1ª y 2ª edición: Ayuntamiento de Lorca (Murcia).

3ª y sucesivas ediciones: UMA (Carena Editors), Valencia. 1995...
Colección El perro azul, nº 1.
La Editorial Carena (UMA) vuelve a editar este libro con una interesante novedad. Se ha incluido un Taller de Poesía al final del poemario.
Este Taller Básico de Poesía está destinado a todos aquellos que quieran conocer los instrumentos elementales con los que se puede construir un poema.
Para escribir versos no es necesario ser un experto. Sólo hace falta tener una buena dosis de imaginación, contemplar el mundo que nos rodea con alegría y dejar volar los sueños como si fueran pájaros.
Se puede empezar a escribir poesía sin reglas. Salga como salga del baúl de nuestra fantasía. Pero si se quiere utilizar las herramientas de la escritura con un mínimo de destreza, habrá que tener en cuenta algunas consideraciones.
Las Reglas Elementales de este Taller contemplan los siguientes aspectos:
1. La métrica.
2. La rima.
3. La estructura.
4. Verso, estrofa y poema.
5. Algunos juegos de creación poética para el aula.
6. Algunas figuras poéticas importantes.
7. Algunos consejos prácticos.
8. Algunas claves de POESÍA PARA GORRIONES.
9. Vocabulario básico de POESÍA PARA GORRIONES.
PRÓLOGO
Al leer las páginas de este volumen me he dado cuenta de que la poesía dedicada a los niños no puede ser infantil, simple, falta de artificios y de elaboración. Antes bien, debe aspirar a todo lo contrario, a ser una poesía madura, seria, adulta, en la que se den cita todas las posibilidades del lenguaje figurado, desde la metáfora más atrevida hasta la imagen más insólita, donde convivan en armoniosa comunión la forma y el sonido, el perfume y el color.
La imaginación de los niños se encuentra en estado puro, virgen, sin trabas ni convenciones que la sujeten a la realidad. Por ello, un niño puede volar por los misteriosos laberintos de las estrellas, navegar sin miedo por los sueños, viajar por los inefables caminos de la imaginación y después volver, sin sobresalto, al mundo llano y sencillo del vivir cotidiano.
El autor de estos versos, con enorme intuición, ha sabido descubrir ese universo y crear una colección de deliciosos poemas en los cuales se conjugan todos los elementos que forman parte de la realidad infantil. El mundo de lo vegetal cobra vida en composiciones tan hermosas como "Abril en mi jardín", adquiere caracteres de parábola en el "Deseo del árbol" o se convierte en objeto de alabanza y admiración en el "Himno al azahar" o el "Elogio de la fresa". Los animales, tan apreciados por los pequeños, forman una interminable legión que cobra especial protagonismo a lo largo del libro. Las ovejas forman un "rebaño de lunas", el alegre jilguero es un "avión de colores", por el aire vuelan "libélulas color fresa". La naturaleza es el escenario donde se desarrolla esta explosión de alegría y poesía. El poeta ve en el sol un "albaricoque de oro", las estrellas flotan en el agua oscura de la noche como "peces fosforescentes", las nubes son "rosas aéreas" y el arco iris tiene "siete palomas".
El amor está presente también en el libro, como no podía ser de otro modo. Magnífico es el poema "Eros o el amor" sobre el mito clásico, o la "Canción elemental", en la que se compara a la persona amada con la lluvia, el sol y la luna.
Las composiciones de carácter simbólico ocupan una parte importante dentro del conjunto. En este sentido, cabe mencionar el emotivo "Cuento del niño Jesús", el hermoso "Si yo pudiera", o el poema que da título al libro entero: "Poesía para gorriones". Poemas todos ellos con un mensaje maravilloso de paz, amor y esperanza.
Entre las figuras retóricas, la metáfora es la gran invitada. Como en una sucesión encadenada de imágenes, los hallazgos más bellos del lenguaje figurado van sucediéndose uno tras otro a lo largo del poemario: las flores de azahar aparecen como "trozos de cielo en miniatura", la hermosa cereza es "un planeta de sangre reducido", el balón da saltos igual que una "rana fugaz", el año tiene "una baraja llena de flores". El libro es un torrente impetuoso de metáforas que inunda el espíritu de luz, color, música y perfume.
Poesía para gorriones es un libro dirigido a todos aquellos que no han dejado todavía de ser niños, a todos aquellos que siguen mirando la luna, los pájaros o las estrellas con un íntimo regocijo espiritual, a todos aquellos que guardan un arco iris en el corazón.
Juan Ramón Barat nos demuestra en esta colección de poemas que goza del privilegio de penetrar en la sensibilidad infantil al crear unas deliciosas composiciones capaces de despertar en nosotros, en todos nosotros, al niño dormido que, parafraseando a Bécquer, duerme en el ángulo oscuro de nuestra alma.
María José de Llanos,
profesora de Lengua castellana y Literatura
ÍNDICE
1. Poesía para gorriones.
2. Preludio.
3. Clamor de las violetas.
4. Azul de mar.
5. Eros o el amor.
6. Himno al azahar.
7. Luna (rosa nocturna).
8. Melón abierto (a punto de ser comido).
9. Balada de la oveja.
10. Romance de las olas y el viento.
11. Llueve.
12. Elogio de la fresa.
13. Agua nocturna.
14. Voluntad del árbol.
15. Exaltación de la palmera.
16. Nube.
17. Alabanza de la cebolla.
18. Definición de la noche (en cuatro tiempos).
19. Geranio.
20. Ratón.
21. Canción elemental.
22. Al fin la primavera.
23. Alegría del jilguero.
24. Metáfora del balón.
25. El señor mirlo.
26. Romance de la rana y la luna.
27. Gloria de la cereza.
28. El sol.
29. La baraja del año.
30. Paisaje de abril.
31. Risa de abril.
32. Doña Gallina.
33. Dulzura de la lluvia.
34. Las siete palomas del arco iris.
35. Deseo.
36. Cuento del niño Jesús.
**********
POESÍA PARA GORRIONES
Poesía para gorriones
es la que fluye en mis versos,
con alas de fantasía
para que vuele con ellos.
Poesía para las rosas
es la que fluye en mis versos,
con estambres de alegría
y la luna entre sus pétalos.
Poesía para la luz
es la que fluye en mis versos,
un arco iris de amor
arrastrado por el viento.
Poesía para los niños
fluye y fluye entre mis versos,
como el agua en el arroyo
hacia el país de los sueños.
PRELUDIO
Del color del viento
mis sueños son.
Pentagrama de oro,
mi corazón.
Cuando raya el día
la luz del sol,
el aire se pone
rubio limón.
En la plata fría
del arrebol,
los pájaros todos
rompen su voz.
Tras la luna blanca
como una flor,
los astros parecen
granos de arroz.
Del color del viento
mis sueños son.
Pentragrama de oro,
mi corazón.
CLAMOR DE LAS VIOLETAS
En mi jardín florecen
las violetas
como estrellas moradas
a ras de tierra.
¡Qué relámpago verde
tus hojas llena
de infinita hermosura
y de tristeza!
En mi jardín florecen
las violetas
como lágrimas mínimas
de luna tierna.
¡Qué arco-iris de aroma
tu olor a selva,
tu perfume de viento
sin estridencias!
En mi jardín florecen
las violetas,
como almas de hada
en primavera.
AZUL DE MAR
Tengo los ojos azules
de tanto mirar el mar
y un confín de lejanía
en mis pupilas de sal.
Y las espumas del agua
en su trémulo brillar
invaden mi corazón
como rosas de cristal.
Tengo los ojos azules
de tanto mirar el mar.
Por las esquinas del agua
mi pensamiento se va.
En el mar busqué naranjas
y palomas de coral,
y no hallé más que silencio
y un rumor de soledad.
Tengo los ojos azules
de mirar la inmensidad.
Con el mar se van mis sueños,
con el mar, el mar, el mar.
EROS O EL AMOR
Por los caminos del sol
baja Eros con sus flechas.
Las cintas del aire rizan
su inmaculada belleza.
Su piel tan blanca parece
una infinita azucena,
sus manos rosas de nácar,
sus ojos palomas tiernas.
Las espigas de los rayos
doran el aire de fresa,
como una luz imposible
sobre columnas etéreas.
Sobre el oro de su pelo
una corona de estrellas,
de la que penden racimos
de hermosura y de inocencia.
Eros levanta su arco
y tensa sus bellas cuerdas
que relucen bajo el sol
como pieles de ciruela.
Sus músculos se contraen,
su cuerpo blanco se arquea.
La tela del aire rasgan
como cuchillos sus flechas.
Por los caminos del sol
Eros, alegre, se aleja.
Su cuerpo va deshaciéndose,
dejando un rastro de menta.
A lo lejos, a lo lejos,
ya se pierde su silueta.
El aire lo va borrando
con sus pinceles de niebla.
En el jardín de mi casa
hay dos amapolas nuevas,
como dos flechas de sangre
clavadas sobre la tierra.
HIMNO AL AZAHAR
Con la inocente luz de su blancura
perlando está las ramas naranjeras.
Llueve abril un alud de primaveras
y forja mil collares de hermosura.
Como trozos de cielo en miniatura
proclaman, virginal, su realeza
en un alto prodigio de belleza.
El olor es nupcial, privilegiado,
y a su paso el campo, engalanado,
se viste totalmente de pureza.
LUNA
(rosa nocturna)
En su cuna de hojalata,
la luna se balancea
y en sus ojos infinitos
brillan lirios de tristeza.
¡Cuánta soledad la suya!
¡Qué blanca espuma de pena!
¡Qué hondo debe de ser
su silencio de azucena!
Cuando la noche se extiende
como una paloma negra,
la luna entreabre sus labios
para besar las estrellas.
¡Qué lejano su paisaje
sobre la negrura inmensa!
¡Qué horizonte de dolor
y mariposas morenas!
Sus brazos menguan y crecen
como alas de tiniebla,
y a veces se hace invisible
para ocultar su tristeza.
Ay luna, lunita, luna.
La más hermosa princesa.
Rosa nocturna que alumbra
mi corazón de poeta.
MELÓN ABIERTO
(a punto de ser comido)
En tu piel, como un verde continente,
hundí el cuchillo en busca de tesoro
y abrí feliz tu corazón de oro
para beber su néctar inocente.
Del cristal de tu alma transparente,
tus pulmones, de mieles coronadas,
los visitan abejas endulzadas.
Guardas en ti un sur de campesino,
con glóbulos de azúcar femenino
y láminas de almíbar estrelladas.
BALADA DE LA OVEJA
De piedra en piedra van,
sendero de la lana,
por las verdes laderas
y las negras montañas.
Pelotón que camina
como una caravana,
cordillera de nieve
hacia las cumbres altas.
Pacen, pacen y pacen
y balan, balan, balan.
Van despacio, muy lentas,
como un río sin agua,
devorando los días
consumiendo semanas.
Algodones pacíficos
por valles y cañadas,
un rebaño de lunas
superamontonadas.
Pacen, pacen y pacen
y balan, balan, balan.
De piedra en piedra van,
con su plácida calma,
hacia ninguna parte,
como palomas blancas.
Son las ovejas
que balan, balan,
las que yo canto
en mi balada.
ROMANCE DE LAS OLAS Y EL VIENTO
El mar infinito era
una lámina de plata.
El sol, ciruela de sangre,
tras los montes se ocultaba.
La primera estrella, débil,
en el cielo se asomaba
ruborosa y titubeante
con sus pétalos de dalia.
Una paz sencilla y lenta
ascendía por mi alma,
sumergida dulcemente
en la música del agua.
¡Qué silencio tan azul
se extendía por la playa!
En lo alto se incendió
el bosque de las luciérnagas.
Tendido sobre la arena,
frente a la luna de nácar
dejé pasar los minutos
arrullado por el agua.
La sirena color-sueño
con su voz de espuma clara
cantó en las olas de pronto
su eterna monodia extraña.
-Olas solas que lleváis
hasta las tierras lejanas
la música siempre triste
del agua sin esperanza.
Llevad también mi dolor,
pues que estoy enamorada
del príncipe color-viento
que está prendido en mi alma.
-Ay, sirena color-sueño,
tu voz verde y desolada
quiebra las ramas del aire
con su pena milenaria.
-Olas solas que lleváis
un rumor de mar amarga.
Llevad mi amor imposible
hasta el príncipe sin patria.
No sé cuándo desperté,
tampoco sé si soñaba,
pero un silencio muy hondo
en la noche naufragaba.
Dejé las olas y el viento
abrazados en la playa.
Caminé bajo la noche
con el alma llena de agua.
La luna alumbraba el cielo
con su círculo de nata.
El mar oscuro rugía
como un oso a mis espaldas.
LLUEVE
Llueve y llueve esta tarde.
La tristeza me invade.
Claveles de agua
y líquidos árboles
caen por las paredes
azules del aire.
Invisibles pájaros
de oscuro plumaje
silban como el viento
entre los maizales.
Llueve y llueve esta tarde.
La tristeza me invade.
Las flores se encienden
y alegres se abren
al beso del agua,
como manantiales.
Medusas de vidrio
y peces sin margen
bajo el agua inmensa
navegan y arden.
Llueve y llueve esta tarde.
La tristeza me invade.
Abejas fecundas
en dulce oleaje
vuelan con las alas
repletas de estambres.
Almas transparentes
tristemente caen,
temblor de las nubes
en cielo sin aves.
Llueve y llueve esta tarde.
La tristeza me invade.
ELOGIO DE LA FRESA
Sobre el cáliz, humilde como un nido,
una cúpula grana está fragante,
como un cielo de púrpura sangrante
y en botones de oro entretejido.
Parece que el rocío se ha dormido
y ha dejado cristales como espadas.
Diminutas estrellas derramadas
se perlan, niñas, a su alrededor.
¡Agridulce rubí, con tu rubor
enamoras las huertas consteladas!
AGUA NOCTURNA
Esta noche de agosto
ajazminada,
veo caer la lluvia
tras la ventana.
El cielo se deshace
en hojas de agua
y llora mariposas
color de lágrima.
La noche sin estrellas
cae en mi alma.
Ruiseñores de sombra
sueñan y cantan.
Pedacitos de luna
la lluvia arrastra.
Pentagrama de líquidas
rosas en calma.
¡Qué silencio de tierra
la noche abraza!
¡Qué silencio de vidrio
ronda mi alma!
Esta noche de agosto
ajazminada,
veo caer la lluvia
tras la ventana.
VOLUNTAD DEL ÁRBOL
Era un triste árbol viejo
que levantaba sus ramas
buscando el beso del aire
y la caricia del agua.
-Quiero cortar mis raíces
y que me crezcan las alas
para volar por el cielo
como un ave enamorada.
-Tú no eres más que un árbol,
con tus hojas y tus ramas,
nunca podrás desprenderte
de la tierra que te abraza.
-Si yo pudiera volar
y elevarme como un águila
iría a buscar las nubes
y la lluvia y las montañas.
-Tú no eres más que un árbol,
con tu tronco y con tu savia,
y nunca podrás volar
más allá de tu mirada.
-Yo quiero cruzar los límites
que el horizonte me traza,
y navegar con el viento,
sin fronteras y sin patria.
-Las cosas son como son.
Y no puede hacerse nada.
Tú seguirás siendo un árbol,
triste y viejo, con tus ramas.
-No, nadie podrá quitarme
la ilusión y la esperanza,
la fábrica de los sueños
que guardo dentro del alma.
Nadie podrá arrebatarme
la fe que nutre mis ansias,
mi voluntad de ser libre
que me corre por la savia.
Y quién sabe si algún día,
por algún caso de magia,
yo dejo de ser un árbol
y me convierto en un águila...
EXALTACIÓN DE LA PALMERA
En una exhibición de lujo rico
el cetro va y se pone gargantillas
y suben hacia arriba las anillas,
hasta el vértice abierto en abanico.
A modo de melena, digo, el pico
es una muy frondosa cabellera,
esparcida con trenzas y ligera.
Elévate, princesa, hasta la luna
y cuéntale tus galas, una a una,
no crea que mi pluma te exagera.
NUBE
Van por el cielo
los algodones,
como blanditos
camaleones.
Van hacia el sur
o van al norte,
según el viento
de dónde sople.
Son como globos
multicolores,
blancos o grises,
negros o bronces.
A veces lloran
como los hombres,
lágrimas tristes
y goterones.
Aves que emigran
hacia los montes,
peces del aire
en mar insomne.
Esponjas suaves
sin horizonte,
rosas aéreas,
leves gorriones.
Pasan las nubes
siempre en desorden.
Pasan y pasan.
No sé hacia dónde.
ALABANZA DE LA CEBOLLA
Una esfera de vidrio cristalino
en estratos de jugo se entreteje.
Débil capa de seda te protege
y da una suavidad de nácar fino.
Transparente rocío diamantino
en tu carne tan blanca se deshiela.
Tus espadas son tallos en umbela
y te muestras criatura luchadora,
pues por ti la mitad del mundo llora
y la otra te vence en la cazuela.
DEFINICIÓN DE LA NOCHE
(en cuatro tiempos)
1
La noche es una sábana
con muchos agujeros.
Detrás vive la luz
disuelta en caramelo.
2
La luna es la señal
del tráfico del cielo.
Prohibido circular
sin maleta de sueños.
3
El árbol de la noche
tiene un ramaje inmenso,
con pájaros en llamas
entre sus frutos negros.
4
Un mar de agua oscura
es la noche que veo.
Peces fosforescentes,
los hermosos luceros.
GERANIO
Pinta el jardín hermoso
su vario colorido.
Un aire primoroso
de olor agradecido
La patria del color,
la luz y la belleza,
tendrá que dar honor
a tanta gentileza.
Es una inflorescencia
pintada de pasión,
la flor de la inocencia,
color del corazón.
Del tallo surten varias
gentiles mariposas,
que son estrafalarias
corolas pudorosas.
Geranio de dulzura,
sencilla y tierna flor,
prendida en la hermosura
del rostro de mi amor.
RATÓN
Asolando graneros y moradas
un temible granuja se entretiene
y no hay ninguna cosa que le frene:
ni gatos, ni venenos, ni pedradas.
Más voraz que mil tenias desquiciadas,
más hambriento que diente de mendigo
se come hasta el pellejo azul del higo.
Yo creo que te han puesto como embudo
un hocico veloz y puntiagudo
y una panza sin fin, mi buen amigo.
CANCIÓN ELEMENTAL
Eres como lluvia,
tan triste y hermosa,
y en tus ojos brilla
un agua de rosas.
Eres como el sol,
triste y luminosa,
y en tu pelo esplenden
espigas sin sombra.
Eres tú la luna,
triste y silenciosa,
y en tu alma duermen
blancas amapolas.
Eres lluvia y sol
luna silenciosa.
Mi rosa de agua,
mi espiga sin sombra.
AL FIN LA PRIMAVERA
El alba se despereza
sobre las altas montañas,
entre pálidos reflejos
de color de calabaza.
Sopla el aire con dulzura
meciendo nubes y ramas,
y esparce pájaros tibios
por la serena mañana.
Los árboles desenredan
su cabellera trenzada
y cae el agua en racimos
sobre la hierba callada.
Los primeros azahares
ya asoman su carne blanca,
y agitan su aroma dulce
alrededor de mi alma.
Pensamientos y jacintos
petunias, rosas y dalias,
compiten en hermosura
y en parcelas de fragancia.
El aire se vuelve dulce.
Mediodía de naranja.
Polícromas mariposas
reparten su luz intacta.
Jilgueros y golondrinas,
ruiseñores y calandrias,
son violines, clarinetes,
finos oboes y flautas.
Abril espera impaciente
que marzo cierre ventanas,
con su zurrón de lloviznas
y su alegría sin mancha.
La primavera sonríe
una vez más en mi casa.
Con ella llegan los sueños
y las nuevas esperanzas.
ALEGRÍA DEL JILGUERO
En la verde campiña,
siempre risueño,
entre flores alegres
vuela el jilguero.
Abanico sus alas
dorado y negro,
un avión de colores
su tibio cuerpo.
En la policromía
del campo bello,
cruza sendas del aire
su limpio vuelo.
Margaritas de oro,
jacintos frescos,
tulipanes rosados,
lirios espléndidos.
Mas de todas las flores
del marzo nuevo,
el jilguero prefiere
los cardos tiernos.
En su hermosa corola
busca el jilguero
semillas para un nido
algodonero.
Mediodía de marzo,
color y fuego.
Ajedrez de fragancias
el aire nuevo.
En la verde campiña
siempre risueño.
Un avión de colores
vuela el jilguero.
METÁFORA DEL BALÓN
Detrás de un saltamontes fugitivo
van unos cuantos locos cazadores,
repartiendo patadas, sinsabores,
por algo que ellos dicen deportivo.
Por su temperamento tan esquivo
los que corren se deben dar esmero.
Sandía es con un disfraz de cuero,
rana fugaz vestida de melón,
melodrama de media población
y enemigo terrible del portero.
EL SEÑOR MIRLO
Entre la fronda salvaje
del naranjo mío,
en medio de tanto verde
está el señor mirlo.
¡Qué canto tan descarado
su armonioso trino!
Es tenor de primavera
en mi jardincillo.
Su plumaje bello tiene
reflejos y brillos,
una noche deslumbrada
con negros racimos.
Una flor anaranjada
perfuma su pico,
para cantar a la aurora
y forjar el nido.
Entre la fronda salvaje
del naranjo mío,
en medio de tanto verde
está el señor mirlo.
ROMANCE DE LA RANA Y LA LUNA
El cielo azul de la noche
es una oscura pantalla
con mil bolas de cristal
y un ojo de porcelana.
Abajo, entre flores tiernas
y afiladas espadañas,
vive la rana más verde
junto al espejo del agua.
La rana tiene la piel
del color de la espinaca
y unas manchas en el lomo
que parecen avellanas.
La rana mira la luna
en la nocturna pizarra
y piensa que el cielo tiene
una naranja de plata.
De pronto, rompe el silencio
la voz verde de la rana
y entona bajo la luna
su más bella serenata.
¡Qué rosas de amor anfibio
florecen en su garganta!
¡Qué estrellas de soledad
en sus pupilas heladas!
La noche es azul carbón
y la luna una manzana.
Las estrellas infinitas,
garbanzos de luz lejana.
La rana esparce en las sombras
su canción enamorada,
mientras la luna desciende
hasta la piel de la charca.
Canción de la luna anfibia
y la rana enamorada.
Espadañas de la noche
celan los besos del agua.
GLORIA DE LA CEREZA
Urgencia de coral. Pulpa divina.
Un planeta de sangre reducido.
Pequeño y rojo ser estremecido
como un dulce gorrión de mercromina.
Con un manto de seda purpurina
pareces una reina diminuta
encarnada en el alma de una fruta.
Corazón en miniatura. Celada
de la huerta. Burbuja ensangrentada.
Tu belleza, resumo, es absoluta.
EL SOL
Amarillo y redondo
entre las nubes,
albaricoque de oro,
el sol reluce.
Redondo y amarillo
sobre los montes,
se parece al ombligo
de un ser enorme.
Amarillo y redondo,
balón de trigo,
en el agua del aire
color zafiro.
Redondo y amarillo
el sol esplende
con sus rubios racimos
de rayos leves.
BARAJA DEL AÑO
El año tiene
cuatro estaciones.
Una baraja
llena de flores.
La primavera
es un desorden
de mariposas
multicolores.
Vuela en el aire
oro de polen,
un oleaje
de ruiseñores.
Con el verano
el sol se rompe
en mil astillas
de girasoles.
En el granado
flor de gorriones,
y en los trigales
los ababoles.
Con el otoño,
olor de bosque,
uvas y nueces
y champiñones.
Las alamedas
se vuelven ocres.
Lluvia y tristeza
color de cobre.
En el invierno
todo se pone
un traje blanco
de nieve joven.
El frío sopla
sobre los montes.
La lluvia cae
a borbotones.
El año tiene
cuatro estaciones.
Una baraja
llena de flores.
PAISAJE DE ABRIL
¡Qué ajedrez de colorines
es el abril florecido!
¡Qué mosaico de perfumes
bajo el cielo de membrillo!
Entre la fronda de hierbas
han crecido los narcisos,
los jacintos azulados
y los graciosos junquillos.
Rebaños de abejas cruzan
por el aire cristalino
y patrullas de gorriones,
petirrojos y pardillos.
En la charca hay malvarrosas,
abejorros y mosquitos,
libélulas color fresa
y ranas color pepino.
Las ardillas corretean
por las copas de los pinos,
y mariposas de nieve
cortan el aire amarillo.
¡Qué mosaico de perfumes
bajo el cielo de membrillo!
¡Qué ajedrez de colorines
es el abril florecido!
RISA DE ABRIL
¡Qué linda la mañana
en mi jardín!
¡Ha llegado la risa
dulce de abril!
Los cristales del cielo,
azul añil,
y las nubes de nieve,
un zepelín.
Todas las flores forman
como un parchís
de colores extraños
que nunca vi.
Pensamientos morados,
níveo jazmín,
petunias amarillas
malvas rubí,
pendientes de la reina,
verde maíz,
geranios color sangre,
azahar sin fin,
begonias y jacintos
y perejil,
claveles encendidos
como un carmín,
hibiscos, campanillas,
blanco alhelí,
y rosas color fuego
pitiminí.
Arlequín de alegría
parece abril,
con tanta mariposa
de colorín.
¡Qué linda la mañana
en mi jardín!
¡Ha llegado la risa
dulce de abril!
DOÑA GALLINA
Doña Clo está con gesto de princesa.
Se ha puesto su vestido más selecto:
un plumado visón pluscuamperfecto
y una extraña corona color fresa.
¡Cómo me gustas rendida en la mesa
o habitando por dentro mi almohada!
Toma maíz, alteza destronada:
no pares de picar hasta que diga,
y, entre tanto, si quieres ser mi amiga,
ponme, al menos, un huevo por jornada.
DULZURA DE LA LLUVIA
¡Qué dulce tristeza
produce la lluvia!
¡Qué vago rumor
de lejana bruma!
¡Qué melancolía
tan suave y oscura
esparce en el alma
sus rosas nocturnas!
El pecho se llena
de vieja ternura,
sonido de bosque
y aroma de frutas.
¡Qué suave armonía
de estrellas y lunas,
de otoños de oro
y nieblas confusas!
La lluvia me viste
de flores con música,
la paz y el silencio
contraen sus nupcias.
¡Qué dulce tristeza
produce la lluvia!
¡Qué vago rumor
de lejana bruma!
LAS SIETE PALOMAS DEL ARCO IRIS
El arco iris tiene
siete palomas
que vuelan por mis ojos
a todas horas.
La paloma primera
es nieve roja
y guarda entre sus alas
plumas de rosa.
La paloma segunda,
una toronja,
reluce como un zumo
de zanahorias.
La paloma tercera
es rubia toda
con espigas de oro
frente a la aurora.
La paloma siguiente
es de escarola,
y lleva por el aire
rumor de hojas.
La paloma celeste,
serena y sola,
atraviesa en la brisa
azules olas.
La paloma penúltima
añil sin forma,
oscura melodía
de barcarola.
La paloma final,
violeta hermosa,
tiene el alma repleta
de zarzamoras.
El arco iris tiene
siete palomas
que vuelan por mis ojos
a todas horas.
DESEO
Si yo pudiera
cruzar el viento,
igual que un pájaro
tibio y pequeño,
iría entonces
lejos, muy lejos,
donde se pierden
todos mis sueños.
Si yo pudiera
cruzar el mar,
como un delfín
en libertad,
iría entonces
al más allá,
en donde crecen
flores de paz.
Si yo pudiera
cruzar el sol
y hacerme luz
el corazón,
alumbraría
como un farol
lanzando al mundo
rayos de amor.
CUENTO DEL NIÑO JESÚS
Para que duermas feliz
te voy a contar el cuento
de una historia que pasó
hace muchísimo tiempo.
Eran un rey y una reina
que gobernaban un reino
en un país muy lejano
cuyo nombre no recuerdo.
Vivían en un palacio
de un esplendor inmenso,
con las torres de marfil
y de oro suelo y techo.
Alrededor de sus muros
había un jardín eterno,
con flores de todas clases
y un hermoso riachuelo.
Mas todos los que vivían
en aquel lejano reino
estaban siempre muy tristes,
los monarcas y los siervos,
artesanos, mercaderes,
campesinos, carpinteros.
A todos los envolvía
el mismo aire siniestro.
Era el caso que los reyes
no tenían heredero
y en un arranque de ira
mandaron al pregonero
que divulgase la orden
de que nadie en todo el reino
podría tener ya hijos
hasta nuevo mandamiento.
Así pasaron los años
uno tras otro en silencio,
y todo en aquel país
era un puro desconsuelo.
Los reyes ya eran ancianos,
los habitantes ya viejos,
y el reino aquel parecía
un tristísimo desierto.
Pero un día aquella reina
tuvo un misterioso sueño.
Soñó que su corazón
navegaba por el cielo
como un pájaro de luz
perdido en el firmamento.
Y oyó una voz que decía
entre susurros de viento:
-Ay madre, yo soy la sombra
del hijo que llevas dentro,
y aunque nunca me verás
yo vivo en tu sentimiento.
Y también me duele a mí
la flor de tu sufrimiento.
Mas no quiero que te mueras
con el rencor en el pecho.
-Oh hijo, dijo la reina,
¿dónde estás que no te veo?
¿de dónde viene la música
de tu voz que no comprendo?
-Ay madre, yo soy la sombra
de niños que no nacieron,
y aunque yo nunca nací
¿qué culpa tuvieron ellos?
Deja que fluya la brisa
entre las flores del huerto
y que rían las estrellas
en el zafiro del cielo.
Despertó la reina al fin
de aquel fantástico sueño
y sus ojos sorprendidos
en el acto comprendieron
que un milagro prodigioso
había alterado el tiempo,
pues se vio joven y bella
al mirarse en el espejo.
El rey mandó que al instante
divulgase el pregonero
la noticia sorprendente
de este nuevo mandamiento:
que en el término de un año
debía llenarse el reino
de un regimiento de niños,
que así lo mandaba el cielo.
Desde entonces, la alegría
rige la vida del reino,
las sonrisas infantiles,
las canciones y los sueños.
Más tarde quiso el milagro
que naciese un heredero.
Y creo que fue Jesús
el nombre que le pusieron.