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LIBROS

PALABRA DE JUGLAR

Editorial Brosquil

Ilustraciones de Alberto Urcaray

35 poemas

- Diferentes estrofas (seguidillas, soledades, cuartetas, liras, romancillos, octavas reales, décimas, redondillas...)

- Taller de Actividades al final del libro (Esquemas métricos, figuras retóricas, ejercicios de creación...)

- Temática variada (los libros, los dioses del Olimpo, los animales, las flores, las estaciones del año, adivinanzas, la naturaleza...

- Metáforas y buen humor.

 

CONTRAPORTADA

Palabra de juglar es un producto muy recomendable para las personas aquejadas de estrés, tristeza, pérdida de fantasía, aburrimiento o falta de imaginación. También se recomienda su uso a quienes deseen alimentar el alma. Por su alto contenido en metáforas, fragancias, colores, pájaros y otras criaturas celestes este libro debe administrarse en pequeñas tomas. La sobredosis puede provocar alucinaciones. En caso de intoxicación, léanse otros poemarios del mismo autor.

AVISO IMPORTANTE

Dejar al alcance de los niños.

 

PALABRA DE JUGLAR

 

Índice

1. PALABRA DE JUGLAR

2. ALBADA

3. EL JARDÍN DE MI CASA

4. LA LIBÉLULA DEL VIENTO

5. HIMNO A LA ROSA

6. VILLANCICO

7. CANCIÓN DE LAS NUBES

8. LA LAVANDERA

9. ABRIL

10. CUATRO ESTACIONES

11. PRIMAVERA

12. VERANO

13. OTOÑO

14. INVIERNO

15. LOS LIBROS

16. CELEBRACIÓN DE LA LECHE

17. JARDÍN MODERNISTA

18. EL VIENTO EN LAS MIESES

19. LA CANCIÓN DEL AMOR PERDIDO

20. LA NOCHE SILENCIOSA

21. TUS OJOS

22. ACRÓSTICOS

23. ACUARELA

24. CONCIERTO PARA PÁJARO Y ORQUESTA

25. LIPOGRAMAS VOCÁLICOS

26. LIRAS Y TRUENOS

27. PALETA DE COLORES

28. ROMANCE DE LA SIRENA Y EL MARINERO

29. EL PUENTE DE PIEDRA

30. MATRIMONIO DEL LIMÓN Y LA NARANJA

31. MI ABUELA

32. LOS DIOSES DEL OLIMPO

33. OLIVO

34. ADIVINANZAS

35. CREPÚSCULO

 

**********

 

PALABRA DE JUGLAR

-romancillo-

 

 

Cuando el hombre miró

por vez primera el mar

y se supo pequeño

ante la inmensidad.

 

Cuando vio las estrellas

en la noche abisal

y en su alma sintió

latir la eternidad.

 

Cuando vio que brotaba

del hondo manantial

del misterio la vida

como una luz fluvial.

 

Cuando el amor cubrió

de dicha su mirar

y no le fue posible

mayor felicidad.

 

En ese mismo instante

tuvo el hombre el afán

de gritar su entusiasmo

y ponerse a cantar.

 

Nació la poesía

de forma natural

y fue luz para el hombre

contra la oscuridad.

 

Cantó guerras, batallas,

y tratados de paz,

cantó penas y amores,

compaña y soledad.

 

Cualquier estrofa sirve,

rimando o sin rimar:

copla, zéjel, romance,

endecha o madrigal.

 

Con guitarra, con lira,

con laúd, con timbal.

Con la voz solamente.

Lo importante es cantar.

 

La poesía es canto

y el canto es libertad.

Nada hay más hermoso.

Palabra de juglar.

 

 

ALBADA

-coplas-

 

 

Alas blancas, al alba,

de la naciente luz.

Pájaro de la vida

volando en el azul.

 

Amanece despacio

sobre la hermosa tierra.

La claridad esparce

su dulce transparencia.

 

Se deslíen las sombras

en la tinta del aire.

Mil colores motean

el dormido paisaje.

 

Lame el sol el perfil

de los montes oscuros.

Jubiloso palpita

el corazón del mundo.

 

El Universo todo

parece recién hecho.

Como un pan aromado

en el horno del tiempo.

 

 

EL JARDÍN DE MI CASA

-redondillas-

 

 

Si te asomas de mañana

a la charca del jardín

hallarás entre el verdín

la figura de la rana.

 

En la mata de tomillo

que verdea florecida

tiene su oculta guarida

el pequeñísimo grillo.

 

Sobre la encarnada rosa

se posa con suavidad

la sublime majestad

de la bella mariposa.

 

En la flor del limonero

revolotea la abeja

y su zumbido no es queja

sino canto mañanero.

 

Si por la noche ha llovido

y no luce mucho el sol

sale el lento caracol

de su refugio escondido.

 

El saltamontes inquieto

descansa sobre una piedra

al pie de la verde hiedra

en un rincón recoleto.

 

El gato de mi vecina

viene a veces a buscar

un ratón con quien jugar

junto al ciprés de la esquina.

 

Mi jardín es un primor

que rebosa de alegría.

Tiene luz y poesía,

magia, música y color.

 

 

 

LA LIBÉLULA DEL VIENTO

-romance-

 

 

Recuerdo, cuando era niño,

que cruzaba el universo

sentado sobre la nube

blanca de mi pensamiento.

Volaba sin detenerme

por los espacios etéreos.

Me llevaba entre sus alas

la libélula del viento.

 

Recuerdo que yo tenía

la edad que tienen los sueños,

la misma edad que la luna,

la edad azul de lo eterno.

Volaba, siempre volaba,

volaba sobre lo inmenso,

sobre las trémulas aguas

que anegan el firmamento.

 

Recuerdo que yo vivía

al otro lado del tiempo,

donde residen las cosas

bañadas por el misterio.

Surcaba, como los pájaros,

la porcelana del cielo,

el cielo que yo sentía

como una rosa en mi pecho.

 

Recuerdo la plenitud

que me invadía por dentro,

la música sin sonido

que yo escuchaba en silencio.

Me poseían la luz,

la fábula y el ensueño.

El mundo era un milagro

y mi corazón su dueño.

 

 

 

HIMNO A LA ROSA

-décima endecasilábica-

 

 

Para escribir tu gracia y tu belleza

tendría que inventar un diccionario.

Por eso, por mi gris vocabulario,

perdona en mi poema la pobreza.

Aunque afilo y estrujo mi agudeza,

aunque exprimo mi ingenio y mi memoria,

no hay un verso a lo largo de la historia

que resuma, repito, tu hermosura.

Para ti, con mi amor y mi ternura,

esta blanca, y no más, dedicatoria.

 

 

 

VILLANCICO

-canción en octosílabos y hexasílabos-

 

 

En la cumbre de aquel monte

hay un arbolillo.

Yo no sé cómo se llama

ni cómo ha nacido.

 

Mamita, dímelo ya:

¿es el árbol de la paz?

 

Es un árbol muy extraño,

del color del frío.

Ha crecido entre las piedras,

humilde, sencillo.

 

Mamita, yo no lo sé:

¿es el árbol de la fe?

 

Sus ramas son tan delgadas

que no tienen nidos.

Los pájaros no lo quieren

porque es pequeñito.

 

Mamita, dímelo, sí:

¿es el árbol que hay en ti?

 

Debajo del cielo azul

a veces lo miro,

solitario y silencioso

y siempre sombrío.

 

Mamita, di, por favor:

¿es el árbol del amor?

 

En la cumbre de aquel monte

hay un arbolillo.

Tan pequeño como yo,

igual de chiquito.

 

Mamita, dímelo tú:

¿es el árbol de la luz?

 

 

CANCIÓN DE LAS NUBES

-endecha-

 

 

Las nubes oscuras

lloran dulcemente

medusas de vidrio

y líquidos peces.

 

Las nubes de abril

en el aire leve

lloran con tristeza

lágrimas celestes.

 

Las nubes derraman

sobre el valle verde

su melancolía

de ojos transparentes.

 

Las nubes que lloran

con sollozo tenue

abrazan el viento

que huele a cipreses.

 

El viento que pasa.

La lluvia envolvente.

La tarde en silencio.

Las nubes de siempre.

 

 

 

LA LAVANDERA

-seguidillas con rima consonante-

 

 

Se ha posado un instante

la lavandera

sobre la verde hoja

de la palmera.

 

Es pequeña, graciosa

y presumida.

Tiene los bellos ojos

llenos de vida.

 

Alrededor florece

la transparencia.

Una rosa de lumbre

es la existencia.

 

Alza el vuelo de pronto

indiferente

y se pierde en el aire

alegremente.

 

Cruza la claridad

la lavandera

hacia quién sabe qué

luz verdadera.

 

Yo me quedo mirando

su limpio vuelo.

Mi corazón azul

va por el cielo.

 

 

 

ABRIL

-octava real-

 

 

Con la llegada espléndida de abril

el universo está recién nacido.

Tiene un radiante rostro juvenil

el campo que retoña florecido.

Amarillo, morado, rosa, añil

naranja, nieve, azul, verde bruñido.

Y en los trigos de oro las corolas

de las ruborizadas amapolas.

 

 

 

CUATRO ESTACIONES

-soledades-

 

 

Primavera sin nubes.

Un cielo que rebosa

de pájaros azules.

 

Verano luminoso.

El mar sin horizontes.

Transparencia de oro.

 

Otoño gris. Tristeza.

Árboles solitarios.

Lejanía de niebla.

 

Invierno y aguacero.

El fuego en el hogar.

Blanca nieve. Silencio.

 

 

 

PRIMAVERA

-canción arromanzada-

 

 

Las flores del arco iris

anuncian la primavera.

Y con su risa tapizan

los caminos y las huertas.

 

Las avenidas del aire

han abierto sus cancelas

para que vuelen los pólenes

como invisibles abejas.

 

Las flores del arco iris

anuncian la primavera.

Abril llovizna gozoso

y alegre mayo hermosea.

 

La brisa hilvana perfumes

sobre campos y praderas,

en un estruendo de aromas

y fragancias que embelesan.

 

Las flores del arco iris

anuncian la primavera.

En la fuente del color

mana libre la belleza.

 

Por los jardines del cielo

mil pajarillos revuelan.

Los racimos de la luz

jubilosos picotean.

 

Las flores del arco iris

anuncian la primavera.

El prodigio de la vida

un año más se renueva.

 

 

 

VERANO

-cuartetas-

 

 

El verano centellea

con mil esquirlas de luz.

La playa es una acuarela

y el mar un remanso azul.

 

El oro del sol relumbra

sobre las dormidas aguas.

Parece un cristal de espuma

y magnolias irisadas.

 

Las olas blancas y verdes

se acercan hasta la arena

Allí mueren dulcemente

con una blanda tristeza.

 

Las gaviotas vuelan altas

empujadas por el viento.

Parecen saetas blancas

perforando el tul del cielo.

 

El verano centellea

con mil esquirlas de luz.

La playa es una acuarela

y el mar un remanso azul.

 

 

 

OTOÑO

-romancillo-

 

 

La inmensidad del mar.

El crepúsculo de oro.

Y este silencio azul

dentro de mí, tan hondo.

 

Pasan blancas gaviotas,

como veleros solos,

surcando el horizonte

oscuro de mis ojos.

 

Las cítaras del viento

suenan entre los olmos.

Su música amarilla

es un lamento sordo.

 

Parece desangrarse

el arrebol hermoso.

El celofán del cielo

se ha teñido de rojo.

 

Oscurece y los astros

aparecen de pronto.

¡Qué soledad amable!

¡Qué silencio sonoro!

 

 

 

INVIERNO

-octavas agudas-

 

 

El frío del invierno

adormece las cosas.

No vuelan mariposas

en el verde vergel.

Está mudo el jardín.

y ceniciento el cielo.

Hay diamantes de hielo

a los pies de un laurel.

 

Duermen los animales

en la gruta secreta.

Toda vida se aquieta

bajo el aire invernal.

Ha nevado en los montes.

Huele a leña y a brasas.

Pende sobre las casas

blanca luz de cristal.

 

 

 

LOS LIBROS

-romance-

 

 

¿Qué sería de los hombres

si los libros no existieran?

Acaso fuera la vida

una estúpida experiencia

que nunca hubiera vencido

el tiempo de las tinieblas.

 

Junto a la rueda o el fuego,

el hombre inventó la letra

y con ella el alfabeto

para fijar las ideas,

no en la página del viento

ni en la piel de las estrellas,

sino en las hojas perennes

de todo tipo de imprenta.

En extraños pergaminos,

en tablas de roja piedra,

en papiros, en metales,

en papeles o en madera.

 

Cualquier civilización

sobre la faz de la tierra

dejó en herencia a la historia

legado de sus vivencias

en canciones, leyes, salmos,

narraciones o leyendas.

Su forma de ver el mundo

quedó eternamente impresa.

 

Pero, además, en los libros

la humanidad, siempre alerta,

puede hallar a sus preguntas

las más variadas respuestas.

También soñar es posible

pues quien lee es libre y sueña,

y navega con las alas

azules de la quimera.

Y descubrir horizontes

donde la fábula es cierta.

Y pueden verse las cosas

con otra luz, pura y nueva.

Y nutrir el pensamiento,

el alma y la inteligencia

con el pan de la cultura

que es el que más alimenta.

 

¿Qué sería de los hombres

si los libros no existieran?

Sin duda aún estaríamos

en la edad de las cavernas.

 

 

 

CELEBRACIÓN DE LA LECHE

-cuartetos-

 

 

En la entraña materna, allí se gesta

el más rico caudal de néctar puro.

Tras tibiarse en azúcar es seguro

lactogéiser de amor y blanca fiesta.

 

La inocencia pintó tu anatomía

y Dios, tras proclamarte, te bendijo.

La ternura, volcada sobre el hijo,

bate himnos de miel y poesía.

 

 

 

JARDÍN MODERNISTA

-endecasílabos arromanzados con rima aguda-

 

 

El jardín de mi casa tenía

en su centro un enorme rosal

con las rosas más blancas y hermosas

que jamás pudo nadie encontrar.

 

Yo recuerdo a mi madre cantando

en la tarde lejana estival

las canciones antiguas que hablaban

de un amor a la orilla del mar.

 

Cada tarde mi madre cortaba

una rosa del blanco rosal

y cantando ponía la rosa

en un búcaro azul de cristal.

 

Una tarde lejana de invierno

se secó para siempre el rosal

y mi madre también otro invierno

para siempre dejó de cantar.

 

Ya no hay rosas, canciones ni búcaros.

Sólo queda un recuerdo invernal.

El recuerdo de un hombre que sueña

un jardín a la orilla del mar.

 

 

 

EL VIENTO EN LAS MIESES

-décima-

 

 

La cabeza reclinada

sobre la hierba tenías.

Un sinfín de melodías

ceñía la madrugada

de púrpura moteada.

La sombra de los cipreses

solícitos y corteses.

Tu voz húmeda. Tu aliento.

El río de plata. El viento

acariciando las mieses.

 

 

 

LA CANCIÓN DEL AMOR PERDIDO

-canción en hexasílabos-

 

 

En la oscura umbría

de la soledad,

bajo piedras verdes,

brota el manantial.

Con el río, madre,

mi amante se va,

con el río, río,

con el río, ra.

 

Por el monte baja,

sierpe de metal,

la canción del agua,

camino del mar.

Con el río, madre,

mi amante se fue,

con el río, río,

con el río, re.

 

Bajo el sol parece

rosa de cristal,

tobogán de níquel

a la luz lunar.

Con el río, madre,

mi amante perdí,

con el río, río,

con el río, ri.

 

Al fin del camino

se van a besar

el agua del río

y el agua del mar.

Con el río, madre,

se marcha mi amor,

con el río, río,

con el río, ro.

 

En la espuma suenan

besos de coral,

crestas de azucenas

las olas del mar.

Con el río, madre,

mi amor y mi luz,

con el río, río,

con el río, ru.

 

 

 

LA NOCHE SILENCIOSA

-soneto-

 

 

La tarde se extinguía mansamente.

El aire adormecido parecía

con el último pálpito del día

una pradera de oro transparente.

 

La luz del primer astro incandescente

incendió la nocturna celosía

que el arrebol más cárdeno ceñía

en la hermosa corona de su frente.

 

Sobre las extensiones solitarias

cayó la oscura noche silenciosa

y el cielo se llenó de luminarias.

 

La luna floreció como una rosa.

Y una tierna y dulcísima emoción

se adueñó de mi humilde corazón.

 

 

 

TUS OJOS

-cuartetas consonantes-

 

 

Yo quiero habitar la zona

naciente de tu mirada,

donde la luz se corona

de una aureola dorada.

 

Por presenciar el destello

de tu mirar inocente,

quisiera habitar su bello

resplandor eternamente.

 

Sobre el iris almendrado,

que irradia magia y dulzura,

duerme el color derramado

de la mañana más pura.

 

En el centro prodigioso,

tal un trocito de sueño,

tu pupila es un frondoso

remanso, dulce y risueño.

 

Como un tierno ramillete

tus pestañas aletean

para que el aire no inquiete

las flores que allí sestean.

 

En tus párpados reposa

blandamente la hermosura.

Un candor de nieve rosa

o de encarnada blancura.

 

Son, en fin, tus ojos puros

como dos astros festivos

sobre los míos oscuros,

enamorados, cautivos.

 

 

 

ACRÓSTICOS

-coplas-

 

 

La luz blanca parece

un rayo de esperanza.

Noche de luna llena:

armonía callada.

 

***

 

Avenidas azules

irisadas de sueños

recorre el corazón

en el corcel del viento.

 

***

 

Amapola de sangre,

mi corazón feliz.

Ola de luz solar,

rosa roja sin fin.

 

 

 

ACUARELA

-romancillo en pentasílabos-

 

 

¡Qué maravilla!

¡Cuánta belleza!

Cae la noche

sobre la aldea.

 

El cielo cárdeno,

azul, violeta,

es un paisaje

para acuarela.

 

Trinan las aves

y alegres vuelan

cortando el aire

como cometas.

 

Por el espacio,

naves de niebla,

pasan las nubes

con indolencia.

 

El sol rojizo

dora la hierba.

Una gran rosa

sobre la tierra.

 

Muy lentamente

se desperezan

la luna cándida

y las estrellas.

 

¡Qué maravilla!

¡Cuánta belleza!

Cae la noche

sobre la aldea.

 

 

 

CONCIERTO PARA PÁJARO Y ORQUESTA

-quintillas-

 

 

Ya vino la primavera.

Lo anuncia el bello pinzón.

Lo pía la lavandera

y en la verde enredadera

lo grita el bello gorrión.

 

El buen tiempo ya ha llegado.

Lo tararea el jilguero.

Lo dice el mirlo mirlado

y alegre lo ha gorjeado

el pájaro carpintero.

 

Trina el verde verderol

y chía la golondrina.

Canta el cuco bajo el sol

y el herrerillo español

silba con voz cristalina.

 

¿Quién quiere oír el concierto

para pájaro y orquesta?

Yo sé que estoy en lo cierto,

pues nunca se vio en mi huerto

tanta luz y tanta fiesta.

 

 

 

LIPOGRAMAS VOCÁLICOS

-coplas-

 

 

En lo oscuro del bosque

sé de un sitio frondoso

por donde fluye un río

entre juncos y chopos.

 

Agua limpia, armoniosa,

bajando hacia la mar.

Líquida flor azul

con sonoro caudal.

 

El musgo entre las rocas.

Hojarasca en el suelo.

Pájaros en las ramas.

de los álamos negros.

 

Entre las piedras viven

peces de verde plata.

En la hierba libélulas,

mariquitas y ranas.

 

Gimen entre los árboles

los oboes del viento.

Poco a poco se llena

el alma de silencio.

 

 

 

LIRAS Y TRUENOS -liras-

 

Cae un sol cegador

sobre los vastos campos rumorosos.

Es terrible el calor.

Los árboles frondosos

parecen centinelas silenciosos.

 

No se mueven las ramas.

Están quietas las hierbas en los prados.

Callan hojas, retamas,

los lirios delicados,

los ribazos con flores adornados.

 

Un silencio muy grave

se ha instalado por valles y colinas.

No se escucha ni un ave

en los pinos y encinas

trinando con sus voces cristalinas.

 

Todos los animales

con loca rapidez se han escondido

entre los matorrales,

en el secreto nido,

en el hueco de un árbol carcomido.

 

Los varios moradores

del bosque se han quedado como mudos.

Los pájaros cantores,

los insectos zancudos,

los ratones pequeños y peludos.

 

Ya no se ve el conejo

que jugaba feliz en la gramilla,

ni el jabato perplejo,

ni la graciosa ardilla,

ni la resuelta y grácil cervatilla.

 

El lobo o el venado,

la zorra solitaria y trapacera,

el gamo acastañado,

la liebre montañera.

Todos buscan guarida o madriguera.

 

Una extraña inquietud

ha invadido la paz de este paraje.

Se nota en la actitud

de total camuflaje.

Se observa en la tristeza del paisaje.

 

El cielo se ha llenado

de enormes y abundantes nubarrones

color metalizado.

El sol, hecho jirones,

se esconde tras oscuros cortinones.

 

Un relámpago fiero

rasga el cielo enturbiado de repente.

Un trueno lastimero

resuena roncamente

Y comienza a llover furiosamente.

 

 

 

PALETA DE COLORES

-seguidillas compuestas-

 

 

En las altas montañas,

la blanca nieve.

Y en los valles de umbría,

los pinos verdes.

¡Quiero pintar

con el verde y el blanco

la soledad!

 

En el cielo sin nubes,

el sol de oro.

Y en el mar espumado,

añil hermoso.

¡Si yo pudiera,

con azul y amarillo,

pintar la ausencia!

 

En tus labios pequeños,

cerezas rojas.

Y en tus ojos la noche

llena de sombras.

¡Ay, corazón,

entre el rojo y el negro

todo mi amor!

 

ROMANCE DE LA SIRENA Y EL MARINERO

-romance-

 

 

Esto que voy a contar

es una historia de amor

entre un niño marinero

y una sirenita en flor.

 

Parte el niño marinero

en su barco de cartón

por el agua azul y verde,

perseguido por el sol.

Cruza mares de hojalata

bajo nubes de algodón

y en el aire anaranjado

vuela alegre su canción.

 

-Yo soy el buen marinero.

Me guía un soplo de amor.

No voy buscando tesoros

ni riquezas, ni esplendor.

 

La luna de oro lo mira

con un íntimo temblor.

A su lado, las estrellas

tejen flores de ilusión.

 

-¿Dónde vas, buen marinero?

¿Qué busca tu corazón?

 

-Yo busco la sirenita

que da luz a mi pasión.

 

-¡Ay de ti, buen marinero!

¡Qué pena me da tu amor!

Tú buscas un imposible.

Tú buscas una ilusión.

 

Bajo los campos de plata

hay un líquido rumor

de verdes peces que esplenden

una bella irisación.

 

Allí vive, entre corales,

una sirenita en flor.

Es azul como la luna

y blanca como el amor.

 

-Sirenita de mis sueños,

¿qué provoca tu dolor?

¿qué aguda pena destroza

los estambres de tu voz?

 

-Ruiseñores de tristeza

visitan mi corazón.

Mi canto busca palomas

y espigas busca mi amor.

 

-La soledad es tu reino.

Tu paisaje es el dolor.

No sueñes con vanos príncipes

ni castillos del amor.

 

-Mi canto busca palomas

y rosas mi corazón.

 

-Tú buscas un imposible.

Tú buscas una ilusión.

 

-¡Ay de ti, buen marinero!

¡Qué pena me da tu amor!

Sirenita, la más bella,

me duele tu desazón.

 

La luna de oro en el cielo,

en el agua de oro el sol.

La sirenita y el niño:

dos cantos y un mismo son.

 

La leyenda aquí termina.

Nadie sabe qué ocurrió.

Pero cuentan que a menudo,

a la caída del sol,

desde el fondo de las aguas

llega un extraño clamor.

Es la voz de los amantes

que entonan esta canción:

 

El mar también tiene rosas

y espigas el corazón.

Pues no hay sueños imposibles

y no hay vida sin amor.

 

 

 

EL PUENTE DE PIEDRA

-romancillo-

 

 

Desde el puente de piedra

veo el río pasar

con su eterna canción

camino de la mar.

 

El murmullo del agua

entre el cañaveral

es una melodía

de notas de cristal.

 

En la orilla los juncos

parecen suspirar.

La tarde es un tapiz

de verde soledad.

 

Pasan lentos los días.

En silencio se van.

Mas el río es el mismo

y el mismo su cantar.

 

¡Quién fuera con el río,

surcando su caudal,

y pudiera perderse

en los prados del mar!

 

 

 

MATRIMONIO DEL LIMÓN Y LA NARANJA

-canción en octosílabos y hexasílabos-

 

 

El limón y la naranja

se quieren casar,

así lo pregona el viento

y el eco del mar.

 

La naranja y el limón

en la huerta están,

su zumo guarda los besos

que se van a dar.

 

¡Qué hermosa la naranja

muy pronto estará,

con su traje verde de hojas

y su tul de azahar!

 

¡Qué elegante don limón

se engalanará,

con su uniforme de oro

de rey oriental!

 

Las coquetas mandarinas

color azafrán,

y los ceñudos pomelos

su corte serán.

 

Que vengan todos los pájaros

hasta el naranjal

y que canten como un coro

la marcha nupcial.

 

¡Qué alegría hay en la huerta!

¡Qué felicidad!

¡El limón y la naranja

se van a casar!

 

 

 

MI ABUELA

-cuartetas de rima consonante-

 

 

Las manos de mi abuela

eran tiernas, rugosas.

Olían a canela

y a colonia de rosas.

 

Sabiamente sencillas,

del color de la tierra.

Rebosaban semillas

en tiempos de la guerra.

 

Las manos de mi abuela

recuerdo con amor.

Las tardes de la escuela.

La infancia y su sabor.

 

LOS DIOSES DEL OLIMPO

-romance-

 

 

En el Monte del Olimpo

se celebra una asamblea.

Los dioses, al parecer,

no tienen más que problemas.

 

A Zeus le han quitado el rayo

mientras dormía la siesta.

Echa chispas por los ojos

como si fueran centellas.

 

A su lado, cabizbaja,

se encuentra su esposa Hera

con doce pavos reales

y una túnica bermeja.

 

También está Poseidón,

el dios de la mar océana

con un tridente tan cutre

que es pura chatarra vieja.

 

Deméter parece ausente.

Ha perdido su diadema

entre los campos de trigo

que ella cuida con paciencia.

 

Vemos al fúnebre Hades

con su barba cenicienta.

Dice que quiere casarse

mas no tiene quien le quiera.

 

Se ha extraviado la lechuza

de la valiente Atenea.

Ya hace días que la buscan

por olivos y laderas.

 

El joven Ares contiene

sus furias a duras penas

porque ha perdido su casco

y él sin casco no pelea.

 

La cazadora Artemisa

busca el carcaj y las flechas.

Está rodeada de ciervos

que la miran con tristeza.

 

Apolo busca su carro

entre las nubes espesas.

Está de un humor de perros

y echa humo cuando alienta.

 

La delicada Afrodita,

que siempre fue la más bella,

ha cogido sobrepeso

y no come más que acelgas.

 

Dioniso está como loco

pues no hay vino en las bodegas.

La idea de beber agua

le da dolor de cabeza.

 

Hermes está deprimido.

No tiene ganas de fiesta.

Algún gracioso ha escondido

sus sandalias volanderas.

 

En un rincón llora Hefesto,

pues su fragua está desierta.

Los ladrones le han robado

hasta el calzón de franela.

 

En el Monte del Olimpo

se celebra una asamblea.

Los dioses, al parecer,

no tienen más que problemas.

 

 

 

OLIVO

-serventesios-

 

 

Vecino de la piedra, mar y trueno,

eres el favorito de Atenea.

Te yergues hacia el sol, triste y sereno,

bajo la claridad azul egea.

 

En tus ramas anida el fiel mochuelo

que la diosa benévola acompaña.

Eres un monolito bajo el cielo

en el yermo faldón de la montaña.

 

La pura soledad incontenible

albergas en tu tímida corteza.

Tu corazón helénico y sensible

se muere todavía de nobleza.


ADIVINANZAS

-coplas-

 

 

Es redondo y amarillo.

Sale todas las mañanas.

Nos alumbra por el día

y por la noche descansa.

 

***

 

Es blanca como la nieve.

Le gusta cambiar de imagen.

Sus costumbres son extrañas

pues sola y de noche sale.

 

***

 

Hay millones en el cielo,

como guisantes de luz.

Forman las constelaciones

en el firmamento azul.

 

***

 

Algunas veces el cielo

se pone triste a llorar.

Sus lágrimas son arroyos

que van a morir al mar.

 

 

 

CREPÚSCULO

-endecasílabos arromanzados-

 

 

La luz anaranjada de la tarde

se derrama despacio sobre el mar.

Es pausada resina silenciosa

por el tronco del aire mineral.

 

El cielo es una flor azul que arde.

De las aves se escucha el crepitar.

La vida se desangra como rosa

mas la rosa del mundo es inmortal.

 

 

 

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