sin estrenar ( La utopía ).

- Pedro Salinas : sus obras teatrales fueron escritas en el exilio ( Judith y el tirano ).

- Rafael Alberti : gran poeta y dramaturgo. Se dedicó al teatro surrealista y al teatro de compromiso político ( Fermín Galán o El Adefesio ).

- Miguel Hernández : escribió un Auto Sacramental ( Quién te ha visto y quién te ve ) y se dedicó al teatro social, al de combate y, por último, al de guerra. Entre sus piezas dramáticas bélicas destacamos Teatro en guerra.

- Alejandro Casona : Inventó dramas llenas de humor, lirismo y calidad combinando la realidad y la fantasía en sus obras ( La sirena varada , Nuestra Natacha ). Muchas de sus obras se inspiran en personajes, cuentos, secuencias o fragmentos de obras clásicas, que él modifica o utiliza como material para crear o recrear nuevas historias. Tal es el caso del magnífico cuadro El mancebo que casó con mujer brava.

- Max Aub : empezó escribiendo comedias de vanguardia ( Narciso, El desconfiado prodigioso ) y su tema central era la incapacidad del hombre para comprender el mundo. Durante la guerra hizo teatro político y épico, tratando temas como el exilio, el destierro, el nazismo y las secuelas de la guerra ( San Juan o Morir por cerrar los ojos ).

 

4. TEATRO DEL ABSURDO

 

- Enrique Jardiel Poncela : residió temporalmente en Estados Unidos, adonde acudió con otros humoristas españoles, como Edgar Neville, a trabajar como guionistas de cine en Hollywood. Volvió a España, donde permaneció hasta su muerte, cosechando un enorme éxito. Algunas de sus obras más importantes son Una noche de primavera sin sueño (1927), Usted tiene ojos de mujer fatal (1933), Angelina o el honor de un brigadier (1934), Cuatro corazones con freno y marcha atrás (1936), Eloísa está debajo de un almendro (1940) y Los ladrones somos gente honrada (1941). Sus obras alcanzaron gran éxito y suscitaron intensas polémicas. Jardiel Poncela se oponía al antiguo humorismo hispano, —costumbrista y sentimental— y practicaba un humor inverosímil e inteligente, lleno de hallazgos deslumbrantes.

- Miguel Mihura : dramaturgo, periodista y autor de guiones cinematográficos. Fue considerado el más importante creador del teatro del absurdo y de humor en lengua castellana de este siglo. Entre sus obras cabe destacar Tres sombreros de copa (1932). Aunque comenzó a trabajar en teatro y cine antes de la guerra civil, la mayor parte de su producción es posterior a la contienda bélica: Melocotón en almíbar, Maribel y la extraña familia, Ninnette y un señor de Murcia , etc.

 

5. TEATRO DE FEDERICO GARCIA LORCA

 

Debuta con su obra teatral El maleficio de la mariposa (1920), obra de estrepitoso fracaso: una mariposa cae en un nido de cucarachas, donde uno se enamora de ella. Cuando se repone, ella huye y el cucaracho queda triste y solo.

Lorca escribe varias farsas dirigidas a la representación con marionetas: Los títeres de cachiporra escrita en 1923, estrenada 15 años después supone la unión del teatro popular y del teatro poético. Retablillo de Don Cristóbal (1931) se estrenó en Buenos Aires, donde Lorca gozaba de gran fama por su teatro. En 1929 escribió El amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín , obra en la que narra el amor imposible entre un viejo y una joven. El mismo tema constituye el argumento de la mejor de las farsas de Lorca: La zapatera prodigiosa (1930).

Por otra parte, elaboró dos obras denominadas difíciles, a causa de la técnica surrealista que el autor utiliza en su desarrollo estructural y argumental: Así que pasen cinco años y El público . El autor huye de la realidad a través del subconsciente.

Dos obras han sido calificadas como piezas granadinas porque se desarrollan en la tierra natal del autor. Mariana Pineda representa el drama de la heroína granadina que murió ajusticiada por bordar una bandera liberal. Esta obra tiene elementos propios del Modernismo, incluso del teatro romántico. Doña Rosita la soltera es la tragedia de la frustración por el paso del tiempo. Rosita se consume aguardando un hombre, que nunca llega. La obra se estructura en torno a momentos distintos, enmarcados en los tres actos: el decorado cambia, las circunstancias históricas también, pero Doña Rosita continúa inalterablemente llevando la misma vida.

Las grandes obras de Lorca son sus tres tragedias rurales, centradas en el mundo femenino. Como dijimos más arriba, la frustración es el hilo conductor de cada una de ellas. Se centran en las supersticiones, las costumbres ancestrales, y la preocupación por el qué dirán. Bodas de sangre (1933) narra el amor imposible por causas sociales. Yerma (1934) se centra en la frustración por la maternidad insatisfecha de la protagonista. En 1936, muy poco antes de morir asesinado, Lorca publica su gran obra maestra: La casa de Bernarda Alba. Inspirada en un suceso real (al igual que Bodas de sangre), retoma el conflicto entre la autoridad –representada por la madre: Bernarda Alba– y el ansia de libertad –representada por sus cinco hijas. Toda la obra se desarrolla en un espacio cerrado y único: la casa familiar, que, simbólicamente, es la cárcel en la que viven las hijas de Bernarda. El código moral impuesto por la madre es la ley. El conflicto se desencadena por el amor a Pepe el Romano, un personaje que no aparece físicamente en ningún momento en escena, aunque está presente durante todo el tiempo a causa de las continuas alusiones que hacen las hijas a él: se trata de una obra de mujeres, en la que el elemento masculino siempre está presente. Ante esta situación de insatisfacción, Adela, la hija menor, no encuentra otra solución que el suicidio.

 

 

4. ENFRENTAMIENTO ENTRE MORAL AUTORITARIA

Y DESEO DE LIBERTAD EN LCBA

 

 

1. DESTINO TRÁGICO, FRUSTRACIÓN Y CONVENCIONALISMO SOCIAL

 

El autoritarismo es el sistema de gobierno fundado primariamente en el principio de autoridad. Como actitud vital, se aplica a aquellas personas que ejercen con exceso su mando o dominio. Tal comportamiento suele ser sinónimo de despotismo o absolutismo.

Éste va a ser el tema central de la obra de García Lorca: el conflicto que se plantea entre autoridad y libertad. La primera representa la tradición, el orden, la colectividad, la realidad. La segunda es el instinto, lo individual, la imaginación y la fantasía.

El enfrentamiento establecido entre lo natural y lo social sirve a García Lorca para plantear una trama teatral que desembocará en tragedia. El conflicto supone una lucha “contra corriente”, y esa corriente de la tradición, de la intransigencia y de la represión termina por arrastrar la libertad hacia el “mar de luto” del que habla Bernarda Alba (“Nos hundiremos todas en un mar de luto”). Adela se suicida porque cree que su madre ha matado a Pepe el Romano y que su vida, a partir de ese momento, carece de sentido.

El realismo del lenguaje, descarnado, rápido, propio del registro conversacional, típico de los ambientes rurales andaluces de la España anterior a la contienda civil, así como ciertas expresiones que cabría llamar líricas (se habla de lenguaje poético en el teatro de Lorca) serían también rasgos propios del drama.

La casa de B