En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
LUIS DE GÓNGORA
Ordenar estos datos es tal vez poesía.
PEDRO GIMFERRER
Índice
1ª PARTE
HOMO ERECTUS
LA FOSA
WALKING AROUND REVERSE
PERROS
EXTENSIÓN CERO
LA MANZANA
PANORÁMICA
HISTORIA ABREVIADA DE LA HUMANIDAD
RECÓNDITA ARMONÍA
INSTANTÁNEA
TEMPLO SIN DIOSES
APUNTE
2ª PARTE
REGISTRO DE LA PROPIEDAD EXISTENCIAL
EL RASTRO DE YORIK
HIJO MÍO
LITOGRAMA
TODOS LOS DESTINOS SE LLAMAN ÍTACA
PREVISIÓN DE FUTURO
POEMA DEL DESASOSIEGO
INTERINIDAD
DIAGNÓSTICO
EL RETROVISOR
TÚ
VISIÓN APOCALÍPTICA
3ª PARTE
DISCIPLINA
EXPOSICIÓN DE LOS HECHOS
LOS CUERVOS
VALS DE LAS ESTACIONES
LO DEMÁS
LA MÚSICA CALLADA
LOCUS AMOENUS
EJERCICIOS DE SUPERVIVENCIA
ODA PATÉTICA
POLVO ENAMORADO
EL POETA CONTEMPLA EL JARDÍN DE SENDEROS
PIEDRA PRIMARIA
**********
1ª PARTE
HOMO ERECTUS
Me alcé sobre las patas
traseras y mi voz
sonó como un chillido gutural
arañando el silencio inmóvil de la noche,
y supe que era dios –lo supe entonces-
quien habitaba en mí,
por eso levanté mi brazo
esgrimiendo en lo oscuro
el infinito sílex de mi angustia.
LA FOSA
Aquel que haya mirado
cara a cara una fosa no podrá
volver a contemplar sin inquietud
su rostro en el espejo.
Tendrá la sensación de que le sigue
a todas partes algo
frío, como una lengua invisible, la sombra
de un sueño mineral.
Quien ha mirado el fondo
terrible de una fosa
jamás regresará a su consciencia indemne.
La vida le concederá ese día
un acceso directo a la tristeza,
pues todo cuanto avisten sus ojos desde entonces
en esencia ha de ser
una reproducción facsímil de la muerte.
Una iconografía del dolor.
WALKING AROUND REVERSE
Sucede que me canso de ser hombre
PABLO NERUDA
Un hombre solitario
bajo el silencio cóncavo del tiempo.
Suenan sus pasos sordos
en la infinita noche
como golpes de lluvia sobre el mar.
Como un destino oscuro
que de pronto revela su estrategia.
No hay voz para nombrar su desamparo.
Para dejar constancia aquí de su extravío.
PERROS
I
La vida: sólo perros
y perros que debajo de la lluvia
merodean sin rumbo por las calles desiertas,
mastican soledad
o persiguen la bruma de un sueño indescifrable.
Nada más doloroso que esos perros absurdos
ladrando sin cesar
bajo la lluvia insomne de los días.
II
¿Por qué ladran los perros
en mitad de la noche?
¿Qué invisible presencia los asusta?
En el cielo infinito
palpitan las hermosas luminarias
y una brisa apacible
recorre los jardines en silencio.
¿Quiénes son esos perros furibundos?
¿Qué miedo los impulsa
a ladrar y ladrar contra las sombras?
EXTENSIÓN CERO
Desde un fondo sin luz
como un abismo
donde a veces cabalgan
los jinetes en sombra de mis dudas.
Desde la honda zanja
que el paso de los días va cavando
en las estribaciones de mis ojos.
Desde un paisaje oscuro,
coronado por montes de ceniza.
Desde un vasto silencio sin palabras.
Desde las altas torres de la noche
que lentamente cae sobre el mundo.
Bajo el paso febril de las alondras
efímeras del tiempo.
LA MANZANA
La manzana quedó sobre la mesa.
Era roja y hermosa como un sueño.
Exhalaba un aroma fresquísimo de bosque
que embalsamaba el aire
de aquella habitación que daba al mar.
En su forma perfecta
podía resumirse el mundo todo.
Un silencio de seda acariciada
se posaba en su piel y temblaba la vida
en la pulpa jugosa de su carne.
Pasó el tiempo. Volvimos
el verano siguiente. Los gusanos
habían devorado la manzana.
Sobre la pobre mesa sólo había
una sombra de polvo,
un olor de humedad y de maderas viejas.
Tampoco había rastro de gusanos.
PANORÁMICA
Desde lo alto del monte se divisa
el espléndido valle
donde los hombres moran.
Las cabañas con humo, las laderas, los bosques,
el río plateado entre los árboles.
Todos ellos parecen insectos diminutos
bajo el palio morado de los astros.
No es posible escuchar desde esta latitud
su canto o su plegaria.
A veces se congregan en la costa
y encienden las hogueras
o suben a las naves.
Esas naves brumosas
que en silencio se adentran en el mar
y que nunca regresan.
HISTORIA ABREVIADA DE LA HUMANIDAD
Sobre el tablero están
dispuestos los ejércitos.
La torre y el alfil,
el peón y el caballo,
la dama con su corte
en orden de batalla departiendo.
Sólo el rey permanece silencioso.
De nada le valdrán su porte noble,
su cetro, su corona, su altivez,
pues todos están prestos a matarlo
para heredar el trono y comenzar
otra vez otra guerra en otra parte.
RECÓNDITA ARMONÍA
La belleza no entiende los preceptos
que los hombres consignan
en sus mundanas tablas de la ley.
Es esquiva, mutante y seductora.
Una diosa terrible
o una ninfa sin rostro
que acaba convirtiéndose
en la sombra de un sueño inalcanzable.
No hay forma de apresarla.
Lo mismo nos alumbra que nos ciega.
En ella la verdad es aura transitoria
que perdura en el aire, apenas leve,
como el brillo huidizo de una estrella lejana.
Esa hermosa utopía que a veces nos redime
de la indigna tarea de ser hombres.
INSTANTÁNEA
Pasaba por allí justo en aquel momento.
La providencia quiso que la cámara
dejara accidental constancia de ese hombre
cuya fisonomía
apenas se distingue de las sombras
borrosas que hay al fondo de la estampa.
Un hombre que podría ser cualquiera
de los muchos que pasan por la calle.
Anónimo y fugaz. Intrascendente.
Un hombre para siempre detenido
en un tiempo de nadie.
Como un sueño.
TEMPLO SIN DIOSES
A César Simón, in memoriam
Sobre la gris colina
lo que queda del templo se levanta
hacia el árido cielo.
Por los muros caídos
trepan enredaderas de flores diminutas
y cruzan por el atrio reptiles y moluscos.
Cuando la lluvia cae
sobre las tristes piedras desgastadas
por la lengua viscosa de los años
y el viento hace sonar
su flauta funeral entre la fronda
espesa del silencio
parece que los dioses
golpean el tambor de su ciega sentencia
en medio de la paz
de este paraje inhóspito.
Y el caminante corre a refugiarse
con un temblor extraño
ante lo incomprensible.
Lo mismo que los hombres que habitaban
hace siglos el valle.
APUNTE
Como esos simples pájaros
que cruzan indolentes
el bosque azul del aire,
que se dejan llevar
por el vaivén gozoso de la luz,
que ignoran el porqué
y no saben el cuándo.
2ª PARTE
REGISTRO DE LA PROPIEDAD EXISTENCIAL
Con el paso furtivo de los años,
la vida acaba siendo
una confiscación en toda regla
de cada una de tus posesiones.
El tiempo decomisa
lentamente tus bienes,
con esa languidez apenas perceptible
con que desaparece la claridad del día.
Aquello que creías arraigado
en la jurisdicción sagrada de tu infancia,
el tesoro escondido
en la isla más remota de tu espíritu,
todo lo que conforma el historial
sin brillo con tu nombre,
es víctima propicia
del expolio implacable de la decrepitud.
No cabe registrar, pues, la existencia
sino en las oficinas translúcidas del aire.
Allí donde la nada
apacienta su turba de gusanos.
EL RASTRO DE YORIK
A veces te examina la existencia.
Te mira desde el fondo
de los ojos vacíos de la historia.
Desde el ciego latido del espejo
donde adviertes desnudo,
como Hamlet,
tu triste calavera sin metáforas.
HIJO MÍO
Y si al cabo la vida se te brinda
como un nítido sol que entre lo obscuro
fosforece y se extingue, sé feliz.
No cedas al engaño tenaz de la locura
que en la sombra diseña su estrategia.
Entrégate a la luz de cada instante
pues todo para ti fue concebido:
la flor de los naranjos, el rumor de la fuente,
el vino, las celindas de unos ojos que miran
tu rostro con amor
y el silencio del aire que te habla
desde la eternidad en la que existes.
LITOGRAMA
Aquí yacen los restos
de un hombre como tú.
El nombre poco importa.
Un hombre que vivió
de acuerdo con las normas de su época,
cumplió con sus deberes, tuvo hijos,
celebró sacrificios a sus dioses
y soñó, igual que tú, con la inmortalidad.
Advierte, viajero, cuán parva es la existencia,
y en qué termina todo
cuando llegas al cabo del camino.
Descansa, pues, y siéntate
bajo la grata sombra de algún árbol.
Mira el cielo, las nubes, los pájaros que pasan,
la caricia del aire entre las mieses.
Disfruta de esta intensa placidez.
De este breve fulgor de eternidad
que la vida te ofrece.
Así. Como un milagro.
TODOS LOS DESTINOS SE LLAMAN ÍTACA
Nunca le des la espalda a tu destino,
ni abandones la senda
que te marcan los astros.
Detrás de cada esquina azul del horizonte,
un viento nuevo se alza y te señala
la ruta en alta mar.
No escuches las sirenas perversas, cuyo canto
te convoca a una muerte sin prodigio.
Más allá de ese sol
que deslumbra tus ojos en cada amanecer,
tu recompensa aguarda: una hermosa
ensenada de luz donde atracar
tu amor, la fuerza ciega que te hace persistir
y eludir cada noche la locura.
PREVISIÓN DE FUTURO
Cuando vas por la calle. Tal vez mientras escribes.
Un día de verano con mucho sol. Quizás
una tarde lluviosa de un invierno plomizo.
Sucederá. Y entonces
te verás obligado a devolver
la hermosa luz amniótica
que se te concedió aquel siete de agosto
y volver a la nada de la que formas parte
y sin la cual careces de sentido.
El mundo seguirá desmoronándose
ladrillo tras ladrillo y sombra a sombra.
Hasta que ya no quede ni una estrella
en la cosmogonía del silencio.
POEMA DEL DESASOSIEGO
No te hagas ilusiones.
Al mundo le resulta indiferente
aquello en que te afanas cada día
con la tenacidad
lunática de los desposeídos.
A nadie le interesa
lo que dejes de hacer o lo que hagas
con tu mezquina vida.
Nadie te ayudará a cruzar la calle
cuando te quedes ciego
de tanto contemplar
la telaraña azul de las estrellas.
Nadie levantará el dedo meñique
para pedir clemencia
por ti cuando te vaya a ejecutar
el negro pelotón de la injusticia.
No trates de engañarte por más tiempo.
Estás solo.
Entre otros hombres solos.
Es una estupidez darle más vueltas.
INTERINIDAD
mientras el tiempo diga todavía
MARIO BENEDETTI
Si todo se reduce a este momento
fugaz e irrepetible en el que existes
sin ayer ni mañana,
tampoco importa tanto,
pues todo, a fin de cuentas,
es pábulo del tiempo, y lo sabemos.
El antes y el después son solamente
ficciones que inventamos
para justificar la realidad
de un mundo inaccesible y aparente:
la historia sin nosotros
que nadie ha de escribir.
Sentimos el ahora como un fuego invisible
ardiendo en nuestra carne,
y entendemos que en ello
el milagro reside. Es suficiente
dejarse poseer por la belleza
y gozar de esta luz
que alienta en nuestro ser
mientras el tiempo diga todavía.
DIAGNÓSTICO
No hay desesperación
en tus ojos oscuros.
Tampoco la insolencia
de exigirle a la vida cada noche
lo que no podrá darte
por más que se lo pidas de rodillas.
Ni siquiera el deseo
de traspasar los límites
que la razón impone a tu locura.
Lo que guardan tus ojos
sólo es la aceptación de una verdad:
la serena certeza de que el mundo
no precisa de ti.
Así lo has entendido.
Y por ello agradeces en silencio
-tus ojos te delatan-
la hermosa recompensa de la luz
que te ofrece el azar y acaso no merezcas.
EL RETROVISOR
Mientras muere la tarde
avanzas en silencio
por una carretera solitaria.
En el cuentakilómetros
se amontonan sin orden los minutos
que llevas conduciendo sin parar,
desesperado y triste,
como un hombre que huye
acaso de sí mismo.
Tu sombra se abre paso entre la sombra.
Ciudades, bosques, gentes
que te dicen adiós desde cualquier
recodo inesperado de la noche.
Por el retrovisor
los contemplas perderse en la distancia
hasta que al fin la sorda opacidad
de la negrura acaba devorándolos.
En el cielo la luna es una lágrima
que de lo oscuro cae.
TÚ
No se te olvide nunca que la vida
es un producto extraño fabricado
en los laboratorios del azar,
que tú eres solamente el envoltorio
de un complejo entramado de sustancias
químicas que responden
a primarios estímulos,
que se te impone código de barras,
que tu valor depende del mercado.
Y, sobre todo, nunca se te olvide
que tienes fecha de caducidad.
VISIÓN APOCALÍPTICA
Abre los ojos. Todo lo que ves
te pertenece por completo. Eres
aquel por quien la luz
reparte su baraja de relámpagos.
Los márgenes de la imaginación
son confines espurios
que el tiempo desordena
en la cartografía de la muerte.
Tuya es la luz.
El esplendor apócrifo del mundo.
Todo dependerá
de tu capacidad para el asombro.
Pero recuerda bien:
no ha de quedar impune tu mirada.
El precio que tus ojos
han de satisfacer por la inmortalidad
es la ceguera.
3ª PARTE
DISCIPLINA
Detrás de la ventana se oyen gritos,
detonaciones, llantos,
la voz desesperada de una madre,
el fragor insufrible
del hombre batallando con la historia.
Y yo, en esta oscura habitación,
contando endecasílabos.
EXPOSICIÓN DE LOS HECHOS
La tarde que transcurre lentamente,
el olor del azahar, el cielo azul,
los pájaros que pasan
y alegres picotean el silencio,
las montañas lejanas, los árboles frondosos,
el amor de mi esposa,
la inocente ternura de mis hijos
y la muerte mirándome a los ojos.
LOS CUERVOS
Vuelven los cuervos ávidos del tiempo.
Vuelven siempre.
Con vocación de muerte.
Permanece en el aire una estela de sombra
por donde intento apenas rescatar la cordura.
¿Desde qué latitud de mi naturaleza
regresan esas aves silenciosas?
¿Qué parte de mi vida
está muriendo en este mismo instante
y es materia del viento,
vivencia o sueño dándose a la nada,
sedimento carnal adonde acuden
tan fieles mercenarios de la depredación?
VALS DE LAS ESTACIONES
Es otoño. Lo sé.
No ignoro que los pájaros
volaron hacia el sur
llevándose la luz entre sus plumas.
A menudo la lluvia
golpea las ventanas de mi casa
o las hojas arrastra de los álamos
el viento que no cesa.
Vendrá el invierno frío con sus lámparas sucias
y sus tardes de plomo derritiéndose.
Y el insomne silencio de la nieve
golpeará otra vez mis noches y otra vez
por el aire sin sombra de mi pecho
volverán las oscuras golondrinas.
LO DEMÁS
En tus ojos fulgura
con su líquida luz
el porquesí del mundo,
la claridad irguiendo su relámpago,
el agua milagrosa
que repara mi sed
y legitima toda mi existencia.
Lo demás es desorden, amor mío,
el abismo terrible.
La intemperie.
LA MÚSICA CALLADA
La tarde languidece frente al mar
con suave mansedumbre,
deshoja su tristeza lentamente
en las altas palmeras,
en el rosa lejano que fusiona
los límites del agua con el cielo.
Perdura en la mirada
un vuelo de gaviotas,
un vago tremolar de blancas nubes
que pasan hacia el sur.
Nada sucede. Nada
perturba el orden íntimo del mundo.
Puedo morir y sin embargo siento
que todo forma parte
de una misma estructura misteriosa.
Este hondo temblor,
mi soledad, la música callada
de las altas estrellas.
La belleza fluyendo como un río de luz.
Acaso son el último pretexto
de la inmortalidad.
LOCUS AMOENUS
Aquí la luz reside.
En este viejo parque con palomas
el sonido del agua desordena
el espeso silencio de la tarde.
Se agrupan los gorriones
sobre el tapiz espléndido del césped
Sentado en este banco solitario
miro sin prisa el cielo que cobija
la dulce mansedumbre que me envuelve,
los álamos que afirman su estatura
contra el cristal del aire,
la fuente clara, el hueco de mi sombra.
Aquí, sin duda, el tiempo
parece detenerse, y el lenguaje del mundo
sisea en la clepsidra de la fuente
como la voz antigua de un oráculo.
Y no puedo evitar
la rara sensación de que una luz altísima
alumbra para mí tanta belleza.
Una luz que está en mí y me sobrevive.
EJERCICIOS DE SUPERVIVENCIA
No sé muy bien qué busco al escribir
este poema. Quiero
pensar que en esta frívola tarea
hay algo de verdad,
que es un acto de fe
de un hombre que almacena pesadillas
en los lóbregos sótanos del alma.
Tampoco sé muy bien si existe algún destinatario,
si hay alguien que me escucha
al otro lado del silencio.
Del mismo modo ignoro si coincide mi nombre
con el del remitente,
si no soy un trasunto de mí mismo,
una insensata sombra
haciendo pirotecnia de palabras
contra el cielo vacío de la tarde.
ODA PATÉTICA
Puede que sea cosa de la edad.
Empiezo a ver la vida del revés,
desde esa perspectiva que me otorga
estar al otro lado de la línea
divisoria del tiempo,
la bisectriz a cuya umbría
se dobla en dos mitades la existencia.
Y todas mis sospechas juveniles
se vuelven certidumbres axiomáticas:
la vanidad me sigue inoculando
su ponzoña diaria,
la belleza me niega
sistemáticamente su limosna,
la soledad humilla mi conciencia
de bestia acorralada contra el tiempo.
Y la bárbara muerte me sonríe,
paciente y despiadada,
en todas las esquinas de la noche.
POLVO ENAMORADO
Como Quevedo entiendo que la vida
es una extraña muerte cotidiana
que lame con lascivia
las heridas del alma y de la carne.
¿Qué queda del latido, de cuanto oprime el pecho
en las hondas arterias de la tierra?
¿Cómo certificar que todo expira
en la hoguera del aire, en el silencio
que sucede a ese inútil relámpago del ser?
¿Y cómo conocer si en esa sombra
en la que al fin reposa la existencia
queda algo de amor, de la llama que ardía,
o es la nada terrible lo que envuelve,
como un sudario frío,
el polvo sin amor, la vil materia?
EL POETA CONTEMPLA EL JARDÍN DE SENDEROS
En cada encrucijada de mi vida
alguien que pude ser se desvanece.
Un rostro conocido, siempre el mismo,
me dice adiós desde la lejanía.
El niño que jamás abandonó la infancia,
el músico que amaba las mil modulaciones del silencio,
el místico, cargado de locura,
el joven futbolista malogrado,
el campesino pobre que sentía
germinar en su pecho las simientes,
el hombre que soñaba con el mar,
el que miraba embelesado las estrellas.
En cada encrucijada de mi vida
otros seres remotos que nunca existirán
me miran con nostalgia.
Como miran los muertos lo insondable.
Con los ojos quemados
por la fría sequía de la nada.
PIEDRA PRIMARIA
¿Dónde está la verdad?
¿Desde qué falso templo se levanta
su voz como un inmemorial ofidio?
La verdad de qué hombre,
de qué pueblo arrasado,
la verdad de qué dios, de qué especie animal.
En qué estrella perdida,
enterrada en la ciénaga
infinita del tiempo.
=============== jrbarat ==============