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COMO TODOS USTEDES

 

Un jurado presidido por el Alcalde del Ayuntamiento de Torrevieja y Presidente del Instituto Municipal de Cultura de la misma ciudad, don Pedro Ángel Hernández Mateo, y compuesto por don Luis Bonmatí, don José Manuel Caballero Bonald, don Manuel Cifo, don Francisco Javier Díez de Revenga y don José Luis V. Ferris concedió a este libro el VII Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Torrevieja”, 2002.

**********

 

Miré el papel en blanco. Yo tenía

palabras y palabras y palabras,

pero ninguna de ellas me servía.

MARIO BENEDETTI

 

Primera parte: YO

•  Como todos ustedes

•  Información confidencial

•  Pronóstico muy grave

•  Acoso sensual

•  Palabras y palabras y palabras

•  Noche de verano

•  Casus belli

•  Operaciones cotidianas

•  Sed

•  Adán

•  Cuestión de analogía

•  La tribu

•  Jeroglífico

•  Teseo mouse

•  El bosque

•  Discurso sin método

•  El tablero

•  Sin orden ni concierto

•  Homo sociabilis

•  Ritornello

•  Parábola del ciego

•  Secuelas de la guerra

•  Escena bucólica

•  Nulidad

•  Soliloquio del arborícola

•  Efectos secundarios

•  Posibilidad no remota

Segunda parte: TÚ

•  Fado

•  Poniente

•  Clase teórica sobre la inmortalidad

•  Fabulación y signo

•  Lógica argumental

•  Orfandad

•  Naturaleza muerta

•  Vida de perros

•  Los pinos

Tercera parte: ÉL

•  Contrapunto

•  Desenlace tradicional

•  Los amantes

•  La última cena

•  Tango

•  Acta de desposesión

•  Lección de historia

•  Necrópolis

•  Of course

•  El hombre

•  Variaciones sobre un tema de cernuda

•  Oración

•  Érase una vez

•  El tahúr

•  Quién

•  Datos para una biografía

 

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1ª PARTE: YO

 

COMO TODOS USTEDES

 

Seguramente soy

un hombre triste y gris

como todos ustedes.

Un hombre encadenado a los horarios,

con mujer y con hijos y halitosis,

y problemas de próstata y de insomnio,

y una cuenta bancaria

bordeando el precipicio de los números rojos,

y enemigos mortales y aficiones pacíficas

y algún sueño prohibido inconfesable.

Como todos ustedes,

uno más del rebaño.

Bufón en la Gran Corte de la Tecnología.

Desde el punto de vista de los jefes

una mierda a la izquierda.

Completamente solo.

Condenado a morir. Injustamente.

Un hombre triste y gris.

Como todos ustedes.

 

INFORMACIÓN CONFIDENCIAL

 

Como gotas de sombra

en un libro de nadie

van cayendo las letras que forman el poema,

un caos de palabras abrazándose

a la desesperada,

gota a gota los versos

resbalan como lágrimas, resbalan hasta el borde

de la desolación, hozan la página,

los versos

con mi erre hache cero positivo,

con mi nif y mi signo del zodíaco,

los versos cuya estela conduce sin remedio

a la calamidad,

como gotas de sombra cuyo rastro,

ese hilo que forma

la biografía de un desconocido,

se pierde totalmente

en la espiral anónima del tiempo.

 

PRONÓSTICO MUY GRAVE

 

Sin darme cuenta voy

alejándome de la realidad.

No sé nada del mundo

que bulle tras los muros de mi casa.

El mundo enajenado de unos hombres

que vienen y que van,

y que van y que vienen,

no sé muy bien de dónde y para qué.

Confieso que prefiero

dialogar con mis libros,

compartir con los pájaros mi pan,

escuchar el silencio que destilan los campos,

mirar el horizonte

por si acaso aparecen los gigantes.

 

ACOSO SENSUAL

 

Me persiguen los sueños insensatos

como una luminosa tempestad.

La belleza dispone a su antojo de mi alma.

La manzana prohibida del deseo

me tienta con su pulpa milagrosa.

El olor del azahar estremece mis huesos

y miro con arrobo las palomas.

¿Qué podría alegar en mi defensa

si sé que demasiado a menudo

me dejo sobornar por la locura?

Os juro que he intentado muchas veces

forzar mi voluntad y reformarme

para ser un buen padre de familia,

modélico varón, ciudadano ejemplar.

Pero os digo de veras que es inútil

luchar contra el instinto.

Mi vocación de pájaro me acerca

irremediablemente a las estrellas.

 

PALABRAS Y PALABRAS Y PALABRAS

 

A veces, en la noche,

me despierta un confuso zureo de palabras.

Palabras que conspiran en la sombra,

que convocan la lluvia y el milagro,

que condenan a muerte fulminante

o prometen amor más allá de esta vida.

Palabras que me llegan

en forma de blasfemia o de oración,

vestidas de anatema o de conjuro.

Palabras que atraviesan

el espeso tabique de los siglos

y acuden hasta mí como palomas

o dardos venenosos.

Palabras pronunciadas en idiomas extraños

y en épocas remotas. O dichas ayer mismo

y en esta misma lengua.

Entonces me levanto,

me acerco hasta el balcón

y permanezco inmóvil, aguzando el oído,

bajo la luz sulfúrica

de una luna tristísima e insomne.

Y sólo acierto a oír,

como una voz cansada y subterránea,

la invariable salmodia

del viento entre las hojas de los árboles.


NOCHE DE VERANO

 

Una vez, siendo niño, le pregunté a mi padre

a dónde van los hombres cuando mueren.

Era una hermosa noche de verano.

Estábamos sentados a la puerta

de la casa en dos sillas

de anea y contemplábamos el cielo.

El aire nos traía dulcemente

el olor del jazmín.

Mi padre me miró con ojos bondadosos

y tras breve silencio me explicó

que la muerte no existe y que los hombres

acaban transformándose en estrellas

que brillan en el cielo.

Cuando me hice mayor y consulté los libros

descubrí con sorpresa

que la luz de los astros no es eterna,

que también su existencia se consume

con el paso del tiempo.

Ya hace muchos años que mi padre murió.

Hoy quisiera tenerlo junto a mí,

igual que aquella noche, y poder formularle

la pregunta obsesiva que me hago

al mirar hacia el cielo

en mi silla de anea solitaria:

¿a dónde van los astros cuando mueren?

 

CASUS BELLI

 

“Contra el devastador ejército del tiempo”

V. Gallego

 

Es inútil tratar de detener lo inevitable.

¿Qué puedo hacer, me digo al contemplar

el campo de batalla?

Estoy predestinado a la derrota.

Inútil resistir desesperadamente

los continuos ataques de ese ejército

que asedia con furor mi fortaleza,

de esa terrible máquina

de destrucción que todo lo aniquila.

Sin clemencia posible.

 

OPERACIONES COTIDIANAS

 

Detrás de cada esquina de la vida

el destino me tiende su emboscada.

Y es capaz de guiarme hasta lo excelso

por las bellas veredas de la luz

o de precipitarme

por los mil bulevares de la sombra

hasta el fondo abisal de mi degradación.

Todo acto me vincula con el mundo

en forma de posible redención o castigo.

En cada nuevo día que amanece.

En cada singladura de mi alma.

En cada golpe oscuro de existencia.

 

SED

 

“Desde el ser-o-no-ser al no-sé-dónde”

Elvira Vicente

 

Esta sed permanente

de atrapar la belleza con metáforas,

de enristrar heptasílabos

igual que mariposas de luz sobre un papel,

debe de ser un síntoma de algo más profundo,

de algo incomprensible que crepita

en la hoguera del ser y del no ser

y el sin embargo.

Sospecho que esta fiebre

me habrá de acompañar toda la vida,

pues entiendo que no hay perennidad

más cierta que el deseo de existir

más allá del fulgor que nos deslumbra.

 

ADÁN

 

Cada vez que la sierpe me ofrece la manzana,

un extraño temblor sacude mis arterias,

paraliza la mano con que intento

atrapar el prodigio,

porque sé que la vida es un don misterioso

que dispensa su luz a quienes aman

por encima de todo la belleza,

pero me quedo siempre con el brazo extendido,

señalando la sombra de una estrella imposible,

y rumiando el pecado imperdonable

de mi abyecta y eterna cobardía.

 

CUESTIÓN DE ANALOGÍA

 

Se me escapan los versos de las manos

como astros apagándose

en mitad de la noche,

como trazos de sombra

que emborrona la lluvia en el dorso del tiempo,

como pájaros tristes

en un cielo de nadie,

como puntos de sangre suspensivos

sobre el papel en blanco de mi vida.

 

LA TRIBU

 

Me importan un comino las leyes de la tribu,

ese absurdo catálogo de normas y ordenanzas

que ha sido redactado

por magos, sacerdotes y hechiceros

en función de sus propios intereses.

Que no cuenten conmigo para sus rituales ceremonias.

Que me dejen vivir

de acuerdo con la voz de mi consciencia,

que yo sabré encontrar

la solución a todas mis incógnitas:

¿Por qué nací?

¿Cuál es el objetivo de mi vida?

¿Quién es el responsable de mi muerte?

 

JEROGLÍFICO

 

No acierto a resolver

el jeroglífico de mi existencia.

La miro del derecho y del revés,

la analizo al trasluz, la tiendo al sol,

me dejo penetrar hasta la médula

por su profundo aroma de raíces,

danzo en su honor, beodo de vino y de tristeza.

Por la noche la siento reventar

igual que una granada

de luz dentro de mí.

Pero siempre tropiezo

con la piedra viscosa de mis dudas,

con la desagradable sensación

de mi futilidad, de que la vida

es sólo una aventura provisoria

que no me pertenece en absoluto.

 

TESEO MOUSE

No tengo escapatoria.

Deben de haber cerrado a cal y canto

todas las puertas de este extraño laberinto.

Estérilmente busco la salida.

El hilo conductor hacia la luz.

El fin que justifique

esta triste existencia solitaria

en la urna del tiempo.

Y lo peor de todo es esta sombra

felina persiguiéndome

como una maldición por todas partes.

 

EL BOSQUE

 

Abandoné a mi madre y a mi padre.

Y a todos mis hermanos.

Dejé la casa donde yo nací

y me adentré en el bosque misterioso

dispuesto a atravesarlo

a golpes de machete o de canciones.

Tuve esposa, cacé para mis hijos

y alimenté la llama de mi hogar

con vino y esperanzas.

Mas los años pasaron

con una extraordinaria rapidez.

Mi mujer me dejó una noche de invierno

y mis hijos se fueron marchando poco a poco,

como se van los pájaros, dejando tras de sí

una estela de sombra y de tristeza.

Al fin he conseguido atravesar el bosque

y estoy arrodillado frente al mar.

 

DISCURSO SIN MÉTODO

 

Tengo la sensación

de haber dicho esto mismo en otra parte.

Tal vez estas palabras no son mías.

Quizás las dijo el australopitecus

cuya sangre circula por mis venas,

aquel tatarabuelo que cazaba mamuts

y a quien debo el color gris de mis ojos,

mi bisabuelo hitita, que pasaba a cuchillo a los vencidos,

incendiaba poblados y violaba doncellas,

mi abuelo, el mercader cartaginés,

gran amigo del vino y de hacer versos.

Estas palabras, digo,

con las que trato de espantar el miedo,

conjuros, sortilegios, oraciones,

el verbo lapidando la angustia existencial

ante el interrogante de la muerte,

palabras como piedras contra el tiempo,

son la herencia ancestral de mis antepasados.

Las mismas que dirán también mis hijos,

los hijos de mis hijos,

los hijos de los hijos de mis hijos.

 

EL TABLERO

 

No acabo de entender

muy bien en qué consiste

este maldito juego. Uno comienza

a caminar sin mapa o reglamento,

completamente a oscuras,

por un tablero extraño.

Va saltando casillas al azar.

Se tropieza con otros jugadores.

A veces los combate

o los ama con furia.

Se asocia, se disgrega,

se termina extraviando una y mil veces.

Un día, de improviso,

se topa con el fin de la partida.

Y sale del tablero para siempre.

 

SIN ORDEN NI CONCIERTO

 

No sé si estoy aquí o en otra parte.

Si vivo en un maravilloso sueño

o en una interminable pesadilla.

Si soy el resultado

de algún experimento intergaláctico

o la reencarnación

de un pobre campesino medieval.

Si he de considerarme libre o, por el contrario,

cautivo entre congéneres cautivos.

Ignoro si esta música azul me pertenece,

si la luz que ilumina mi existencia

es mía en exclusiva

o debo compartirla con otras criaturas.

No sé muy bien por qué, pero sospecho

de modo permanente

debe de ser orgánica,

como la sed, como la angustia

o el ansia de matar.

 

HOMO SOCIABILIS

 

Os quiero presentar

la bestia cuaternaria que me habita:

ese ser que os saluda cada tarde

con afabilidad,

que viste pulcramente,

que almuerza con cubierto y servilleta

y escucha a Paganini.

Detrás de ese antifaz

de dócil animal domesticado

late el instinto de un depredador.

Tal vez podáis reconocerme

si os miráis al espejo.

Mi rostro se confunde con la sombra

que a veces os persigue.

Miradme bien, ¿no veis

en el pozo sin fondo de mis ojos

la misma sima oscura

a la que os asomáis cuando la noche

sin amor os posee?

 

RITORNELLO

 

Después de darle vueltas y más vueltas

no tengo más remedio

que retornar al punto de partida.

Desactivar mis sueños y volver

al nudo umbilical

de mis congénitas tribulaciones.

Igual que un topo ciego

en mitad de la noche

regresando al cubil de su tristeza.

¿Qué importa si al final de este breve trayecto

que llamamos vivir resulta que la luz

que turbó nuestro espíritu

no es más que un espejismo

y es tan sólo la sombra lo que aguarda

detrás de la oquedad sin fondo de la sombra?


PARÁBOLA DEL CIEGO

 

Una vez me contaron

una extraña parábola.

Se trataba de un hombre que quería

descubrir el secreto de la luz

y decidió escrutar

de manera obstinada

el núcleo del sol.

Después de cierto tiempo

de infructuosa búsqueda,

el hombre regresó a la realidad

completamente ciego

y vivió para siempre

en un reino de sombras.

Confieso que jamás

entendí la parábola.

 

SECUELAS DE LA GUERRA

 

Soy un títere más

en esta guerra absurda

que los dioses dirimen

de forma caprichosa.

No sé de qué manera

me vi involucrado

en esta bacanal de sangre y sufrimiento,

y a merced de las balas

perdidas del azar.

Condenado a una muerte ignominiosa

que ha de quedar impune.

 

ESCENA BUCÓLICA

 

Un fresco y verde prado

bajo un cielo sin nubes

por donde fluye hermoso

el río de la vida.

Hay un frondoso sauce,

coronado de luz,

y entre las tiernas flores y los pájaros

un dios alegre hace sonar el arpa

atávica del tiempo.

Sólo tú y yo faltamos a la cita.

Sólo tú y yo, mi amor. La eternidad

jamás fue nuestra tierra prometida.


NULIDAD

 

Jamás podré planificar mi vida

de acuerdo con las leyes de la lógica

de la gran mayoría de los hombres.

Ni bajar de las nubes donde habito.

Tampoco soy capaz de diseñar

las líneas estratégicas de mi forma de ser

de un modo razonable y provechoso.

Me atrae en demasía

la fuerza de la gravedad del caos.

Mi conducta, por tanto, con frecuencia,

se aparta de las normas de las buenas costumbres,

del sentido común,

y de todo lo que, en definitiva,

concierne al patrimonio

de nuestra tradición civilizada.

Pertenezco a esa nómina

de seres que proyectan sus pasiones

más allá de los límites

matemáticos de la realidad.

Observo la existencia cotidiana al trasluz.

Y saco conclusiones que me asustan.

 

SOLILOQUIO DEL ARBORÍCOLA

 

No sé dónde ni cómo

consignar mi desánimo

por la feroz codicia

de los depredadores.

Cada día me cuesta

un poco más bajar

de mi árbol, ponerme

a buscar mi ración

cotidiana de nueces y de moras,

llevarles a mis hijos

un poco de esperanza.

Este bosque se está

volviendo demasiado peligroso.

Las alimañas se han multiplicado

en los últimos tiempos.

Y su rapacidad es infinita.

 

EFECTOS SECUNDARIOS

 

Ando como un sonámbulo

entre la gente. Cruzo

semáforos en rojo. Con frecuencia

tropiezo con farolas

o caigo en una zanja.

Yo sé que mi conducta no es normal,

que la gente murmura y que parezco

un zombi triste. Creo

que la culpa de todo

la tiene esta manía de quedarme

hasta las tantas de la madrugada

leyendo poesía.

 

POSIBILIDAD NO REMOTA

 

Es posible que acabe

dejando de ser yo si continúo

puliendo mis instintos,

que acabe pareciéndome a otro ente

con el que no comparto casi nada:

un hombre con mi rostro

y tan distinto a mí como yo mismo

cuando acato las leyes

de esta triste manada de carneros

entre los cuales vivo.

Es posible que ya no sea yo

quien escriba estos versos, sino un doble

infiltrado en mi alma como un virus.

Un doble, maniatado

por la moral de aquellos

que imponen su dicterio, organizan los ritos,

y forjan los destinos y la historia.

Cualquiera de vosotros

sabrá seguramente de qué hablo.

 

2ª PARTE: TÚ

 

FADO

 

Sucede que la vida

acaba convirtiéndose

en una vocación desesperada.

Aquella luz antigua

con la que iluminabas una edad

desprovista de límites, propensa

a la fascinación y a la mitología,

apenas te aprovecha hoy para apuntalar

el templo de los dioses derruidos.

La oscuridad se cuela lentamente,

como un insecto ávido,

por todas esas grietas que dejaste

en manos del azar, por las abiertas

cicatrices del alma

y por los intersticios de los sueños.

Sucede que tu vida

acaba por quedar

como una triste bestia abandonada,

expuesta a la codicia

insaciable del tiempo.

 


PONIENTE

 

Tiene que haber un código secreto

con el que traducir

el mensaje cifrado de esta paz infinita

que los campos rezuman,

las jaras, las higueras,

el humilde algarrobo centenario

alzándose en la luz hacia el poniente,

de este vago temblor

que sacude tu alma

con toda intensidad

cuando cruza tus ojos el relámpago

azul de la belleza, y en lo más

oculto de ti mismo eternamente

las rosas de la tarde

se desangran.

 

CLASE TEÓRICA SOBRE LA INMORTALIDAD

 

Disfruta cada día que el azar te concede

como si fuera el último

de todos cuantos han de conformar

el breve calendario de tu vida.

Cada uno de ellos

te ofrece en su pequeño transcurrir

la gracia irrepetible

de la inmortalidad.

 

FABULACIÓN Y SIGNO

 

A veces, en silencio

te preguntas por qué

existe la belleza como un signo

que puede disolverse entre lo oscuro

lo mismo que la luz o la esperanza.

A dónde van bellísimas las tórtolas

que la tarde se lleva con tus ojos

por el zaguán azul de la memoria.

 

LÓGICA ARGUMENTAL

Al despertar el mundo

te golpea la cara. Los ojos se te abren

y un cuchillo de luz

te rasga la pupila. Un buen día

comprendes que la vida se te escapa

de las manos. Caminas como un prófugo,

embozado en la noche, sin mirar hacia atrás.

Te sabes extraviado en mitad de la selva

y la vida se vuelve un juego peligroso.

Mas tú sigues andando

y bordeas abismos, pantanos y desiertos.

De improviso, una cruz se yergue en un recodo,

una cruz con tu nombre,

una cruz del tamaño de la tierra.

Y comprendes que has sido convocado

por una música oscura y antiquísima

y que toda tu vida ha consistido

simplemente en llegar hasta esa cruz.

Te sientas a esperar lo inevitable.

Y un cuchillo de sombra

te rasga como un sueño la pupila.

 

ORFANDAD

 

No puedes soslayar la sensación

de que tu soledad es infinita.

Miras el sucederse de los años

desde el exilio de tus sueños rotos.

Contemplas con ternura

la tierra que te aguarda

lo mismo que una madre,

y el viento frío

que te ha de llevar.

 

NATURALEZA MUERTA

 

Pobre de ti que ansías

inútilmente la inmortalidad,

que transitas la tierra

persiguiendo un atisbo fugaz de trascendencia,

que indagas el origen de la luz

desde el incierto núcleo de la sombra.

¿Qué buscas? ¿A quién llamas

con ese delirante aullido ronco

bajo la oscura noche de los tiempos?

No busques. No hallarás

sino el silencio mudo por respuesta.

Naturaleza muerta al otro lado

de la sucia pantalla

donde tu vida mísera discurre.

 

VIDA DE PERROS

 

Cruzas la calle. Vas

en busca del amor,

la vida es para ti

este momento solo,

la luz que cae perpendicular

sobre el asfalto,

el intenso color

rojo de los claveles,

las nubes migratorias.

La claridad palpita

con todo su esplendor

en tus venas. Intuyes

que en el soto de álamos,

junto al río te espera.

El olor de su sexo te conduce

igual que un lazarillo.

Pero, entonces, de pronto, todo cambia

y, asustado, te haces las preguntas

que nadie te ha de responder jamás:

quién apagó la luz de la bombilla,

desde dónde dimana

este silencio oscuro,

por qué nada te duele de repente.

Qué puede hacer un perro

en estas condiciones.

 

LOS PINOS

 

El olor de los pinos resucita

imágenes lejanas, extraviadas

en alguna región de tu memoria.

Escenas de otro tiempo que perduran

a pesar de la lluvia, de la sombra caída,

de la niebla astillándose en recuerdos.

Escenas donde ves

el rostro de tu padre, la luz de aquel verano,

el jazmín y el romero,

las cigarras ardiendo bajo el sol,

las tórtolas azules,

el silencio del agua detenida en la piedra.

El reino que perdiste para siempre.

 

 

3ª PARTE: ÉL

 

CONTRAPUNTO

 

Siempre es la misma historia.

Tras el eructo de las metralletas,

el bello contrapunto de los pájaros.

Y después, el silencio.

 

DESENLACE TRADICIONAL

 

En el claro del bosque,

transcurría con calma la reunión.

Los temas a tratar estaban reflejados

en el orden del día:

la solidaridad, la xenofobia,

el amor a los débiles, la igualdad de derechos

entre todos los miembros de la comunidad.

Un aullido de lobos, de repente,

estremeció los huesos de la noche.

Los congregados, rápidos, huyeron

en desbandada. Sálvese quien pueda,

gritaban los más fuertes.

Los lobos atraparon al más torpe

y en medio de aquel claro

devoraron calientes sus entrañas.

La historia eternamente se repite.

Es lo malo de ser un ciervo cojo.

 

LOS AMANTES

 

Los dos creen que el mundo,

más allá de la urgencia de la carne,

carece de sentido.

Se juzgan destinados a la inmortalidad

y desprecian aquello que subsiste

sin fulgor, desgastado por la lepra

fatal de la costumbre.

En sus ojos destella

la luz de las semillas.

Y en sus venas un fuego antiguo y poderoso

enciende las hermosas

antorchas de la vida.

Ignoran que en la sombra

la terrible clepsidra del hastío

conspira contra ellos.

 

LA ÚLTIMA CENA

 

Vinieron a por él

unos hombres oscuros

y en silencio partieron

bajo la espesa lluvia de la noche.

Eran años difíciles. El odio

asolaba la tierra

como una interminable epidemia de sombra.

Dijeron que murió junto a un olivo,

igual que un perro abandonado. Nadie

trajo nunca su cuerpo. Desde entonces,

su madre y yo seguimos mirando el horizonte

por si esta guerra inútil finaliza

y él acaso volviera.

Avivamos un fuego de retamas amargas

y aguardamos aquí,

junto a la mesa, como aquella última noche,

con el vino y el pan.

Y la esperanza.

 

TANGO

 

Ese hombre que engorda,

alopécico y triste,

como un pez recluido en un insólito

acuario de sombras,

que ve crecer el número

de muelas careadas y de estrías

en los pliegues del alma,

que padece de insomnio galopante,

que cuenta cada noche hasta un millón

de ovejas, de ladridos y de insectos,

que contempla con incredulidad

cómo el colesterol y el desengaño

de pronto se disparan

como flechas de pus por sus arterias,

que mira a sus espaldas y distingue

una senda plagada de sueños amputados,

que mira hacia delante y reconoce

la tarde que declina para siempre,

el cielo calcinado por los pájaros,

el abismo insondable ante sus pies.

 

ACTA DE DESPOSESÓN

 

No hay nada más azul que la tristeza,

esa desposesión

lentísima

que asciende como un mar

hasta los laberintos del espíritu,

esa música extraña que acontece

cuando la tarde cae y la existencia

es cálida orfandad, sospecha de una estafa,

profunda apelación a la cordura.

 

LECCIÓN DE HISTORIA


Julio César ganó muchas batallas.

También Napoleón, Adolfo Hitler,

Nabucodonosor de Babilonia

y otros tantos caudillos, generales,

monarcas, mandarines, zares, príncipes

que grabaron sus nombres en el oro

de la inmortalidad.

Lo malo de este asunto

es que nadie recuerda

que la historia se escribe con la tinta

eternamente roja

de la sangre de aquellos cuyo nombre

no consta ni en la letra

pequeña de los libros de la historia.

 

NECRÓPOLIS

 

El oscuro ciprés de la necrópolis

se yergue solitario.

Como una catapulta milenaria

proyecta contra el cielo

el silencio del polvo y su miseria.

La lengua verde de su sombra lame

con desgana las lápidas.

En su copa los pájaros

picotean la luz.

Cuando la tarde cae sobre el mundo

y asciende como un vaho

el olor de la tierra inescrutable,

el viajero contempla la necrópolis

en todo su esplendor.

Su sórdido botín.

Su yermo paraíso de ceniza.

 

OF COURSE

 

Se recomienda amar sin condiciones.

Reducir en la sangre los viscosos

sedimentos del no,

los abundantes posos de la desdicha diaria.

Cualquier capítulo amoroso ofrece

la posibilidad

de conquistar el universo. Amar

a, ante, bajo, cabe,

el día que reparte a manos llenas

los panes y los peces de la luz,

la tarde y su perímetro de pájaros,

la noche que concibe

las luces de neón de las estrellas.

Habitar los paisajes bellísimos del sí,

sin peajes ni cuotas,

y sin los intereses que dispone

el índice bursátil de la vida.

Amar a cualquier precio.

Sin contraprestaciones.

Y a fondo muy perdido, por supuesto.

 

EL HOMBRE

 

Una brizna de hierba

traída por el aire

que cae con blandura

sobre la superficie azul del agua,

que lucha inútilmente por no hundirse,

que sucumbe y acaba descendiendo

hasta el fondo del limo.

 

VARIACIONES SOBRE UN TEMA DE CERNUDA

 

De que la vida es una breve tragicomedia

se encarga de dar fe

el eterno conflicto que provoca

la realidad del hombre y su deseo.

Existen mil maneras para narcotizar

la bestia subterránea del instinto.

Mil formas barbitúricas

contra la soledad.

Antídotos y fórmulas

para el dolor del alma.

Pero no hay terapéutica posible

contra la prescripción de la existencia.

Contra esa larva que en silencio crece

y acaba convirtiendo en certidumbre

la sórdida exclusión sin paliativos

del falso paraíso cotidiano.

Lo que la realidad hacía sospechar.

Lo que negó con creces el deseo.

 

ORACIÓN

 

Debe de haber un dios

en algún recoveco sideral.

Un ser de otra galaxia que administre

los días y las noches,

el ciclo de las lluvias y las guerras,

las largas migraciones de los pájaros

y las pequeñas dosis cotidianas

de hambre y sufrimiento.

Alguien a quien pedir explicaciones

acerca de esta pésima gestión

de convertir al hombre

en el protagonista de la historia.

No es posible que tanto desatino

se deba solamente

a la ruleta rusa de los astros.

Sin duda alguna. Debe

de haber alguna mano celestial

detrás de esta barbarie milenaria.

 

ÉRASE UNA VEZ

 

Con gran facilidad

contaba las estrellas en la noche

o rastreaba el curso de las nubes.

Después posó sus ojos en la tierra

y en la hierba que nace blandamente.

Ahora sólo bucea,

igual que un pulpo ciego,

en un inmenso légamo

de sombras subterráneas.

 

EL TAHÚR

 

El tiempo siempre juega

con las cartas marcadas,

lo mismo que un tahúr demoledor.

Por eso es imposible derrotarlo.

Por eso no nos sirven

los ases que guardamos en la manga.

Por eso nos despoja lentamente

de todos nuestros bienes

y acaba destruyendo nuestra vida.


QUIÉN

 

Un triste personaje

que colecciona sombras.

Un notario ridículo

dando cumplida fe

de su falta de fe.

Un músico que ausculta

entre las partituras del silencio

las claves de su alma.

Un hombre que apuntala

con versos ordinarios

la historia intrascendente de su vida.

 

DATOS PARA UNA BIOGRAFÍA

 

Ese niño que corre por la plaza

y juega a la pelota bajo el sol del verano.

Ese joven que tiembla con la música

de una balada triste y llora porque siente

que está predestinado a la felicidad.

El mozo que no sabe para qué

sirve un fusil. El hombre que sonríe,

hermoso como un dios invulnerable,

en la fotografía de su boda.

El profesor que intenta,

sin demasiado éxito,

hablar a sus alumnos de gramática.

El marido que ama a su mujer

hasta en sus más inconfesables sueños.

El padre que amonesta

con amor a sus hijos.

El abuelo que sienta en sus rodillas

a sus nietos y cuenta interminables

batallas de otras épocas.

Ese viejo que escribe en un banco del parque,

melancólico y solo, estrafalarios versos.

Esa sombra que nadie consigue recordar.

 

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