POESÍA PARA GORRIONES
1ª edición: Lorca, Murcia, 1999.
2ª edición: Lorca, Murcia, 2000.
36 poemas para todos los públicos.
PRÓLOGO
Al leer las páginas de este volumen me he dado cuenta de que la poesía dedicada a los niños no puede ser infantil, simple, falta de artificios y de elaboración. Antes bien, debe aspirar a todo lo contrario, a ser una poesía madura, seria, adulta, en la que se den cita todas las posibilidades del lenguaje figurado, desde la metáfora más atrevida hasta la imagen más insólita, donde convivan en armoniosa comunión la forma y el sonido, el perfume y el color.
La imaginación de los niños se encuentra en estado puro, virgen, sin trabas ni convenciones que la sujeten a la realidad. Por ello, un niño puede volar por los misteriosos laberintos de las estrellas, navegar sin miedo por los sueños, viajar por los inefables caminos de la imaginación y después volver, sin sobresalto, al mundo llano y sencillo del vivir cotidiano.
El autor de estos versos, con enorme intuición, ha sabido descubrir ese universo y crear una colección de deliciosos poemas en los cuales se conjugan todos los elementos que forman parte de la realidad infantil. El mundo de lo vegetal cobra vida en composiciones tan hermosas como "Abril en mi jardín", adquiere caracteres de parábola en el "Deseo del árbol" o se convierte en objeto de alabanza y admiración en el "Himno al azahar" o el "Elogio de la fresa". Los animales, tan apreciados por los pequeños, forman una interminable legión que cobra especial protagonismo a lo largo del libro. Las ovejas forman un "rebaño de lunas", el alegre jilguero es un "avión de colores", por el aire vuelan "libélulas color fresa". La naturaleza es el escenario donde se desarrolla esta explosión de alegría y poesía. El poeta ve en el sol un "albaricoque de oro", las estrellas flotan en el agua oscura de la noche como "peces fosforescentes", las nubes son "rosas aéreas" y el arco iris tiene "siete palomas".
El amor está presente también en el libro, como no podía ser de otro modo. Magnífico es el poema "Eros o el amor" sobre el mito clásico, o la "Canción elemental", en la que se compara a la persona amada con la lluvia, el sol y la luna.
Las composiciones de carácter simbólico ocupan una parte importante dentro del conjunto. En este sentido, cabe mencionar el emotivo "Cuento del niño Jesús", el hermoso "Si yo pudiera", o el poema que da título al libro entero: "Poesía para gorriones". Poemas todos ellos con un mensaje maravilloso de paz, amor y esperanza.
Entre las figuras retóricas, la metáfora es la gran invitada. Como en una sucesión encadenada de imágenes, los hallazgos más bellos del lenguaje figurado van sucediéndose uno tras otro a lo largo del poemario: las flores de azahar aparecen como "trozos de cielo en miniatura", la hermosa cereza es "un planeta de sangre reducido", el balón da saltos igual que una "rana fugaz", el año tiene "una baraja llena de flores". El libro es un torrente impetuoso de metáforas que inunda el espíritu de luz, color, música y perfume.
Poesía para gorriones es un libro dirigido a todos aquellos que no han dejado todavía de ser niños, a todos aquellos que siguen mirando la luna, los pájaros o las estrellas con un íntimo regocijo espiritual, a todos aquellos que guardan un arco iris en el corazón.
Juan Ramón Barat nos demuestra en esta colección de poemas que goza del privilegio de penetrar en la sensibilidad infantil al crear unas deliciosas composiciones capaces de despertar en nosotros, en todos nosotros, al niño dormido que, parafraseando a Bécquer, duerme en el ángulo oscuro de nuestra alma.
María José de Llanos,
profesora de Lengua castellana y Literatura
ROMANCE DE LA RANA Y LA LUNA
El cielo azul de la noche
es una oscura pantalla
con mil bolas de cristal
y un ojo de porcelana.
Abajo, entre flores tiernas
y afiladas espadañas,
vive la rana más verde
junto al espejo del agua.
La rana tiene la piel
del color de la espinaca
y unas manchas en el lomo
que parecen avellanas.
La rana mira la luna
en la nocturna pizarra
y piensa que el cielo tiene
una naranja de plata.
De pronto, rompe el silencio
la voz verde de la rana
y entona bajo la luna
su más bella serenata.
¡Qué rosas de amor anfibio
florecen en su garganta!
¡Qué estrellas de soledad
en sus pupilas heladas!
La noche es azul carbón
y la luna una manzana.
Las estrellas infinitas,
garbanzos de luz lejana.
La rana esparce en las sombras
su canción enamorada,
mientras la luna desciende
hasta la piel de la charca.
Canción de la luna anfibia
y la rana enamorada.
Espadañas de la noche
celan los besos del agua.
GLORIA DE LA CEREZA
Urgencia de coral. Pulpa divina.
Un planeta de sangre reducido.
Pequeño y rojo ser estremecido
como un dulce gorrión de mercromina.
Con un manto de seda purpurina
pareces una reina diminuta
encarnada en el alma de una fruta.
Corazón en miniatura. Celada
de la huerta. Burbuja ensangrentada.
Tu belleza, resumo, es absoluta.
DEFINICIÓN DE LA NOCHE