PUES
sé
que voy a morir
que todo muere
la tierra las estrellas
los pájaros el mar
que todo sin razón
se ha de pudrir
en esa negra infinitud vacía
que llamamos el tiempo
y sé
que nunca más
volveremos a vernos
amor mío
mas a pesar de todo
(De La coartada del lobo)
ABLATIVO DE SOMBRA
No cambiará mi vida
el esplendor del mundo
o su miseria,
ni alterará mi muerte
el curso de los astros
o la historia.
Si los dioses existen,
¿por qué tejen su trama en el silencio?
(De La coartada del lobo)
INTERLUDIO
no muere el tiempo
que nunca hemos vivido
mas duele como rosa
arrancada
a la sentida carne
como astilla de luz
que el pensamiento anega en la tristeza
(De La coartada del lobo)
DESPUÉS
Ha de rodar tu voz
como cascada oscura
en los cantiles fríos de la noche
y estremecer la losa del olvido
tus insignias bordadas con ceniza.
Tú que alzaste palabras a la luz,
tendrás que tripular tu sombra triste.
Serás ritmo del aire, tromba o signo,
atributo de un orden imposible.
Y que cifre la muerte lo que acaso
no te fue revelado con la vida.
(De La coartada del lobo)
SIN ORDEN NI CONCIERTO
No sé si estoy aquí o en otra parte.
Si vivo en un maravilloso sueño
o en una interminable pesadilla.
Si soy el resultado
de algún experimento intergaláctico
o la reencarnación
de un pobre campesino medieval.
Si he de considerarme
libre o, por el contrario,
cautivo entre congéneres cautivos.
Ignoro si esta música azul me pertenece,
si la luz que ilumina mi existencia
es mía en exclusiva
o debo compartirla con otras criaturas.
No sé muy bien por qué, pero sospecho
de modo permanente
debe de ser orgánica,
como la sed, como la angustia
o el ansia de matar.
A veces, me pregunto
quién empuña la pluma
que escribe mis poemas.
(De Como todos ustedes)
PONIENTE
Tiene que haber un código secreto
con el que traducir
el mensaje cifrado de esta paz infinita
que los campos rezuman,
las jaras, las higueras,
el humilde algarrobo centenario
alzándose en la luz hacia el poniente,
de este vago temblor
que sacude tu alma
con toda intensidad
cuando cruza tus ojos el relámpago
azul de la belleza, y en lo más
oculto de ti mismo eternamente
las rosas de la tarde
se desangran.
(De Como todos ustedes)
ORACIÓN
Debe de haber un dios
en algún recoveco sideral.
Un ser de otra galaxia que administre
los días y las noches,
el ciclo de las lluvias y las guerras,
las largas migraciones de los pájaros
y las pequeñas dosis cotidianas
de hambre y sufrimiento.
Alguien a quien pedir explicaciones
acerca de esta pésima gestión
de convertir al hombre
en el protagonista de la historia.
No es posible que tanto desatino
se deba solamente
a la ruleta rusa de los astros.
Sin duda alguna. Debe
de haber alguna mano celestial
detrás de esta barbarie milenaria.
(De Como todos ustedes)
EL HOMBRE
Una brizna de hierba
traída por el aire
que cae con blandura
sobre la superficie azul del agua,
que lucha inútilmente por no hundirse,
que sucumbe y acaba descendiendo
hasta el fondo del limo.
(De Como todos ustedes)
THRILLER
Tendrás que disparar tarde o temprano.
La ciudad es un dédalo de sombras
por donde te persigue
un espectral ejército de tristes minotauros.
El ojo de la luna
te mira desde el fondo de la noche.
Refleja tu silueta contra el muro
de la desolación.
Tendrás que disparar
para ponerte en paz
con todos tus fantasmas
cuando tu propia pesadilla te acorrale
en una callejuela sin salida.
(De Breve discurso sobre la infelicidad)
LAS HORAS
Uno las ve pasar
lentamente y suspira,
quisiera poseerlas
a todas: las alegres y las tristes,
las bellas y las feas. Ellas pasan
silenciosas y doblan las esquinas
o cruzan los caminos.
A todas se las lleva
el viento convulsivo de los días.
Se van y nunca vuelven. Pero dejan
un amargo regusto
de impotencia en la carne,
un inmenso vacío en el alma,
y el ingrato sabor de la derrota.
(De Breve discurso sobre la infelicidad)
COMPOSICIÓN ANALGÉSICA
Lo que el dolor te ofrece generoso
es el conocimiento de tu propia miseria.
La oscura luz de la sabiduría
te acerca al epicentro de tu ser,
donde el misterio traza su quimérica
constelación de sombras
y la consciencia cobra la cabal dimensión
de su insignificancia.
El dolor te conduce,
igual que un perro fiel,
hasta el origen mismo de tu vida.
El feudo que los hombres
solemos confundir con el destino.
(De Breve discurso sobre la infelicidad)
LAS RATAS
El murmullo de las conversaciones
fluía como un río entre la música
frutal de los violines. En las lámparas
la luz multiplicaba su destello.
Bellísimos tapices,
escudos y blasones adornaban
un salón con alfombras
y columnas de mármol.
Del jardín entreabierto
llegaba un exquisito aroma de magnolias.
Al acabar la fiesta, el personal
de servicio, tras una minuciosa limpieza,
volvió a ponerlo todo en su lugar,
como si nada hubiera sucedido
aquella hermosa noche.
Restaurado el silencio de la casa,
pudo oírse otra vez, como un sordo rumor
de huesos masticados por el tiempo,
el ruido de las ratas.
(De Breve discurso sobre la infelicidad)
REGISTRO DE LA PROPIEDAD EXISTENCIAL
Con el paso furtivo de los años,
la vida acaba siendo
una confiscación en toda regla
de cada una de tus posesiones.
El tiempo decomisa
lentamente tus bienes,
con esa languidez apenas perceptible
con que desaparece la claridad del día.
Aquello que creías arraigado
en la jurisdicción sagrada de tu infancia,
el tesoro escondido
en la isla más remota de tu espíritu,
todo lo que conforma el historial
sin brillo con tu nombre,
es víctima propicia
del expolio implacable de la decrepitud.
No cabe registrar, pues, la existencia
sino en las oficinas translúcidas del aire.
Allí donde la nada
apacienta su turba de gusanos.
(De Piedra Primaria)
EL RASTRO DE YORIK
A veces te examina la existencia.
Te mira desde el fondo
de los ojos vacíos de la historia.
Desde el ciego latido del espejo
donde adviertes desnudo,
como Hamlet,
tu triste calavera sin metáforas.
(De Piedra Primaria)
LO DEMÁS
En tus ojos fulgura
con su líquida luz
el porquesí del mundo,
la claridad irguiendo su relámpago,
el agua milagrosa
que repara mi sed
y legitima toda mi existencia.
Lo demás es desorden, amor mío,
el abismo terrible.
La intemperie.
(De Piedra Primaria)
PIEDRA PRIMARIA
¿Dónde está la verdad?
¿Desde qué falso templo se levanta
su voz como un inmemorial ofidio?
La verdad de qué hombre,
de qué pueblo arrasado,
la verdad de qué dios,
de qué especie animal.
En qué estrella perdida,
enterrada en la ciénaga
infinita del tiempo.
(De Piedra Primaria)
====================jrbarat=================