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LIBROS

FÁBULAS DEL PARAÍSO
(CINCO ESTAMPAS ESCÉNICAS)
TEATRO PARA NIÑOS
- LINDALUNA Y EL BOSQUE ENCANTADO
- LA BANDA DE LOS VALIENTES
- LA PRINCESA DEL ARCO IRIS
- RASCHID DEL DESIERTO
- EL REINO DE LOS MIL PÁJAROS
“Precisemos. Una fábula es una composición literaria en que, por medio de una ficción alegórica, se da una enseñanza útil.
Precisamente.
El fabulador de estas estampas escénicas situadas en un lugar ideal recrea en cinco ejercicios de orientación, fabulosamente, una excelente muestra de teatro infantil que nos conduce hacia la meta de toda educación, esto es, la enseñanza de unos valores que pasan por el camino de la tolerancia, la igualdad, la libertad, la independencia, la paz, el respeto, la comprensión, la amistad, etc., para detenerse definitivamente en un sencillo pero certero análisis del bien frente al mal.
Juan Ramón Barat, el autor de estas piezas, hace uso de todas las cartas que el teatro le da para jugar y, sin perder de vista la fórmula inexplicable y mágica, se adentra en lo concreto: objetivos pedagógicos desde los que formar, capacitar y preparar al individuo para la vida.
Cinco obritas –por la extensión- de teatro mayor –por la calidad- para menores –por las edades a las que están dedicadas- que permiten todo un despliegue de variantes dramáticas para el mejor desarrollo de las facultades críticas, de la creatividad, de la cooperación hacia la libertad de espíritu.
El autor, que no se recrea en el disimulo, hace un uso divertido pero valiente del teatro aunando rito y fiesta y, mientras distrae, señala lo que al hombre le falta, de lo que carecemos, dando una visión de la conducta humana como quien no desea tal cosa, mas con fuerza y originalidad, sabiendo transportarnos, por su calidad épica y filosófica, a los grandes horizontes poéticos de donde Barat, sin duda, procede y se nutre.
Con un lenguaje comprensible y asequible a la sensibilidad infantil, pero maduro y salpimentado de guiños al lector adulto, en Fábulas del Paraíso encontramos altas dosis de emoción, amor y humor que solo la agudísima intuición de un autor muy cercano al mundo de los niños y niñas es capaz de reflejar. Intuición con la que posiblemente Juan Ramón nos invita a todos a descubrir las cosas importantes de la vida reunidas en una sola palabra: belleza.
Marisa López Soria
“Fue mi madre la que, sin ella saberlo, sembró para siempre en mi alma el amor por la literatura. Nunca olvidaré aquellas tardes junto al brasero, detrás de la puerta con cristales, mientras caía la lluvia sobre la plaza donde creció mi infancia. Vivíamos en una casa campesina y pobre de un pueblo de la huerta. Nos envolvía un olor de naranjas y de hierba recién cortada, de paja seca y estiércol de vacas. Mi madre cosía y yo escuchaba embelesado aquella tierna voz suya que me narraba lejanísimas e inolvidables historias de hadas, duendes, brujas y príncipes encantados que jamás han dejado de circular por mi corazón. Una tarde de aquellas me fue revelado el secreto de la felicidad: el amor que mi madre me ofrecía en cada uno de sus gestos era un amor sin condiciones, absoluto. El mejor legado que un adulto puede entregar a un niño. De repente comprendí que ya nunca desde entonces, pasara lo que pasara en mi vida, podría ser expulsado del paraíso.
A mi madre, pues, van dedicadas estas Fábulas. Los personajes y las historias que pueblan sus páginas le pertenecen por completo.
Juan Ramón Barat Dolz
Sólo hay un camino para llegar al Paraíso: el amor.
J. R. B.
FRAGMENTO DE EL REINO DE LOS MIL PÁJAROS
Los presentes, de pronto, entran en movimiento. Dan un paso al frente y se dejan ver. Los dos jóvenes tienen un sobresalto.
MANDARÍN: ¡Pero si es mi propio hijo!
VALIDO: ¡El joven Tai-Xu!
EMPEATRIZ: ¡Es mi hija! ¡La princesa!
REGIDORA: ¡La bella Fa-Li-Mah!
Tai-Xu y Fa-Li-Mah se retiran asustados a un rincón.
MANDARÍN: ¿Qué significa esto?
TAI-XU: Padre, yo…
EMPERATRIZ: ¿Qué haces tú aquí?
FA-LI-MAH: Madre, perdóname.
MANDARÍN: ¿Cómo te atreves a cortejar a la hija de nuestra enemiga número uno?
EMPERATRIZ: ¿Acaso no sabes que este joven es el hijo de nuestro mayor rival?
MANDARÍN: Te exijo que ahora mismo vuelvas a palacio y no salgas de allí hasta nueva orden. Y te prohíbo que vuelvas a tocar la flauta.
EMPERATRIZ: Vete a nuestro castillo y enciérrate en tu habitación. Estarás castigada hasta que me salga bigote.
MINISTRO: Gran Señor, los ejércitos deben de estar impacientes. ¿Damos la orden de comenzar la guerra?
MANDARÍN: Sí. Sin más demora. Id y ordenad que comiencen a atacar ya mismo. Quiero que desaparezca del mapa toda la maldita raza de Tah-Chang.
EMPERATRIZ: (A sus damas.) No os entretengáis. Avisad a nuestras guerreras que pongan de inmediato en marcha su plan de ataque. No quiero volver a ver nunca más la estirpe de Tah-Ching.
Los dignatarios y las damas van a desaparecer. Pero los jóvenes lo impiden.
TAI-XU: ¡Un momento!
Saca un puñal. Todos se quedan espantados.
TAI-XU: Si me obligáis a no volver a ver a la alegre Fah-Li-Mah, yo mismo me quitaré la vida. No quiero vivir en un mundo sin amor. No quiero vivir en un país en el que sólo existen el odio y la violencia. Prefiero morir a seguir viviendo en un reino que sólo sabe prepararse para la guerra. Detesto las armas, no puedo soportar el ruido de las bombas, el grito de los heridos, el llanto de los que sufren la pérdida de los seres queridos. Y todo eso, ¿para qué? ¿Para gobernar un pedazo más de tierra? ¡Sois unos insensatos! No hacéis más que revolcaros todos en un lodazal de sangre, sufrimiento y lágrimas. ¿Queréis ser felices? ¿Queréis ser libres? ¡Mirad los pájaros! ¡Su reino es el aire! ¡Su patria la luz! ¡Su destino la alegría!
Están todos boquiabiertos. Fah-Li-Mah reacciona enseguida.
FAH-LI-MAH: Yo también me quitaré la vida si continuáis adelante con esa guerra estúpida. Estoy harta de tanta sangre, de tanto rencor, de tanta agresividad. Yo sólo deseo vivir en la paz y en la alegría. Prefiero mil veces el perdón al resentimiento. Prefiero mil veces la felicidad de los niños que ríen a la tristeza de los hombres que lloran. ¿Para quién creéis que dan sombra estos árboles? ¿Para quién dan su color y su perfume esas flores? ¿Para quién canta rumorosa el agua de este río? Ni para unos ni para otros, sino para todos. ¡Para todos! ¡Nadie sobra en este mundo! ¡Todos somos hijos y dueños del paraíso!
Silencio total.
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