MAPA CIFRADO
(poesía + pintura)
FICHA DEL LIBRO
ISBN 978-84-96419-39-8
Publicación: castellano.
1ª edición, 1ª impresión
Valencia, Carena Editors, 07/2007
96 páginas. Ilustraciones en color (32 x 22 cm.)
Cartoné
Obra poético-pictórica compuesta por 40 piezas.
Pintura: Isabel Amat
Poesía: Juan Ramón Barat
Características: 50 x 35 cm.
El texto poético forma parte del texto pictórico.
SOBRE LOS VERSOS
Si la poesía es un territorio peligroso y plagado de ariscas veladuras, una geografía rugosa y casquivana, nadie mejor que Juan Ramón Barat para poblar de sueños y sonrisas, de miradas y luces, un camino tan incierto. Un laberinto sinuoso y encriptado, en el que dejarse guiar por quien ha recibido algunos de los más prestigiosos galardones literarios y desde el que aunar Poesía y Pintura, palabra y trazos, tentaciones y sentidos. Pues sólo de la mano de un poeta tan esencial como Barat, de un artesano del lenguaje, podremos sabernos al abrigo de los vientos que hurtan la memoria. Un hacedor de versos justos, un exégeta de lo cotidiano, un creador de pulso clásico ataviado de diario. Un poeta, Juan Ramón Barat, acostumbrado a escribir con la sangre entintada de sus venas, para así ahuyentar inciertos presagios y ayudarnos a leer este mapa cifrado, el de la vida, con el que, entre raptos de cordura, Isabel Amat y él nos reconcilian.
Jesús Martínez Gómez, profesor y crítico literario
SOBRE LOS CUADROS
Es difícil para el arte emergente mantener al espectador en la tensión continua de la que se retroalimenta. Pero, a veces, y es poco frecuente, aparecen personalidades independientes, como la de Isabel Amat, que estimulan la creación de tal manera que consiguen que el público vuelva a subyugarse frente a una pieza artística. La obra de Isabel Amat ha sufrido fuertes pulsiones evolutivas que han derivado en un interés por el análisis lingüístico-plástico de la obra artística y la poética. En sus nuevas propuestas consigue una de las indagaciones más difíciles: la integración de la poesía en la pintura, no como mera ilustración de ésta, sino logrando descodificar el valor poético y construyendo después una organización icónica, una estructura creativa extraída de otra, fagocitadas por la experimentación filológica de la imagen, sin perder en el proceso la coherencia de su lenguaje artístico. Para ello investiga la pervivencia histórica de signos industriales, mantiene sus manchas y pinceladas orientalizantes sin tener en cuenta el valor lírico sino el aspecto caligráfico. Con esta caligrafía derrota al flatness de la pintura moderna, creando una profundidad sensitiva que impresiona la retina con su lingüística de la organización creativa última y primigenia.
Antonio López Sandoval, profesor y crítico de arte
PEQUEÑA SELECCIÓN
POEMA 1
Como llega el guerrero
después de atravesar los territorios
minados del ejército enemigo,
noche tras noche arribo a la mañana
tras cruzar del insomnio sus trincheras
una vez y otra vez y eternamente
aguardando la luz, los pájaros, tus ojos.
POEMA 11

Muchas veces me quedo
mirando fijamente
una hierba cualquiera,
un pedazo de pan,
la corteza mondada de una fruta
o el extraño dibujo de una veta
de la leña de un mueble.
A nadie se lo he dicho pero sé
que mis ojos entonces
han visto el infinito.
POEMA 12
Se suceden los días
como pájaros tristes
volando hacia el ocaso.
En los desfiladeros de la noche
su estela se disuelve para siempre.
A veces hace frío.
Y apenas quedan sueños
para echar a la lumbre.
POEMA 13
Lo que cabe en mi mano
se basta para ser
la explicación del mundo todo:
una simple semilla,
un pedazo de tierra,
unas gotas de agua, o ¿por qué no?
simplemente tu mano.
POEMA 20
El silencio es la exacta
consumación del verbo.
La sumaria verdad que el universo explica
con el idioma ágrafo
de lo que no precisa revelarse.
En su matriz se gesta
la léxico melódico del mundo.
Remoto manantial de donde brota
el arcano glosario de la nada.
POEMA 22
Cuando la tarde astilla su tristeza
como un cuerpo quebrándose al caer
y en mil esquirlas íntimas
su música en el alma se deslíe,
decir en soledad,
al declinar la luz,
el nombre de la rosa.
POEMA 23

En la pizarra de la muerte
escribe con su tiza roja el tiempo
su fatal veredicto. Tu nombre está en la lista
de los que van a ser ajusticiados.
Sólo queda saber la sanción del azar.
De qué modo tendrá lugar la pena máxima.
Cuántos granos le quedan a tu reloj de arena.
Qué día y a qué hora ha de tener
lugar la ejecución.
A qué fosa común irán tus sueños.
POEMA 39

No hay cosa más terrible
que una página en blanco.
Nada dice, en verdad y, no obstante,
su silencio fatal lo dice todo.
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