LIBROS

PALABRA DE JUGLAR
Editorial Brosquil
Ilustraciones de Alberto Urcaray
35 poemas
- Diferentes estrofas (seguidillas, soledades, cuartetas, liras, romancillos, octavas reales, décimas, redondillas...)
- Taller de Actividades al final del libro (Esquemas métricos, figuras retóricas, ejercicios de creación...)
- Temática variada (los libros, los dioses del Olimpo, los animales, las flores, las estaciones del año, adivinanzas, la naturaleza...
- Metáforas y buen humor.
CONTRAPORTADA Palabra de juglar es un producto muy recomendable para las personas aquejadas de estrés, tristeza, pérdida de fantasía, aburrimiento o falta de imaginación. También se recomienda su uso a quienes deseen alimentar el alma. Por su alto contenido en metáforas, fragancias, colores, pájaros y otras criaturas celestes este libro debe administrarse en pequeñas tomas. La sobredosis puede provocar alucinaciones. En caso de intoxicación, léanse otros poemarios del mismo autor.
AVISO IMPORTANTE
Dejar al alcance de los niños.
PALABRA DE JUGLAR
Índice
1. PALABRA DE JUGLAR
2. ALBADA
3. EL JARDÍN DE MI CASA
4. LA LIBÉLULA DEL VIENTO
5. HIMNO A LA ROSA
6. VILLANCICO
7. CANCIÓN DE LAS NUBES
8. LA LAVANDERA
9. ABRIL
10. CUATRO ESTACIONES
11. PRIMAVERA
12. VERANO
13. OTOÑO
14. INVIERNO
15. LOS LIBROS
16. CELEBRACIÓN DE LA LECHE
17. JARDÍN MODERNISTA
18. EL VIENTO EN LAS MIESES
19. LA CANCIÓN DEL AMOR PERDIDO
20. LA NOCHE SILENCIOSA
21. TUS OJOS
22. ACRÓSTICOS
23. ACUARELA
24. CONCIERTO PARA PÁJARO Y ORQUESTA
25. LIPOGRAMAS VOCÁLICOS
26. LIRAS Y TRUENOS
27. PALETA DE COLORES
28. ROMANCE DE LA SIRENA Y EL MARINERO
29. EL PUENTE DE PIEDRA
30. MATRIMONIO DEL LIMÓN Y LA NARANJA
31. MI ABUELA
32. LOS DIOSES DEL OLIMPO
33. OLIVO
34. ADIVINANZAS
35. CREPÚSCULO
**********
PALABRA DE JUGLAR
-romancillo-
Cuando el hombre miró
por vez primera el mar
y se supo pequeño
ante la inmensidad.
Cuando vio las estrellas
en la noche abisal
y en su alma sintió
latir la eternidad.
Cuando vio que brotaba
del hondo manantial
del misterio la vida
como una luz fluvial.
Cuando el amor cubrió
de dicha su mirar
y no le fue posible
mayor felicidad.
En ese mismo instante
tuvo el hombre el afán
de gritar su entusiasmo
y ponerse a cantar.
Nació la poesía
de forma natural
y fue luz para el hombre
contra la oscuridad.
Cantó guerras, batallas,
y tratados de paz,
cantó penas y amores,
compaña y soledad.
Cualquier estrofa sirve,
rimando o sin rimar:
copla, zéjel, romance,
endecha o madrigal.
Con guitarra, con lira,
con laúd, con timbal.
Con la voz solamente.
Lo importante es cantar.
La poesía es canto
y el canto es libertad.
Nada hay más hermoso.
Palabra de juglar.
ALBADA
-coplas-
Alas blancas, al alba,
de la naciente luz.
Pájaro de la vida
volando en el azul.
Amanece despacio
sobre la hermosa tierra.
La claridad esparce
su dulce transparencia.
Se deslíen las sombras
en la tinta del aire.
Mil colores motean
el dormido paisaje.
Lame el sol el perfil
de los montes oscuros.
Jubiloso palpita
el corazón del mundo.
El Universo todo
parece recién hecho.
Como un pan aromado
en el horno del tiempo.
EL JARDÍN DE MI CASA
-redondillas-
Si te asomas de mañana
a la charca del jardín
hallarás entre el verdín
la figura de la rana.
En la mata de tomillo
que verdea florecida
tiene su oculta guarida
el pequeñísimo grillo.
Sobre la encarnada rosa
se posa con suavidad
la sublime majestad
de la bella mariposa.
En la flor del limonero
revolotea la abeja
y su zumbido no es queja
sino canto mañanero.
Si por la noche ha llovido
y no luce mucho el sol
sale el lento caracol
de su refugio escondido.
El saltamontes inquieto
descansa sobre una piedra
al pie de la verde hiedra
en un rincón recoleto.
El gato de mi vecina
viene a veces a buscar
un ratón con quien jugar
junto al ciprés de la esquina.
Mi jardín es un primor
que rebosa de alegría.
Tiene luz y poesía,
magia, música y color.
LA LIBÉLULA DEL VIENTO
-romance-
Recuerdo, cuando era niño,
que cruzaba el universo
sentado sobre la nube
blanca de mi pensamiento.
Volaba sin detenerme
por los espacios etéreos.
Me llevaba entre sus alas
la libélula del viento.
Recuerdo que yo tenía
la edad que tienen los sueños,
la misma edad que la luna,
la edad azul de lo eterno.
Volaba, siempre volaba,
volaba sobre lo inmenso,
sobre las trémulas aguas
que anegan el firmamento.
Recuerdo que yo vivía
al otro lado del tiempo,
donde residen las cosas
bañadas por el misterio.
Surcaba, como los pájaros,
la porcelana del cielo,
el cielo que yo sentía
como una rosa en mi pecho.
Recuerdo la plenitud
que me invadía por dentro,
la música sin sonido
que yo escuchaba en silencio.
Me poseían la luz,
la fábula y el ensueño.
El mundo era un milagro
y mi corazón su dueño.
HIMNO A LA ROSA
-décima endecasilábica-
Para escribir tu gracia y tu belleza
tendría que inventar un diccionario.
Por eso, por mi gris vocabulario,
perdona en mi poema la pobreza.
Aunque afilo y estrujo mi agudeza,
aunque exprimo mi ingenio y mi memoria,
no hay un verso a lo largo de la historia
que resuma, repito, tu hermosura.
Para ti, con mi amor y mi ternura,
esta blanca, y no más, dedicatoria.
VILLANCICO
-canción en octosílabos y hexasílabos-
En la cumbre de aquel monte
hay un arbolillo.
Yo no sé cómo se llama
ni cómo ha nacido.
Mamita, dímelo ya:
¿es el árbol de la paz?
Es un árbol muy extraño,
del color del frío.
Ha crecido entre las piedras,
humilde, sencillo.
Mamita, yo no lo sé:
¿es el árbol de la fe?
Sus ramas son tan delgadas
que no tienen nidos.
Los pájaros no lo quieren
porque es pequeñito.
Mamita, dímelo, sí:
¿es el árbol que hay en ti?
Debajo del cielo azul
a veces lo miro,
solitario y silencioso
y siempre sombrío.
Mamita, di, por favor:
¿es el árbol del amor?
En la cumbre de aquel monte
hay un arbolillo.
Tan pequeño como yo,
igual de chiquito.
Mamita, dímelo tú:
¿es el árbol de la luz?
CANCIÓN DE LAS NUBES
-endecha-
Las nubes oscuras
lloran dulcemente
medusas de vidrio
y líquidos peces.
Las nubes de abril
en el aire leve
lloran con tristeza
lágrimas celestes.
Las nubes derraman
sobre el valle verde
su melancolía
de ojos transparentes.
Las nubes que lloran
con sollozo tenue
abrazan el viento
que huele a cipreses.
El viento que pasa.
La lluvia envolvente.
La tarde en silencio.
Las nubes de siempre.
LA LAVANDERA
-seguidillas con rima consonante-
Se ha posado un instante
la lavandera
sobre la verde hoja
de la palmera.
Es pequeña, graciosa
y presumida.
Tiene los bellos ojos
llenos de vida.
Alrededor florece
la transparencia.
Una rosa de lumbre
es la existencia.
Alza el vuelo de pronto
indiferente
y se pierde en el aire
alegremente.
Cruza la claridad
la lavandera
hacia quién sabe qué
luz verdadera.
Yo me quedo mirando
su limpio vuelo.
Mi corazón azul
va por el cielo.
ABRIL
-octava real-
Con la llegada espléndida de abril
el universo está recién nacido.
Tiene un radiante rostro juvenil
el campo que retoña florecido.
Amarillo, morado, rosa, añil
naranja, nieve, azul, verde bruñido.
Y en los trigos de oro las corolas
de las ruborizadas amapolas.
CUATRO ESTACIONES
-soledades-
Primavera sin nubes.
Un cielo que rebosa
de pájaros azules.
Verano luminoso.
El mar sin horizontes.
Transparencia de oro.
Otoño gris. Tristeza.
Árboles solitarios.
Lejanía de niebla.
Invierno y aguacero.
El fuego en el hogar.
Blanca nieve. Silencio.
PRIMAVERA
-canción arromanzada-
Las flores del arco iris
anuncian la primavera.
Y con su risa tapizan
los caminos y las huertas.
Las avenidas del aire
han abierto sus cancelas
para que vuelen los pólenes
como invisibles abejas.
Las flores del arco iris
anuncian la primavera.
Abril llovizna gozoso
y alegre mayo hermosea.
La brisa hilvana perfumes
sobre campos y praderas,
en un estruendo de aromas
y fragancias que embelesan.
Las flores del arco iris
anuncian la primavera.
En la fuente del color
mana libre la belleza.
Por los jardines del cielo
mil pajarillos revuelan.
Los racimos de la luz
jubilosos picotean.
Las flores del arco iris
anuncian la primavera.
El prodigio de la vida
un año más se renueva.
VERANO
-cuartetas-
El verano centellea
con mil esquirlas de luz.
La playa es una acuarela
y el mar un remanso azul.
El oro del sol relumbra
sobre las dormidas aguas.
Parece un cristal de espuma
y magnolias irisadas.
Las olas blancas y verdes
se acercan hasta la arena
Allí mueren dulcemente
con una blanda tristeza.
Las gaviotas vuelan altas
empujadas por el viento.
Parecen saetas blancas
perforando el tul del cielo.
El verano centellea
con mil esquirlas de luz.
La playa es una acuarela
y el mar un remanso azul.
OTOÑO
-romancillo-
La inmensidad del mar.
El crepúsculo de oro.
Y este silencio azul
dentro de mí, tan hondo.
Pasan blancas gaviotas,
como veleros solos,
surcando el horizonte
oscuro de mis ojos.
Las cítaras del viento
suenan entre los olmos.
Su música amarilla
es un lamento sordo.
Parece desangrarse
el arrebol hermoso.
El celofán del cielo
se ha teñido de rojo.
Oscurece y los astros
aparecen de pronto.
¡Qué soledad amable!
¡Qué silencio sonoro!
INVIERNO
-octavas agudas-
El frío del invierno
adormece las cosas.
No vuelan mariposas
en el verde vergel.
Está mudo el jardín.
y ceniciento el cielo.
Hay diamantes de hielo
a los pies de un laurel.
Duermen los animales
en la gruta secreta.
Toda vida se aquieta
bajo el aire invernal.
Ha nevado en los montes.
Huele a leña y a brasas.
Pende sobre las casas
blanca luz de cristal.
LOS LIBROS
-romance-
¿Qué sería de los hombres
si los libros no existieran?
Acaso fuera la vida
una estúpida experiencia
que nunca hubiera vencido
el tiempo de las tinieblas.
Junto a la rueda o el fuego,
el hombre inventó la letra
y con ella el alfabeto
para fijar las ideas,
no en la página del viento
ni en la piel de las estrellas,
sino en las hojas perennes
de todo tipo de imprenta.
En extraños pergaminos,
en tablas de roja piedra,
en papiros, en metales,
en papeles o en madera.
Cualquier civilización
sobre la faz de la tierra
dejó en herencia a la historia
legado de sus vivencias
en canciones, leyes, salmos,
narraciones o leyendas.
Su forma de ver el mundo
quedó eternamente impresa.
Pero, además, en los libros
la humanidad, siempre alerta,
puede hallar a sus preguntas
las más variadas respuestas.
También soñar es posible
pues quien lee es libre y sueña,
y navega con las alas
azules de la quimera.
Y descubrir horizontes
donde la fábula es cierta.
Y pueden verse las cosas
con otra luz, pura y nueva.
Y nutrir el pensamiento,
el alma y la inteligencia
con el pan de la cultura
que es el que más alimenta.
¿Qué sería de los hombres
si los libros no existieran?
Sin duda aún estaríamos
en la edad de las cavernas.
CELEBRACIÓN DE LA LECHE
-cuartetos-
En la entraña materna, allí se gesta
el más rico caudal de néctar puro.
Tras tibiarse en azúcar es seguro
lactogéiser de amor y blanca fiesta.
La inocencia pintó tu anatomía
y Dios, tras proclamarte, te bendijo.
La ternura, volcada sobre el hijo,
bate himnos de miel y poesía.
JARDÍN MODERNISTA
-endecasílabos arromanzados con rima aguda-
El jardín de mi casa tenía
en su centro un enorme rosal
con las rosas más blancas y hermosas
que jamás pudo nadie encontrar.
Yo recuerdo a mi madre cantando
en la tarde lejana estival
las canciones antiguas que hablaban
de un amor a la orilla del mar.
Cada tarde mi madre cortaba
una rosa del blanco rosal
y cantando ponía la rosa
en un búcaro azul de cristal.
Una tarde lejana de invierno
se secó para siempre el rosal
y mi madre también otro invierno
para siempre dejó de cantar.
Ya no hay rosas, canciones ni búcaros.
Sólo queda un recuerdo invernal.
El recuerdo de un hombre que sueña
un jardín a la orilla del mar.
EL VIENTO EN LAS MIESES
-décima-
La cabeza reclinada
sobre la hierba tenías.
Un sinfín de melodías
ceñía la madrugada
de púrpura moteada.
La sombra de los cipreses
solícitos y corteses.
Tu voz húmeda. Tu aliento.
El río de plata. El viento
acariciando las mieses.
LA CANCIÓN DEL AMOR PERDIDO
-canción en hexasílabos-
En la oscura umbría
de la soledad,
bajo piedras verdes,
brota el manantial.
Con el río, madre,
mi amante se va,
con el río, río,
con el río, ra.
Por el monte baja,
sierpe de metal,
la canción del agua,
camino del mar.
Con el río, madre,
mi amante se fue,
con el río, río,
con el río, re.
Bajo el sol parece
rosa de cristal,
tobogán de níquel
a la luz lunar.
Con el río, madre,
mi amante perdí,
con el río, río,
con el río, ri.
Al fin del camino
se van a besar
el agua del río
y el agua del mar.
Con el río, madre,
se marcha mi amor,
con el río, río,
con el río, ro.
En la espuma suenan
besos de coral,
crestas de azucenas
las olas del mar.
Con el río, madre,
mi amor y mi luz,
con el río, río,
con el río, ru.
LA NOCHE SILENCIOSA
-soneto-
La tarde se extinguía mansamente.
El aire adormecido parecía
con el último pálpito del día
una pradera de oro transparente.
La luz del primer astro incandescente
incendió la nocturna celosía
que el arrebol más cárdeno ceñía
en la hermosa corona de su frente.
Sobre las extensiones solitarias
cayó la oscura noche silenciosa
y el cielo se llenó de luminarias.
La luna floreció como una rosa.
Y una tierna y dulcísima emoción
se adueñó de mi humilde corazón.
TUS OJOS
-cuartetas consonantes-
Yo quiero habitar la zona
naciente de tu mirada,
donde la luz se corona
de una aureola dorada.
Por presenciar el destello
de tu mirar inocente,
quisiera habitar su bello
resplandor eternamente.
Sobre el iris almendrado,
que irradia magia y dulzura,
duerme el color derramado
de la mañana más pura.
En el centro prodigioso,
tal un trocito de sueño,
tu pupila es un frondoso
remanso, dulce y risueño.
Como un tierno ramillete
tus pestañas aletean
para que el aire no inquiete
las flores que allí sestean.
En tus párpados reposa
blandamente la hermosura.
Un candor de nieve rosa
o de encarnada blancura.
Son, en fin, tus ojos puros
como dos astros festivos
sobre los míos oscuros,
enamorados, cautivos.
ACRÓSTICOS
-coplas-
La luz blanca parece
un rayo de esperanza.
Noche de luna llena:
armonía callada.
***
Avenidas azules
irisadas de sueños
recorre el corazón
en el corcel del viento.
***
Amapola de sangre,
mi corazón feliz.
Ola de luz solar,
rosa roja sin fin.
ACUARELA
-romancillo en pentasílabos-
¡Qué maravilla!
¡Cuánta belleza!
Cae la noche
sobre la aldea.
El cielo cárdeno,
azul, violeta,
es un paisaje
para acuarela.
Trinan las aves
y alegres vuelan
cortando el aire
como cometas.
Por el espacio,
naves de niebla,
pasan las nubes
con indolencia.
El sol rojizo
dora la hierba.
Una gran rosa
sobre la tierra.
Muy lentamente
se desperezan
la luna cándida
y las estrellas.
¡Qué maravilla!
¡Cuánta belleza!
Cae la noche
sobre la aldea.
CONCIERTO PARA PÁJARO Y ORQUESTA
-quintillas-
Ya vino la primavera.
Lo anuncia el bello pinzón.
Lo pía la lavandera
y en la verde enredadera
lo grita el bello gorrión.
El buen tiempo ya ha llegado.
Lo tararea el jilguero.
Lo dice el mirlo mirlado
y alegre lo ha gorjeado
el pájaro carpintero.
Trina el verde verderol
y chía la golondrina.
Canta el cuco bajo el sol
y el herrerillo español
silba con voz cristalina.
¿Quién quiere oír el concierto
para pájaro y orquesta?
Yo sé que estoy en lo cierto,
pues nunca se vio en mi huerto
tanta luz y tanta fiesta.
LIPOGRAMAS VOCÁLICOS
-coplas-
En lo oscuro del bosque
sé de un sitio frondoso
por donde fluye un río
entre juncos y chopos.
Agua limpia, armoniosa,
bajando hacia la mar.
Líquida flor azul
con sonoro caudal.
El musgo entre las rocas.
Hojarasca en el suelo.
Pájaros en las ramas.
de los álamos negros.
Entre las piedras viven
peces de verde plata.
En la hierba libélulas,
mariquitas y ranas.
Gimen entre los árboles
los oboes del viento.
Poco a poco se llena
el alma de silencio.
LIRAS Y TRUENOS -liras-
Cae un sol cegador
sobre los vastos campos rumorosos.
Es terrible el calor.
Los árboles frondosos
parecen centinelas silenciosos.
No se mueven las ramas.
Están quietas las hierbas en los prados.
Callan hojas, retamas,
los lirios delicados,
los ribazos con flores adornados.
Un silencio muy grave
se ha instalado por valles y colinas.
No se escucha ni un ave
en los pinos y encinas
trinando con sus voces cristalinas.
Todos los animales
con loca rapidez se han escondido
entre los matorrales,
en el secreto nido,
en el hueco de un árbol carcomido.
Los varios moradores
del bosque se han quedado como mudos.
Los pájaros cantores,
los insectos zancudos,
los ratones pequeños y peludos.
Ya no se ve el conejo
que jugaba feliz en la gramilla,
ni el jabato perplejo,
ni la graciosa ardilla,
ni la resuelta y grácil cervatilla.
El lobo o el venado,
la zorra solitaria y trapacera,
el gamo acastañado,
la liebre montañera.
Todos buscan guarida o madriguera.
Una extraña inquietud
ha invadido la paz de este paraje.
Se nota en la actitud
de total camuflaje.
Se observa en la tristeza del paisaje.
El cielo se ha llenado
de enormes y abundantes nubarrones
color metalizado.
El sol, hecho jirones,
se esconde tras oscuros cortinones.
Un relámpago fiero
rasga el cielo enturbiado de repente.
Un trueno lastimero
resuena roncamente
Y comienza a llover furiosamente.
PALETA DE COLORES
-seguidillas compuestas-
En las altas montañas,
la blanca nieve.
Y en los valles de umbría,
los pinos verdes.
¡Quiero pintar
con el verde y el blanco
la soledad!
En el cielo sin nubes,
el sol de oro.
Y en el mar espumado,
añil hermoso.
¡Si yo pudiera,
con azul y amarillo,
pintar la ausencia!
En tus labios pequeños,
cerezas rojas.
Y en tus ojos la noche
llena de sombras.
¡Ay, corazón,
entre el rojo y el negro
todo mi amor!
ROMANCE DE LA SIRENA Y EL MARINERO
-romance-
Esto que voy a contar
es una historia de amor
entre un niño marinero
y una sirenita en flor.
Parte el niño marinero
en su barco de cartón
por el agua azul y verde,
perseguido por el sol.
Cruza mares de hojalata
bajo nubes de algodón
y en el aire anaranjado
vuela alegre su canción.
-Yo soy el buen marinero.
Me guía un soplo de amor.
No voy buscando tesoros
ni riquezas, ni esplendor.
La luna de oro lo mira
con un íntimo temblor.
A su lado, las estrellas
tejen flores de ilusión.
-¿Dónde vas, buen marinero?
¿Qué busca tu corazón?
-Yo busco la sirenita
que da luz a mi pasión.
-¡Ay de ti, buen marinero!
¡Qué pena me da tu amor!
Tú buscas un imposible.
Tú buscas una ilusión.
Bajo los campos de plata
hay un líquido rumor
de verdes peces que esplenden
una bella irisación.
Allí vive, entre corales,
una sirenita en flor.
Es azul como la luna
y blanca como el amor.
-Sirenita de mis sueños,
¿qué provoca tu dolor?
¿qué aguda pena destroza
los estambres de tu voz?
-Ruiseñores de tristeza
visitan mi corazón.
Mi canto busca palomas
y espigas busca mi amor.
-La soledad es tu reino.
Tu paisaje es el dolor.
No sueñes con vanos príncipes
ni castillos del amor.
-Mi canto busca palomas
y rosas mi corazón.
-Tú buscas un imposible.
Tú buscas una ilusión.
-¡Ay de ti, buen marinero!
¡Qué pena me da tu amor!
Sirenita, la más bella,
me duele tu desazón.
La luna de oro en el cielo,
en el agua de oro el sol.
La sirenita y el niño:
dos cantos y un mismo son.
La leyenda aquí termina.
Nadie sabe qué ocurrió.
Pero cuentan que a menudo,
a la caída del sol,
desde el fondo de las aguas
llega un extraño clamor.
Es la voz de los amantes
que entonan esta canción:
El mar también tiene rosas
y espigas el corazón.
Pues no hay sueños imposibles
y no hay vida sin amor.
EL PUENTE DE PIEDRA
-romancillo-
Desde el puente de piedra
veo el río pasar
con su eterna canción
camino de la mar.
El murmullo del agua
entre el cañaveral
es una melodía
de notas de cristal.
En la orilla los juncos
parecen suspirar.
La tarde es un tapiz
de verde soledad.
Pasan lentos los días.
En silencio se van.
Mas el río es el mismo
y el mismo su cantar.
¡Quién fuera con el río,
surcando su caudal,
y pudiera perderse
en los prados del mar!
MATRIMONIO DEL LIMÓN Y LA NARANJA
-canción en octosílabos y hexasílabos-
El limón y la naranja
se quieren casar,
así lo pregona el viento
y el eco del mar.
La naranja y el limón
en la huerta están,
su zumo guarda los besos
que se van a dar.
¡Qué hermosa la naranja
muy pronto estará,
con su traje verde de hojas
y su tul de azahar!
¡Qué elegante don limón
se engalanará,
con su uniforme de oro
de rey oriental!
Las coquetas mandarinas
color azafrán,
y los ceñudos pomelos
su corte serán.
Que vengan todos los pájaros
hasta el naranjal
y que canten como un coro
la marcha nupcial.
¡Qué alegría hay en la huerta!
¡Qué felicidad!
¡El limón y la naranja
se van a casar!
MI ABUELA
-cuartetas de rima consonante-
Las manos de mi abuela
eran tiernas, rugosas.
Olían a canela
y a colonia de rosas.
Sabiamente sencillas,
del color de la tierra.
Rebosaban semillas
en tiempos de la guerra.
Las manos de mi abuela
recuerdo con amor.
Las tardes de la escuela.
La infancia y su sabor.
LOS DIOSES DEL OLIMPO
-romance-
En el Monte del Olimpo
se celebra una asamblea.
Los dioses, al parecer,
no tienen más que problemas.
A Zeus le han quitado el rayo
mientras dormía la siesta.
Echa chispas por los ojos
como si fueran centellas.
A su lado, cabizbaja,
se encuentra su esposa Hera
con doce pavos reales
y una túnica bermeja.
También está Poseidón,
el dios de la mar océana
con un tridente tan cutre
que es pura chatarra vieja.
Deméter parece ausente.
Ha perdido su diadema
entre los campos de trigo
que ella cuida con paciencia.
Vemos al fúnebre Hades
con su barba cenicienta.
Dice que quiere casarse
mas no tiene quien le quiera.
Se ha extraviado la lechuza
de la valiente Atenea.
Ya hace días que la buscan
por olivos y laderas.
El joven Ares contiene
sus furias a duras penas
porque ha perdido su casco
y él sin casco no pelea.
La cazadora Artemisa
busca el carcaj y las flechas.
Está rodeada de ciervos
que la miran con tristeza.
Apolo busca su carro
entre las nubes espesas.
Está de un humor de perros
y echa humo cuando alienta.
La delicada Afrodita,
que siempre fue la más bella,
ha cogido sobrepeso
y no come más que acelgas.
Dioniso está como loco
pues no hay vino en las bodegas.
La idea de beber agua
le da dolor de cabeza.
Hermes está deprimido.
No tiene ganas de fiesta.
Algún gracioso ha escondido
sus sandalias volanderas.
En un rincón llora Hefesto,
pues su fragua está desierta.
Los ladrones le han robado
hasta el calzón de franela.
En el Monte del Olimpo
se celebra una asamblea.
Los dioses, al parecer,
no tienen más que problemas.
OLIVO
-serventesios-
Vecino de la piedra, mar y trueno,
eres el favorito de Atenea.
Te yergues hacia el sol, triste y sereno,
bajo la claridad azul egea.
En tus ramas anida el fiel mochuelo
que la diosa benévola acompaña.
Eres un monolito bajo el cielo
en el yermo faldón de la montaña.
La pura soledad incontenible
albergas en tu tímida corteza.
Tu corazón helénico y sensible
se muere todavía de nobleza.
ADIVINANZAS
-coplas-
Es redondo y amarillo.
Sale todas las mañanas.
Nos alumbra por el día
y por la noche descansa.
***
Es blanca como la nieve.
Le gusta cambiar de imagen.
Sus costumbres son extrañas
pues sola y de noche sale.
***
Hay millones en el cielo,
como guisantes de luz.
Forman las constelaciones
en el firmamento azul.
***
Algunas veces el cielo
se pone triste a llorar.
Sus lágrimas son arroyos
que van a morir al mar.
CREPÚSCULO
-endecasílabos arromanzados-
La luz anaranjada de la tarde
se derrama despacio sobre el mar.
Es pausada resina silenciosa
por el tronco del aire mineral.
El cielo es una flor azul que arde.
De las aves se escucha el crepitar.
La vida se desangra como rosa
mas la rosa del mundo es inmortal.
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